Archivo de la etiqueta: romance

EL ÁGUILA REAL Y LA HORMIGUITA (CUENTO, FÁBULA, ALEGORÍA)

EL ÁGUILA REAL Y LA HORMIGUITA

.

Hace no mucho tiempo, érase que se era, allá en un lejano valle rodeado de montañas una comunidad de toda clase de aves y lindos animales.

.

 

Las hermosas aves volaban en su propio espacio y según sus alas más o menos alto; había gorriones, codornices, faisanes, búhos, halcones y toda clase de aves de la región y de afuera, porque a veces llegaba un cóndor visitante y hasta algún quetzal.

.

.

Para las águilas reales la zona era ideal, pero sólo había una, se llamaba Së y era muy querida por sus coterráneos, en el valle tenía muchos amigos entre aves y animales; era solitaria, porque no había otra águila real por esos rumbos.  Ella tenía su nido allá en la montaña, muy arriba.

.

.

Së disfrutaba de volar muy alto y su sueño era alcanzar las nubes, pero no llegaba a tales altitudes.

 .

También hacía lo contrario, a veces se posaba en el suelo y si no tenía hambre, hacía amistad con toda clase de animalitos e insectos, su zona de caza era muy lejos.

.

En una ocasión que estaba posada en tierra cerca de un hormiguero, una de las hormigas obreras se subió en una de sus patas, aferrándose a una pluma, a Së le hizo gracia y la saludó.

.

-Hola hormiguita ¿qué haces en mi pata?

.

-Quiero que me lleves a volar contigo, yo no tengo alas como algunas privilegiadas de mi colonia, yo sólo hago lo que las demás.

.

Së le sonrió y se dispuso a darle gusto.

.

-Te voy a llevar a volar, pero sólo muy bajo, porque te podrías marear o hasta morir si te llevo muy alto.

.

-¡No! – Exigió Elf – yo quiero volar alto.

.

-Eso no se va a poder, si no quieres, pues no te llevo.

.

Con cara de enojo y haciendo gestos Elf aceptó.

.

-Está bien – y se aferró a la pluma de la pata de Së.

.

Para Elf fue una experiencia maravillosa y le pidió a Së que lo hicieran con frecuencia, el águila, complaciente aceptó y así lo hacían.

-0-

.

Mientras, en uno de sus vuelos solitarios más altos, Së conoció a otra águila real, llamada Ga, era un macho imponente que también gozaba volando lo más alto que podía; se saludaron y empezaron su vuelo en conjunto.

.

Todos los días se encontraban en las alturas y volaban juntos disfrutando de los bellos paisajes, pero más de la compañía.

.

Como era de esperarse se enamoraron y fueron una pareja muy feliz.

.

.

Së seguía llevando a Elf en algunos vuelos, igual que antes, a ras del suelo.

.

.

Y volaba todos los días cada vez más alto con Ga, disfrutando de los paisajes más hermosos desde las alturas y gozando de un hermoso romance.

.

Todo iba bien, hasta que un fatídico día Ga fue víctima del peor predador de todos, el hombre, y fue asesinado, tan sólo por el gusto de matar que tienen algunos humanos.

.

Para Së la vida cambió radicalmente, ya no tenía ganas de volar, se acurrucaba en su nido y se ponía a llorar.

.

Pero tres días después, Së vio a Ga, luminoso y transparente volando frente a su nido, era su espíritu que había regresado para acompañarla.

.

Desde entonces Së retomó sus vuelos y con el espíritu de Ga a veces llegaba hasta las nubes y más allá, así era feliz y cuando descendía, sus hermosas experiencias a sus amig@s les compartía.

.

Algunos no le creyeron, dieron media vuelta y ya no la oían, otros se interesaron más y sus narraciones no se perdían.

.

.

Së les platicaba de los maravillosos vuelos que con el espíritu de Ga efectuaba y de cómo se amaban; todos con arrobo la escuchaban.

.

.

