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EL PUENTE

Hola amig@s, ahora les comparto un cuento de Danshaggy en el cual colaboré un poco; lo subo porque me intriga que él tuviera esa “obsesión” por escribir cuentos sobre este tema, que descubrirán en el desarrollo de éste.

EL PUENTE

Leinad vivía en las afueras de la ciudad, en la periferia, era una persona algo escéptica, él decía que no creía en cosas sobrenaturales, ya que eran mentira; en primer lugar, porque nunca había visto nada en su vida, por eso siempre se reía de sus compañeros cuando contaban las historias de terror, y en segundo lugar, decía que todo tiene una lógica y una razón, pero que cada quien era libre de creer en lo que pensara que era real.

Él trabajaba en un almacén que se encontraba ya dentro de la ciudad, a unos kilómetros de su casa; siempre trabajaba de mañana, no le gustaba el turno de la tarde, y rara vez aceptaba quedarse más tiempo; pero ese día por falta de personal y estar en inventario, aceptó el quedarse más allá de las cinco, que era la hora en que él salía.

Ese día salió de  trabajar después de las diez de las noche, era una noche húmeda de invierno, había amenaza de tormenta, el cielo estaba nublado, y cruzado por relámpagos,  caía algo de llovizna, nada fuerte aún, así que subiendo a su carro y maldiciendo su suerte, se enfiló hacia su casa; salió de la carretera principal tomando el camino vecinal, avanzaba en la soledad de la noche, pensando en las historias que de ese camino contaban; algunas exageradas por los accidentes que ocasionalmente sucedían; había varias cruces en los costados del camino, “es raro (iba pensando),  tantos accidentes, a pesar de que se encuentra bien iluminado”, él casi no andaba tarde por ese camino, siempre que pasaba por ahí, era con luz de sol, pero esa noche…

Iba despacio, viendo el camino y pensando en su día y en llegar a su casa antes de que comenzara la tormenta como tal;  de pronto  algo llamó su atención: las luces a su paso, comenzaron a apagarse; “¡qué extraño!” pensó; pero no le dio demasiada importancia. Al voltear por el espejo, vio que atrás de él se volvían a encender,  iba pensando en lo raro de la situación, cuando de pronto su auto comenzó a fallar y se apagó.  Maldiciendo su suerte se orilló en el camino quedando justo en el puente que cruzaba un río profundo, a medio camino de su casa.

Bajando del auto, volteo a ambos lados de la carretera, pero no vio otro vehículo en el camino; notó que las luces del camino adelante y atrás de él estaban encendidas, pero en el puente estaban apagadas, encogiéndose de hombros, dijo en voz baja:

-Maldita suerte, tenían que fundirse las luces justo donde se me descompone el carro.

Sacó una lámpara que traía en su guantera y se puso a revisar su auto, cuando sintió un aire frío que le envolvió y escuchó un ininteligible susurro en el oído que le hizo alzar la vista y mirar hacia los lados y a ambos bordes del puente, aluzando con su lámpara hacia el río.

En uno de los lados del puente vio la figura blanca de alguien parado en la orilla del río, le pareció extraño ya que por la inclinación del costado del río no era posible que alguien estuviera de pie ahí. Dejando el carro a un lado, avanzo a la barandilla del puente y tratando de ver mejor se cubrió los ojos para evitar que le cayera la lluvia y aún aluzando hacia allá, no podía distinguir bien, por lo que pensando que su mente le jugaba una mala pasada, se  abocó a seguir con el auto.

Estaba agachado, en el frente de su carro moviendo algunos cables queriendo encenderlo, cuando volvió a escuchar ese susurro ininteligible; enderezándose  aprisa y sujetando fuertemente la lámpara comenzó a revisar a los lados del puente, y algo lo hizo voltear  de nuevo al río, cuando de pronto un relámpago retumbó y destellando cruzó el cielo iluminándolo todo por unos segundos, entonces vio la figura que se encontraba ya más cerca de  él; poniéndose nervioso por esto, dio un pequeño paso hacia atrás por la sorpresa, pasó saliva y emitió un pequeño gemido y se volvió a ocupar del carro tratando  de nuevo de echarlo a andar y mientras movía los cables en el motor, en medio de la oscuridad que lo rodeaba, ya nervioso, levantó de nuevo la vista, reconociendo la figura de la sombra blanca que en ese momento ya identificó como una mujer que se encontraba en la orilla del puente, a unos 30 metros de donde él estaba.

Preocupado, ya que él no creía en nada de eso, poniéndose nervioso y aumentando su desesperación por la situación, mientras seguía moviendo el cableado de su viejo carro tratando de encenderlo, volvió a escuchar ese susurro en el viento que ahora sí identificó como  una mujer que le llamaba por su nombre…

-Leiinnaadd – en una fría y apenas audible  voz hueca, que se sentía fría al oído y se volvía parte del  aire que corría.

La lluvia comenzó a arreciar un poco mas escuchándose el golpeteo de las gotas de agua en el carro haciendo más tétrica la situación.

Leinad, maldiciendo su suerte, comenzó a pensar en salir corriendo de ahí y regresar por el carro al día siguiente, pero en un último intento y después de levantar la vista por encima del cofre, vio que la mujer ya se encontraba unos metros más cerca de donde él estaba, por lo que golpeó el motor mientras le gritaba.

-¡Prende maldita porquería!

En ese momento se encendieron las luces del puente, a la vez que volvía a escuchar el susurro de la mujer diciendo su nombre. Pero esta vez en su oído como si le tuviera a su lado, a la vez que se vio y escuchó un estruendoso relámpago, de la tormenta que se desataba ya encima del lugar, iluminándolo todo; Leinad, en un movimiento rápido, giró viendo que no había nadie.

