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EL PUENTE

Hola amig@s, ahora les comparto un cuento de Danshaggy en el cual colaboré un poco; lo subo porque me intriga que él tuviera esa “obsesión” por escribir cuentos sobre este tema, que descubrirán en el desarrollo de éste.

EL PUENTE

Leinad vivía en las afueras de la ciudad, en la periferia, era una persona algo escéptica, él decía que no creía en cosas sobrenaturales, ya que eran mentira; en primer lugar, porque nunca había visto nada en su vida, por eso siempre se reía de sus compañeros cuando contaban las historias de terror, y en segundo lugar, decía que todo tiene una lógica y una razón, pero que cada quien era libre de creer en lo que pensara que era real.

Él trabajaba en un almacén que se encontraba ya dentro de la ciudad, a unos kilómetros de su casa; siempre trabajaba de mañana, no le gustaba el turno de la tarde, y rara vez aceptaba quedarse más tiempo; pero ese día por falta de personal y estar en inventario, aceptó el quedarse más allá de las cinco, que era la hora en que él salía.

Ese día salió de  trabajar después de las diez de las noche, era una noche húmeda de invierno, había amenaza de tormenta, el cielo estaba nublado, y cruzado por relámpagos,  caía algo de llovizna, nada fuerte aún, así que subiendo a su carro y maldiciendo su suerte, se enfiló hacia su casa; salió de la carretera principal tomando el camino vecinal, avanzaba en la soledad de la noche, pensando en las historias que de ese camino contaban; algunas exageradas por los accidentes que ocasionalmente sucedían; había varias cruces en los costados del camino, “es raro (iba pensando),  tantos accidentes, a pesar de que se encuentra bien iluminado”, él casi no andaba tarde por ese camino, siempre que pasaba por ahí, era con luz de sol, pero esa noche…

Iba despacio, viendo el camino y pensando en su día y en llegar a su casa antes de que comenzara la tormenta como tal;  de pronto  algo llamó su atención: las luces a su paso, comenzaron a apagarse; “¡qué extraño!” pensó; pero no le dio demasiada importancia. Al voltear por el espejo, vio que atrás de él se volvían a encender,  iba pensando en lo raro de la situación, cuando de pronto su auto comenzó a fallar y se apagó.  Maldiciendo su suerte se orilló en el camino quedando justo en el puente que cruzaba un río profundo, a medio camino de su casa.

Bajando del auto, volteo a ambos lados de la carretera, pero no vio otro vehículo en el camino; notó que las luces del camino adelante y atrás de él estaban encendidas, pero en el puente estaban apagadas, encogiéndose de hombros, dijo en voz baja:

-Maldita suerte, tenían que fundirse las luces justo donde se me descompone el carro.

Sacó una lámpara que traía en su guantera y se puso a revisar su auto, cuando sintió un aire frío que le envolvió y escuchó un ininteligible susurro en el oído que le hizo alzar la vista y mirar hacia los lados y a ambos bordes del puente, aluzando con su lámpara hacia el río.

En uno de los lados del puente vio la figura blanca de alguien parado en la orilla del río, le pareció extraño ya que por la inclinación del costado del río no era posible que alguien estuviera de pie ahí. Dejando el carro a un lado, avanzo a la barandilla del puente y tratando de ver mejor se cubrió los ojos para evitar que le cayera la lluvia y aún aluzando hacia allá, no podía distinguir bien, por lo que pensando que su mente le jugaba una mala pasada, se  abocó a seguir con el auto.

Estaba agachado, en el frente de su carro moviendo algunos cables queriendo encenderlo, cuando volvió a escuchar ese susurro ininteligible; enderezándose  aprisa y sujetando fuertemente la lámpara comenzó a revisar a los lados del puente, y algo lo hizo voltear  de nuevo al río, cuando de pronto un relámpago retumbó y destellando cruzó el cielo iluminándolo todo por unos segundos, entonces vio la figura que se encontraba ya más cerca de  él; poniéndose nervioso por esto, dio un pequeño paso hacia atrás por la sorpresa, pasó saliva y emitió un pequeño gemido y se volvió a ocupar del carro tratando  de nuevo de echarlo a andar y mientras movía los cables en el motor, en medio de la oscuridad que lo rodeaba, ya nervioso, levantó de nuevo la vista, reconociendo la figura de la sombra blanca que en ese momento ya identificó como una mujer que se encontraba en la orilla del puente, a unos 30 metros de donde él estaba.