Elf seguía queriendo volar con Së y por eso ella hacía como que la oía, pero en realidad no lo hacía. Un día, en su hormiguero tuvo problemas y llena de ira salió a gritar su rabia; se encontró con Së, que había ido a visitarla para en uno de sus vuelos llevarla.

.

Pero Elf estaba tan enojada que en lugar de montarse en la pata de Së, fue a picarla y con su ponzoña inocularla. Së no salía de su asombro ¿Elf atacándola?

.

.

Era la época en que las hormigas con alas salían en su vuelo nupcial, a Elf le había dado un ataque de envidia; por ser obrera no tenía alas, sólo las reinas las tenían y podían salir a volar y encontrar pareja para ser felices en su nuevo nido. Elf tenía celos y envidia porque ella no podía, entonces vio a Së, que podía volar a grandes alturas y con ella se desquitó porque era a quien más cerca tenía.

.

 

Al sentirse atacada, Së levantó el vuelo sin contraatacar a Elf, ya que de un pisotón podría eliminarla, pero en vez de eso, extendió sus alas y emprendió el vuelo.

.

El lugar de Së era el aire, el espacio, las alturas, no el polvoriento suelo donde la hormiga vivía; tratando de olvidar el dolor, más que por el piquete, por el cambio de su amiga, durante su vuelo Së pensaba:

.

“La culpa es mía, a una hormiga le di a probar el vuelo al ras de la tierra. Ella tiene envidia porque no entiende, porque ve las cosas desde el suelo, no alcanza a verlas durante un alto ascenso.

.

Jamás entenderá lo que es el cielo, poder con tu pareja alcanzarlo en tu vuelo. Lástima que reaccione tan mal por su malogrado anhelo y al no entender agreda lo que ignora y por lo tanto, reprueba”.

*

Së continuó volando junto al espíritu de Ga viviendo hermosas aventuras en lo alto del cielo y a veces más allá.

.

.

Elf, amargada, siguió en el suelo…

*

Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

.

Ciudad de México, 20 de julio, 2018, 3 pm. © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller. Todos los derechos reservados.

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

Anuncios

EN EL INFINITO

Siempre soñando, nunca teniendo.

Te soñaba, fantaseaba que te tenía,

que eras mía y sólo mía,

que si estiraba la mano, podría tocarte

y si cerraba los brazos, podría estrecharte,

que el amor lo hacíamos en la realidad.

.

Soñando, sólo soñando, sin saber que las parcas,

hacedoras del destino, separaron nuestros hilos:

unidos al principio, los separaron y tejieron paralelos,

 

los urdieron, siempre juntos, pero físicamente nunca unidos,

a pesar de que nuestras mentes se entienden,

nuestras almas están imbricadas, entretejidas,

son la misma esencia, reunida,

y nuestros espíritus al fin se re encontraron,

nuestros cuerpos han sufrido todo el castigo,

han estado separados a pesar de desearnos tanto,

de amarnos con locura y pasión; a ellos, pobres cuerpos nuestros,

les estuvo vedado el poder estar juntos, amarse, entregarse,

como nuestros espíritus, almas y mentes lo hicieron siempre.

.

Nuestros infortunados cuerpos jamás pudieron estar unidos,

pero no importa, nos amaremos en la eternidad,

en el infinito

y la separación de nuestros cuerpos finitos

no afectará nuestro amor eterno.

 

Daniel.

***

Intervidas, 21 de julio, 2017, Danshaggy © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

 

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue

 

ERES MI OASIS

Eres el oasis

en medio

del desierto de mi alma

.

Eres el agua cristalina

que apaga mi sed

cuando me hace falta.

.

Eres el verdor,

la frescura, la paz,

eres lo que necesito

para ser feliz.

.

Ahora estamos lejos,

lo comprendo,

sólo puedo verte, sentirte

en esencia, en energía.

 .

Pero el recuerdo

de lo que fuiste en vida para mí,

es imborrable, imperecedero.

.

Gracias por llegar a mi vida

aunque yo te haya fallado;

pero fue un llamado

que ignorar no podía.

 .

