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EL ÁGUILA REAL Y LA HORMIGUITA (CUENTO, FÁBULA, ALEGORÍA)

EL ÁGUILA REAL Y LA HORMIGUITA

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Hace no mucho tiempo, érase que se era, allá en un lejano valle rodeado de montañas una comunidad de toda clase de aves y lindos animales.

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Las hermosas aves volaban en su propio espacio y según sus alas más o menos alto; había gorriones, codornices, faisanes, búhos, halcones y toda clase de aves de la región y de afuera, porque a veces llegaba un cóndor visitante y hasta algún quetzal.

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Para las águilas reales la zona era ideal, pero sólo había una, se llamaba Së y era muy querida por sus coterráneos, en el valle tenía muchos amigos entre aves y animales; era solitaria, porque no había otra águila real por esos rumbos.  Ella tenía su nido allá en la montaña, muy arriba.

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Së disfrutaba de volar muy alto y su sueño era alcanzar las nubes, pero no llegaba a tales altitudes.

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También hacía lo contrario, a veces se posaba en el suelo y si no tenía hambre, hacía amistad con toda clase de animalitos e insectos, su zona de caza era muy lejos.

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En una ocasión que estaba posada en tierra cerca de un hormiguero, una de las hormigas obreras se subió en una de sus patas, aferrándose a una pluma, a Së le hizo gracia y la saludó.

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-Hola hormiguita ¿qué haces en mi pata?

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-Quiero que me lleves a volar contigo, yo no tengo alas como algunas privilegiadas de mi colonia, yo sólo hago lo que las demás.

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Së le sonrió y se dispuso a darle gusto.

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-Te voy a llevar a volar, pero sólo muy bajo, porque te podrías marear o hasta morir si te llevo muy alto.

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-¡No! – Exigió Elf – yo quiero volar alto.

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-Eso no se va a poder, si no quieres, pues no te llevo.

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Con cara de enojo y haciendo gestos Elf aceptó.

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-Está bien – y se aferró a la pluma de la pata de Së.

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Para Elf fue una experiencia maravillosa y le pidió a Së que lo hicieran con frecuencia, el águila, complaciente aceptó y así lo hacían.

-0-

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Mientras, en uno de sus vuelos solitarios más altos, Së conoció a otra águila real, llamada Ga, era un macho imponente que también gozaba volando lo más alto que podía; se saludaron y empezaron su vuelo en conjunto.

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Todos los días se encontraban en las alturas y volaban juntos disfrutando de los bellos paisajes, pero más de la compañía.

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Como era de esperarse se enamoraron y fueron una pareja muy feliz.

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Së seguía llevando a Elf en algunos vuelos, igual que antes, a ras del suelo.

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Y volaba todos los días cada vez más alto con Ga, disfrutando de los paisajes más hermosos desde las alturas y gozando de un hermoso romance.

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Todo iba bien, hasta que un fatídico día Ga fue víctima del peor predador de todos, el hombre, y fue asesinado, tan sólo por el gusto de matar que tienen algunos humanos.

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Para Së la vida cambió radicalmente, ya no tenía ganas de volar, se acurrucaba en su nido y se ponía a llorar.

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Pero tres días después, Së vio a Ga, luminoso y transparente volando frente a su nido, era su espíritu que había regresado para acompañarla.

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Desde entonces Së retomó sus vuelos y con el espíritu de Ga a veces llegaba hasta las nubes y más allá, así era feliz y cuando descendía, sus hermosas experiencias a sus amig@s les compartía.

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Algunos no le creyeron, dieron media vuelta y ya no la oían, otros se interesaron más y sus narraciones no se perdían.

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Së les platicaba de los maravillosos vuelos que con el espíritu de Ga efectuaba y de cómo se amaban; todos con arrobo la escuchaban.

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Elf seguía queriendo volar con Së y por eso ella hacía como que la oía, pero en realidad no lo hacía. Un día, en su hormiguero tuvo problemas y llena de ira salió a gritar su rabia; se encontró con Së, que había ido a visitarla para en uno de sus vuelos llevarla.

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Pero Elf estaba tan enojada que en lugar de montarse en la pata de Së, fue a picarla y con su ponzoña inocularla. Së no salía de su asombro ¿Elf atacándola?

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Era la época en que las hormigas con alas salían en su vuelo nupcial, a Elf le había dado un ataque de envidia; por ser obrera no tenía alas, sólo las reinas las tenían y podían salir a volar y encontrar pareja para ser felices en su nuevo nido. Elf tenía celos y envidia porque ella no podía, entonces vio a Së, que podía volar a grandes alturas y con ella se desquitó porque era a quien más cerca tenía.

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Al sentirse atacada, Së levantó el vuelo sin contraatacar a Elf, ya que de un pisotón podría eliminarla, pero en vez de eso, extendió sus alas y emprendió el vuelo.

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El lugar de Së era el aire, el espacio, las alturas, no el polvoriento suelo donde la hormiga vivía; tratando de olvidar el dolor, más que por el piquete, por el cambio de su amiga, durante su vuelo Së pensaba:

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“La culpa es mía, a una hormiga le di a probar el vuelo al ras de la tierra. Ella tiene envidia porque no entiende, porque ve las cosas desde el suelo, no alcanza a verlas durante un alto ascenso.

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Jamás entenderá lo que es el cielo, poder con tu pareja alcanzarlo en tu vuelo. Lástima que reaccione tan mal por su malogrado anhelo y al no entender agreda lo que ignora y por lo tanto, reprueba”.

*

Së continuó volando junto al espíritu de Ga viviendo hermosas aventuras en lo alto del cielo y a veces más allá.

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Elf, amargada, siguió en el suelo…

*

Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

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Ciudad de México, 20 de julio, 2018, 3 pm. © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller. Todos los derechos reservados.

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EN EL INFINITO

Siempre soñando, nunca teniendo.