Preocupado, ya que él no creía en nada de eso, poniéndose nervioso y aumentando su desesperación por la situación, mientras seguía moviendo el cableado de su viejo carro tratando de encenderlo, volvió a escuchar ese susurro en el viento que ahora sí identificó como  una mujer que le llamaba por su nombre…

-Leiinnaadd – en una fría y apenas audible  voz hueca, que se sentía fría al oído y se volvía parte del  aire que corría.

La lluvia comenzó a arreciar un poco mas escuchándose el golpeteo de las gotas de agua en el carro haciendo más tétrica la situación.

Leinad, maldiciendo su suerte, comenzó a pensar en salir corriendo de ahí y regresar por el carro al día siguiente, pero en un último intento y después de levantar la vista por encima del cofre, vio que la mujer ya se encontraba unos metros más cerca de donde él estaba, por lo que golpeó el motor mientras le gritaba.

-¡Prende maldita porquería!

En ese momento se encendieron las luces del puente, a la vez que volvía a escuchar el susurro de la mujer diciendo su nombre. Pero esta vez en su oído como si le tuviera a su lado, a la vez que se vio y escuchó un estruendoso relámpago, de la tormenta que se desataba ya encima del lugar, iluminándolo todo; Leinad, en un movimiento rápido, giró viendo que no había nadie.

Ya con las luces del puente prendidas, se dirigió rápido al encendido del auto y girando la llave  el carro encendió; sonriendo y volteando a todos lados no viendo a la mujer,  cerro el cofre y subió de nuevo a el carro, aceleró para salir del puente y sin prender las luces, enfiló rumbo a su casa y mientras volteaba al puente por el retrovisor, siguió acelerando, la lluvia arrecio en ese momento, en medio de los truenos de la tormenta que iniciaba…

Escuchó la voz femenina llamarlo por su nombre:

-Leinad – en un susurro apenas audible, a la vez que sintió una mano fría que le acariciaba el cuello y el cabello, volteó al espejo retrovisor y vio que ella iba en el asiento trasero: una bella mujer sentada en el asiento de atrás con una sonrisa viéndolo a los ojos por el espejo.

Él, desconcertado, pensando mil cosas en un segundo, no dejaba de verla en el espejo sin poner atención en el camino. En un instante el bello rostro de la mujer de blanco se transformo en el rostro desfigurado de alguien muerto, mostrando partes del cráneo y su ropa estaba desintegrándose.

Entonces ella dio un alarido lastimero que aturdió a Leinad, quien dando un grito por el miedo y la desesperación pisó el acelerador inconscientemente, mientras se movía para quitarse la mano helada que sentía en la nuca y no atendió la curva pronunciada ni el auto que venía en sentido contrario, chocando de frente con éste.

Una hora después, los paramédicos se encontraban tratando de rescatar a los dos pasajeros del carro que choco contra Leinad.

Él, se encontraba parado en la orilla de la carretera, con su cara ensangrentada, viendo lo que sucedía: los paramédicos y policías caminando a su alrededor y él con la mirada fija en su viejo carro…donde estaba su cuerpo deshecho. a un lado del carro estaba parada la mujer de blanco, quien le extendió una mano llamándolo.

Leinad, avanzó le tomó la mano y se fueron rumbo al rio…

Una cruz más, está en la curva donde murió Leinad.

Dicen que se durmió al volante.

Cuentan que cuando vas por el camino en la noche, solo  y en el puente tu carro se detiene, sólo espera que la mujer de blanco te llame por tu nombre…

Mexicali, B. C. y Ciudad de México, 22 de junio, 2016, ©2016 Danshaggy, Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

*

EL SR. JOHNNY

OTOÑO DE 1888,

.

Por la estrecha, lodosa y oscura callejuela de Whitechapel, en Londres,  caminaba apresuradamente una joven que acababa de dejar, encerrados con candado, a sus tres pequeños niños; se dirigía al cercano Bar de Pete, volteando hacia todos lados, con miedo de encontrarse con el asesino de prostitutas que ya había matado a unas cuantas.

Al salir de su cuchitril, como todas las noches, se puso la máscara de alegría que su trabajo requería. Ésta iba sobre la otra máscara, la de maquillaje barato y exagerado, que apenas cubría el cutis de sus 20 años, aún lozano a pesar del tiempo que llevaba en esas andanzas. Mientras caminaba a su trabajo, le pareció escuchar no muy lejos a un lobo aullando a la luna llena.

