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Y – 53307000

Y – 53307000

No todos estaban listos, Y – 53307000, sí.

Se habían estado preparando por un buen tiempo, pero había muchos demasiado jóvenes, apenas integrados al equipo y también algunos de mayor edad. Y – 53307000 sentía que estaba en su punto para practicar ese magnífico deporte que es la regata.

Pertenecía al equipo “Y”, número de serie: 53307000; en general, los miembros de este equipo no se llevaban bien con los del equipo “X”, pero tenían que convivir, por lo menos, antes de la contienda.

Súbitamente, mientras estaban descansando sonó la alarma: la competencia iba a empezar.

Todos se colocaron en el punto de partida, esperando el disparo de salida.

Estaban nerviosos, todos querían ganar, pero sólo habría un triunfador y los demás… morirían, ésas eran las reglas.

Después de unos minutos, que les parecieron eternos (sobre todo porque estaban acostumbrados a las falsas alarmas que los dejaban en la línea, agotados por la emoción, sin dar el disparo de salida), sonó la tan ansiada señal.

Salieron en estampida, chocando unos con otros, quedando muchos en la ruta.

Navegaron por un largo y estrecho y curvo túnel, impulsados por las olas a las que estaban acostumbrados, pero al llegar a la desembocadura el medio cambió totalmente, ahí era mucho más amplio y recto, pero lo más difícil era que el piélago en el que estaban navegando era mucho más denso y de temperatura más alta, en lugar de salado, era algo ácido y el aroma más fuerte, pero sumamente excitante y los estimulaba mucho más para llega a la tan ansiada y soñada meta.

Muchos murieron en esa etapa, sólo quedó el 50% de los que iniciaron la regata.

Tenían que remontar la corriente y, aunque eran empujados por el periódico y enorme oleaje, el recorrido era más difícil.

La cantidad de contendientes disminuía minuto a minuto, la lucha ya era a muerte.

Llegaron a un lago rojizo.

Y – 53307000 estaba aún vivo y se contaba entre los primeros mil competidores; sin embargo, el aliento le faltaba, sentía que ya no daba más, pero el instinto de supervivencia lo seguía impulsando, era ganar o morir.

Volvieron a entrar a otro túnel oscuro, era la curva final.

De pronto, todos los de la delantera se detuvieron… ¡ahí estaba! ¡la ansiada meta!, ¡por fin a su alcance!

Sintiéndose pequeñitos comprendieron la razón de haber arriesgado su vida. Fascinados contemplaron esa hermosísima luz dorada verdosa que emanaba de “ella”, cuyos lentos y voluptuosos movimientos ondulantes hacían que la luz fuera ora cegadora, ora tenue, a veces dorada, a veces verdosa y hasta violeta.

En segundos se recuperaron del impacto y se lanzaron “al ataque”, pero ella lo sintió así y se protegió con una capa de energía que electrocutó a los primeros que se le avalanzaron.

Y – 53307000 no fue uno de los primeros porque aún no había reaccionado del inicial deslumbramiento; cuando pudo recuperarse también se dirigió a ella, pero lentamente, aún fascinado por su belleza. Sus compañeros caían a montones tratando de penetrar la capa protectora, llegar al centro y ganar la vida, pero tratando de ganarla, la perdían. Él se acercó navegando pausadamente y sin violencia, sin tratar de rasgar el velo que la cubría, trató de acariciarla, sólo eso, acariciarla,; estaba tan embelesado por su belleza, que no trató de invadirla, sino tan sólo tocarla… ¡y el milagro se hizo! A su contacto, ella abrió su velo y le permitió entrar.

Adentro todo era luminoso, Y – 53307000 se sintió en su casa, supo que él pertenecía a ese maravilloso lugar.

Desde el centro una esfera de intensísima luz dorada lo invitaba a acercarse, él de pronto se vio emitiendo un maravilloso brillo blanco azuloso, se acercó y en el instante del primer y levísimo contacto se produjo una explosión cegadora, ambos se desintegraron por una millonésima de segundo para inmediatamente reintegrarse fundidos en uno sólo ¡el milagro había ocurrido!; se dividieron en dos, 4, 8, 16, una nueva vida comenzó: ambos estaban creando un nuevo ser:

¡La concepción se había logrado!

*** 

Ciudad de México, diciembre de 1989

 

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet y Pinterest.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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EL VIOLÍN

Hola amig@s, hoy quiero compartirles un cuento muy especial por varias circunstancias:

1)  Que fue el primer cuento que escribí.

2)  Que se refiere a la masacre de estudiantes que hubo el 2 de octubre de 1968 en la llamada “Noche de Tlateloco” en que policías, militares y otros grupos paramilitares, masacraron a cientos de estudiantes y personas simpatizantes de su movimiento, además de dejar miles de heridos  y desaparecidos, entre los que habían estado reunidos en un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, Ciudad de México.

 

3) Porque se trata de una niña, lo publico por el Día del Niño

***

EL VIOLÍN

 

Séptimo cumpleaños de Tania, mientras sus amiguitos comen pastel en el comedor, ella va a la recámara de su madre a contemplar el violín que le pertenecía.