Ya con las luces del puente prendidas, se dirigió rápido al encendido del auto y girando la llave  el carro encendió; sonriendo y volteando a todos lados no viendo a la mujer,  cerro el cofre y subió de nuevo a el carro, aceleró para salir del puente y sin prender las luces, enfiló rumbo a su casa y mientras volteaba al puente por el retrovisor, siguió acelerando, la lluvia arrecio en ese momento, en medio de los truenos de la tormenta que iniciaba…

Escuchó la voz femenina llamarlo por su nombre:

-Leinad – en un susurro apenas audible, a la vez que sintió una mano fría que le acariciaba el cuello y el cabello, volteó al espejo retrovisor y vio que ella iba en el asiento trasero: una bella mujer sentada en el asiento de atrás con una sonrisa viéndolo a los ojos por el espejo.

Él, desconcertado, pensando mil cosas en un segundo, no dejaba de verla en el espejo sin poner atención en el camino. En un instante el bello rostro de la mujer de blanco se transformo en el rostro desfigurado de alguien muerto, mostrando partes del cráneo y su ropa estaba desintegrándose.

Entonces ella dio un alarido lastimero que aturdió a Leinad, quien dando un grito por el miedo y la desesperación pisó el acelerador inconscientemente, mientras se movía para quitarse la mano helada que sentía en la nuca y no atendió la curva pronunciada ni el auto que venía en sentido contrario, chocando de frente con éste.

Una hora después, los paramédicos se encontraban tratando de rescatar a los dos pasajeros del carro que choco contra Leinad.

Él, se encontraba parado en la orilla de la carretera, con su cara ensangrentada, viendo lo que sucedía: los paramédicos y policías caminando a su alrededor y él con la mirada fija en su viejo carro…donde estaba su cuerpo deshecho. a un lado del carro estaba parada la mujer de blanco, quien le extendió una mano llamándolo.

Leinad, avanzó le tomó la mano y se fueron rumbo al rio…

Una cruz más, está en la curva donde murió Leinad.

Dicen que se durmió al volante.

Cuentan que cuando vas por el camino en la noche, solo  y en el puente tu carro se detiene, sólo espera que la mujer de blanco te llame por tu nombre…

Mexicali, B. C. y Ciudad de México, 22 de junio, 2016, ©2016 Danshaggy, Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

*

EL SR. JOHNNY

Este cuento, aunque lo publiqué yo, no es totalmente de mi autoría, es de Danshaggy, él me lo pasó esta mañana, como cuando antes me leía lo que había escrito para publicar.  Tuve que retenerlo en la memoria y capturarlo de inmediato, sé que está escrito a mi estilo y no al de Danshaggy, pero no tengo tan buena memora para recordar palabra por palabra lo dicho por él, seguramente hubo cambios, sé que aumenté algunas situaciones para el final, así que, de hecho, es otra coautoría; la idea original es totalmente de él, yo hace mucho que no trato estos temas (ni me gustan), pero eran sus favoritos.  Espero les guste nuestro cuento.

Silvia.

***

OTOÑO DE 1888,

Por la estrecha, lodosa y oscura callejuela de Whitechapel, en Londres,  caminaba apresuradamente una joven que acababa de dejar, encerrados con candado, a sus tres pequeños niños; se dirigía al cercano Bar de Pete, volteando hacia todos lados, con miedo de encontrarse con el asesino de prostitutas que ya había matado a unas cuantas.

Al salir de su cuchitril, como todas las noches, se puso la máscara de alegría que su trabajo requería. Ésta iba sobre la otra máscara, la de maquillaje barato y exagerado, que apenas cubría el cutis de sus 20 años, aún lozano a pesar del tiempo que llevaba en esas andanzas. Mientras caminaba a su trabajo, le pareció escuchar no muy lejos a un lobo aullando a la luna llena.

Después de caminar tanto, llegó, como siempre, con los zapatos enlodados y los pies húmedos, abrió de un golpe la puerta del apestoso bar y gritó alegremente.

-¡Hola concurrencia! Rosalie está aquí.

Fue recibida con vítores y aplausos y muchos vasos se levantaron para brindar por ella, que sonriendo se dirigió al bar, se colocó atrás de la barra, se puso su delantal blanco y se alistó para servir las cervezas y el licor que le fueran solicitados.

Rosalie notó sin mucha alegría que la observaba el caballero que hacía dos noches había empezado a venir, usaba una vestimenta que quería ser elegante y que en ese ambiente más o menos lo lograba, aunque la abundancia de su pelo y barba no se lo permitía del todo. Cuando se cruzaron sus miradas, él levantó el vaso vacío y le indicó que quería más whiskey, ella sirvió una copa y se la llevó al caballero.

En el camino, se cruzó con Pete, el dueño, su odioso patrón y tío.

-Bájate el escote y muéstrale la pechuga al Sr. Johnny, que es la tercera vez que viene y hoy acaba de llegar y anda espléndido con las propinas- y al alejarse le dio la concebida nalgada con la reacción de siempre por parte de ella: apretar los ojos y los labios para no decirle un improperio al “patrón”, porque necesitaba mucho el trabajo.

Las prostitutas que trabajaban en el bar no hubieran tenido ningún problema en mostrarle al Sr. Johnny lo que éste quisiera, a eso se dedicaban, y él era menos patán que los otros, pero él sólo requería a Rosalie; únicamente quería que ella le sirviera, para manosearle lo que alcanzara antes de que ella pudiera retirarse, porque ella lo esquivaba, algo que él no entendía, pero lo hacía empeñarse más en tenerla.

Rosalie suspiró con resignación, se bajó más el escote y se acercó a la mesa del caballero que la esperaba con una siniestra sonrisa.

Alzó la vista y vio a su patrón observándola y haciéndole señas para que se agachara más y le enseñara los pechos al ahora cliente favorito. Así lo hizo.

-Buenas noches, Rosalie – con voz acariciadora.

-Buenas noches, Sr. Johnny.

-Sólo Johnny, olvida lo de “señor” y tutéame.

-Está bien, Johnny, estás servido, ¿alguna otra cosa?

-Sí, tráeme otro trago y siéntate conmigo a tomártelo, acompáñame.

-No puedo sentarme con los clientes, ‘toy sirviendo.