Después de caminar tanto, llegó, como siempre, con los zapatos enlodados y los pies húmedos, abrió de un golpe la puerta del apestoso bar y gritó alegremente.

-¡Hola concurrencia! Rosalie está aquí.

Fue recibida con vítores y aplausos y muchos vasos se levantaron para brindar por ella, que sonriendo se dirigió al bar, se colocó atrás de la barra, se puso su delantal blanco y se alistó para servir las cervezas y el licor que le fueran solicitados.

Rosalie notó sin mucha alegría que la observaba el caballero que hacía dos noches había empezado a venir, usaba una vestimenta que quería ser elegante y que en ese ambiente más o menos lo lograba, aunque la abundancia de su pelo y barba no se lo permitía del todo. Cuando se cruzaron sus miradas, él levantó el vaso vacío y le indicó que quería más whiskey, ella sirvió una copa y se la llevó al caballero.

En el camino, se cruzó con Pete, el dueño, su odioso patrón y tío.

-Bájate el escote y muéstrale la pechuga al Sr. Johnny, que es la tercera vez que viene y hoy acaba de llegar y anda espléndido con las propinas- y al alejarse le dio la concebida nalgada con la reacción de siempre por parte de ella: apretar los ojos y los labios para no decirle un improperio al “patrón”, porque necesitaba mucho el trabajo.

Las prostitutas que trabajaban en el bar no hubieran tenido ningún problema en mostrarle al Sr. Johnny lo que éste quisiera, a eso se dedicaban, y él era menos patán que los otros, pero él sólo requería a Rosalie; únicamente quería que ella le sirviera, para manosearle lo que alcanzara antes de que ella pudiera retirarse, porque ella lo esquivaba, algo que él no entendía, pero lo hacía empeñarse más en tenerla.

Rosalie suspiró con resignación, se bajó más el escote y se acercó a la mesa del caballero que la esperaba con una siniestra sonrisa.

Alzó la vista y vio a su patrón observándola y haciéndole señas para que se agachara más y le enseñara los pechos al ahora cliente favorito. Así lo hizo.

-Buenas noches, Rosalie – con voz acariciadora.

-Buenas noches, Sr. Johnny.

-Sólo Johnny, olvida lo de “señor” y tutéame.

-Está bien, Johnny, estás servido, ¿alguna otra cosa?

-Sí, tráeme otro trago y siéntate conmigo a tomártelo, acompáñame.

-No puedo sentarme con los clientes, ‘toy sirviendo.

Él señala las otras mesas – ¿y ésas? ¿están acompañando a la clientela, no?

-Yo soy la cantinera, ellas… no- la triste verdad de que ella a veces también se prostituía, la hizo entristecer.

-Bueno, no importa, ya hablé con Pete y no tiene inconveniente, con la mirada señaló al patrón y éste le hizo una seña afirmativa a Rosalie para que se sentara con el nuevo cliente consentido del bar, después de que le hubiera dado una jugosa propina por ponerle a Rosalie al alcance.

-Ella fue a la barra y se sirvió un vaso de cerveza con la mayor cantidad de espuma posible, porque no quería que se le subiera a la cabeza, puesto que llevaba día y medio sin comer.

-¡Sírvete un whiskey, que no se diga que soy tacaño!

-Gracias, Johnny, prefiero la cerveza, pero si me quieres invitar algo más, que sea comida, hoy no me dio tiempo de comer.

-Lo que quieras, muñeca, tráete un bocadillo o uno de esos potajes que sirven aquí.

Rosalie, ni tarda ni perezosa fue a servirse algo caliente que le llenara el estómago, agradecida por poder hacerlo, ya que la noche anterior, todas las sobras de comida y pan que pudo llevarse, apenas alcanzaron para sus tres niños, que a pesar de comer tan poco estaban creciendo mucho y aunque los dos pequeños heredaban la ropa del respectivo hermano mayor, el primogénito no tenía de quien heredar los harapos, así que a ella ya le tocaba ir a la iglesia a pedir ropa para los chamacos, lo que no sabía, era cómo iba a pagar la renta de su cuartucho, ya que su hombre, acababa de abandonarla.

Mientras Rosalie se servía y regresaba con Johnny, de las otras mesas ojos envidiosos la observaban. Lizzie y Mary, sentadas en la mesa contigua a la de Johnny, atendiendo a dos borrachos no pudieron aguantarse y comentaron.