Lo contempla y recuerda la noche en que papi la llevó a Bellas Artes; había muchas gente, pero ella se sentía la más importante de todos. Su mami era la gran violinista Roel que iba a dar un concierto esa noche.

Cuando la vio salir al escenario y empezar a tocar, fue igual pero diferente a cuando se encerraba a tocar en casa. Ahora mucha gente la estaba escuchando. Tania estaba en éxtasis. Su madre le parecía una diosa resplandeciente a la que todos, incluida ella, tenían que adorar.

Cuando terminó el concierto y el público se levantó para aplaudirle , Tania se sentía como en un sueño: era a mami a quien le aplaudían y le gritaban:

-¡Bravo!

Ella no recordaba haber sido nunca tan feliz. Era septiembre de 1968, entonces tenía 6 años.

También recordó que después de ese día muchos muchachos y muchachas iban a su casa y se encerraban a platicar con mami y papi y después todos salían diciendo que iban a una manifestación.

Después… el 2 de octubre mami y papi salieron y no han regresado. Ahora le dicen sus abuelos que ya no van a regresar. Tania no entiende por qué y se pasa el tiempo contemplando el violín de mami, recordando aquella gloriosa noche, cuando aún estaban mami y papi…

Puebla, Pue. Septiembre de 1986.

 

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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¿AUTOBIOGRAFÍA?

Antes que nada quiero agradecer amis amig@s/lector@s la buena recepción que han dado a mis sagas Sussy y Sus Historias

(https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/09/10/sussy-y-el-sr-h/ ),

así como “Autobiografía, Capítulo Prohibido”

(https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/10/autobiografia-capitulo-prohibido/ ).

Algunos de los más cercanos (y discretos) lectores me han preguntado en privado si estas historias son autobiográficas.

SÍ… Y NO.

Los que escriben ficción saben que creamos nuestros personajes a partir de gente que conocemos, a veces (muchas), ponemos algo de nosotros mismos.

Como en el Método de Stanislavsky (que impartía en el Actor’s Studio de NY a actores como Marily Monroe, Marlon  Brando, Al Pacino, Robert de Niro y otros como ellos), en el que los actores deben recordar alguna vivencia para poder llorar o mostrar rabia o alegría, cualquier emoción fuerte en determinadas escenas; creo que los escritores también acudimos a nuestras propias experiencias o a las de alguien cercano, de las que fuimos testigos, o nos fueron contadas, para escribir las escenas más fuertes. Como yo hago en mis cuentos y, sobre todo en mis novelas: “Tú y Yo Siempre”, “Luz María” y la que estamos cocinando en el momento Danshaggy y yo (Abril de 2017).

Por otro lado, los que escribimos sacando lo que traemos muy profundo dentro de nuestra alma (no ficción), sabemos que esas son las emociones más intensas que compartimos con quienes nos leen, en esto incluyo la poesía (a los poemas dedicaré otro post).

Como yo estoy en ambos casos (como tantos escritores), uso las dos formas, pero además, claro, la imaginación, la creatividad (por el momento dejamos fuera las investigaciones, que son totalmente distintas).

¿Y SI…?

En muchos cuentos he escrito hechos reales en los que, llegado el momento (en la realidad), en el que tuve que tomar una decisión, fue “NO”, pero en mis cuentos, al escribirlos, me pregunto: “¿qué tal si hubiera sido distinto?” “¿Qué tal si…”? y de ahí surge el cuento, con personajes ficticios, quizá de mis deseos de haber tomado otra decisión y me doy el gusto de hacerlo, aunque sea en la ficción, así lo puedo moldear totalmente a mi gusto.

(Muy buena terapia, por cierto).

Algunos de esos cuentos, ya publicados, son:

 Casi todos los de Sussy, iniciando con:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/09/10/sussy-y-el-sr-h/

Toda la saga de Autobiografía, Capítulo prohibido.

 

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/10/autobiografia-capitulo-prohibido/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/10/amor-con-fecha-de-caducidad/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/29/cosas-de-la-vida/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/31/decisiones/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/14/donde-las-dan-las-toman/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/27/el-septimo-beso/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/01/una-nueva-vida/

HECHOS REALES

Convertidos a ficción, con personajes ficticios, pero basados totalmente en hechos reales.

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/02/15/lo-que-es-tener-15-anos/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/04/13/que-necedad/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/22/soy-libre-el-cigarro/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/01/10/el-tiempo-perdido/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/05/05/el-tirano/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/04/01/esposa-te-doy-y-no-sierva/

HECHOS REALES (TERROR)

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/10/06/la-visitante-fantasma-eulalia-editado/     basado en hechos reales, escrito en conjunto con Danshaggy.alv

Estos dos cuentos que siguen, los pongo al último porque necesitan una explicación: están basados en hechos reales que me ocurrieron a mí, pero los cuentos en su totalidad son de Danshaggy.alv :

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/12/01/la-casa-negra-de-la-roma-la-casa-mondragon/

 https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/04/23/no-estas-solo/

SUEÑOS

En otros casos, he plasmado en el papel (primero. luego en la computadora y finalmente en mis blogs) algunos sueños, de esos que son historias totalmente coherentes y que recuerdo paso a paso al despertar, como ejemplo (publicados):

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/21/enesima-utopia-cuento-2/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/03/06/los-lagartos/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/07/04/anoche-te-sone-el-sendero/

 

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/18/la-cita/

Basado en un sueño de Danshaggy.alv, escrito por ambos.

