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“EL COLLAR ROBADO”

Cambiando un poco la temática: un cuento que escribí hace años. Espero les guste.

A que vine

 

“EL COLLAR ROBADO”

30 DE JUNIO DE 1520, MÉXICO TENOCHTITLAN.

 

Durante la conquista de la Gran Tenochtitlan, cuando los españoles huían, hecho histórico conocido como la “Noche Triste” (para los españoles), Pedro de Alvarado, uno de los más feroces capitanes de Cortés, efectuó un gran salto en uno de los puentes del camino a Tlacopan, el famoso salto de Alvarado en el ahora llamado Puente de Alvarado.

En ese salto, perdió casi todo lo que él llevaba del tesoro robado a Moctezuma, pero pudo salvar un collar de chalchihuites, como los aztecas llamaban al jade, pero también a las esmeraldas; este collar era de esmeraldas.

.

Como ladrón que roba a ladrón, tiene 100 años de perdón, Pedro no entregó el collar a Cortés para ser repartido entre el Rey, Cortés y los soldados.

 Ver:

https://aquevineadondevoy.wordpress.com/2014/03/10/yo-ame-a-pedro-de-alvarado-2-a-precuela-hernan-cortes-y-la-noche-triste/

.

Después de la Conquista, ya instalados los españoles…

Ver la entrada original 1.541 palabras más

¿AUTOBIOGRAFÍA?

Antes que nada quiero agradecer amis amig@s/lector@s la buena recepción que han dado a mis sagas Sussy y Sus Historias

(https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/09/10/sussy-y-el-sr-h/ ),

así como “Autobiografía, Capítulo Prohibido”

(https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/10/autobiografia-capitulo-prohibido/ ).

Algunos de los más cercanos (y discretos) lectores me han preguntado en privado si estas historias son autobiográficas.

SÍ… Y NO.

Los que escriben ficción saben que creamos nuestros personajes a partir de gente que conocemos, a veces (muchas), ponemos algo de nosotros mismos.

Como en el Método de Stanislavsky (que impartía en el Actor’s Studio de NY a actores como Marily Monroe, Marlon  Brando, Al Pacino, Robert de Niro y otros como ellos), en el que los actores deben recordar alguna vivencia para poder llorar o mostrar rabia o alegría, cualquier emoción fuerte en determinadas escenas; creo que los escritores también acudimos a nuestras propias experiencias o a las de alguien cercano, de las que fuimos testigos, o nos fueron contadas, para escribir las escenas más fuertes. Como yo hago en mis cuentos y, sobre todo en mis novelas: “Tú y Yo Siempre”, “Luz María” y la que estamos cocinando en el momento Danshaggy y yo (Abril de 2017).

Por otro lado, los que escribimos sacando lo que traemos muy profundo dentro de nuestra alma (no ficción), sabemos que esas son las emociones más intensas que compartimos con quienes nos leen, en esto incluyo la poesía (a los poemas dedicaré otro post).

Como yo estoy en ambos casos (como tantos escritores), uso las dos formas, pero además, claro, la imaginación, la creatividad (por el momento dejamos fuera las investigaciones, que son totalmente distintas).

¿Y SI…?

En muchos cuentos he escrito hechos reales en los que, llegado el momento (en la realidad), en el que tuve que tomar una decisión, fue “NO”, pero en mis cuentos, al escribirlos, me pregunto: “¿qué tal si hubiera sido distinto?” “¿Qué tal si…”? y de ahí surge el cuento, con personajes ficticios, quizá de mis deseos de haber tomado otra decisión y me doy el gusto de hacerlo, aunque sea en la ficción, así lo puedo moldear totalmente a mi gusto.

(Muy buena terapia, por cierto).

Algunos de esos cuentos, ya publicados, son:

 Casi todos los de Sussy, iniciando con:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/09/10/sussy-y-el-sr-h/

Toda la saga de Autobiografía, Capítulo prohibido.