-¿Y ésta por qué tiene trato especial? – dijo Mary, siguiéndola con la vista, mientras acariciaba la pierna del hombre con quien estaba.

-Si eres sobrina del patrón y tienes 20 años, te tocan los mejores fulanos- dijo Lizzie limpiándose la espuma de la cerveza con el dorso de la mano y dándole un beso lleno de cerveza a su cliente en turno.

-Pero mira, que conseguirse a ese tipo, dicen que es médico, llega en carruaje y ve cómo se viste y ella se da el lujo de hacerse la difícil, jajaja – dijo Mary, quien después de una despreciativa mirada hacia Rosalie, se volvió a ocupar del parroquiano que estaba atendiendo, le dio un beso y le preguntó.

-¿Me invitas otra cerveza, papacito?

Lizzie se quedó pensando: “si es médico, ¿será por eso que huele a sangre?”, pero ya no dijo nada y siguió atendiendo al hombre que la tenía sentada en sus piernas.

Rosalie llegó a la mesa con su plato y sin más preámbulos se sentó a devorar el potaje con grandes pedazos de pan. El caballero la observaba divertido, “si tiene tanta hambre, será presa más fácil”, pensaba; no concebía que ésta se le resistiera, cuando cualquiera de las otras rameras se iban con él a la primera invitación, pero por eso era que más la deseaba, más se le antojaba.

Cuando Rosalie terminó de comer agachada sobre el plato, se incorporó y lo miró a los ojos.

-Gracias, Johnny.

-De nada, preciosa, para eso estoy, para cumplirte todos tus caprichos –. Al escuchar esto, ella se retrajo un poco – Ahora ven, sírveme otra copa, pero aquí, cerquita –dijo él con el vaso en la mano.

Rosalie se levantó, tomó la botella y le sirvió otra copa, el olor que él despedía la repelía, olía peor que los otros borrachos, pero se acercó de todos modos. Sus compañeras le decían que se daba el lujo de elegir con quien se iba, porque tenía el trabajo de mesera que le dio su tío, las otras meretrices no tenían esa ventaja; pero esta vez, el tío se lo había ordenado, así que tenía que hacerlo.

Johnny la tomó por la cintura y la sentó en sus piernas, mientras con la otra mano hurgaba dentro de la escotada blusa. Ella se revolvía tratando de zafarse, pero él la tenía bien sujeta y empezó a besarle los pechos que tanto se le antojaban. Rosalie, al no ver otra escapatoria, le arrojó el whiskey del vaso a los ojos.

-Maldita ramera – gritó Johnny, soltándola y tratando de secarse los ojos, lo que ella aprovechó para salir corriendo, chocando con el patrón en su camino hacia la puerta. Éste sin saber qué había pasado, no la detuvo, porque fue a atender al cliente que gritaba y pataleaba con su pierna propia y con la de palo golpeteando en el piso.

En cuanto se secó los ojos, Johnny salió corriendo tras de Rosalie, sin hacer caso de Pete, que no entendía lo que había pasado mientras él estaba en la trastienda.

Rosalie corría desaforadamente, empujando a quienes se le atravesaban. Corrió un buen trecho, llegó a su casa y quiso entrar, pero recordó que había dejado las llaves del candado atrás del mostrador, así que siguió su carrera, sin fijarse que se estaba internando en la más tenebrosa y peligrosa zona del barrio, aunque por ser noche de luna llena no se veía tan lóbrego.

Tres prostitutas le cerraron el paso, no iban a permitir que viniera una extraña y para mayor peligro, joven y hermosa a invadir su territorio. Rosalie les rogó.

-¡Por favor! ¡déjenme pasar!, me viene persiguiendo un fulano.

-Pues que te alcance, pero en otro lado perra, aquí no entras.

Una nube cubrió la Luna llena, dejando todo a oscuras y mientras discutían, Rosalie escuchaba cada vez más cercano el “toc… toc… toc” de la pata de palo de Johnny; se hincó a pedirles compasión, pero ellas se negaban y en eso llegó él, la tomó del brazo levantándola casi en vilo y dijo con una sonrisa a las rameras.

-Gracias hermosas damas, por detener a mi amada, se portó mal y debo castigarla –con su otra mano sacó tres monedas, que entregó, una a cada una, a la vez que preguntaba.

-¿Por otra moneda, alguna de ustedes, mis apreciables damitas, podría proporcionarme un lugar para castigar la travesura de mi niña?