Él señala las otras mesas – ¿y ésas? ¿están acompañando a la clientela, no?

-Yo soy la cantinera, ellas… no- la triste verdad de que ella a veces también se prostituía, la hizo entristecer.

-Bueno, no importa, ya hablé con Pete y no tiene inconveniente, con la mirada señaló al patrón y éste le hizo una seña afirmativa a Rosalie para que se sentara con el nuevo cliente consentido del bar, después de que le hubiera dado una jugosa propina por ponerle a Rosalie al alcance.

-Ella fue a la barra y se sirvió un vaso de cerveza con la mayor cantidad de espuma posible, porque no quería que se le subiera a la cabeza, puesto que llevaba día y medio sin comer.

-¡Sírvete un whiskey, que no se diga que soy tacaño!

-Gracias, Johnny, prefiero la cerveza, pero si me quieres invitar algo más, que sea comida, hoy no me dio tiempo de comer.

-Lo que quieras, muñeca, tráete un bocadillo o uno de esos potajes que sirven aquí.

Rosalie, ni tarda ni perezosa fue a servirse algo caliente que le llenara el estómago, agradecida por poder hacerlo, ya que la noche anterior, todas las sobras de comida y pan que pudo llevarse, apenas alcanzaron para sus tres niños, que a pesar de comer tan poco estaban creciendo mucho y aunque los dos pequeños heredaban la ropa del respectivo hermano mayor, el primogénito no tenía de quien heredar los harapos, así que a ella ya le tocaba ir a la iglesia a pedir ropa para los chamacos, lo que no sabía, era cómo iba a pagar la renta de su cuartucho, ya que su hombre, acababa de abandonarla.

Mientras Rosalie se servía y regresaba con Johnny, de las otras mesas ojos envidiosos la observaban. Lizzie y Mary, sentadas en la mesa contigua a la de Johnny, atendiendo a dos borrachos no pudieron aguantarse y comentaron.

-¿Y ésta por qué tiene trato especial? – dijo Mary, siguiéndola con la vista, mientras acariciaba la pierna del hombre con quien estaba.

-Si eres sobrina del patrón y tienes 20 años, te tocan los mejores fulanos- dijo Lizzie limpiándose la espuma de la cerveza con el dorso de la mano y dándole un beso lleno de cerveza a su cliente en turno.

-Pero mira, que conseguirse a ese tipo, dicen que es médico, llega en carruaje y ve cómo se viste y ella se da el lujo de hacerse la difícil, jajaja – dijo Mary, quien después de una despreciativa mirada hacia Rosalie, se volvió a ocupar del parroquiano que estaba atendiendo, le dio un beso y le preguntó.

-¿Me invitas otra cerveza, papacito?

Lizzie se quedó pensando: “si es médico, ¿será por eso que huele a sangre?”, pero ya no dijo nada y siguió atendiendo al hombre que la tenía sentada en sus piernas.

Rosalie llegó a la mesa con su plato y sin más preámbulos se sentó a devorar el potaje con grandes pedazos de pan. El caballero la observaba divertido, “si tiene tanta hambre, será presa más fácil”, pensaba; no concebía que ésta se le resistiera, cuando cualquiera de las otras rameras se iban con él a la primera invitación, pero por eso era que más la deseaba, más se le antojaba.

Cuando Rosalie terminó de comer agachada sobre el plato, se incorporó y lo miró a los ojos.

-Gracias, Johnny.

-De nada, preciosa, para eso estoy, para cumplirte todos tus caprichos –. Al escuchar esto, ella se retrajo un poco – Ahora ven, sírveme otra copa, pero aquí, cerquita –dijo él con el vaso en la mano.

Rosalie se levantó, tomó la botella y le sirvió otra copa, el olor que él despedía la repelía, olía peor que los otros borrachos, pero se acercó de todos modos. Sus compañeras le decían que se daba el lujo de elegir con quien se iba, porque tenía el trabajo de mesera que le dio su tío, las otras meretrices no tenían esa ventaja; pero esta vez, el tío se lo había ordenado, así que tenía que hacerlo.

Johnny la tomó por la cintura y la sentó en sus piernas, mientras con la otra mano hurgaba dentro de la escotada blusa. Ella se revolvía tratando de zafarse, pero él la tenía bien sujeta y empezó a besarle los pechos que tanto se le antojaban. Rosalie, al no ver otra escapatoria, le arrojó el whiskey del vaso a los ojos.

-Maldita ramera – gritó Johnny, soltándola y tratando de secarse los ojos, lo que ella aprovechó para salir corriendo, chocando con el patrón en su camino hacia la puerta. Éste sin saber qué había pasado, no la detuvo, porque fue a atender al cliente que gritaba y pataleaba con su pierna propia y con la de palo golpeteando en el piso.

En cuanto se secó los ojos, Johnny salió corriendo tras de Rosalie, sin hacer caso de Pete, que no entendía lo que había pasado mientras él estaba en la trastienda.

Rosalie corría desaforadamente, empujando a quienes se le atravesaban. Corrió un buen trecho, llegó a su casa y quiso entrar, pero recordó que había dejado las llaves del candado atrás del mostrador, así que siguió su carrera, sin fijarse que se estaba internando en la más tenebrosa y peligrosa zona del barrio, aunque por ser noche de luna llena no se veía tan lóbrego.

Tres prostitutas le cerraron el paso, no iban a permitir que viniera una extraña y para mayor peligro, joven y hermosa a invadir su territorio. Rosalie les rogó.

-¡Por favor! ¡déjenme pasar!, me viene persiguiendo un fulano.

-Pues que te alcance, pero en otro lado perra, aquí no entras.

Una nube cubrió la Luna llena, dejando todo a oscuras y mientras discutían, Rosalie escuchaba cada vez más cercano el “toc… toc… toc” de la pata de palo de Johnny; se hincó a pedirles compasión, pero ellas se negaban y en eso llegó él, la tomó del brazo levantándola casi en vilo y dijo con una sonrisa a las rameras.