Te soñaba, fantaseaba que te tenía,

que eras mía y sólo mía,

que si estiraba la mano, podría tocarte

y si cerraba los brazos, podría estrecharte,

que el amor lo hacíamos en la realidad.

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Soñando, sólo soñando, sin saber que las parcas,

hacedoras del destino, separaron nuestros hilos:

unidos al principio, los separaron y tejieron paralelos,

 

los urdieron, siempre juntos, pero físicamente nunca unidos,

a pesar de que nuestras mentes se entienden,

nuestras almas están imbricadas, entretejidas,

son la misma esencia, reunida,

y nuestros espíritus al fin se re encontraron,

nuestros cuerpos han sufrido todo el castigo,

han estado separados a pesar de desearnos tanto,

de amarnos con locura y pasión; a ellos, pobres cuerpos nuestros,

les estuvo vedado el poder estar juntos, amarse, entregarse,

como nuestros espíritus, almas y mentes lo hicieron siempre.

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Nuestros infortunados cuerpos jamás pudieron estar unidos,

pero no importa, nos amaremos en la eternidad,

en el infinito

y la separación de nuestros cuerpos finitos

no afectará nuestro amor eterno.

 

Daniel.

***

Intervidas, 21 de julio, 2017, Danshaggy © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

 

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ERES MI OASIS

Eres el oasis

en medio

del desierto de mi alma

.

Eres el agua cristalina

que apaga mi sed

cuando me hace falta.

.

Eres el verdor,

la frescura, la paz,

eres lo que necesito

para ser feliz.

.

Ahora estamos lejos,

lo comprendo,

sólo puedo verte, sentirte

en esencia, en energía.

 .

Pero el recuerdo

de lo que fuiste en vida para mí,

es imborrable, imperecedero.

.

Gracias por llegar a mi vida

aunque yo te haya fallado;

pero fue un llamado

que ignorar no podía.

 .

Sin embargo, estoy contigo,

siempre contigo,

eternamente a tu lado.

.

Hasta siempre, mi amor,

te veo en la noche.

Te amo.

.

Garmín.

.

Desde Intervidas, junio 21, 2017, © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

 

EL CIELO ES EL LÍMITE

  Danshaggy Alv 


Por qué te amo:

Te amo

por ser el ser que eres,

.

te amo

porque he encontrado

mi complemento en ti,

te llevo siempre en mi mente.

.

Te amo,

porque haces que salga mucho

de lo poco bueno que tengo

y porque lo digo yo.

 .

Te amo

porque no encuentro otra razón

para decirte

lo importante que eres en mi vida.

 .

Te amo

porque la razón es así

y porque las palabras sobran

al decir lo que el corazón manda.

 .

El cielo es el límite,

hasta que lo toquemos

sabremos que

no podremos amarnos mas…

***

Mexicali, B. C., 6 de enero de 2016

©2016 Danshaggy , Daniel Álvarez.

 Danshaggy Alv 

 

ASÍ, ÁMAME ASÍ

pareja-amor-fuego

Ámame así,

como tú me amas;

hazme sentir vulnerable

y diosa al mismo tiempo:

cuando tú me amas

y porque tú me amas.

Así, ámame así…

 

diosa-del-amor

Ciudad de México, 7 de noviembre de 2016

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

***

Imágenes tomadas de internet o Pinterest.

***

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Tú y Yo Siempre

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ÁMAME COMO ME AMAS

lindo-beso-en-el-cuello

Ámame como me amas

Ámame tiernamente

Ámame apasionadamente,

Locamente, cómo sólo tú

Puedes amarme.

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Ámame con el alma,

Quiero tu alma junto a la mía

Quiero que juntas vayan

a lo confines y más allá…

.

Ámame como sólo tú sabes amar.

Quiero tu ser en el mío,

Tu alma en mi alma,

Tu mente en mi mente.

.

Ámame hasta siempre

Ámame con todo

Desde todo,

Por todo,

En todo.

.

Ámame.

.

fotos-de-besos-apasionados-entre-parejas-1

..

 

distancia-sentimientos-desmotivaciones-4

 

 .

Ciudad de México, octubre, 2016.

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

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Imágenes tomadas de internet.

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COSAS DE LA VIDA

 Maru salió de la óptica un poco desconcertada; le entregarían sus anteojos arreglados en tres horas, pero ella nunca salía sin ellos; le daba miedo hasta atravesar la calle. Se detuvo en la puerta sin saber a dónde dirigirse y casi se da la vuelta para esperar las tres horas dentro del establecimiento, pero recordó que a media cuadra había un Sanborn’s y decidió ir a comer ahí, ya que así no tendría que atravesar la avenida Insurgentes de la Ciudad de México.

Se dirigió un poco torpemente al restorán, lleno a esa hora, y se sentó en la única mesa vacía para dos; como estaba en un rincón, casi se sienta mirando a la pared, pero, olvidando su timidez, se atrevió a mirar de frente a todo el restorán. Después de ordenar, se levantó, para quitarse el saco y colocarlo en el respaldo de la otra silla, al hacerlo sus movimientos permitieron que sus pechos lucieran en todo su esplendor y un hombre joven sentado un poco más allá de su mesa, casi se la comió con los ojos, pero ella (sin anteojos) no se dio cuenta y regresó inocentemente a su silla.

Para “despistar” había comprado una revista y se entretuvo hojeándola, más o menos viendo las fotos, porque no podía leer los textos, pero así aparentaba estar muy interesada en lo que “leía”.

De vez en cuando levantaba la vista y su mirada se cruzaba con la del joven y atractivo vecino de mesa, que al principio medio le sonreía, después le sonreía francamente y al final le guiñó un ojo, pero como ella no se daba cuenta, él creía que estaba siendo discretamente aceptado y empezó a fantasear. Ella no se había enterado de nada, sin lentes no veía de lejos. Cuando terminó y le dieron la cuenta, se levantó, caminó unos pasos y volteó a la mesa para asegurarse de no haber dejado nada, pero él interpretó que le estaba enviando el mensaje de “sígueme”.