Rosalie trataba de zafarse gritando y pataleando, pero infructuosamente, él la tenía bien agarrada.

Mimí, la mujer de en medio, la mayor y más harapienta, le arrebató la moneda.

 

–Pos sígueme, mi casa est’aquí enfrente, puedes usarla toda la noche, si gustas.

 

Le abrió la puerta, los dejó entrar y mientras Rosalie seguía luchando por zafarse, Mimí la cerró con una carcajada.

Esa noche ya no tendría que trabajar y además podría emborracharse a placer. Tomó a las otras dos del brazo y se encaminaron al bar más cercano, todas felices por la noche de descanso que tenían delante.

Desde el cuchitril en el que estaban luchando Johnny y Rosalie, se escuchaban gritos de mujer y gruñidos, pero en ese lugar no era extraño cualquier clase de ruidos y escándalos, así que nadie lo tomó en cuenta.

Antes del amanecer, cuando las tres prostitutas borrachas regresaban de su noche libre, Mimí abrió la puerta de su casa y un enorme lobo de tres patas, con el hocico ensangrentado se le echó encima, huyendo a toda velocidad.

Adentro, Rosalie yacía ensangrentada y sin entrañas…

Lo demás es historia, que aún se cuenta en Whitechapel.

*

Garmín

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Todos los derechos reservados.

Imágenes tomadas de internet

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MÍ ÍDOLO, MI HÉROE Y “ELLA”

MÍ ÍDOLO, MI HÉROE Y “ELLA”

 

Amor,

fuiste el hombre de mis sueños,

mi héroe, mi ídolo,

un hombre que cumplía

todos mis deseos más profundos,

mis ilusiones más hermosas,

fuiste el hombre más maravilloso

que conocí en mi vida…

.

***

.

Pronto, muy pronto,

mi amor…

.

Me abandonaste,

te fuiste;

llegó “Ella”

y a su llamado

presto acudiste.

.

Me dejaste amándote,

deseándote,

soñando contigo.

Y “Ella”…

“Ella” no quiere llevarme

todavía.

.

“Ella”, la Señora,

la que manda,

la que decide

nuestro tiempo

aquí en la tierra,

.

.

“Ella” te llevó

y muy sola

me dejó

.

Ven, señora muerte,

llévame pronto

a mí también,

ya necesito

estar de nuevo

con él.

.

***

Danshaggy, Daniel Álvarez, escribía cuentos de terror, hablaba de la muerte, no eran mis temas, ahora, post mortem, escribo sobre ella, porque nos tocó demasiado cerca, se lo llevó y a mí aun no me requiere.  Debí haber incursionado antes en este tema para darle gusto, en vida…

En vida, hermano, en vida

 

Si quieres hacer feliz a alguien que quieres mucho, dícelo hoy, sé bueno… En vida, hermano, en vida.

Si deseas dar una flor, no esperes a que se muera, mándala hoy con amor…

Si deseas decir “Te quiero” a todos los de tu casa y al amigo cerca o lejos… En vida, hermano, en vida.

No esperes a que se muera la gente para quererla y hacer sentir tu afecto…

Serás feliz si aprendes a hacer felices a aquellos que te rodean…

Nunca visites panteones, ni llenes tumbas de flores; llena de amor corazones… En vida, hermano, en vida.

A. Rabatte.

Tomado de:

http://www.codigodiez.mx/textospoesia/envidahermano.html

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Ciudad de México, Silvia Eugenia Ruiz Bachiller © Todos los derechos reservados.

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet y Pinterest.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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Tú y Yo Siempre

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La Monja y La Pesadilla

Muy interesante cuento de Danshggyalv, manejo de diversos tiempos, sueño recurrente, sueños dentro de sueños, 2 segundos que te quitan el aliento y… bueno, mejor léanlo, les va a encantar.

danshaggy

“Despierta pequeño”… escucho entre sueños una voz suave, femenina, que habla con cariño; abro los ojos en medio de una niebla que me envuelve, camino en la ciudad me encuentro  en una calle, la niebla se disipa rápidamente, no sé cómo llegue aquí; que extraño!, voy descalzo!!; llevo mi ropa normal, pero voy descalzo.

Está lloviendo suavemente, y siento las gotas como llegan a mi rostro al levantar la cara para ver el cielo nublado, las siento como van mojando mi cuerpo y cabeza, siento en mis pies lo frio y mojado del piso, estoy pensando en eso; en lo tranquilizante, en que parece fuera un sueño relajante todo a mi alrededor, la gente caminando, no me presta atención, sonrió disfrutando esto.