 

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/10/autobiografia-capitulo-prohibido/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/10/amor-con-fecha-de-caducidad/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/29/cosas-de-la-vida/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/31/decisiones/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/14/donde-las-dan-las-toman/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/27/el-septimo-beso/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/01/una-nueva-vida/

HECHOS REALES

Convertidos a ficción, con personajes ficticios, pero basados totalmente en hechos reales.

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/02/15/lo-que-es-tener-15-anos/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/04/13/que-necedad/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/22/soy-libre-el-cigarro/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/01/10/el-tiempo-perdido/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/05/05/el-tirano/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/04/01/esposa-te-doy-y-no-sierva/

HECHOS REALES (TERROR)

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/10/06/la-visitante-fantasma-eulalia-editado/     basado en hechos reales, escrito en conjunto con Danshaggy.alv

Estos dos cuentos que siguen, los pongo al último porque necesitan una explicación: están basados en hechos reales que me ocurrieron a mí, pero los cuentos en su totalidad son de Danshaggy.alv :

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/12/01/la-casa-negra-de-la-roma-la-casa-mondragon/

 https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/04/23/no-estas-solo/

SUEÑOS

En otros casos, he plasmado en el papel (primero. luego en la computadora y finalmente en mis blogs) algunos sueños, de esos que son historias totalmente coherentes y que recuerdo paso a paso al despertar, como ejemplo (publicados):

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/21/enesima-utopia-cuento-2/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/03/06/los-lagartos/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/07/04/anoche-te-sone-el-sendero/

 

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/18/la-cita/

Basado en un sueño de Danshaggy.alv, escrito por ambos.

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/08/18/la-cita/

 

DENUNCIA SOCIAL

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/07/quien/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/06/18/yo-quiero-ser-nino/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/02/27/ama-de-perro-o-esclava-de-marido/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2014/05/12/el-dia-de-las-madres-cuento-la-desgracia-de-ser-mujer-4/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/05/el-molde/

IMAGINACIÓN, CREATIVIDAD

La mayoría son sólo imaginación, una historia que se desarrolla cuando me siento ante la máquina (antes la de escribir, ahora la computadora) y la historia sale sola, como en:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/01/16/un-experimento-exitoso-cuento-editado/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/09/08/amanecer-en-el-solsticio-de-verano/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/03/02/lo-verde-y-lo-maduro/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/01/23/v-l-a-d-2/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/10/16/las-tres-sirenas-de-la-isla/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/14/cena-de-navidad/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/13/bohemio-o-teporocho/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/11/19/ki-ki-ri-ki/

REGRESIONES A VIDAS PASADAS

Algunos, pocos, los he basado en regresiones a vidas pasadas, eso fue antes de tener la oportunidad de publicarlas como tales y pensaba que sólo serían aceptadas como cuentos.

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/02/12/monsenor/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/19/recuerdos-de-una-tragica-vida-pasada-un-triste-presente-y-una-feliz-vida-futura/

Y EL BROCHE DE ORO: LAS ALEGORÍAS.

En las alegorías es donde me puedo explayar, me fascina hacerlo, tengo pocas y las he disfrutado al máximo:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/02/22/carta-de-amor-a-mi-alma-gemelacompanera-2/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/02/18/la-llamada-del-abismo/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/02/28/la-diablita-y-la-angelita-la-decision/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/02/la-diablita-y-la-angelita-continuacion/

 ***

Seguramente se quedaron en el teclado (que ya no en el tintero) algunos cuentos de los ya publicados y tengo unos 30 en papel, que no he capturado a la computadora, ya los iré publicando poco a poco.

 

Ciudad de México,  7 de Abril de 2017.