Sin embargo, estoy contigo,

siempre contigo,

eternamente a tu lado.

.

Hasta siempre, mi amor,

te veo en la noche.

Te amo.

.

Garmín.

.

Desde Intervidas, junio 21, 2017, © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

 

EL CIELO ES EL LÍMITE

  Danshaggy Alv 


Por qué te amo:

Te amo

por ser el ser que eres,

.

te amo

porque he encontrado

mi complemento en ti,

te llevo siempre en mi mente.

.

Te amo,

porque haces que salga mucho

de lo poco bueno que tengo

y porque lo digo yo.

 .

Te amo

porque no encuentro otra razón

para decirte

lo importante que eres en mi vida.

 .

Te amo

porque la razón es así

y porque las palabras sobran

al decir lo que el corazón manda.

 .

El cielo es el límite,

hasta que lo toquemos

sabremos que

no podremos amarnos mas…

***

Mexicali, B. C., 6 de enero de 2016

©2016 Danshaggy , Daniel Álvarez.

 Danshaggy Alv 

 

ASÍ, ÁMAME ASÍ

pareja-amor-fuego

Ámame así,

como tú me amas;

hazme sentir vulnerable

y diosa al mismo tiempo:

cuando tú me amas

y porque tú me amas.

Así, ámame así…

 

diosa-del-amor

Ciudad de México, 7 de noviembre de 2016

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

***

Imágenes tomadas de internet o Pinterest.

***

¿Te gustó este post? Ponme un comentario y/o un “me gusta” eso me alienta a seguir publicando, es la única recompensa que recibo: el agrado de mis lectores, y si piensas que en verdad vale la pena,

 ¡COMPÁRTELO!

Sígueme en Twitter

Seguir a @serunserdeluz

Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

tu-y-yo-siempre-novela-romanticatu-y-yo-siempre-novela-romantica

Tú y Yo Siempre

foto Angel Sosa

Puedes adquirirla en

http://tuyyosiempre.yolasite.com/tienda-en-l%C3%ADnea.php

O pídemela directamente a:

https://www.facebook.com/Serandra

o

serandra2@yahoo.com.mx

También visítame en

http://tuyyosiemprenovela.com (en construcción)

https://serunserdeluz.wordpress.com/

http://2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com/about/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

ÁMAME COMO ME AMAS

lindo-beso-en-el-cuello

Ámame como me amas

Ámame tiernamente

Ámame apasionadamente,

Locamente, cómo sólo tú

Puedes amarme.

.

Ámame con el alma,

Quiero tu alma junto a la mía

Quiero que juntas vayan

a lo confines y más allá…

.

Ámame como sólo tú sabes amar.

Quiero tu ser en el mío,

Tu alma en mi alma,

Tu mente en mi mente.

.

Ámame hasta siempre

Ámame con todo

Desde todo,

Por todo,

En todo.

.

Ámame.

.

fotos-de-besos-apasionados-entre-parejas-1

..

 

distancia-sentimientos-desmotivaciones-4

 

 .

Ciudad de México, octubre, 2016.

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

***

Imágenes tomadas de internet.

***

¿Te gustó este post? Ponme un comentario y/o un “me gusta” eso me alienta a seguir publicando, es la única recompensa que recibo: el agrado de mis lectores, y si piensas que en verdad vale la pena,

 

¡COMPÁRTELO!

Sígueme en Twitter

Seguir a @serunserdeluz

Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

tu-y-yo-siempre-novela-romanticatu-y-yo-siempre-novela-romantica

Tú y Yo Siempre

foto Angel Sosa

Puedes adquirirla en

http://tuyyosiempre.yolasite.com/tienda-en-l%C3%ADnea.php

O pídemela directamente a:

https://www.facebook.com/Serandra

o

serandra2@yahoo.com.mx

 

También visítame en

http://tuyyosiemprenovela.com (en construcción)

https://serunserdeluz.wordpress.com/

http://2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com/about/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/

 

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

COSAS DE LA VIDA

 Maru salió de la óptica un poco desconcertada; le entregarían sus anteojos arreglados en tres horas, pero ella nunca salía sin ellos; le daba miedo hasta atravesar la calle. Se detuvo en la puerta sin saber a dónde dirigirse y casi se da la vuelta para esperar las tres horas dentro del establecimiento, pero recordó que a media cuadra había un Sanborn’s y decidió ir a comer ahí, ya que así no tendría que atravesar la avenida Insurgentes de la Ciudad de México.