Cuando de pronto veo por la calle que viene un carro, casi llegando a donde estoy se revienta una llanta, provocando que pierda el control chocando contra un…

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LA CASA NEGRA DE LA ROMA (LA CASA MONDRAGON)

Amig@s, les presento un cuento escrito por Danshaggy Alv, que caballerosamente me ha regalado. Yo le había pedido ayuda en cuanto al segmento del terror, pero él se puso a hacer una investigación histórica muy exhaustiva (aunque aquí quedó resumida) de la Colonia Roma (una de las colonias más representativas de la Ciudad de México) y de la “Leyenda de la Casa Negra de la Roma”, que por cierto, dicen que es una de las 10 casas embrujadas más famosas de la Ciudad de México y que yo… bueno, mejor lean el cuento, yo tuve una cierta relación real con esa casa, léanlo, les va a interesar y gustar.

LA CASA NEGRA DE LA ROMA (LA CASA MONDRAGON)

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Agradezco a todos, y quiero presentar una historia que ha nacido de una leyenda urbana,“La Leyenda de la casa negra de la Roma”, pero al hacer investigación he podido completar con algunos hechos reales así como hechos históricos encontrados y que fueron relacionados dentro del relato, quedando como resultado esto que espero que sea de su agrado, Hechos Históricos, con una Leyenda Urbana y algo de imaginación Fantástica… con ustedes “LA CASA NEGRA DE LA ROMA”… O LA CASA MONDRAGON…

—–oozo—–

1736

En la Cd. De México, cuando la epidemia de Matlazahuatl se encontraba haciendo estragos en toda la capital del virreinato, el virrey, Don Juan Antonio Vizarrón y Eguiarreta, también Obispo de la CD. De México, ordenó al párroco del templo de Santa María que en el atrio colocara a los enfermos que eran sacados de la ciudad y que los atendieran, pero el párroco  del templo, por miedo, cerró los accesos de este lugar, quedando los enfermos fuera de los barrotes de las rejas del templo, contándose por miles los muertos por los dos años siguientes y eran enterrados clandestinamente en las áreas alejadas del templo, o quemados en “los campos de las garzas”así como en los terrenos un poco más al noreste de los potreros  de la condesa de Miravalle…

En 1738, una gitana que vivía en el asentamiento llamado la Romita, maldijo al sacerdote así como el lugar por siempre, por no demostrar compasión ante los enfermos que se estaban muriendo afuera, al grito de

“MALDITA SEA ESTA TIERRA Y DONDE NOS SEPULTEN, POR SIEMPRE Y QUE TU DIOS TE HAGA PAGAR POR ESTO… QUE LLORES POR LA ETERNIDAD NUESTRAS MUERTES… MALDITO SEAS”…

muriendo después de maldecirlo, quedando su cuerpo a los pies de el párroco de santa María… O al menos es lo que se cuenta, según las crónicas de la época.

—–ooo—–

1995

Eran las 9:50am. Elizabeth, con una sonrisa disimulada, estampaba su firma en la segunda audiencia de divorcio de su esposo, Pedro Pablo.
Por fin estaba cerca de terminar con un matrimonio que sólo le había causado problemas en los últimos años, sabiendo que por estar con bienes mancomunados la mitad de todo le correspondía, así como la manutención para Jorge, su hijo.

Ella tenía planes de mudarse a la Cd. de México, ya que  su hermana vivía allá y sabía que tendría más oportunidad de trabajo en la capital que en Guadalajara, que era donde vivía actualmente.

La casa ya la habían puesto en venta así que esperaba resultados para disponer de ese dinero, y por lo pronto, viajaría a la capital, para juntarse con su familia e ir buscando una casa cerca de ellos por lo que se instaló en un hotel por la avenida Álvaro Obregón, en la colonia Roma.  Ya en la habitación, Elizabeth  dijo a Jorge que por la mañana comprarían el diario para ver si había algo cerca y pasarían con su familia más tarde para comer…