***

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet y Pinterest.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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Tú y Yo Siempre

foto Angel Sosa

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CAPÍTULO 1 EL SEGURO

Viene de:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/10/autobiografia-capitulo-prohibido/

 

Todo lo que ocurrió en estos capítulos de mi vida fue antes de las PC’s, de internet, los teléfonos celulares y toda la parafernalia que los acompaña. De haber existido los celulares e internet, la historia hubiera sido muy distinta…

Como recordarás, de mi Autobiografía, que supongo ya habrás leído (y si no, ¿qué esperas?), cuando decidí retractarme de aquello de “si no puedes contra ellos ¡úneteles!” (en cuanto a beber con mi alcohólico esposo) y en las ocasiones en que salíamos juntos (varias veces a la semana) ya no bebía con él, mi matrimonio empezó con problemas, pues antes tenía un “equilibrio” desequilibrado, pero balanceado al fin (él bebiendo, yo enferma; me curé, pero él siguió bebiendo) y yo lo rompí, como consecuencia, él siempre estaba de malas, nada le parecía, todo lo criticaba, en fin, ya no había la armonía de antes y, a instancias mías, dejamos de salir a comer y a cenar solos, así como asistir a cenas de matrimonios, no tenía caso, estar como cualquier otra pareja de casados: peleando y discutiendo por todo, o mirando al horizonte, sin comunicarnos entre nosotros, sólo masticando y tragando la comida.

Estábamos en esa situación cuando un día me preguntó por qué había hecho yo un gasto en mi tarjeta de crédito, que pagaba yo con mis ingresos.

-¿Y tú, por qué abres mi correspondencia?

-¿Estamos casados, no?

-Ahh, sí, claro – No dije nada más, porque eso me daba la oportunidad que yo quería, de abrir sus estados de cuenta y cuando llegaron, abrí el de la cuenta corriente, vi una transferencia de una cantidad muy grande y me llamó la atención, tanto, que cuando llegó a comer lo encaré:

-¿En qué gastaste tanto? –dije señalando la cantidad en su Estado de Cuenta.

-¿Y tú, por qué andas abriendo mi correspondencia?

Contesté con sorna

-¿Estamos casados, no?

Se tuvo que tragar el coraje.

– Le presté a Arturo, recordarás que él nos prestó para completar el costo de la casa cuando la compramos…

-Si – interrumpí –lo recuerdo perfectamente, pero eso ya se lo pagamos.

-Claro, hace meses, pero ahora él necesitó esa misma cantidad y como podía prestársela, lo hice.

-¿Y qué paso con lo de que esa cuenta es “nuestra”? ¿por qué no me consultaste?

-Porque no – y siguió revisando el borrador de su nueva novela, dando por terminada la plática.

Como 20 años de casada me había dado la suficiente experiencia para saber que cuando uno no quiere, dos no pelean, ya no insistí, sólo pregunté.

-¿Y le pediste recibo? –yo sabía que no, sólo quería que me lo confirmara.

-Ya sabes que yo confío en la gente.

Ya ni caso tenía seguir alegando, eso ya lo sabía, que a pesar de tantos trinquetes y fraudes en su contra, mi marido nunca pedía recibos cuando él daba un dinero. Eso nunca me lo expliqué, pero “genio y figura…”

Por esa misma razón, dos meses antes le había sugerido que yo llevara las cuentas y pagos de la casa, porque él tenía muchas cosas que hacer y en ese momento, yo no estaba haciendo nada en particular, ya no iba a clases a la universidad, ni a la Casa de la Cultura, entre él y el médico de la familia me habían convencido de que dejara de vender máquinas de oficina, escribía algún cuentito de vez en cuando, pero me aburría soberanamente; llevar los pagos y las cuentas me daría algo en qué entretenerme.

Llegaron los siguientes Estados de Cuenta, había que pagar luz, teléfono, agua, las tarjetas de crédito y el trimestre del seguro de vida. De la cuenta conjunta, de donde se pagaba todo eso, después de cubrir los gastos fijos, sólo quedaba lo suficiente para pagar el seguro o el total de la tarjeta de crédito (como siempre hacíamos) y un poco más, pero no lo suficiente para ambos pagos.

En el desayuno le comenté a Gerardo.

-Ya pagué todo, pero sólo queda para pagar el pago trimestral del seguro o el pago total de la tarjeta, sigues gastando mucho en comidas fuera.

Sin contestar a mi crítica – Paga el total de la tarjeta, no quiero pagar intereses.

-Pero si no pagamos el seguro, lo pierdes.

Sólo se encogió de hombros, ni me miró.