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/08/18/la-cita/

 

DENUNCIA SOCIAL

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/07/quien/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/18/yo-quiero-ser-nino/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/02/27/ama-de-perro-o-esclava-de-marido/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2014/05/12/el-dia-de-las-madres-cuento-la-desgracia-de-ser-mujer-4/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/05/el-molde/

IMAGINACIÓN, CREATIVIDAD

La mayoría son sólo imaginación, una historia que se desarrolla cuando me siento ante la máquina (antes la de escribir, ahora la computadora) y la historia sale sola, como en:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/01/16/un-experimento-exitoso-cuento-editado/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/09/08/amanecer-en-el-solsticio-de-verano/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/03/02/lo-verde-y-lo-maduro/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/01/23/v-l-a-d-2/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/10/16/las-tres-sirenas-de-la-isla/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/14/cena-de-navidad/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/13/bohemio-o-teporocho/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/11/19/ki-ki-ri-ki/

REGRESIONES A VIDAS PASADAS

Algunos, pocos, los he basado en regresiones a vidas pasadas, eso fue antes de tener la oportunidad de publicarlas como tales y pensaba que sólo serían aceptadas como cuentos.

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/02/12/monsenor/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/19/recuerdos-de-una-tragica-vida-pasada-un-triste-presente-y-una-feliz-vida-futura/

Y EL BROCHE DE ORO: LAS ALEGORÍAS.

En las alegorías es donde me puedo explayar, me fascina hacerlo, tengo pocas y las he disfrutado al máximo:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/02/22/carta-de-amor-a-mi-alma-gemelacompanera-2/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/02/18/la-llamada-del-abismo/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/02/28/la-diablita-y-la-angelita-la-decision/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/02/la-diablita-y-la-angelita-continuacion/

 ***

Seguramente se quedaron en el teclado (que ya no en el tintero) algunos cuentos de los ya publicados y tengo unos 30 en papel, que no he capturado a la computadora, ya los iré publicando poco a poco.

 

Ciudad de México,  7 de Abril de 2017.

***

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CAPÍTULO V Y DEJÉ DE SERLO…

 Viene de:

CAPÍTULO IV ERA YO FELIZ

***

Llegamos al hotel, pedí la llave y el recepcionista con cara de circunstancias me dijo, señalando a los sillones de la recepción.

-La están esperando.

Voltee extrañada y me sorprendió ver a mi cuñada y mi cuñado con unas caras de aflicción muy extrañas. me acerqué.

-¿Qué pasó?, ¿por qué esas caras?

Mi cuñada me tomó del brazo y con voz mormada, como si hubiera estado llorando mucho (lo cual ya me decían sus ojos hinchados) me dijo.

-Vamos a tu cuarto.

Me encaminó al elevador, mi cuñado hizo lo mismo con Juan Gerardo, mientras subíamos se miraban los pies sin hablar, mi hijo y yo nos miramos interrogándonos con la vista, porque no teníamos idea de que estaba pasando.

Una vez en el cuarto, directamente le pregunté a Maggy.

-Bueno ¿qué pasa?

Ella tragó saliva y me dijo con voz muy queda.

-Que a Gerardo le dio un infarto…

-¡Quéee?? – al mismo tiempo Juan Gerardo y yo. Habíamos escuchado perfectamente bien, pero no lo queríamos creer.

La tomé por los brazos y casi sacudiéndola.

-¿Y cómo está? ¿dónde está?

Roberto entró al quite, me separó de Maggy y me dijo calmado.

-Está en un hospital, llegando allá nos dan la dirección.

-¿Pero cuál? ¿dónde? – empecé a dar vueltas para rehacer mi equipaje aventando la ropa a la maleta abierta, que había echado a la cama.

-Hijo, guarda tus cosas – casi a gritos al alelado Juan Gerardo, que tampoco sabía cómo reaccionar.

Maggy y Roberto trataban de calmarme, pero yo estaba como ida, funcionando en piloto automático. Finalmente Maggy me tomó del brazo y me sacó del cuarto, me llevó a lo más lejano del pasillo y con cara angustiada me soltó:

-En realidad es peor…

No la dejé terminar, le tapé la boca con dos dedos, me di la media vuelta y caminando respondí.

-No quiero saber, no me digas nada.

Ella me siguió y cuando entramos al cuarto Roberto estaba supuestamente ayudando a Juan Gerardo, pero estorbaba más que ayudar, estaba muy lento. Luego me dijo que iba a pedir un café al servicio a habitaciones.

-Pídelo, pero ya me quiero ir, por favor tómatelo rápido.