Maru fue a hablarle a su marido para que pasara a recogerla a casa de una amiga, e irse juntos a Cuernavaca, donde vivían desde hacía unos meses, porque no le gustaba tener que viajar por carretera en autobús. Arturo la siguió discretamente y se colocó en el otro teléfono, aprovechando para reportarse a su nuevo trabajo.

-Alcalá y Asociados, buenas tardes.

-Habla Arturo López, reportándome ¿a qué hora me necesita el licenciado?

-Hoy no lo necesita, tiene la tarde libre- Arturo fingió hacer otra llamada, esperando que Maru terminara.

Mientras, Maru colgó la bocina porque a donde estaba llamando daba el tono de “ocupado”, buscó la agenda en su bolso y llamó al nuevo número del teléfono directo de su marido. La llamada de Maru por fin entró y la secretaria le informó que su esposo tendría una junta a las 9, y que le pedía que se regresara a Cuernavaca en autobús; si hubiera hablado un poco antes, hubieran podido haberle enviado al chofer. Enfurruñada Maru colgó la bocina y al tomar sus cosas, se le cayó el saco, Arturo, que observaba sus movimientos, lo levantó de inmediato y cuando se lo entregó, se miraron a los ojos; como ahora sí estaba cerca (tal vez demasiado) ella notó “algo”, se sonrojó, dio media vuelta y se dirigió al tocador.

Le impactó esa mirada de un hombre joven y guapo “¡qué ojos! parecen de árabe, y el bigote mmm debe hacer cosquillitas” y un poco alterada, terminó de lavarse las manos y levantó la vista al espejo, lo que le recordó quién era, de quién era esposa y también que estaba un poco pasada de peso; así que sacudió la cabeza para ahuyentar esos pecaminosos pensamientos, y salió del tocador directamente a la puerta, sin voltear, pero con unas ganas enormes de echar una miradita y ver si el joven aún estaba ahí, en el pasillo, pero no… sería demasiado esperar que ella le hubiera interesado tanto como para esperarla.

Cuando llegó a la puerta de la calle, él se adelantó a abrirle y Maru lo miró sorprendida… después de todo sí la esperó.

-Permítame.

-Gracias – Salió lo más dignamente que pudo (después de los dos vodkas que tomó en la comida) y se encaminó a la óptica tratando de no pensar en el “árabe”.

Ya con sus anteojos arreglados salió más segura de sí, pero sin saber qué hacer, pues era muy temprano para regresarse a Cuernavaca a estar sola en ese caserón nuevo. Decidió hablarle a Elisa para ir con ella al cine y se dirigió a uno de los teléfonos de la esquina que, cosa rara estaban desocupados.

-¿Elisa?, soy Maru, estoy en México con la tarde libre y me gustaría que fuéramos al cine…

-Lo siento, Maru, pero tengo visitas, si quieres venir a la casa, te esperamos.

Desencantada, Maru se despidió, colgó la bocina y se dio la vuelta sin percatarse de que el “árabe” estaba en el otro teléfono; lo pensó un poco y se decidió a ir aunque sea sola al cine. Caminó hasta la esquina y mientras esperaba para atravesar, escuchó algo muy cerca de su oído.

-Buenas tardes…- ¡era el “árabe”! rápidamente la balanza de su conciencia sopesa el descuido de su marido, la soledad … la aventura…

-Buenas tardes – sonrisa luminosa.

-Sin querer escuché que va a ir sola la cine… -ella no lo había dicho en palabras, pero esa era su idea – ¿me permite acompañarla?

Nuevo cuestionamiento de su conciencia, pero ahora la respuesta fue más rápida.

-Si no tiene nada mejor qué hacer.

-No encontraría nada mejor qué hacer- la tomó del brazo, ella sintió un choque eléctrico, y mientras llegaban, platicaron intrascendencias.

Se sentaron en la última fila, sin enterarse qué película estaban “viendo”. Él, aparentemente tímido, tocándole el brazo le preguntó si deseaba comer algo, ella sólo movió negativamente la cabeza y, antes de que pudiera reaccionar, sus labios quedaron apresados en los de él.

Se besaron sin descanso, él jugueteaba con la lengua dentro de la boca de ella, que se estremecía, como no recordaba haberlo hecho antes, pero Arturo era tan tímido que Maru tuvo que tomarle la mano y colocarla sobre sus pechos, después de eso, él ya no tuvo necesidad de que le indicara que le desabrochara la blusa, luego descansó la mano sobre su falda y la fue subiendo poco a poco hasta que ella gemía en sus brazos aún antes de que él tocara su tibia humedad. Parecía que estuvieran solos en el cine, no se enteraron de lo que ocurría a su alrededor hasta que se encendieron las luces. Maru bajó su falda, cerró su blusa y se arregló el pelo, él se acomodó la corbata y el pantalón, respiraron profundo y ella vio el reloj.

-Debo irme.

-¿Podemos ir a otro lado?

-Hoy no, tengo que regresar a Cuernavaca- dudó un poco -pero si quieres, podemos vernos el viernes, como ya platicamos.

-¿A dónde?

-En la cafetería de la Terminal del Sur, a las 4.

-Ahí te espero hasta las 6.