Ya hemos perdido 3 ó 4 seguros por no pagar una mensualidad.

-No importa – y dio por terminada la discusión.

Me enfurruñé, me di la vuelta y regresé al escritorio. No sabía si hacer lo que él decía o lo que yo quería.

Recordé, sin querer, que hacía unos años, Scorpio, mi lector de tarot que nunca fallaba, me había dicho que en ese año me iba a quedar viuda… sacudí la cabeza, en negación, pero el pensamiento no se iba de mi mente ¿y si, como siempre, tenía razón Scorpio? ¿y si…? ¡no, no, no, no! ¡no! Pero.. ¿ y si…?

Casi me decidí a pagar el seguro, pero aún no estaba segura, pensé dejar la decisión para el lunes.

Hacía 3 años que vivíamos en una ciudad de provincia cercana a la capital (2 horas de carretera) y ese fin de semana iba a ir a la Ciudad de México a una reunión de feministas en casa de Amalia. Olvidaría el asunto por un tiempo y el lunes, en el banco, tomaría la decisión.

Fui a México, llegué directo a la casa de Amalia.

-¡Holaaaaaaa! –tan expresiva como siempre, me dio un gran abrazo y me llevó a la sala, ahí estaban todas las amigas de siempre y una sorpresa, una “nueva” en el grupo, pero a la vez vieja conocida.

-Mira, invité a otra amiga a las reuniones, es buena onda, se van a llevar bien.

-Ángela se levantó del cojín en que estaba sentada en el piso, como todas las demás y sonriendo me saludó de beso.

-Mira nada más, dónde venimos a encontrarnos, te iba a llamar el lunes ¿ahora podemos tutearnos, no?

-Jajaja, claro que sí, yo tampoco esperaba encontrarte a ti aquí, ¡qué coincidencia!

-¿Así que se conocen? Así es el mundo de las feministas ¡un pañuelo! –dijo Amalia, sentándose en su cojín en el suelo, después de ofrecerme una botana.

-Pero no nos conocemos del mundo de las feministas, sino por negocios – dijo Ángela, yo le vendí a su esposo un seguro de vida.

Yo sólo sonreí y asentí.

-Al rato hablamos de eso ¿sí? – me dijo ella ya con su expresión de mujer de negocios.

-Claro- contesté, pensando que si eso no era una señal ¿qué era? Seguro me iba a recordar que nuestro pago estaba por vencerse… en fin ¡ya qué!

Hablamos de los temas acostumbrados, nos reímos, comimos las deliciosas botanas preparadas por Amalia y en un momento de relajación, cuando la anfitriona iba a servir la cena, Ángela aprovecho para decirme.

-¿Podemos hablar en privado?

-Sí, claro – dije levantándome. Fuimos al pasillo y ella sacó papeles de su portafolio, que siempre traía consigo, como buena vendedora de seguros (nunca se sabe…).

-Ayer traté de comunicarme con tu esposo, pero me mandó decir con su secretaria que ahora tú manejas las cuentas…

-Sí, así es.

-¡Mejor!, porque la verdad… tu esposo no es muy fácil. Con los ingresos que tiene y sólo tomó su seguro por la cantidad mínima, igual que el tuyo un mes más tarde.

-Jajaja, dímelo a mí, en su trato es un pan, pero si quieres sacarle unos pesos, es difícil, aunque si le pides prestada una gran cantidad, te la suelta así no más.

-Cosa me has dicho, el lunes le pido prestado, jajaja

– Ni se te ocurra ¿eh? porque te las verás conmigo, jajaja- las dos soltamos la carcajada y Amalia se asomó.

-¿Qué clase de negocios tratan que son tan divertidos?

No la tomamos en cuenta, sólo le sonreímos y seguimos en lo que estábamos.

-Mira –dijo Ángela –quiero que veas este plan, si duplicas el monto del seguro, sólo te aumenta un 50% la prima, no el 100%, ahorita que se vence el trimestre es el momento de hacerlo.

-Hummm, no estaría mal, pero no tengo para ese pago.