-Gracias hermosas damas, por detener a mi amada, se portó mal y debo castigarla –con su otra mano sacó tres monedas, que entregó, una a cada una, a la vez que preguntaba.

-¿Por otra moneda, alguna de ustedes, mis apreciables damitas, podría proporcionarme un lugar para castigar la travesura de mi niña?

Rosalie trataba de zafarse gritando y pataleando, pero infructuosamente, él la tenía bien agarrada.

Mimí, la mujer de en medio, la mayor y más harapienta, le arrebató la moneda.

 

–Pos sígueme, mi casa est’aquí enfrente, puedes usarla toda la noche, si gustas.

 

Le abrió la puerta, los dejó entrar y mientras Rosalie seguía luchando por zafarse, Mimí la cerró con una carcajada.

Esa noche ya no tendría que trabajar y además podría emborracharse a placer. Tomó a las otras dos del brazo y se encaminaron al bar más cercano, todas felices por la noche de descanso que tenían delante.

Desde el cuchitril en el que estaban luchando Johnny y Rosalie, se escuchaban gritos de mujer y gruñidos, pero en ese lugar no era extraño cualquier clase de ruidos y escándalos, así que nadie lo tomó en cuenta.

Antes del amanecer, cuando las tres prostitutas borrachas regresaban de su noche libre, Mimí abrió la puerta de su casa y un enorme lobo de tres patas, con el hocico ensangrentado se le echó encima, huyendo a toda velocidad.

Adentro, Rosalie yacía ensangrentada y sin entrañas…

Lo demás es historia, que aún se cuenta en Whitechapel.

 

***

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

Imágenes tomadas de internet

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Y – 53307000

Y – 53307000

No todos estaban listos, Y – 53307000, sí.

Se habían estado preparando por un buen tiempo, pero había muchos demasiado jóvenes, apenas integrados al equipo y también algunos de mayor edad. Y – 53307000 sentía que estaba en su punto para practicar ese magnífico deporte que es la regata.

Pertenecía al equipo “Y”, número de serie: 53307000; en general, los miembros de este equipo no se llevaban bien con los del equipo “X”, pero tenían que convivir, por lo menos, antes de la contienda.

Súbitamente, mientras estaban descansando sonó la alarma: la competencia iba a empezar.

Todos se colocaron en el punto de partida, esperando el disparo de salida.

Estaban nerviosos, todos querían ganar, pero sólo habría un triunfador y los demás… morirían, ésas eran las reglas.

Después de unos minutos, que les parecieron eternos (sobre todo porque estaban acostumbrados a las falsas alarmas que los dejaban en la línea, agotados por la emoción, sin dar el disparo de salida), sonó la tan ansiada señal.

Salieron en estampida, chocando unos con otros, quedando muchos en la ruta.

Navegaron por un largo y estrecho y curvo túnel, impulsados por las olas a las que estaban acostumbrados, pero al llegar a la desembocadura el medio cambió totalmente, ahí era mucho más amplio y recto, pero lo más difícil era que el piélago en el que estaban navegando era mucho más denso y de temperatura más alta, en lugar de salado, era algo ácido y el aroma más fuerte, pero sumamente excitante y los estimulaba mucho más para llega a la tan ansiada y soñada meta.

Muchos murieron en esa etapa, sólo quedó el 50% de los que iniciaron la regata.

Tenían que remontar la corriente y, aunque eran empujados por el periódico y enorme oleaje, el recorrido era más difícil.

La cantidad de contendientes disminuía minuto a minuto, la lucha ya era a muerte.

Llegaron a un lago rojizo.

Y – 53307000 estaba aún vivo y se contaba entre los primeros mil competidores; sin embargo, el aliento le faltaba, sentía que ya no daba más, pero el instinto de supervivencia lo seguía impulsando, era ganar o morir.

Volvieron a entrar a otro túnel oscuro, era la curva final.

De pronto, todos los de la delantera se detuvieron… ¡ahí estaba! ¡la ansiada meta!, ¡por fin a su alcance!

Sintiéndose pequeñitos comprendieron la razón de haber arriesgado su vida. Fascinados contemplaron esa hermosísima luz dorada verdosa que emanaba de “ella”, cuyos lentos y voluptuosos movimientos ondulantes hacían que la luz fuera ora cegadora, ora tenue, a veces dorada, a veces verdosa y hasta violeta.

En segundos se recuperaron del impacto y se lanzaron “al ataque”, pero ella lo sintió así y se protegió con una capa de energía que electrocutó a los primeros que se le avalanzaron.

Y – 53307000 no fue uno de los primeros porque aún no había reaccionado del inicial deslumbramiento; cuando pudo recuperarse también se dirigió a ella, pero lentamente, aún fascinado por su belleza. Sus compañeros caían a montones tratando de penetrar la capa protectora, llegar al centro y ganar la vida, pero tratando de ganarla, la perdían. Él se acercó navegando pausadamente y sin violencia, sin tratar de rasgar el velo que la cubría, trató de acariciarla, sólo eso, acariciarla,; estaba tan embelesado por su belleza, que no trató de invadirla, sino tan sólo tocarla… ¡y el milagro se hizo! A su contacto, ella abrió su velo y le permitió entrar.

Adentro todo era luminoso, Y – 53307000 se sintió en su casa, supo que él pertenecía a ese maravilloso lugar.

Desde el centro una esfera de intensísima luz dorada lo invitaba a acercarse, él de pronto se vio emitiendo un maravilloso brillo blanco azuloso, se acercó y en el instante del primer y levísimo contacto se produjo una explosión cegadora, ambos se desintegraron por una millonésima de segundo para inmediatamente reintegrarse fundidos en uno sólo ¡el milagro había ocurrido!; se dividieron en dos, 4, 8, 16, una nueva vida comenzó: ambos estaban creando un nuevo ser:

¡La concepción se había logrado!

*** 

Ciudad de México, diciembre de 1989

 

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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Tú y Yo Siempre

foto Angel Sosa

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EL VIOLÍN

Hola amig@s, hoy quiero compartirles un cuento muy especial por varias circunstancias:

1)  Que fue el primer cuento que escribí.