El servicio se tardó eternidades, mientras Roberto daba vueltas por la habitación, Maggy estaba sentada contemplándose las manos y Juan Gerardo y yo no sabíamos qué hacer, revisábamos si no se había quedado nada, nos sentábamos, caminábamos, bueno, una tensión que se podía cortar con un cuchillo.

Al fin llegó el servicio a la habitación y yo le pedí a quien nos llevó el café que pidiera nos tuvieran la cuenta lista, que ya íbamos a salir.

Roberto tardó eternidades en tomarse el café, Juan Gerardo y yo lo queríamos sacudir para que se apresurara, al fin terminó y ya no hubo pretexto, bajamos, pagué y en su coche fuimos a la terminal, porque dijo que no podía manejar en carretera, estaba muy nervioso.

En el autobús me senté del lado de la ventanilla; había luna llena, la contemplé todo el camino, pensando… ¡nada! Mi mente estaba en blanco totalmente, no pensaba en el futuro, ni en cómo íbamos a encontrar a Gerardo, ni qué iba yo a hacer, mi mente estaba bloqueada, me sentía como robot. Fueron las 2 horas más largas de mi vida, no quería pensar en el futuro, ni en el presente, no sabía nada, todo estaba borroso, cualquier plan que tuviera había sido eliminado, no había nada adelante, mi próximo paso era a la nada a lo absolutamente desconocido…

Pero como no había aceptado que Maggy me dijera que era eso “peor”, aún no era irremediable, aún había esperanza de… ¿o no?

Llegamos a la casa, Roberto hizo la llamada para preguntar a dónde habían llevado a Gerardo.

Me pidió que la anotara, dijo:

Avenida Juárez…

No tuvo que decir más, lo supe, ahí no había hospitales, sólo una funeraria…

Fin

Ciudad de México, Marzo de 2017.

***

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“ESPOSA TE DOY Y NO SIERVA”

La nave de la iglesia estaba totalmente iluminada, en el pasillo la alfombra roja y bordeándolo ramos de hermosas, aromáticas y frescas flores blancas en cada orilla de las bancas, formanban una perfumada valla en medio de la cual pasaría la novia.

Cuando llegó Mely a la entrada de la iglesia, el órgano empezó a tocar la marcha nupcial, ella estaba enojada y llorosa.

Había tenido un altercado con su padre, con el cual no vivía desde que cumplió los 18 años, pero su casi suegra, Carlota, había insistido en seguir todo el protocolo y ella y Miguel, su esposo habían ido a pedir, para su hijo Javier, la mano de Mely a un padre que nunca lo fue, que se desentendió de ella, salvo para explotarla y del cual no recibió ni casa ni sustento desde que cumplió los 18 años.

¿Por qué “pedirle su mano”? ¿él “no tenía vela en ese entierro” ni opinión en su boda, pero para seguir llevándose bien con Doña Carlota, la suegra en ciernes, aceptó, igual que había aceptado casarse por la iglesia, aunque ella había abandonado la religión hacía tiempo, pero, en fin, por llevar la fiesta en paz, aceptó casarse en la iglesia. ¿su papá iba a pagar la iglesia? ¡NOO!, por supuesto que no, para la fiesta le dijo en un aparte, mientras sus suegros, Doña Carlota y Don Miguel platicaban con su madrastra.

-Mira hija, si quieres una fiestecita, sería acá en la casa, con pocas de nuestras amistades (no de Mely y Javier, sino del papá y la madrasta de Mely, quiso decir), ustedes, claro, y tus suegros, no podríamos invitar a los 5 hermanos de tu novio y sus familias ni a sus amigos. Tú entiendes ¿verdad?

Mely lo había mirado entrecerrando los ojos y tratando de no decirle “¿para que sea un fiasco, como la fiesta de mis 15 años, en la que usaste el dinero que me dejó mi abuelo de herencia y lo que ahorró mi mamá para mis 15, en unos sándwiches, unas cervezas, refrescos y una pulsera de oro con un centenario para mi madrastra y sólo invitaste a 5 amigos tuyos?” tragó saliva y sólo dijo.

-No gracias, papá, no quiero fiesta de ningún tipo (interprétese “tipo” como se quiera).

Regresaron a la sala a seguir haciéndoles la cortesía a los suegros de ella y un momento después éstos entendieron la situación y se despidieron. Salieron todos juntos. Mely respiró profundamente con alivio.

-Bueno, requisito cumplido – le sonrió a su suegra –que conste que sólo por darle gusto a usted.

Javier la abrazó y le dio un beso en la mejilla- gracias hermosa – ella volteó a verlo y le sonrió, lo amaba tanto que estaba tragándose algunos de sus principios.

Doña Carlota la miró extrañada –Hija, hay que cumplir todo el protocolo, su boda es muy importante para las dos familias.

Mely se tragó su carcajada y bajó los ojos para que Carlota no adivinara sus pensamientos.

***

Cuando Mely y Javier fueron a hacer arreglos para la iglesia, varias veces Mely estuvo a punto de levantarse e irse, Javier la detenía ¡los costos eran exagerados!

-Mire padre, no me caso por la iglesia por gusto, no tengo casi a quien invitar por mi parte, yo voy a pagar estos gastos, no mi padre y me parecen exageradamente altos, así que no quiero ni alfombra roja, ni flores quizá acepte música, si me hace una rebaja.