Se dirigió un poco torpemente al restorán, lleno a esa hora, y se sentó en la única mesa vacía para dos; como estaba en un rincón, casi se sienta mirando a la pared, pero, olvidando su timidez, se atrevió a mirar de frente a todo el restorán. Después de ordenar, se levantó, para quitarse el saco y colocarlo en el respaldo de la otra silla, al hacerlo sus movimientos permitieron que sus pechos lucieran en todo su esplendor y un hombre joven sentado un poco más allá de su mesa, casi se la comió con los ojos, pero ella (sin anteojos) no se dio cuenta y regresó inocentemente a su silla.

Para “despistar” había comprado una revista y se entretuvo hojeándola, más o menos viendo las fotos, porque no podía leer los textos, pero así aparentaba estar muy interesada en lo que “leía”.

De vez en cuando levantaba la vista y su mirada se cruzaba con la del joven y atractivo vecino de mesa, que al principio medio le sonreía, después le sonreía francamente y al final le guiñó un ojo, pero como ella no se daba cuenta, él creía que estaba siendo discretamente aceptado y empezó a fantasear. Ella no se había enterado de nada, sin lentes no veía de lejos. Cuando terminó y le dieron la cuenta, se levantó, caminó unos pasos y volteó a la mesa para asegurarse de no haber dejado nada, pero él interpretó que le estaba enviando el mensaje de “sígueme”.

Maru fue a hablarle a su marido para que pasara a recogerla a casa de una amiga, e irse juntos a Cuernavaca, donde vivían desde hacía unos meses, porque no le gustaba tener que viajar por carretera en autobús. Arturo la siguió discretamente y se colocó en el otro teléfono, aprovechando para reportarse a su nuevo trabajo.

-Alcalá y Asociados, buenas tardes.

-Habla Arturo López, reportándome ¿a qué hora me necesita el licenciado?

-Hoy no lo necesita, tiene la tarde libre- Arturo fingió hacer otra llamada, esperando que Maru terminara.

Mientras, Maru colgó la bocina porque a donde estaba llamando daba el tono de “ocupado”, buscó la agenda en su bolso y llamó al nuevo número del teléfono directo de su marido. La llamada de Maru por fin entró y la secretaria le informó que su esposo tendría una junta a las 9, y que le pedía que se regresara a Cuernavaca en autobús; si hubiera hablado un poco antes, hubieran podido haberle enviado al chofer. Enfurruñada Maru colgó la bocina y al tomar sus cosas, se le cayó el saco, Arturo, que observaba sus movimientos, lo levantó de inmediato y cuando se lo entregó, se miraron a los ojos; como ahora sí estaba cerca (tal vez demasiado) ella notó “algo”, se sonrojó, dio media vuelta y se dirigió al tocador.

Le impactó esa mirada de un hombre joven y guapo “¡qué ojos! parecen de árabe, y el bigote mmm debe hacer cosquillitas” y un poco alterada, terminó de lavarse las manos y levantó la vista al espejo, lo que le recordó quién era, de quién era esposa y también que estaba un poco pasada de peso; así que sacudió la cabeza para ahuyentar esos pecaminosos pensamientos, y salió del tocador directamente a la puerta, sin voltear, pero con unas ganas enormes de echar una miradita y ver si el joven aún estaba ahí, en el pasillo, pero no… sería demasiado esperar que ella le hubiera interesado tanto como para esperarla.

Cuando llegó a la puerta de la calle, él se adelantó a abrirle y Maru lo miró sorprendida… después de todo sí la esperó.

-Permítame.