2)  Que se refiere a la masacre de estudiantes que hubo el 2 de octubre de 1968 en la llamada “Noche de Tlateloco” en que policías, militares y otros grupos paramilitares, masacraron a cientos de estudiantes y personas simpatizantes de su movimiento, además de dejar miles de heridos  y desaparecidos, entre los que habían estado reunidos en un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, Ciudad de México.

 

3) Porque se trata de una niña, lo publico por el Día del Niño

***

EL VIOLÍN

 

Séptimo cumpleaños de Tania, mientras sus amiguitos comen pastel en el comedor, ella va a la recámara de su madre a contemplar el violín que le pertenecía.

Lo contempla y recuerda la noche en que papi la llevó a Bellas Artes; había muchas gente, pero ella se sentía la más importante de todos. Su mami era la gran violinista Roel que iba a dar un concierto esa noche.

Cuando la vio salir al escenario y empezar a tocar, fue igual pero diferente a cuando se encerraba a tocar en casa. Ahora mucha gente la estaba escuchando. Tania estaba en éxtasis. Su madre le parecía una diosa resplandeciente a la que todos, incluida ella, tenían que adorar.

Cuando terminó el concierto y el público se levantó para aplaudirle , Tania se sentía como en un sueño: era a mami a quien le aplaudían y le gritaban:

-¡Bravo!

Ella no recordaba haber sido nunca tan feliz. Era septiembre de 1968, entonces tenía 6 años.

También recordó que después de ese día muchos muchachos y muchachas iban a su casa y se encerraban a platicar con mami y papi y después todos salían diciendo que iban a una manifestación.

Después… el 2 de octubre mami y papi salieron y no han regresado. Ahora le dicen sus abuelos que ya no van a regresar. Tania no entiende por qué y se pasa el tiempo contemplando el violín de mami, recordando aquella gloriosa noche, cuando aún estaban mami y papi…

Puebla, Pue. Septiembre de 1986.

 

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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¿AUTOBIOGRAFÍA?

Antes que nada quiero agradecer amis amig@s/lector@s la buena recepción que han dado a mis sagas Sussy y Sus Historias

(https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/09/10/sussy-y-el-sr-h/ ),

así como “Autobiografía, Capítulo Prohibido”

(https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/10/autobiografia-capitulo-prohibido/ ).

Algunos de los más cercanos (y discretos) lectores me han preguntado en privado si estas historias son autobiográficas.

SÍ… Y NO.

Los que escriben ficción saben que creamos nuestros personajes a partir de gente que conocemos, a veces (muchas), ponemos algo de nosotros mismos.

Como en el Método de Stanislavsky (que impartía en el Actor’s Studio de NY a actores como Marily Monroe, Marlon  Brando, Al Pacino, Robert de Niro y otros como ellos), en el que los actores deben recordar alguna vivencia para poder llorar o mostrar rabia o alegría, cualquier emoción fuerte en determinadas escenas; creo que los escritores también acudimos a nuestras propias experiencias o a las de alguien cercano, de las que fuimos testigos, o nos fueron contadas, para escribir las escenas más fuertes. Como yo hago en mis cuentos y, sobre todo en mis novelas: “Tú y Yo Siempre”, “Luz María” y la que estamos cocinando en el momento Danshaggy y yo (Abril de 2017).

Por otro lado, los que escribimos sacando lo que traemos muy profundo dentro de nuestra alma (no ficción), sabemos que esas son las emociones más intensas que compartimos con quienes nos leen, en esto incluyo la poesía (a los poemas dedicaré otro post).

Como yo estoy en ambos casos (como tantos escritores), uso las dos formas, pero además, claro, la imaginación, la creatividad (por el momento dejamos fuera las investigaciones, que son totalmente distintas).

¿Y SI…?

En muchos cuentos he escrito hechos reales en los que, llegado el momento (en la realidad), en el que tuve que tomar una decisión, fue “NO”, pero en mis cuentos, al escribirlos, me pregunto: “¿qué tal si hubiera sido distinto?” “¿Qué tal si…”? y de ahí surge el cuento, con personajes ficticios, quizá de mis deseos de haber tomado otra decisión y me doy el gusto de hacerlo, aunque sea en la ficción, así lo puedo moldear totalmente a mi gusto.

(Muy buena terapia, por cierto).

Algunos de esos cuentos, ya publicados, son:

 Casi todos los de Sussy, iniciando con:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/09/10/sussy-y-el-sr-h/

Toda la saga de Autobiografía, Capítulo prohibido.

 

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/10/autobiografia-capitulo-prohibido/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/10/amor-con-fecha-de-caducidad/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/29/cosas-de-la-vida/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/31/decisiones/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/14/donde-las-dan-las-toman/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/27/el-septimo-beso/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/01/una-nueva-vida/

HECHOS REALES

Convertidos a ficción, con personajes ficticios, pero basados totalmente en hechos reales.

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/02/15/lo-que-es-tener-15-anos/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/04/13/que-necedad/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/22/soy-libre-el-cigarro/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/01/10/el-tiempo-perdido/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/05/05/el-tirano/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/04/01/esposa-te-doy-y-no-sierva/

HECHOS REALES (TERROR)

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/10/06/la-visitante-fantasma-eulalia-editado/     basado en hechos reales, escrito en conjunto con Danshaggy.alv

Estos dos cuentos que siguen, los pongo al último porque necesitan una explicación: están basados en hechos reales que me ocurrieron a mí, pero los cuentos en su totalidad son de Danshaggy.alv :

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/12/01/la-casa-negra-de-la-roma-la-casa-mondragon/

 https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/04/23/no-estas-solo/

SUEÑOS

En otros casos, he plasmado en el papel (primero. luego en la computadora y finalmente en mis blogs) algunos sueños, de esos que son historias totalmente coherentes y que recuerdo paso a paso al despertar, como ejemplo (publicados):

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/21/enesima-utopia-cuento-2/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/03/06/los-lagartos/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/07/04/anoche-te-sone-el-sendero/

 

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/18/la-cita/

Basado en un sueño de Danshaggy.alv, escrito por ambos.