El párroco no podía creer lo que estaba escuchando, pero tampoco los iba a dejar ir.

-Está bien si no tienen suficiente, la música les costará la mitad.

Mely sonrió – Ahora sí nos entendemos, así quedamos, firmó lo que le presentó el párroco, pagó y salió del brazo de Javier.

-¿De verdad no quieres ni flores ni alfombra? Yo las pago, nos regresamos y le decimos que siempre sí.

-Para empezar ya sabes que sólo me caso por la iglesia por darle gusto a tu mamá y para que no me rechace, además de darles en la cabeza a mis familiares que dijeron que por irme a vivir sola no me iba a casar de blanco, ¿pero tanto gasto? ¡noo! Prefiero gastarlo en la luna de miel ¿no crees?

Javier difícilmente lo creía, nunca había conocido a una mujer que no soñara con una boda espléndida, pero, en fin, sabía que Mely se cocinaba aparte, no seguía al rebaño, por eso la amaba.

***

Hacía unos meses que Mely había buscado a la familia de su mamá, los había encontrado y la habían recibido muy cariñosos, Su tía Esperanza le había hecho una comida especial, pastel incluido, su tío Chava le había regalado “Los Miserables” en 4 tomos, en una edición muy antigua y valiosa y su prima Flor, al escucharla despotricar con que no quería gastar en un vestido que sólo usaría unas horas, le ofreció prestarle el suyo.

-¿De veras harías eso, querida Flor?

-Claro prima, me da tanto gusto haberte recuperado que te presto mi vestido de novia encantada de la vida y con mucho cariño.

Mely se levantó y la abrazó muy entrañablemente, con mucho agradecimiento. Flor, ni tarda ni perezosa fue por el vestido y se lo entregó con mucho cuidado, Mely lo trató con toda la delicadeza que se merecía el vestido de su prima.

-Pruébatelo.

-Sí, claro – lo desenvolvió y se lo puso, le quedaba un poco justo del busto y grande de la cintura, además de algo corto, pero no iba a ponerle peros, ni a sugerir arreglos, así como estaba, así lo llevaría el día de su boda.

Días después, dado que había invitado a la familia de su mamá, recién re encontrada, quiso avisarle a su papá, puesto que sabía que desde que su madre falleció, su padre tuvo altercados muy fuertes con la familia de ésta y nunca dejó que Mely los volviera a ver, prefirió advertirle que iban a ir, pera que no hiciera una escena desagradable en la iglesia.

Lo llamó por teléfono.

-Bueno.

-Hola papá, soy Mely ¿cómo estás?

-¿Y ahora qué necesitas?

-No, yo no necesito nada – iba a añadir “de ti” pero se abstuvo – sólo quería avisarte que invité a mi tía Esperanza, mi tío Chava y mis primos a mi boda, para que no te sorprendas de verlos.

-¡¡QUÉE!! Si van ellos, no voy yo.

Mely no estaba de buen humor por haber tenido que arreglar los asuntos de la iglesia y constatar que todo es negocio para ellos. Así que como dicen, lo que se hereda no se hurta y contestó en el mismo tono.

-Pues si no quieres ir, no vayas, ellos al menos me proporcionaron el vestido, no puedo decirles que no vayan.

Su padre ya no la oyó, después del “no vayas”, pues azotó el teléfono.

Ella se quedó como en shock, no debía haberle contestado rebajándose a su nivel, debía haber tratado de convencerlo de que fuera, con razonamientos, pero por experiencia sabía que con su padre, cuando estaba enojado, no se podía razonar. Así que su padre no iría a su boda, bueno no se perdería mucho, sólo había ido a que sus suegros negociaran “su mano” con él, por darle gusto a doña Carlota, tan tradicional, pero si ni tenía tratos con él, ni le debía nada, finalmente ¿para qué lo quería en su boda?

***

Pues no lo quería, pero lo necesitaba, porque cuando llegó a la iglesia, ya lista para entrar, el sacristán le preguntó

-¿Y su papá?

-No va a venir.

-¿Y quién la va a entregar?

-Nadie, entro sola.

-Nonononono, eso no es posible

-Pues tendrá que serlo, porque no vino.

-Pues un tío, su abuelo, un hombre que la entregue

-No hay nadie que me entregue, ni necesito que me entreguen, no soy objeto, soy un apersona independiente y puedo caminar sola por el pasillo de la iglesia.

-Eso no va a ser posible, voy por el padre – y salió corriendo – gritando al mismo tiempo –¡ni se le ocurra entrar sola!

Ella se vio en el espejo y se acomodó el velo, pensando que era mejor entrar sola que con su papá, en eso llegó el párroco que los iba a casar.

-¿Qué es esa tontería de entrar sola? ¡imposible!

-Es que no vino mi papá, y además prefiero entrar sola

-¡Ni pensarlo! Consigue a alguien que te entregue.

Eso alborotó su rebeldía -¿y eso por qué? Si no soy objeto que tenga que ser entregado, soy una persona que no dependo de mi padre desde que tuve 18 años.