Se despidieron y Maru tomó un taxi a la terminal. Todo el camino fue recordando una por una todas las caricias y que Arturo le había dicho que quisiera que viviera en México, para poderla besar y abrazar todos los días. Cuando ella le preguntó si podía verla el viernes por la tarde, temprano, él respondió que en su trabajo no tenía horario fijo, pero que aunque ese día tuviera trabajo, se reportaría enfermo, para no dejar de verla; Maru tristemente pensó “se nota que va a ser la primera vez, ¡ojalá de verdad me espere! y que siempre sea así, pero ya sé que no va a durar mucho… en fin …”

El viernes siguiente en la mañana le dijo a Carlos, su marido, que había quedado de ver a su amiga Laura en México y que lo llamaría en la noche para ver si se regresaban juntos. Carlos apenas le contestó antes de subirse al auto. En cuanto él se desapareció avenida abajo, ella se fue al salón de belleza y se arregló como nunca, antes de salir hacia México.

Arturo la estaba esperando con un ramo de rosas rojas en la mano. A Maru le costó trabajo contener las lágrimas.

Fueron a tomar un café y ahí la convenció de ir “a otro lado”. Ella sentía que se le caía la cara de vergüenza al entrar al hotel de paso. Desde la primera vez, ella se había dado cuenta de que Arturo no era de su “clase”, pero no importaba, era joven, guapo y la hacía sentir cosas que hacía muchos años ni se acordaba que pudieran sentirse; así que ya se había hecho a la idea de que no la podía llevar a los lugares a que ella estaba acostumbrada, pero, pensó “váyase lo uno por lo otro”, en ésta su primera aventura de esposa descuidada por su marido, le había tocado alguien diferente a ella, tal vez eso la atraía más.

En la modesta y casi vulgar habitación, pasó los momentos más emocionantes de su vida; ni siquiera en su luna de miel en París recordaba haber tenido esas sensaciones, haber sentido esa felicidad y plenitud.

Salieron apresuradamente cuando ella se dio cuenta de que ya eran las 7 y tenía que llegar a casa de Laura para que ahí la recogiera Carlos;   por supuesto su amiga ya estaba enterada de todo y estaba encantada de participar en la aventura, aunque solo fuera como “alcahuete”. Arturo le dijo que él también tenía que reportarse a su empleo, porque había pedido permiso sólo hasta las 8 de la noche.

No quiso que Arturo la acompañara, no quería arriesgarse a que él tuviera la manera de localizarla si ella no quería; ni siquiera le había dicho su apellido, para evitar un posible chantaje “una nunca sabe…”, le había dicho a Laura cuando la llamó por teléfono.

Después de contarle todo a Laura (bueno, casi) frente a un vodka Martini, llamó a Carlos, después de las 8:30, como habían quedado, para que pasara por ella. Como de costumbre, la secretaria le informó que estaba en una junta y que no sabía a qué hora se desocuparía, pero que, para que ella no se fuera en autobús tan tarde, le iba a mandar al nuevo chofer a donde ella le indicara. Tristemente le dio la dirección de Laura a la secretaria y cuando colgó la bocina pensó que su romance con Arturo podría justificarse por la actitud de su marido, quiso comentarlo con su amiga, pero Laura ya le estaba platicando sobre otra cosa y prefirió olvidar el asunto por el momento.

Media hora después tocaron el claxon (¡qué descortesía, pero no se puede esperar más de un chofer, y nuevo, para empeorar las cosas).

Salió despacio, porque el foco de la entrada de la casa de Laura se había fundido y casi no podía ver por dónde caminaba; el chofer, eso sí, con uniforme y quepí, ni siquiera se molestó en bajarse a abrirle la portezuela; Maru pensó decirle a su marido que lo despidiera. Se subió dificultosamente y se arrellanó en el mullido asiento trasero. Como no le indicaba al chofer a dónde quería ir, éste volteó para preguntarle y se quedó mudo, mientras ella lo miraba con la boca abierta, hasta que recuperaron la voz.

-¡ARTURO! / -¡MARU!

***

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Ciudad de México, Junio 26 de 1990.

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Imágenes tomadas de internet.

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AMOR CON FECHA DE CADUCIDAD

paul-walker-

© condiciones al final

Esto pasó hace muchos años, pero lo traía atorado en la garganta/dedos, y decidí, por fin, dejarlo salir…

Era yo muy jovencita, pero ya tenía un puesto más o menos importante en una empresa multinacional, con base en la Capital, era asistente bilingüe del director de la planta, ubicada en otro Estado cercano, cuál, no importa.

Estaban construyendo la planta y trayendo maquinaria, para lo que venían ingenieros de muchas partes del mundo (Italia, España, Francia, Alemania, Arabia, Argentina), además de los mexicanos, claro.

Se suponía que yo iba a seguir siendo asistente del director aquí en la capital, donde residía yo y él tendría otra asistente en la planta, pero… mi jefe se empeñó en que yo fuera a organizar toda la oficina de la planta, hacer las compras del equipo de oficina, papelería y adminículos necesarios, contratar secretarias y jefe de almacén, el jefe de compras lo mandarían de la capital.

Me pidieron que fuera allá de lunes a viernes por 3 semanas, máximo, 4, no más. pero al final resultaron 3 meses, porque había muchas cosas que hacer a partir de cero, mientras acababan de construir la planta, que aún estaba en obra negra.

No pude negarme y todos los lunes salíamos de la oficina a las 9 am rumbo a la planta para salir de allá el viernes a las 5 pm  y regresar a nuestros hogares.

El viernes anterior a salir por primera vez, observé que todas las compañeras daban vueltas alrededor de la oficina de personal, como las divisiones eran de cristal, se podía ver lo que ocurría dentro de los cubículos, mis compañeras iban y venían y regresaban una y otra vez; por curiosa fui a ver la causa y era una razón perfectamente válida, jajaja. Sentado frente la jefa de personal se encontraba el hombre más guapo que jamás había visto: casi 2m de estatura (lo vi cuando se levantó para despedirse y dirigirse a un teléfono), rubio, ojos azules y con una “baby-face” hermosísima, guapo el hombre de todo a todo (a mí me gustan morenos, pero el “güero” estaba de cuento de hadas). Cuando estaba hablando por teléfono levantó la vista, me vio y sonrió… me dejó helada, le sonreí también y me regresé a preparar todo para el lunes irme a la planta.