-Lo puedes pagar con tu propia tarjeta, así ni se entera.

-Sí, podría, pero… ¿no se vería mal? –dije pensando en Scorpio y sus predicciones.

-¡Claro que no! ¿por qué se vería mal? Eso lo hace todo mundo, todo el tiempo.

-¡Muchachas, ya vénganse, ya serví la cena, se les enfría! Amalia a gritos desde la sala.

-Ya nos llaman.

-Anímate, ándale – me decía Ángela extendiéndome el formulario y la pluma para firmar – la cantidad que tienen asegurada es ridícula ¿qué harías con eso? ¡nada!

-Hablas como si yo fuera a cobrar el seguro…

-Según estadísticas, hay más viudas que viudos, así que lo más probable es que tú cobres su seguro y no que él cobre el tuyo.

Suspiré y lo pensé 2 veces antes de responderle.

-No, gracias, si quieres te pago a ti el trimestre ahorita, pero no quiero tener una discusión con mi marido por haber aumentado el monto del seguro.

-Págalo tú.

-Se vería “raro”, no, gracias, no insistas por favor.

Le di la tarjeta adicional para que la “planchara” y ella efectuara el cobro de la prima para la misma cantidad, irrisoria, del seguro de vida de Gerardo.

Me cobró, fuimos a cenar, siguió la plática y nos despedimos en la madrugada.

***

Ya en el hotel Ángela y el aumento del seguro no se apartaban de mi mente, dando vueltas en la cama recordé, cómo es que Gerardo había adquirido ese seguro.

Armando, nuestro médico de cabecera y ya amigo, le había pedido a Gerardo que recibiera a su hermana Ángela, que acababa de enviudar y estaba vendiendo seguros, Gerardo aceptó por compromiso y la recibió, resultó tan buena vendedora que, a pesar de ya no querer volver a comprar seguros, le compró uno para él, por una mínima cantidad, conmigo como beneficiaria, y al mes siguiente le compró otro para mí, con mi hijo como beneficiario.

Hasta ahí, todo normal, sólo tenía que pasar el examen médico y hacer el pago, para que entrara en vigor el seguro ¿y quién era el doctor designado por la aseguradora? Armando, nuestro médico de cabecera, quien encontró que Gerardo no pasaba el examen debido a su hipertensión.

-Resulta que tienes la presión muy alta, necesitas normalizarla por salud y para pasar el examen del seguro, si sigues mis instrucciones, tomas el medicamento que te recete, dejas el alcohol, los cigarros, el café y comes sano, sin sal, en una semana estás tan normal, que podrás pasar el examen, además, por salud te lo debes a ti mismo.

-Pues mira, no más porque mi mujer insiste y tu hermana es la que me lo vendió, me portaré bien una semana, paso el examen y lo demás no te lo prometo.

-Eres adulto, no podemos forzarte, es tu decisión, aquí está el medicamento que tienes que tomar, aunque no creas en los chochitos y regresa en una semana.

-Mira, yo no creo en los médicos y en los homeópatas menos, pero ya que has curado a mi mujer y a mi hijo, te creo, me tomo los chochos, me porto bien y nos vemos en una semana.

El siguiente examen salió bien, pagó la prima del seguro y no se habló más del asunto hasta el momento de pagar el siguiente trimestre, que era en lo que estábamos en esos días, bueno, ya había pagado el seguro, no lo había aumentado y ya sería el lunes el momento de encarar a Gerardo.

***

Llegó el lunes, cuando mi marido se enteró de que pagué el seguro y sólo el mínimo del pago de la tarjeta, como yo suponía, se molestó.

-Ya sabes que no me gusta pagar intereses y que siempre pago el total de la tarjeta.

-Sí, pero no quise perder el seguro, tirar a la basura los pagos que ya hicimos, como en todos los seguros anteriores.

Se dio la vuelta enojado, salió de la habitación y ahí quedó la cosa.

Continúa en el Capítulo 2.

 ***

Ciudad de México, Siglo XXI

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet y Pinterest.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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Tú y Yo Siempre

foto Angel Sosa

Puedes adquirirla en

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EL SÉPTIMO BESO

 © condiciones al final.