El párroco manoteo casi en su cara –No me importa, aquí se sigue el protocolo y las tradiciones y la regla es que la novia tiene que ser entregada por un hombre de autoridad sobre ella.

-Pues no hay ninguno ¿cómo ve?

-Que si no te agencias uno, no te caso y se acabó la discusión, ¡he dicho! –se dio la vuelta y volvió a entrar a la Iglesia por detrás del altar.

Eso sí la dejó sin habla: Javier, Doña Carlota, los invitados de ellos ¿no casarse sólo porque su padre no estaba? ¡no! Eso no.

Ya había hecho un berrinche como digna hija de su padre y eso le había causado este dilema ¿iba a hacer otro? ¿no había aprendido que a veces es mejor ceder?

Y cedió.

¿Quién podría “entregarla” como mercancía? ¡su tío Chava, por supuesto, se asomó a la iglesia, en los lugares designados a su familia estaban su tía Esperanza, Flor, su prima preciosa que le había prestado el vestido y Luis, su primo, pero su tío brillaba por su ausencia.

¿Quién podría entregarla? Vio a su suegra, que la estaba observando, le hizo una seña con la mano.

Doña Carlota se levantó y se dirigió a la sacristía, afligida preguntó.

-¿Qué pasa m’ija?

– Que no hay quien me entregue y no me casan si entro sola.

-¡Por supuesto que no puedes entrar sola! ¡no faltaba más!, voy por Miguel.

-P p pero ¿él? ¿mi suegro me va a entregar a su propio hijo?

-¿Tienes una mejor idea? Tu tío no ha llegado, su asiento está vacío ¿a quién más tienes?

-No, a nadie.

-Pues entonces te entregará Miguel, ve a la puerta de la iglesia, él te alcanzará ahí.

Ya se iba cuando recordó algo.

-Por cierto, ¿no me habían dicho que no habían pagado ni flores ni alfombra? ¡están preciosas ambas cosas.

-Es que la boda anterior y la siguiente pagaron por ellas, y les cuesta mucho tiempo y trabajo quitarlas y volverlas a poner, así que son cortesía de la casa.

-Ahh, qué bien, tuvieron suerte.

Y salió apresuradamente para irle a decir a su marido que él iba a entregar a la novia.

***

En el tercer compás de la Marcha Nupcial, llegó Don Miguel, la tomó gentilmente del brazo y empezaron a caminar… para entregar a una mujer como si fuera un objeto… como “debe ser”: una mujer debe ser entregada por un hombre a otro hombre, ya fue mucha concesión a las mujeres el que se diga al casarlos:

“Esposa te doy y no sierva…”

***

Ciudad de México, 25 de marzo, 2017.

***

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet y Pinterest.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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Tú y Yo Siempre

foto Angel Sosa

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CAPÍTULO IV. ERA YO FELIZ

 Viene de:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/20/capitulo-iii-dado-de-alta/

Mi cuñada Maggy, su esposo Roberto y mi sobrina Denise pasaron por mí, venían estrenando coche del año, los felicité y metí mis maletas en la cajuela, Juan Gerardo hizo lo mismo.

Platicamos intrascendencias en el camino, al llegar a la ciudad, Maggy me preguntó si me quedaría en su casa.

-No, Maggy, gracias, pero ustedes viven muy lejos de la colonia donde quiere vivir Juan Gerardo, le gusta mucho la colonia Roma, a pesar de ser vetusta, jajaja –todos rieron.

-Ay mamá, es que se está poniendo de moda otra vez, ahí están los chicos de más onda de la ciudad, ahora que si quieres que viva en la Condesa…

-Pues no estaría mal, pero las rentas están por los cielos en la colonia Condesa, así, que nos quedamos en la Roma.

-Por mí no hay problema.

-Por mí sí – intervino Maggy, yo quería echarme una larga plática contigo, cuñada.

-Yo también, pero sin auto y tan lejos, sería muy difícil.

-Sí, lo sé, bueno ni modo ¿y a donde van a llegar entonces?

– A un hotel al que he llegado otras veces que he venido sola, está en la Av. Álvaro Obregón, no es de lujo, pero está bien y justo en la zona que queremos revisar para el departamento de Juan Gerardo.

-Quien fuera tú, primo, yo quiero irme a vivir sola, pero no me dejan.

Yo iba a decirle que hiciera como yo y simplemente se saliera, pero delante de sus papás no era inteligente decirlo.

-Pues tú me dices dónde cuñis – dijo Roberto, que iba manejando.

-Pues síguete por Insurgentes hasta Álvaro Obregón y ahí das vuelta, es cerca de Av. Cuauhtémoc.

Justo al llegar a Álvaro Obregón nos tocó el alto; Juan Gerardo vio una casa antigua casi en la esquina, la señaló y dijo.

-Me gusta esa casa, aunque sea vieja y esté casi en ruinas.

Yo me asomé y vi el potencial de la casa –si, hijo, pero si no rentan cuartos, no sería posible que vivieras ahí ¿te imaginas cuánto costará la renta? ¡ufff!.