Paul-Walker-Pics

El lunes llegué, me instalé y me llamó mi jefe, el guapérrimo estaba con él,

-Sandra, el Ing. Gerhard Molodesky, necesita que lo ayudes a arreglar algo en su hotel, por favor al salir acompáñalo y ayúdalo a resolver su asunto ¿en qué hotel estás?

-En el Lastra

– Ah, que bien, él también, así que no tienes que ir a otro lado y mira necesito… me empezó a dar instrucciones para el día.

Cuando terminó, me voltee hacia el ing. y le pregunté en inglés qué era lo que necesitaba.

Carita de -¿What?

No hablaba inglés.

-¿Italiano?- No.

-¿Francés? (yo no sabía mucho francés, pero al menos con ayuda de un diccionario…), tampoco.

-Yo no hablo alemán (dije la frase que me sabía en alemán: Ich spreche kein Deutsch) levantó los hombros con cara pícara y sonriendo.

-Bueno- dije señalando el reloj y con 5 dedos levantados -te veo a las 5 y a señas –para ir a arreglar lo tuyo.

Asintió con la cabeza, me sonrió y se fue a la planta, mi jefe me dijo que el Ingeniero quería cambiarse de hotel, porque todos sus colegas estaban en el hotel Mesón del Ángel y a él lo habían mandado al Hotel Lastra.

Me quedé pensando en lo extraño de un alemán con apellido polaco, nombre con pronunciación francesa ¡y no habla mas que alemán!

En la tarde nos fuimos juntos en la camioneta de la empresa, de vez en cuando nos mirábamos y sonreíamos; llegamos al hotel, fuimos a la administración y le expliqué al empleado la petición del Ingeniero, como los dos hoteles eran de la misma empresa, no hubo problema, pero lo cambiarían hasta el día siguiente.

Como pudimos, con ayuda de un calendario, le explicamos esto al hermoso alemán y quedó conforme.

De la misma manera, a señas, me invitó a cenar afuera, en la ciudad, porque el hotel queda en una colina a la que se accede por carretera, acepté ¡como no! Al menos recrear la vista durante la cena, porque al día siguiente lo cambiarían de hotel ¡qué lástima!

Me pidió elegir el restorán, fuimos a uno de comida típica de la zona, La Fonda de Santa Clara, yo ordené por él (mole poblano, por supuesto), pero él pidió el vino, un Liebfraumilch, nunca lo había probado ¡exquisito! Casi tanto como contemplarlo a él.

Nos divertimos mucho tratando de aprender el idioma del otro. Al salir lo llevé a que compráramos un diccionario cada uno y con ellos, ya pudimos entendernos un poco más.

Tomamos un taxi para el hotel y cuando íbamos por la carretera, yo iba contemplando el paisaje de la ciudad, allá abajo. Él se acercó, supuestamente para verlo también, percibí su aliento cerca de mi nuca, al pasar el brazo por sobre mi hombro, percibí el aroma de sudor, que durante la cena no había sido demasiado grato, pero fue pasable, ahora, aquí, en el taxi, con el brazo sobre mi hombro, el golpe olfativo fue fuerte y lo que ocurrió es que me excitó sobremanera, además de su aliento en mi nuca y mi oído y que desde que lo vi me atrajo (a mí y a toda mujer que lo veía).

Contemplamos el paisaje como 2 segundos y rozó mi mejilla con sus labios… ¡bueno! La explosión dentro de mí, la respiración se me cortó y sólo pude voltear hacia él, para que sus labios me besaran en la boca.

Fue un beso delicioso apasionado, largo, aun lo recuerdo con nostalgia y sensaciones agradables. Continuamos besándonos hasta llegar al hotel, no sé que habrá pensado el taxista y ni me importaba.

Entramos, pedimos nuestras respectivas llaves, nos habían dado cuartos contiguos, por ser de la misma empresa. Yo me preguntaba “¿y ahora qué? ¿Cómo me va a decir lo que ambos queremos?”

Lo solucionó diciéndome muy rápido, algo de “problems” y wasser (agua) y su cuarto y nicht (no) haciendo aspavientos, mientras yo abría mi puerta, siguió con eso y se metió rápidamente yendo hacia el baño, abrió la llave del lavabo y siguió con su retahíla, comprendí que me quería decir que en su cuarto no había agua, sonreí, vi la estratagema y fui a cerrar la puerta.

Nos miramos, nos acercamos y nos lanzamos a los brazos del otro.

Fue una noche en el país de las maravillas, como la melodía de Bert Kaempfert, fue como un sueño, no sólo por la apariencia de él, sino por lo tierno, dulce y apasionado que resultó ser, eso de que ¿los alemanes son bruscos o fríos? Al menos él no lo era, me decía cosas cuyo significado no entendía, pero con el tono de voz y el lenguaje corporal que lo acompañaba, me parecían las palabras más tiernas del mundo.

No dormimos, a las 6 am se tuvo que ir, en alemán, con carita triste y señas me explicaba que tenía que ir a bañarse, cambiarse y rasurarse, que teníamos que estar listos a las 8 que pasaba el transporte.

Cuando llegué al restorán del hotel a desayunar, el capitán me dijo, señalando una mesa, que ya me estaban esperando, y vi a Gerhard con una gran sonrisa pícara que me esperaba todo oliendo a jabón y loción, también ese aroma me agradó; él ya había pedido jugo de naranja y una rosa roja me esperaba sobre la servilleta ¡qué detalle! Desayunamos trabajosamente, tomados de una mano, mirándonos a los ojos y diciéndonos así mil cosas que no necesitaban traducción.

Al salir del restorán, me llevó a la administración a decirles que siempre sí quería quedarse en ese hotel, que no lo cambiaran al otro, me encantó la idea.