—–ooo—–

1820

En la Cd. de México, durante las “conspiraciones de La Profesa” en la capital, varios congresistas y asistentes, así como algunos clérigos, fueron descubiertos y encarcelados, pero Miguel Bataller, Fray Mariano López de Bravo y Pimentel y José Bermúdez Zozaya, que intentaron escapar con ayuda de los habitantes de la hacienda de la condesa de Miravalle, se dirigían a ese lugar en una noche fría de Noviembre para ocultarse y poder dirigirse hacia el sur, con el general  Agustín de Iturbide, pero fueron descubiertos en el camino real de la hacienda de Miravalle, siendo detenidos por el ejército realista y después de encontrar documentos que les comprometían fueron llevados al camino de la piedad, rumbo a la Romita, siendo fusilados por orden del virrey, sus cuerpos fueron tirados en la orilla del camino…

—–ooo—–

1995

Cerca de las 8:00 de la mañana, Jorge se acababa de levantar y quería desayunar, así que Elizabeth, le dijo que saldrían a  alguno de los restaurantes que había por la avenida Álvaro Obregón, en la col. Roma.

-Sirve que conocemos la zona, y mientras desayunamos reviso el diario en busca de algo por aquí.

Así lo hicieron, al salir del hotel caminaron por la ancha y vistosa avenida Álvaro Obregón y mientras platicaba con Jorge de cómo se sentía con los cambios, miraban los frentes de las casas y negocios que se encontraban en la avenida, llegando a la Avenida Insurgentes, ambos como atraídos por algo o alguien, voltearon a la esquina sur de la calle, y deteniéndose,  vieron una hermosa casa gemela que atrajo su atención,  pintada en bello color crema y con las vistas en ocre, resaltando el paisaje.  Cruzaron la Avenida Obregón acercándose a la casa, viendo  como una niña veía hacia la calle desde la ventana del el primer piso, Jorge impresionado sólo exclamo:

-Debe ser padrísimo vivir en una casa así, en medio de todo y con ese estilo, es preciosa…
Elizabeth, absorta en la mansión, respondió solamente

-Si, debe ser maravilloso… –  mientras recorría los detalles de la casa con la vista, deteniendo su mirada en la ventana del primer piso, vio a la niña que le veía y sonreía.

Se sentaron a desayunar en un restaurante casi en insurgentes y mientras lo hacían, ella veía los anuncios de las casas en venta; uno llamó su atención: “se vende, preciosa casa, dos pisos, ático y sótano, hermosa vista,  col. Roma, llamar a…” marcándola como opción para ver más adelante.

—–ooo—–

1895

En uno de  los cafés de la zona del zócalo, lugar donde se reunían las familias más opulentas de la ciudad de México, se encontraban reunidos en una mesa los señores Edward Walter Orrín y Lewis Lamm, americanos avecindados en la Cd. De México,  quienes entre otros vecinos de las  opulentas familias, hablaban de lo difícil que se volvía su vida porque “el populacho”  cada vez  se adentraba mas en las zonas ricas de la ciudad.

Días después reunidos en un restaurante, Walter Orrín y Lewis Lamm, platicaban de la idea de hacer un lugar aun más exclusivo en las afueras del casco de la ciudad; pensando un momento y tomando la idea, el Sr. Orrín invito a el Sr. Lamm y fueron ambos a ver los terrenos llamados “los potreros de la condesa” y parte de la Romita, pensando en“hacer un lugar exclusivo, donde viva lo mas granado de la ciudad y de otras partes del país” dijo Orrín; volteando el Sr. Lamm a ver a Orrin, dijo:

-Or foreigners like us, visualize all this Paris style, wide streets, beautiful houses, wooded ridges and our families in the middle of all this, (o extranjeros como nosotros, visualiza esto al estilo parís, calles anchas hermosas casas, camellones arbolados, y nuestras familias en medio de todo)- y planearon  que ahí,  harían su futuro…

—–ooo—–

1901-02

Después de haber terminado la gira por todo el país con su circo, el Sr. Walter Orrín, se reunió con el Sr. Lewis Lamm,  después de unos días de estar hablando y planeando a futuro,  se habían asociado en  la empresa: “La Compañía de Terrenos Calzada de Chapultepec S.A.”.  Los Sres. Walter Orrin y Lewis Lamm, compraron los terrenos de los antiguos potreros de la condesa de Miravalle, así como parte de los terrenos de la Romita, y presentando el proyecto al propio General Don Porfirio Díaz Morí, en la noche de la fiesta de independencia y  cumpleaños del presidente, donde fueron invitados, y le hablaron del plan para la creación de una zona exclusiva en estos terrenos.