Dimos vuelta en esa hermosa avenida, llegamos al hotel, nos dejaron en la puerta y se fueron hasta su casa, en San Juan de Aragón, bastante lejos de esa zona.

Nosotros nos registramos, acomodamos nuestras cosas y salimos a comer; luego fuimos al cine a ver un maratón de las películas de Súperman en el cine Bella Época.

Al salir del cine fuimos a cenar churros con chocolate y cuando íbamos saliendo del café adonde merendamos, pensé que en ese momento de mi vida todo lo tenía bien resuelto, mi novela en un concurso, posiblemente me animara a regresar a la Ciudad de México a vivir con mi hijo, o si no, las cosas ya se estaban arreglando con Gerardo, en fin, pasara lo que pasara, todo me pintaba bien, levanté la vista y me encontré con una luna llena esplendorosa.

¡Qué feliz me sentía!

Y entonces…

Continúa en el capítulo 5.

 

Ciudad de México, marzo 2017

***

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CAPÍTULO III, DADO DE ALTA

Viene de Capítulo II, SCORPIO, EL TAROT Y SUS PREDICCIONES

Seguíamos mal en nuestro matrimonio, ya no era como antes, ya no había armonía; ya no salíamos a comer o cenar varias veces a la semana; yo me dediqué a escribir una novela que me tenía obsesionada, me levantaba directo a la máquina de escribir, la ventaja es que tenía yo quien hiciera todo en la casa, ella, ese ángel que me ayudaba, me llevaba el desayuno al escritorio donde me pasaba todo el día escribiendo, me molestaba que me interrumpiera para preguntarme qué hacía de comer; mi hijo adolescente comía en la casa, con un amigo suyo que teníamos casi viviendo con nosotros como “invitado” y yo a veces ni comía, por escribir y escribir. Tenía yo la mesa llena de libros abiertos, donde buscaba datos para la novela, el escritorio igual, no había espacio casi ni para la pila de hojas que sacaba yo, una tras otra.

Sólo en la noche, a la hora que pasaban en la televisión una serie que nos gustaba a Juan Gerardo, mi hijo, y a mí, es que merendábamos juntos, platicábamos un poco y él se iba a escuchar su música a su “baticueva” como llamaba a su recámara.

Mi marido llegaba totalmente bebido como a las 3 ó 4 de la mañana, cuando yo aún estaba escribiendo, casi no hablábamos, si yo podía evitarlo y se iba a dormir la borrachera a la recámara de los huéspedes, porque hacía tiempo que no dormíamos juntos.

En tiempos pasados ambos nos mostrábamos lo que escribíamos y nos hacíamos sugerencias o críticas constructivas, pero como estaban las cosas, esta novela no se la mostraba, aunque sabía que en las mañanas leía lo que había yo escrito el día anterior, pero no me la podía criticar (constructiva o destructivamente), porque yo no se la enseñaba. Eso generaba más tensión entre nosotros.

Cuando ya estaba a punto de terminar la novela y se acercaba la fecha límite para el envío a un concurso, llegó el día de nuestro aniversario, cayó en domingo y como todo buen matrimonio que se respete, Gerardo y yo salimos a comer, ambos pensando que no iba a ser una experiencia grata, pero teníamos que pasar por ella, afortunadamente nos equivocamos, ya que volvimos a ser como antes, platicamos muy a gusto de temas que nos interesaban a los dos y al salir, voltee a verlo y dije:

-Me la pasé muy bien, como antes, muchas gracias.

-Yo también me la pasé muy a gusto, ¿te parece que hagamos las paces?

-Por mí encantada ¿vamos a oír mariachis?

Fuimos y yo estaba muy contenta (ese día sí me tomé algunas copas) y con mucho ambiente en el bar de mariachis al que fuimos. Algunas parejas bailaban en su lugar y yo quise hacerlo también, pero él no quiso,

-Ven, vamos a bailar.

-No, no tengo ganas.

-Anda, ven, vamos a divertirnos.

-Ya te dije que no, mejor siéntate y tranquilízate.

¡Bonito anticlímax! Ya que nos habíamos contentado, pero en fin, me senté con cara de aburrimiento y enojo al mismo tiempo y en 5 minutos le dije.

-Para que estés así, mejor vámonos.

Finalmente acabamos enojados de nuevo y al llegar a la casa cada quién tomó su camino y así acabó nuestro festejo de aniversario, medio bien, medio mal, de todos modos, ya se había roto el hielo, el resultado al día siguiente, fue que estuvimos más cordiales.

El lunes siguiente desayunamos juntos y él aprovechó para decirme:

-Hoy voy a ir al cardiólogo para un nuevo chequeo, creo que todo va bien.

– Me da gusto, ¿a qué hora vas?

-Temprano, porque en la tarde tengo dos juntas.

-¿Me avisas lo que te diga?

-Claro, te llamo.

-Gracias –le di un beso de despedida, porque ya iba saliendo para la oficina, y yo me fui rápidamente a seguir escribiendo mi novela, la que ese día iba a terminar, al fin, y la iba a enviar a un concurso, la fecha límite era ese mismo día a las 5 pm.