En el transporte seguimos de la mano, llegamos a la planta y quería tomarme del brazo o de la mano, pero no lo consideré conveniente, traté de explicarle, y se puso triste.

A la hora de comer, Luis, uno de los empleados me dijo que en su casa su esposa hacía comida para los compañeros que quisieran ir, Gerhard venía detrás de él y me hizo señas que iba a ir a comer a la casa de este compañero, así que accedí de inmediato (además, no había muchas opciones en el pueblo). Creo que más que comida, él y yo nos comíamos mutuamente con los ojos, todos se dieron cuenta y empezaron las bromas, qué él no entendía y a mí me ruborizaban.

Al salir en la tarde, pasó a mi escritorio por mí y nos fuimos juntos al transporte que nos llevaría al hotel, la otra camioneta iba al hotel de sus colegas y en ésta, nuestra, sólo íbamos él y yo, tomados de la mano y mirándonos a los ojos, con tremendas ganas de besarnos.

Desde ese martes hasta el viernes, fue casi lo mismo, salvo que cada noche podíamos escoger, según un folleto, diferentes restoranes para cenar, pero a él le gustaba repetir el primero, La Fonda de Santa Clara. Cuando caminábamos por la calle, había jovencitas que se le paraban enfrente, se mordían el labio y le decían: “papacitooo” él no entendía la palabra, pero sí la actitud, se ruborizaba y me abrazaba.

Poco a poco fuimos aprendiendo el idioma del otro (hace tantos años que ya se me olvidó, salvo Ich liebe dich – Te amo) y ya nos podíamos comunicar mejor, aunque en realidad no hacía mucha falta, las noches eran maravillosas, no necesitábamos más idioma que el universal entre hombre y mujer, la tremenda atracción sexual, sazonada con su olor, su sudor después de ensamblar máquinas en la planta. La segunda noche pretendió bañarse antes de amarnos, pero no se lo permití, nooo, le iba a quitar esa fragancia tan suya y tan estimulante sexualmente ¡de ninguna manera!

El viernes en la tarde nos despedimos con tristeza, nos veríamos hasta el lunes, lo pasamos a dejar al hotel y el transporte me trajo a la Capital, muy triste, pero tranquila, sabía que se iba a quedar solo en el hotel, que llegarían turistas, que tendría todas las oportunidades que quisiera, sin embargo, no sentía celos, él me había dado tanta seguridad de su cariño e interés, que ni me imaginaba que me pudiera ser infiel.

El lunes, regresé a la planta y él fue en seguida a darme los buenos días.

-“Guten Morgen

Y se repitió la semana anterior, mucho trabajo en la planta y al salir, disfrutar de su presencia, y de su apasionado amor, vivía yo como en un sueño, no creía posible que un “dios germano” como él, más guapo y atractivo que Chris Hemsworth,  Brad Pitt, Jude Law, Robert Redford. Paul Newman y Alain Delon, en su mejor momento, estuviera enamorado de mí, porque lo estaba, lo demostraba, nunca me habían tratado así, como él, con tanta dulzura, respeto y pasión.

Pero…

No podía faltar la serpiente en el Paraíso: yo había tenido un novio, Raúl, que me resultó más celoso que Otelo, si por él hubiera sido, ni con burka estaría bien que yo saliera, pues se me verían los ojos y podría ver a los hombres, bueno, tan fue así al hacernos novios, después de 2 años de pretenderme, que terminé con él al día siguiente de empezar el noviazgo.

Un día, queriendo que regresara con él, me llamó a casa de mi abuelita, con quien vivía yo, ella inocentemente le dijo dónde trabajaba y le dio el número de teléfono, de inmediato me llamó, pero estaba yo en otro lado de la planta, donde no había extensiones y sólo le tomaron el recado, 3 veces en 15’. Cuando regresé a mi lugar, me quedé inquieta al ver los recados, opté por llamarlo a su trabajo para decirle que ya me dejara en paz, pero me dijeron que había pedido la tarde libre

–Qué raro- pensé y le marqué a su casa, la empleada doméstica me dijo que después de comer había salido, diciendo que regresaría hasta el día siguiente

“Este hombre va a venir acá a armarme una escena de celos” supuse; por la hora a la que me dijeron que había salido, calculé que llegaría después de las 5, hora en la que salíamos de trabajar, eso me tranquilizó, pero pensé que también sabría en qué hotel me hospedaba.

¿Cómo deshacerme de él? ¿Cómo explicarle a Gerhard? Cuando fuimos a cenar diccionario en mano y a señas, le dije que había tenido un novio tiempo pasado, que era celoso y que quizá iría a armar escándalo, le pedí que al llegar al hotel me dejara entrar primero, así lo hicimos y, en efecto, ahí estaba Raúl, en el lobby, esperándome con cara de pocos amigos.

Me acerqué a saludarlo

-¿Qué haces aquí? No tienes nada que hacer aquí.

Él me contestó agresivo -¿Con el permiso de quién viniste a trabajar acá?

-Yo no tengo que pedirle permiso a nadie y menos a ti.

En ese momento entró Gerhard y vio la agresividad de Raúl y aunque habíamos quedado que saludaría de lejos, se acercó para defenderme si Raúl se ponía más agresivo.

Los tuve que presentar y Raúl, a pesar de la diferencia de estaturas, se le abalanzó a Gerhard, quien sólo extendió el brazo para detenerlo, pero los guardias de seguridad, que ya estaban atentos desde que oyeron que Raúl me gritaba, se acercaron y lo sacaron pataleando y gritando.

-¡Eres una coqueta de mierda! Pero me las vas a pagar…

¡Qué pena, qué vergüenza con los empleados y huéspedes del hotel que lo presenciaron y sobre todo con Gerhard, que se acercó a ver si estaba bien, me pasó el brazo sobre los hombros y consolándome nos encaminamos a nuestros cuartos.