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/08/18/la-cita/

 

DENUNCIA SOCIAL

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/07/quien/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/18/yo-quiero-ser-nino/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/02/27/ama-de-perro-o-esclava-de-marido/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2014/05/12/el-dia-de-las-madres-cuento-la-desgracia-de-ser-mujer-4/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/05/el-molde/

IMAGINACIÓN, CREATIVIDAD

La mayoría son sólo imaginación, una historia que se desarrolla cuando me siento ante la máquina (antes la de escribir, ahora la computadora) y la historia sale sola, como en:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/01/16/un-experimento-exitoso-cuento-editado/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/09/08/amanecer-en-el-solsticio-de-verano/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/03/02/lo-verde-y-lo-maduro/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/01/23/v-l-a-d-2/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/10/16/las-tres-sirenas-de-la-isla/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/14/cena-de-navidad/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/13/bohemio-o-teporocho/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/11/19/ki-ki-ri-ki/

REGRESIONES A VIDAS PASADAS

Algunos, pocos, los he basado en regresiones a vidas pasadas, eso fue antes de tener la oportunidad de publicarlas como tales y pensaba que sólo serían aceptadas como cuentos.

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/02/12/monsenor/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/19/recuerdos-de-una-tragica-vida-pasada-un-triste-presente-y-una-feliz-vida-futura/

Y EL BROCHE DE ORO: LAS ALEGORÍAS.

En las alegorías es donde me puedo explayar, me fascina hacerlo, tengo pocas y las he disfrutado al máximo:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/02/22/carta-de-amor-a-mi-alma-gemelacompanera-2/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/02/18/la-llamada-del-abismo/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/02/28/la-diablita-y-la-angelita-la-decision/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/02/la-diablita-y-la-angelita-continuacion/

 ***

Seguramente se quedaron en el teclado (que ya no en el tintero) algunos cuentos de los ya publicados y tengo unos 30 en papel, que no he capturado a la computadora, ya los iré publicando poco a poco.

 

Ciudad de México,  7 de Abril de 2017.

***

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet y Pinterest.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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Tú y Yo Siempre

foto Angel Sosa

Puedes adquirirla en

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CAPÍTULO V Y DEJÉ DE SERLO…

 Viene de:

CAPÍTULO IV ERA YO FELIZ

***

Llegamos al hotel, pedí la llave y el recepcionista con cara de circunstancias me dijo, señalando a los sillones de la recepción.

-La están esperando.

Voltee extrañada y me sorprendió ver a mi cuñada y mi cuñado con unas caras de aflicción muy extrañas. me acerqué.

-¿Qué pasó?, ¿por qué esas caras?

Mi cuñada me tomó del brazo y con voz mormada, como si hubiera estado llorando mucho (lo cual ya me decían sus ojos hinchados) me dijo.

-Vamos a tu cuarto.

Me encaminó al elevador, mi cuñado hizo lo mismo con Juan Gerardo, mientras subíamos se miraban los pies sin hablar, mi hijo y yo nos miramos interrogándonos con la vista, porque no teníamos idea de que estaba pasando.

Una vez en el cuarto, directamente le pregunté a Maggy.

-Bueno ¿qué pasa?

Ella tragó saliva y me dijo con voz muy queda.

-Que a Gerardo le dio un infarto…

-¡Quéee?? – al mismo tiempo Juan Gerardo y yo. Habíamos escuchado perfectamente bien, pero no lo queríamos creer.

La tomé por los brazos y casi sacudiéndola.

-¿Y cómo está? ¿dónde está?

Roberto entró al quite, me separó de Maggy y me dijo calmado.

-Está en un hospital, llegando allá nos dan la dirección.

-¿Pero cuál? ¿dónde? – empecé a dar vueltas para rehacer mi equipaje aventando la ropa a la maleta abierta, que había echado a la cama.

-Hijo, guarda tus cosas – casi a gritos al alelado Juan Gerardo, que tampoco sabía cómo reaccionar.

Maggy y Roberto trataban de calmarme, pero yo estaba como ida, funcionando en piloto automático. Finalmente Maggy me tomó del brazo y me sacó del cuarto, me llevó a lo más lejano del pasillo y con cara angustiada me soltó:

-En realidad es peor…

No la dejé terminar, le tapé la boca con dos dedos, me di la media vuelta y caminando respondí.

-No quiero saber, no me digas nada.

Ella me siguió y cuando entramos al cuarto Roberto estaba supuestamente ayudando a Juan Gerardo, pero estorbaba más que ayudar, estaba muy lento. Luego me dijo que iba a pedir un café al servicio a habitaciones.

-Pídelo, pero ya me quiero ir, por favor tómatelo rápido.

El servicio se tardó eternidades, mientras Roberto daba vueltas por la habitación, Maggy estaba sentada contemplándose las manos y Juan Gerardo y yo no sabíamos qué hacer, revisábamos si no se había quedado nada, nos sentábamos, caminábamos, bueno, una tensión que se podía cortar con un cuchillo.

Al fin llegó el servicio a la habitación y yo le pedí a quien nos llevó el café que pidiera nos tuvieran la cuenta lista, que ya íbamos a salir.

Roberto tardó eternidades en tomarse el café, Juan Gerardo y yo lo queríamos sacudir para que se apresurara, al fin terminó y ya no hubo pretexto, bajamos, pagué y en su coche fuimos a la terminal, porque dijo que no podía manejar en carretera, estaba muy nervioso.