-Por cierto, necesito algunas fotocopias ¿me las puedes sacar en la oficina?

No le gustó mucho la idea, me di cuenta.

-No, pero dámelas y mando al chofer a que las saque en alguna papelería, sé que la tienes que mandar hoy y estás atrasada.

Le sonreí –Sí, algo atrasada y me quitaría tiempo ir a la papelería a sacarlas – le di las hojas que necesitaban ser fotocopiadas. Necesito 4 copias de cada una-aprovechó para darme otro beso en la mejilla y las guardó en su portafolios.

Dos horas más tarde, él mismo me las llevó, no el chofer, y me ayudó a separarlas, como estaba yo hincada en el piso con las 4 pilas de hojas a mi alrededor, se rio y preguntó.

-¿Y ahora qué vendes?

-Jajaja, papeles, ¿cuántos quieres?

Se sentó en el suelo a ayudarme a hacer los 4 tantos que necesitaba, 3 para enviar al concurso, 1 para quedarme con él. Terminamos y me preguntó si quería que la llevara el chofer, que lo estaba esperando afuera.

-Gracias, pero no. Quiero vivir la emoción de llevarla –vi el reloj- jajaja a última hora, , nerviosa, viviendo el momento de que me den el comprobante minutos antes de la hora límite. Voy a engargolar las copias, meterlas al sobre y llevarlas a Estafeta, apenas tengo tiempo.

Él sonrió y me dijo –Buena suerte.

Envié la novela apenas a tiempo, a las 4:50 pm., mi hijo me acompañó y me quedé con ganas de celebrar haberla terminado y mandado, así que, desde un teléfono público, llamé a Gerardo, pensando que ya no sería aguafiestas.

-Listo, ya la envié, tengo ganas de celebrar ¿vamos a bailar?

Silencio al fin roto por unas palabras que no me gustaron –No, disculpa, hoy no tengo ganas.

-Tú nunca tienes ganas, está bien. Nos vemos en la noche – pensé que seguramente de nuevo iba a llegar tarde y borracho – Por cierto, no me has dicho lo que te dijo el doctor Matsumoto (un cardiólogo, recomendado por Armando, nuestro médico de cabecera).

-Me dio de alta hoy.

-¿De alta? – me extrañó que en una enfermedad cardiaca dieran de alta a un paciente que no estaba en el hospital, pero bueno ¿qué sabía yo de esas cosas?

-Ok, qué bien, bueno, nos vemos en la noche.

Llegó temprano y se acostó, yo seguía con ganas de celebrar y él me fallaba como cuando estudié mi carrera, ya casados, y quería yo celebrar haber pasado un examen difícil, nunca contaba yo con él y esta vez tampoco, pero ahora tenía yo un as en la manga, mi hijo adolescente.

-Juan Gerardo, me acompañarías a celebrar la terminación y envío de la novela?

-¡Claro mamá! Por supuesto, ¿quieres ir a bailar?

-Esa pregunta ni se pregunta, vamos a la casa para arreglarme – y diciendo y haciendo, con una última mirada a la sucursal de Estafeta donde había enviado mi novela, entramos al auto y nos dirigimos a casa.

Gerardo llegó temprano ¡milagro!, pero no me iba a echar a perder la celebración, ya casi estaba yo arreglada.

-¿Entonces, no quieres ir? Voy a ir con Juan Gerardo.

-No, diviértanse, a ver quién cansa a quién.

-Creo que todavía puedo cansar a un jovencito, jajaja – Recordé los tiempos en que cansaba yo a más de una pareja de baile, era yo incansable.

Resultó que mi hijo me heredó, ninguno se cansó, hasta que empezaron a parpadear las luces, indicando que ya iban a cerrar, salimos y fuimos a cenar a un Vip’s. Estábamos muy contentos, con la adrenalina hasta arriba. Cuando llegamos Gerardo ya había apagado la luz, no quise despertarlo.

Al día siguiente me levanté tarde y no lo vi cuando se fue. Pero a medio día me llamó.

-Mañana van a venir mi sobrina Denise con mi hermana y mi cuñado, porque van a recoger un auto en la agencia, como conozco al dueño, le conseguí buen precio, por eso vinieron acá a comprarlo.

-Ah, qué bien ¿van a venir a comer a la casa?

-No, se quieren regresar temprano, pero te voy a pedir un favor.

-Dime.

-¿Por qué no aprovechan tú y Juan (nunca le decía el nombre completo) y se van con ellos a la Ciudad de México a buscarle departamento al chamaco? Como se va a ir a estudiar allá, necesita dónde quedarse, pero no confío que él elija algo conveniente ¿lo acompañarías?

-¡Claro! ¿por qué no me lo pidió él?

-Tal vez preferiría ir solo, pero no creo que sea lo mejor, por eso si se van con mi hermana y familia, hay pretexto de que vayas tú también.

-Está bien ¿él ya lo sabe?

-Va a venir al rato y se lo voy a decir.

-Ok, mañana iremos a México.

Ese viaje…

Continúa en el Capítulo IV Era yo Feliz.

 

Ciudad de México, Siglo XXI

 

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