Esa noche fue el amante más dulce que pudiera haber imaginado, se portó tan tierno que si no supiera que se iba a ir a Alemania y yo me regresaría antes a la Capital, me hubiera permitido enamorarme perdidamente de él, pero sabía que nuestro romance tenía fecha de caducidad y que un océano nos separaría, no me dejé ir en cuanto a mis sentimientos, no dejé crecer mis emociones, no, no quería volver a sufrir por amor.

Pero resultó que aunque él también lo sabía, él no le puso frenos a sus sentimientos y a la media noche, después de hacer el amor, me dijo a señas y con el diccionario en la mano, que me casara con él, me dibujó una casa con jardín y a él y a mí adentro y muchos corazones. Qué ternura, cuánta emoción sentí, pero mi razón se impuso sobre mi corazón y tuve que decir que NO, me dolió hasta el alma el decirlo, pero el cuento de hadas se convertiría en cuento de terror, ya me imaginaba yo sola en otro país, sin hablar el idioma, al menos al principio, en otra cultura, otro clima, no, imposible; sí sentía un gran cariño por él, pero no era tan grande como para dar ese salto además teníamos menos de 3 meses de habernos conocido.

Él lo sintió mucho, se puso muy triste, pero esa noche no cambió su manera cariñosa y apasionada de tratarme, volvimos a hacer el amor otras dos veces, pero como que algo se había roto entre nosotros, al menos yo me sentía muy triste al enfrentar la realidad, de que nos íbamos a separar y no era yo lo suficientemente valiente como para casarme con él.

Al día siguiente, el viernes, me notificaron que la siguiente semana ya no iría yo a la planta, ya estaba todo organizado, había 6 secretarias que me reemplazarían, un jefe de compras que haría las compras de equipo y papelería que yo hacía, un jefe de almacén las controlaría y yo ya podía regresarme a la oficina de México.

Lo que creían que sería la gran noticia, me cayó como rayo en la cabeza, ¡ya no iba a ver a Gerhard! Él aún iba a estar un mes más en México, pero en la planta y yo en la oficina.

Todo se juntó, la escenita de la noche anterior y la notica de mi regreso a las oficinas principales. Traté de explicarle a Gerhard, pero él se quedó con la idea que yo me quería regresar por lo que había pasado.

Cuando ese día en la tarde nos subimos al transporte, no pude contener las lágrimas, él también estaba muy triste y me reiteró la propuesta matrimonial, traté de explicarle mis motivos, pero no fueron suficientemente válidos para él, que insistía e insistía.

Lo dejamos en el Hotel Lastra y me fui llorando el resto del camino por carretera hasta la Capital.

A veces Gerhard me llamaba por teléfono, pero así poco nos entendíamos sólo me repetía:

Ich liebe dich (a lo que yo contestaba –te amo-) y también me decía otras palabras que no le entendía; creo que me quedaba más triste después de que me llamaba.

Un día vino a las oficinas principales a arreglar no sé qué papeles y pudimos ir a comer juntos, fue una gran alegría para mí y luego enorme tristeza al despedirnos.

La siguiente semana me dijeron que los auditores habían encontrado algunas cuentas raras y que tenía que ir un día a la planta, junto con el contador; como no había hecho nada malo, me alegraba inmensamente el ir, porque vería a mi hermoso alemán al menos a la hora de la comida, el problema contable me tenía sin cuidado.

Llegue, nos vimos y sin importar el lugar, tuvimos que abrazarnos, aunque no besarnos.

Entré a la oficina de mi jefe, que estaba con el contador y los auditores, me enseñaron unas facturas, ya no recuerdo qué error tenían, pero nada malo y en media hora ya estaba yo libre hasta las 5 pm, la hora del regreso.

El universo se alineó, era también el último día de Gerhard en la planta y ya no tenía nada qué hacer, así que nos pasamos varias horas platicando, incluida la comida, en la que departimos con todos los compañeros que iban a comer en la casa de Luis. Regresamos a seguir platicando en los jardines que ya estaban preciosos, frescos y con muchas áreas verdes, paseamos tomados de la mano, a mí no me importaba estar en la planta, de cualquier modo, no estaban prohibidas las relaciones entre empleados.

A las 5 partimos en el transporte hacia México y sin importarnos el chofer nos besamos y acariciamos todo el camino. Al llegar al hotel, él me pidió que me quedara con él, asentí y llamé a casa para avisar que llegaría horas más tarde.

Hicimos el amor sin tanta pasión, pero con amor y tristeza, yo lloré mucho, él me volvió a pedir que me casara con él, que cambiaría su vuelo del día siguiente, para dar tiempo a casarnos en su embajada, pero dije no, de nuevo.

Se llegó la hora de regresar a casa, me acompañó al taxi, un abrazo triste, tierno y amoroso y nos despedimos.

Estuve triste varios meses, a veces me enviaba tarjetas postales y  yo tenía que pedir a uno de los ingenieros que me las tradujera, lo que sí entendía era ich liebe dich, que nunca faltaba, luego las tarjetas fueron escaseando, yo renuncié a la empresa y no sé si siguieron llegando.

Pasaron los años, me casé, enviudé muy pronto, rehice mi vida como mujer sola y un día se me ocurrió enviarle una carta a su trabajo, en inglés, esperando que alguien se la tradujera.

Estaba muy ilusionada, aunque tampoco muy decidida a irme a Alemania, pero pensaba que quizá él ya estuviera casado, sólo quería saber de él, que estaba bien.

Una semana después, recibí una carta de Alemania, en un sobre de la empresa donde él trabajaba, el corazón me empezó a latir más fuerte, muy ilusionada abrí el sobre… para encontrar adentro mi carta cerrada y una nota en inglés de alguien desconocido, que decía:

Sentimos mucho informarle que el Sr.. Gerhard Molodesky falleció hace algunos años.