En el autobús me senté del lado de la ventanilla; había luna llena, la contemplé todo el camino, pensando… ¡nada! Mi mente estaba en blanco totalmente, no pensaba en el futuro, ni en cómo íbamos a encontrar a Gerardo, ni qué iba yo a hacer, mi mente estaba bloqueada, me sentía como robot. Fueron las 2 horas más largas de mi vida, no quería pensar en el futuro, ni en el presente, no sabía nada, todo estaba borroso, cualquier plan que tuviera había sido eliminado, no había nada adelante, mi próximo paso era a la nada a lo absolutamente desconocido…

Pero como no había aceptado que Maggy me dijera que era eso “peor”, aún no era irremediable, aún había esperanza de… ¿o no?

Llegamos a la casa, Roberto hizo la llamada para preguntar a dónde habían llevado a Gerardo.

Me pidió que la anotara, dijo:

Avenida Juárez…

No tuvo que decir más, lo supe, ahí no había hospitales, sólo una funeraria…

Fin

Ciudad de México, Marzo de 2017.

***

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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“ESPOSA TE DOY Y NO SIERVA”

La nave de la iglesia estaba totalmente iluminada, en el pasillo la alfombra roja y bordeándolo ramos de hermosas, aromáticas y frescas flores blancas en cada orilla de las bancas, formanban una perfumada valla en medio de la cual pasaría la novia.

Cuando llegó Mely a la entrada de la iglesia, el órgano empezó a tocar la marcha nupcial, ella estaba enojada y llorosa.

Había tenido un altercado con su padre, con el cual no vivía desde que cumplió los 18 años, pero su casi suegra, Carlota, había insistido en seguir todo el protocolo y ella y Miguel, su esposo habían ido a pedir, para su hijo Javier, la mano de Mely a un padre que nunca lo fue, que se desentendió de ella, salvo para explotarla y del cual no recibió ni casa ni sustento desde que cumplió los 18 años.

¿Por qué “pedirle su mano”? ¿él “no tenía vela en ese entierro” ni opinión en su boda, pero para seguir llevándose bien con Doña Carlota, la suegra en ciernes, aceptó, igual que había aceptado casarse por la iglesia, aunque ella había abandonado la religión hacía tiempo, pero, en fin, por llevar la fiesta en paz, aceptó casarse en la iglesia. ¿su papá iba a pagar la iglesia? ¡NOO!, por supuesto que no, para la fiesta le dijo en un aparte, mientras sus suegros, Doña Carlota y Don Miguel platicaban con su madrastra.

-Mira hija, si quieres una fiestecita, sería acá en la casa, con pocas de nuestras amistades (no de Mely y Javier, sino del papá y la madrasta de Mely, quiso decir), ustedes, claro, y tus suegros, no podríamos invitar a los 5 hermanos de tu novio y sus familias ni a sus amigos. Tú entiendes ¿verdad?

Mely lo había mirado entrecerrando los ojos y tratando de no decirle “¿para que sea un fiasco, como la fiesta de mis 15 años, en la que usaste el dinero que me dejó mi abuelo de herencia y lo que ahorró mi mamá para mis 15, en unos sándwiches, unas cervezas, refrescos y una pulsera de oro con un centenario para mi madrastra y sólo invitaste a 5 amigos tuyos?” tragó saliva y sólo dijo.

-No gracias, papá, no quiero fiesta de ningún tipo (interprétese “tipo” como se quiera).

Regresaron a la sala a seguir haciéndoles la cortesía a los suegros de ella y un momento después éstos entendieron la situación y se despidieron. Salieron todos juntos. Mely respiró profundamente con alivio.

-Bueno, requisito cumplido – le sonrió a su suegra –que conste que sólo por darle gusto a usted.

Javier la abrazó y le dio un beso en la mejilla- gracias hermosa – ella volteó a verlo y le sonrió, lo amaba tanto que estaba tragándose algunos de sus principios.

Doña Carlota la miró extrañada –Hija, hay que cumplir todo el protocolo, su boda es muy importante para las dos familias.

Mely se tragó su carcajada y bajó los ojos para que Carlota no adivinara sus pensamientos.

***

Cuando Mely y Javier fueron a hacer arreglos para la iglesia, varias veces Mely estuvo a punto de levantarse e irse, Javier la detenía ¡los costos eran exagerados!

-Mire padre, no me caso por la iglesia por gusto, no tengo casi a quien invitar por mi parte, yo voy a pagar estos gastos, no mi padre y me parecen exageradamente altos, así que no quiero ni alfombra roja, ni flores quizá acepte música, si me hace una rebaja.

El párroco no podía creer lo que estaba escuchando, pero tampoco los iba a dejar ir.

-Está bien si no tienen suficiente, la música les costará la mitad.

Mely sonrió – Ahora sí nos entendemos, así quedamos, firmó lo que le presentó el párroco, pagó y salió del brazo de Javier.

-¿De verdad no quieres ni flores ni alfombra? Yo las pago, nos regresamos y le decimos que siempre sí.

-Para empezar ya sabes que sólo me caso por la iglesia por darle gusto a tu mamá y para que no me rechace, además de darles en la cabeza a mis familiares que dijeron que por irme a vivir sola no me iba a casar de blanco, ¿pero tanto gasto? ¡noo! Prefiero gastarlo en la luna de miel ¿no crees?

Javier difícilmente lo creía, nunca había conocido a una mujer que no soñara con una boda espléndida, pero, en fin, sabía que Mely se cocinaba aparte, no seguía al rebaño, por eso la amaba.

***

Hacía unos meses que Mely había buscado a la familia de su mamá, los había encontrado y la habían recibido muy cariñosos, Su tía Esperanza le había hecho una comida especial, pastel incluido, su tío Chava le había regalado “Los Miserables” en 4 tomos, en una edición muy antigua y valiosa y su prima Flor, al escucharla despotricar con que no quería gastar en un vestido que sólo usaría unas horas, le ofreció prestarle el suyo.

-¿De veras harías eso, querida Flor?

-Claro prima, me da tanto gusto haberte recuperado que te presto mi vestido de novia encantada de la vida y con mucho cariño.

Mely se levantó y la abrazó muy entrañablemente, con mucho agradecimiento. Flor, ni tarda ni perezosa fue por el vestido y se lo entregó con mucho cuidado, Mely lo trató con toda la delicadeza que se merecía el vestido de su prima.