En  un blog amigo:

https://historiasmalditas.wordpress.com/2016/05/31/52-retos-de-escritura-de-el-libro-del-escritor/

Me encontré con unos RETOS LITERARIOS, sin entrar a ellos, elegí el # 7 para escribir un cuento que salió de corrido, en poco más de 2 horas, el reto es: “Escribe una historia ficticia sobre un encuentro con una celebridad en un restaurante”.

ENCUENTRO CON MI ÍDOLO

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José José era mi obsesión, desde que, siendo una niña, lo vi y lo escuché en su éxito mundial del II Festival de la Canción Latina, cantando “El Triste”, conforme salían sus discos, sólo esos escuchaba, día y noche y no oía nada más; mis vecinos me odiaban y mi familia apenas me soportaba.

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Cuando años después, en 1991, estando él en la cúspide de su fama,  me lo encontré en un restaurante elegante y de moda, fue como la realización de un sueño.

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Iba yo con dos amigos, él estaba con su representante y otro hombre, que nunca supe quién era.

Al verlo me detuve a medio camino hacia nuestra mesa, me quedé paralizada, con la boca literalmente abierta, él estaba de lado y no me vio (afortunadamente). Me alegré de llevar ese vestido rojo, sexi, que me quedaba tan bien.

Nos dieron una mesa cercana a la suya y, por supuesto, escogí el asiento que quedaba casi frente a él, aunque tratando de cerrar la boca, lo que no pude fue hacer que mi rubor se notara menos, tenía yo la cara ardiendo.

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Ordenamos, yo no dejaba de dirigir mi mirada hacia él, en una de esas, él medio volteó hacia mí y se cruzaron nuestras miradas, contuve el aliento, él, deteniendo lo que estaba diciendo, y clavando su mirada en la mía, me sonrió, e hizo un guiño, además hizo un ademán de saludo. bajando un poco la cabeza, casi imperceptible, pero notorio. Respondí de la misma forma.

Después de un ir y venir de intensas miradas y sonrisas pícaras entre los dos, y de que yo ya no atendía lo que me decían mis amigos y a todo respondía con un “aja…” él levantó las cejas y dirigió su vista intencionadamente hacia la puerta que conduce a los baños, yo asentí, con un pequeño movimiento de cabeza; él se levantó y se dirigió hacia allá, al pasar a mi lado, alentó su caminar… y casi rozó mi brazo con su mano, sentí que se hundía el piso y mi respiración se aceleró, al mismo tiempo que recibía una descarga de energía que me hizo captar su intención.

Tuve que apurar media copa de agua para tratar de calmarme y disculpándome con mis acompañantes, me levante y lo seguí;

Como siempre, algunas cabezas voltearon a mi paso, las ignoré, ¡yo iba a hablar con mi ídolo!

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Me estaba esperando detrás de las elegantes cortinas, se encaminó hacia mí, que otra vez me había quedado paralizada, se me acercó, me tomó del brazo y me hizo dar dos pasos hacia una columna, me saludo de doble beso en las mejillas.

-Hola, ¿nos conocemos, verdad?

-Yo a ti, por supuesto.

-Pero te me haces conocida, en serio, no es una frase hecha.

-Pues sólo que me recuerdes de cuando te he ido a ver, más bien a escuchar- risa nerviosa – bueno las dos cosas, casi siempre he estado en primera fila  o en mesa de pista.

Me tomó la mano.

-Humm, creo que de algo más íntimo ¿se nos habrá olvidado?

Carcajada nerviosa – ¿A míi? ¡Nooo!, ¿cómo crees que olvidaría algo así? lo que sí ha pasado es que de una u otra manera me has distinguido cuando estás cantando.

-¿Sí? entonces si eres especial, ya lo ves, -sonrió pícaro, mientras apoyaba la mano en la pared, quedando muy cerca de mi y dejándome encerrada entre su brazo y la columna junto a la que estábamos

– Recuérdame ¿que es lo que he hecho?