Nuestro más sentido pésame.

Sentí como un golpe fuerte en el estómago y una puñalada en el corazón, me di cuenta que sí lo amaba, que no fue buena decisión el no aceptarlo, que fui muy cobarde, pero lo reconocí fuera de tiempo, ya que no quedaba nada por hacer, salvo recordar ese amor con fecha de caducidad.

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

Imágenes tomadas de internet, Pinterest  o de los enlaces relacionados.  Creo que no es necesario advertir que algunas fotos, son imágenes actuales, sólo para dar una idea de cómo fueron en aquellos tiempos y lugares.

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ANOCHE TE SOÑÉ (EL SENDERO)

 © condiciones al final.

Este es un <<sueño real>> si tal cosa existe, narrado por la soñadora: yo.

 Acepté el reto  # 1 que encontré en:

https://historiasmalditas.wordpress.com/2016/05/31/52-retos-de-escritura-de-el-libro-del-escritor/

1. Escribe sobre un sueño o pesadilla que hayas tenido esta semana.

Creo que mi inconsciente aceptó el reto, porque hoy me regaló este sueño.

Ver también:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/27/el-septimo-beso/

ANOCHE TE SOÑÉ

Página de Facebook, tú en el lado izquierdo, yo en el lado derecho, ambos con el celular en la mano, escribiendo, caminamos uno hacia  al otro, para encontrarnos en medio de la página, no nos vemos, estamos atentos a lo que el otro nos escribe para contestar.

Caminamos lentamente hasta encontrarnos frente a frente, la página en el trasfondo desaparece.

sendero bosque neblina
Ahora el paisaje es un sendero en el bosque, minutos antes del amanecer, la luna poniéndose detrás de ti, sus tenues rayos de luna llena, casi horizontales, filtrándose a través de los árboles.

luna llena bosque 123-1

Estamos a unos pasos uno del otro. sólo veo tu silueta, pero alcanzo a ver tu camisa blanca, abierta por el pecho, pantalón oscuro; yo llevo un vestido blanco ligero, amplio y vaporoso, sandalias de tacón aguja, el clima es cálido y húmedo, hay neblina…

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Los electrónicos desaparecen, nuestras ojos se encuentran, en una mirada profunda que penetra el alma del otro.

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Das el último paso, quedas pegado a mi, me tomas por la cintura, mis brazos rodean tu cuello, seguimos mirándonos yo te siento en mí, tú me sientes en ti,

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nuestras almas se unen,

nuestras miradas se besan,

nuestros labios les siguen,

carnosos y húmedos se unen suavemente, un beso tierno, delicado, dándonos amor, cariño, dulzura.

 Foto montajes con imagenes de amor 23

Húmedos se deslizan tus labios en los míos, tu bigote cosquillea.

Una chispa se enciende en ambos, tus labios ya no son tiernos, se vuelven demandantes, apasionados, me besas con urgencia, gimo y te contesto el beso con ansias, la pasión se desata, tus manos en mi cintura me acercan tanto a ti que parecemos uno solo, una mano sube por mi espalda, la otra baja. Mis brazos rodeando tu cuello te acercan más a mí, una mano acaricia tu nuca, la otra se pierde entre tu pelo mis dedos juegan con él.

Tu lengua abre más mis labios y entra, se adueña de mi lengua, se encuentran, luchan, se acarician, danzan.

Tu beso es de entrega y espera lo mismo, mis labios se funden con los tuyos y en ese beso me doy toda a ti, nuestra respiración se acelera, los latidos de nuestros corazones van desbocados al unísono.

Tus manos me acercan más a ti, gimiendo, mi cuerpo se une al tuyo, ya no puedo respirar, me falta el aire, tu cuerpo…

Me despierto agitada, la respiración desbocada, no abro los ojos, mi cuerpo siente al tuyo, tomo una respiración profunda…

 amanecer en el bosque sendero

Vuelvo al mismo sueño, ya está saliendo el sol, sus rayos horizontales nos envuelven, la luna aún no se va, sus tenues rayos se encuentran con los cálidos del sol, ellos también se hacen el amor.

sendero amameciendo en el bosque

Nosotros… nosotros vamos por el tortuoso sendero, tomados de la mano, caminando hacia el infinito, la luna a la izquierda, el sol a la derecha, ya no hay neblina, un largo camino nos espera, y vamos a recorrerlo felices porque estamos juntos…

sendero en el bosque dia

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En lo virtual te amo

En lo onírico te amo

En la realidad  te amo

Soy tuya

No soporto más

vivir tan lejos de ti.

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

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Imágenes tomadas de internet, y/o Pinterest  .

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Separacion y alegria…

Triste pero hermoso pensamiento de Danshaggy Alv,
Como él dijo: “sólo comencé a escribir y salió, sólo es lo que salió al escribir” en mi opinión le salen pensamientos muy sentidos, muy profundos y en este caso fueron tristes y me llegaron muy adentro del corazón, a ver qué opinan ustedes amig@s.

danshaggy

Lo nuestro fue creado por el cielo,
Esperado por el tiempo y unido por la vida,
Pero hoy que por nuestros errores nos hemos separado,
El tiempo trata de detenerse ante nosotros,
La vida da a todo un tono  gris,
Los dioses en su tristeza lloran por nuestro adiós
Provocando la lluvia que en este día triste
Sus lágrimas caen mojándome frente a ti,
descarga (3)
Tu, sin darte cuenta que estoy aquí perdido en mi pena hacia ti,
Te veo pero para ti no existo más,
Me he vuelto invisible, parte de tu nada,
Por eso me marcho, agradeciendo lo aprendido de ti,
Y con una sonrisa en los labios,
Con el corazón destrozado te dejo partir…
Sé que  los dioses te darán una lección,
Se, que el tiempo te ayudara a entender
mujer-otono-L-1
Y que la vida…
Te dara lo mejor…

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