-Pruébatelo.

-Sí, claro – lo desenvolvió y se lo puso, le quedaba un poco justo del busto y grande de la cintura, además de algo corto, pero no iba a ponerle peros, ni a sugerir arreglos, así como estaba, así lo llevaría el día de su boda.

Días después, dado que había invitado a la familia de su mamá, recién re encontrada, quiso avisarle a su papá, puesto que sabía que desde que su madre falleció, su padre tuvo altercados muy fuertes con la familia de ésta y nunca dejó que Mely los volviera a ver, prefirió advertirle que iban a ir, pera que no hiciera una escena desagradable en la iglesia.

Lo llamó por teléfono.

-Bueno.

-Hola papá, soy Mely ¿cómo estás?

-¿Y ahora qué necesitas?

-No, yo no necesito nada – iba a añadir “de ti” pero se abstuvo – sólo quería avisarte que invité a mi tía Esperanza, mi tío Chava y mis primos a mi boda, para que no te sorprendas de verlos.

-¡¡QUÉE!! Si van ellos, no voy yo.

Mely no estaba de buen humor por haber tenido que arreglar los asuntos de la iglesia y constatar que todo es negocio para ellos. Así que como dicen, lo que se hereda no se hurta y contestó en el mismo tono.

-Pues si no quieres ir, no vayas, ellos al menos me proporcionaron el vestido, no puedo decirles que no vayan.

Su padre ya no la oyó, después del “no vayas”, pues azotó el teléfono.

Ella se quedó como en shock, no debía haberle contestado rebajándose a su nivel, debía haber tratado de convencerlo de que fuera, con razonamientos, pero por experiencia sabía que con su padre, cuando estaba enojado, no se podía razonar. Así que su padre no iría a su boda, bueno no se perdería mucho, sólo había ido a que sus suegros negociaran “su mano” con él, por darle gusto a doña Carlota, tan tradicional, pero si ni tenía tratos con él, ni le debía nada, finalmente ¿para qué lo quería en su boda?

***

Pues no lo quería, pero lo necesitaba, porque cuando llegó a la iglesia, ya lista para entrar, el sacristán le preguntó

-¿Y su papá?

-No va a venir.

-¿Y quién la va a entregar?

-Nadie, entro sola.

-Nonononono, eso no es posible

-Pues tendrá que serlo, porque no vino.

-Pues un tío, su abuelo, un hombre que la entregue

-No hay nadie que me entregue, ni necesito que me entreguen, no soy objeto, soy un apersona independiente y puedo caminar sola por el pasillo de la iglesia.

-Eso no va a ser posible, voy por el padre – y salió corriendo – gritando al mismo tiempo –¡ni se le ocurra entrar sola!

Ella se vio en el espejo y se acomodó el velo, pensando que era mejor entrar sola que con su papá, en eso llegó el párroco que los iba a casar.

-¿Qué es esa tontería de entrar sola? ¡imposible!

-Es que no vino mi papá, y además prefiero entrar sola

-¡Ni pensarlo! Consigue a alguien que te entregue.

Eso alborotó su rebeldía -¿y eso por qué? Si no soy objeto que tenga que ser entregado, soy una persona que no dependo de mi padre desde que tuve 18 años.

El párroco manoteo casi en su cara –No me importa, aquí se sigue el protocolo y las tradiciones y la regla es que la novia tiene que ser entregada por un hombre de autoridad sobre ella.

-Pues no hay ninguno ¿cómo ve?

-Que si no te agencias uno, no te caso y se acabó la discusión, ¡he dicho! –se dio la vuelta y volvió a entrar a la Iglesia por detrás del altar.

Eso sí la dejó sin habla: Javier, Doña Carlota, los invitados de ellos ¿no casarse sólo porque su padre no estaba? ¡no! Eso no.

Ya había hecho un berrinche como digna hija de su padre y eso le había causado este dilema ¿iba a hacer otro? ¿no había aprendido que a veces es mejor ceder?

Y cedió.

¿Quién podría “entregarla” como mercancía? ¡su tío Chava, por supuesto, se asomó a la iglesia, en los lugares designados a su familia estaban su tía Esperanza, Flor, su prima preciosa que le había prestado el vestido y Luis, su primo, pero su tío brillaba por su ausencia.

¿Quién podría entregarla? Vio a su suegra, que la estaba observando, le hizo una seña con la mano.

Doña Carlota se levantó y se dirigió a la sacristía, afligida preguntó.

-¿Qué pasa m’ija?

– Que no hay quien me entregue y no me casan si entro sola.

-¡Por supuesto que no puedes entrar sola! ¡no faltaba más!, voy por Miguel.

-P p pero ¿él? ¿mi suegro me va a entregar a su propio hijo?

-¿Tienes una mejor idea? Tu tío no ha llegado, su asiento está vacío ¿a quién más tienes?

-No, a nadie.

-Pues entonces te entregará Miguel, ve a la puerta de la iglesia, él te alcanzará ahí.

Ya se iba cuando recordó algo.

-Por cierto, ¿no me habían dicho que no habían pagado ni flores ni alfombra? ¡están preciosas ambas cosas.

-Es que la boda anterior y la siguiente pagaron por ellas, y les cuesta mucho tiempo y trabajo quitarlas y volverlas a poner, así que son cortesía de la casa.

-Ahh, qué bien, tuvieron suerte.

Y salió apresuradamente para irle a decir a su marido que él iba a entregar a la novia.

***

En el tercer compás de la Marcha Nupcial, llegó Don Miguel, la tomó gentilmente del brazo y empezaron a caminar… para entregar a una mujer como si fuera un objeto… como “debe ser”: una mujer debe ser entregada por un hombre a otro hombre, ya fue mucha concesión a las mujeres el que se diga al casarlos:

“Esposa te doy y no sierva…”

***

Ciudad de México, 25 de marzo, 2017.

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet y Pinterest.

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foto Angel Sosa

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