-Gracias – Salió lo más dignamente que pudo (después de los dos vodkas que tomó en la comida) y se encaminó a la óptica tratando de no pensar en el “árabe”.

Ya con sus anteojos arreglados salió más segura de sí, pero sin saber qué hacer, pues era muy temprano para regresarse a Cuernavaca a estar sola en ese caserón nuevo. Decidió hablarle a Elisa para ir con ella al cine y se dirigió a uno de los teléfonos de la esquina que, cosa rara estaban desocupados.

-¿Elisa?, soy Maru, estoy en México con la tarde libre y me gustaría que fuéramos al cine…

-Lo siento, Maru, pero tengo visitas, si quieres venir a la casa, te esperamos.

Desencantada, Maru se despidió, colgó la bocina y se dio la vuelta sin percatarse de que el “árabe” estaba en el otro teléfono; lo pensó un poco y se decidió a ir aunque sea sola al cine. Caminó hasta la esquina y mientras esperaba para atravesar, escuchó algo muy cerca de su oído.

-Buenas tardes…- ¡era el “árabe”! rápidamente la balanza de su conciencia sopesa el descuido de su marido, la soledad … la aventura…

-Buenas tardes – sonrisa luminosa.

-Sin querer escuché que va a ir sola la cine… -ella no lo había dicho en palabras, pero esa era su idea – ¿me permite acompañarla?

Nuevo cuestionamiento de su conciencia, pero ahora la respuesta fue más rápida.

-Si no tiene nada mejor qué hacer.

-No encontraría nada mejor qué hacer- la tomó del brazo, ella sintió un choque eléctrico, y mientras llegaban, platicaron intrascendencias.

Se sentaron en la última fila, sin enterarse qué película estaban “viendo”. Él, aparentemente tímido, tocándole el brazo le preguntó si deseaba comer algo, ella sólo movió negativamente la cabeza y, antes de que pudiera reaccionar, sus labios quedaron apresados en los de él.

Se besaron sin descanso, él jugueteaba con la lengua dentro de la boca de ella, que se estremecía, como no recordaba haberlo hecho antes, pero Arturo era tan tímido que Maru tuvo que tomarle la mano y colocarla sobre sus pechos, después de eso, él ya no tuvo necesidad de que le indicara que le desabrochara la blusa, luego descansó la mano sobre su falda y la fue subiendo poco a poco hasta que ella gemía en sus brazos aún antes de que él tocara su tibia humedad. Parecía que estuvieran solos en el cine, no se enteraron de lo que ocurría a su alrededor hasta que se encendieron las luces. Maru bajó su falda, cerró su blusa y se arregló el pelo, él se acomodó la corbata y el pantalón, respiraron profundo y ella vio el reloj.

-Debo irme.

-¿Podemos ir a otro lado?

-Hoy no, tengo que regresar a Cuernavaca- dudó un poco -pero si quieres, podemos vernos el viernes, como ya platicamos.

-¿A dónde?

-En la cafetería de la Terminal del Sur, a las 4.

-Ahí te espero hasta las 6.

Se despidieron y Maru tomó un taxi a la terminal. Todo el camino fue recordando una por una todas las caricias y que Arturo le había dicho que quisiera que viviera en México, para poderla besar y abrazar todos los días. Cuando ella le preguntó si podía verla el viernes por la tarde, temprano, él respondió que en su trabajo no tenía horario fijo, pero que aunque ese día tuviera trabajo, se reportaría enfermo, para no dejar de verla; Maru tristemente pensó “se nota que va a ser la primera vez, ¡ojalá de verdad me espere! y que siempre sea así, pero ya sé que no va a durar mucho… en fin …”

El viernes siguiente en la mañana le dijo a Carlos, su marido, que había quedado de ver a su amiga Laura en México y que lo llamaría en la noche para ver si se regresaban juntos. Carlos apenas le contestó antes de subirse al auto. En cuanto él se desapareció avenida abajo, ella se fue al salón de belleza y se arregló como nunca, antes de salir hacia México.