Toda tímida y sonrojada, tomando aire le dije

-Bueno…  me has mandado besitos disimulados o te has parado frente a mi mesa y cantado una canción completa.

-¿Ya ves? algo más había, por eso te recuerdo, una mujer como tú nunca podría pasar desapercibida.

Me miró intensamente a los ojos por algunos segundos y con voz más sensual, mientras se asomaba por la ranura de las cortinas viendo hacia mi mesa, preguntó.

-¿Hay alguien que se enoje si te doy un beso?

-Nnnooo – respiración más acelerada.

Se acercó a mí – Pero tendrán que ser 7 besos o nada

-¿7? ¿por qué?

-Superstición, para que nos volvamos a ver ¿sí?

Cerré los ojos y me dio 6 besos cortos, tiernos, apenas rozando mis labios, pero yo sentía mis rodillas como de agua, dándose cuenta me tomó por la cintura y dijo.

-Ahora va el bueno- lentamente, apretándome la cintura, me acercó más a él, sus labios tan cerca de los míos, sin tocarme, me atormentaron unos eternos segundos, yo sentía su aliento, su calor, mientras entraba por mi nariz su olor, que ya me embriagaba, él seguía sin darme el beso anhelado. yo pasé mis brazos por su cuello y cerré los ojos, abrí los labios, mi respiración se detuvo, junto con mi corazón; sentí su deseo… pero un hombre canoso entró y él tuvo que soltarme y voltearse para que no lo reconociera. Yo sentí como un desgarramiento, me recargué en la columna, tratando de recuperar el aliento, el intruso se quedó en la puerta del baño, con su mano en el pomo, sin abrirla y mirándolo fijamente, buscando su rostro, ¡lo había reconocido!

Él me tomó del brazo con mano temblorosa, me hizo dar unos pasos alejándonos del curioso  y me susurró al oído.

-Disculpa, tengo que actuar  con discreción porque no quiero que me reconozcan, hay muchos paparazzi en todos lados y no quiero darles material, créeme que no te gustaría ver tus fotos en tabloides y que la gente esté encima de ti, preguntándote sobre mí .

Me tomó ambas manos (mientras mis piernas estaban como cuerdas todas flojas) y con mirada de súplica me dijo.

-Por favor dale tu número de teléfono al mesero, yo le diré que discretamente me lo entregue y te llamo, esto no va a quedar así, me debes un beso… – y guiñándome el ojo y se fue rápidamente.

Yo entré al baño a recuperarme ¡qué emoción! ¡Y más frustración! Sollocé un buen rato por tan encontradas emociones respiré profundo y me maquillé para que no se notara mi exaltación, saqué una de mis tarjetas de presentación con mí número de teléfono, le puse una nota de que viajo mucho y salí con ella en la mano para dársela al mesero.

Me dirigí a mi mesa, caminando tranquila, como si nada hubiera pasado.

Me senté con toda calma y miré hacia él, que tenía una copa de vino tinto en la mano y dedicándome el brindis discretamente, la inclinó hacia mí, yo tomé la mía y le correspondí el brindis, llegó un mesero a servirme más vino y saludando me hizo un gesto de complicidad, entendí que ya sabia, y había sido alertado por mi amado ídolo; disimuladamente puse la tarjeta en la mesa, él, acostumbrado a ese tipo de comunicaciones discretas, con toda su habilidad la tomó y más tarde vi cómo se la entregó a él, quien me lanzó una mirada de entendimiento, una sonrisa y se puso disimuladamente la tarjeta sobre el corazón.

Cuando pedimos la cuenta, él hizo lo mismo, pero nuestro mesero ya no estaba y cuando nosotros salimos, a él no se la habían traído, ya casi en la puerta sólo volteé a verlo una vez, él me lanzó un beso frunciendo los labios.

Desde que llegué a casa he estado esperando que me llame… (porque nos falto un beso… el mejor… el mas apasionado) y sigo esperando (porque él dijo que nos debíamos ese beso) y esperando… y José José no me llama…

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El video de su primer éxito

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

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