Arturo la estaba esperando con un ramo de rosas rojas en la mano. A Maru le costó trabajo contener las lágrimas.

Fueron a tomar un café y ahí la convenció de ir “a otro lado”. Ella sentía que se le caía la cara de vergüenza al entrar al hotel de paso. Desde la primera vez, ella se había dado cuenta de que Arturo no era de su “clase”, pero no importaba, era joven, guapo y la hacía sentir cosas que hacía muchos años ni se acordaba que pudieran sentirse; así que ya se había hecho a la idea de que no la podía llevar a los lugares a que ella estaba acostumbrada, pero, pensó “váyase lo uno por lo otro”, en ésta su primera aventura de esposa descuidada por su marido, le había tocado alguien diferente a ella, tal vez eso la atraía más.

En la modesta y casi vulgar habitación, pasó los momentos más emocionantes de su vida; ni siquiera en su luna de miel en París recordaba haber tenido esas sensaciones, haber sentido esa felicidad y plenitud.

Salieron apresuradamente cuando ella se dio cuenta de que ya eran las 7 y tenía que llegar a casa de Laura para que ahí la recogiera Carlos;   por supuesto su amiga ya estaba enterada de todo y estaba encantada de participar en la aventura, aunque solo fuera como “alcahuete”. Arturo le dijo que él también tenía que reportarse a su empleo, porque había pedido permiso sólo hasta las 8 de la noche.

No quiso que Arturo la acompañara, no quería arriesgarse a que él tuviera la manera de localizarla si ella no quería; ni siquiera le había dicho su apellido, para evitar un posible chantaje “una nunca sabe…”, le había dicho a Laura cuando la llamó por teléfono.

Después de contarle todo a Laura (bueno, casi) frente a un vodka Martini, llamó a Carlos, después de las 8:30, como habían quedado, para que pasara por ella. Como de costumbre, la secretaria le informó que estaba en una junta y que no sabía a qué hora se desocuparía, pero que, para que ella no se fuera en autobús tan tarde, le iba a mandar al nuevo chofer a donde ella le indicara. Tristemente le dio la dirección de Laura a la secretaria y cuando colgó la bocina pensó que su romance con Arturo podría justificarse por la actitud de su marido, quiso comentarlo con su amiga, pero Laura ya le estaba platicando sobre otra cosa y prefirió olvidar el asunto por el momento.

Media hora después tocaron el claxon (¡qué descortesía, pero no se puede esperar más de un chofer, y nuevo, para empeorar las cosas).

Salió despacio, porque el foco de la entrada de la casa de Laura se había fundido y casi no podía ver por dónde caminaba; el chofer, eso sí, con uniforme y quepí, ni siquiera se molestó en bajarse a abrirle la portezuela; Maru pensó decirle a su marido que lo despidiera. Se subió dificultosamente y se arrellanó en el mullido asiento trasero. Como no le indicaba al chofer a dónde quería ir, éste volteó para preguntarle y se quedó mudo, mientras ella lo miraba con la boca abierta, hasta que recuperaron la voz.

-¡ARTURO! / -¡MARU!

***

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Ciudad de México, Junio 26 de 1990.

***

Imágenes tomadas de internet.

***

¿Te gustó este post? Ponme un comentario y/o un “me gusta” eso me alienta a seguir publicando, es la única recompensa que recibo: el agrado de mis lectores, y si piensas que en verdad vale la pena,

¡COMPÁRTELO!

Sígueme en Twitter

Seguir a @serunserdeluz

Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

tu-y-yo-siempre-novela-romanticatu-y-yo-siempre-novela-romantica

Tú y Yo Siempre

foto Angel Sosa

Puedes adquirirla en

http://tuyyosiempre.yolasite.com/tienda-en-l%C3%ADnea.php

O pídemela directamente a:

https://www.facebook.com/Serandra

o

serandra2@yahoo.com.mx

También visítame en

http://tuyyosiemprenovela.com (en construcción)

https://serunserdeluz.wordpress.com/

http://2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com/about/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.