Días después conociendo los detalles, el propio presidente aprobó en ese momento el proyecto acelerando las cosas para que lo hicieran realidad, llegando la aprobación del municipio el día 30 de Diciembre de 1902, iniciando trabajos de la fracción y delimitaciones el día 07 de Enero de 1903.

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1995

Después de casi una semana en la ciudad, Elizabeth y Jorge habían visto cerca de diez casas en el área, y aunque algunas sí podían costearlas, no les satisfacían a ambos, no entendían por qué les tenía atraídos la casa en la avenida Obregón que veían diario al comer; Elizabeth, después de comer enfrente de la casa, viendo ocasionalmente a  la niña en las ventanas de arriba y en otras ocasiones a un niño que se asomaba en las ventanas de la planta baja, inconscientemente, siempre marcaba el anuncio de una casa específica en el diario que, por alguna razón le seguía llamando la atención;  por curiosidad ya había llamado y pedido datos pero estaba algo fuera de su presupuesto, así que lo tenía descartado pero ese día antes de irse a Guadalajara, quería ver la casa de la Roma que nadie compraba, y le dijo a Jorge que la verían antes de regresar a su tierra pero que después de arreglar sus pendientes allá, regresarían y verían otras hasta encontrar algo adecuado, así que ya en el hotel, tomo el teléfono y contactó al agente:

-Buenas tardes, mi nombre es Elizabeth, ayer llame por el anuncio de la casa en la Roma, podríamos verla hoy?

-Claro señora, por la tarde tenemos un tiempo ¿que le parece a las cuatro?

-Muy bien, deme el domicilio para acudir…

-Claro, Av. Álvaro Obregón, numero 191, casi esquina con insurgentes, en la colonia Roma.

-Gracias ahí estaremos  a la hora…

mapa

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1907

Encontrándose los Sres. Lewis Lamm y Walter Orrín en la oficina que mandaron construir en los terrenos, llegó un  señor.

-Bienvenido, en que podemos servirle señor?

-Buen día, mi nombre es Don Eduardo Mondragón y Landero, he escuchado que aquí será el futuro en este siglo (mientras se retorcía el bigote) así que deseo comprar un terreno para construir una casa para mi nieto que acaba de cumplir un par de años…

-Claro Sr. Mondragón, (dijo Lewis Lamm)- quien invitándole a pasar, le pidió que fueran viendo lo del terreno que quería, mientras le ofrecían una taza de café, y se acomodaban en la oficina donde tenían los mapas primeros de la colonia Roma.

Platicaron de varias cosas antes de pasar a los mapas, viendo los precios así como los tamaños de los lotes, y cosas de la política del momento como lo de las huelgas de Cananea y Rio Blanco, por fin, frente a los diagramas le explicaron:

plano-1906-b-compr

-Las áreas verdes serán parques, las áreas rojas son terrenos ya vendidos, y del resto puede escoger- dijo Walter Orrín.

Después de acicalarse el bigote el Sr. Mondragón señalo un terreno sobre la Av. Jalisco, casi esquina con la av. Veracruz, diciendo:

-Este es el que quiero para mi nieto…

-Muy buena elección Sr.Mondragón,  y esa es una esquina importante, ya que serán las dos avenidas principales, por lo mismo debe saber que es una esquina con más valor, dijo Walter Orrín.

-Por el dinero no se preocupe señor, es cuestión de hacer los depósitos o firmarle los pagares para hacer la documentación y comenzar a construir cuanto antes…

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1995

Eran las 3:48 pm. y avanzando despacio por la Av. Álvaro Obregón, Elizabeth y Jorge se quedaron con la boca abierta cuando vieron que el número 191 era la casa que les tenia fascinados todos estos días,  viéndose se abrazaron y sonriendo, Elizabeth le dijo en el oído a Jorge:

-Será nuestra… haga lo que tenga que hacer para ello… será nuestra.

Y mientras admiraban más los detalles de los jardines y de la casa misma, llegó el agente, a los cinco para las cuatro.

-Bienvenidos, pasen por favor…

Mientras el tipo hablaba de lo fabulosa que era la casa, ellos se encontraban emocionados, admirando los detalles de la misma en sus interiores, Jorge encontró la puerta del sótano, y solicitó permiso para revisarlo, diciendo el agente:

-Adelante-  mientras él se quedaba con Elizabeth, quien admiraba los vitrales de estilo francés que se encontraban en la estancia de entrada, el agente le dijo:

-Son de principios de siglo, traídos de París por el dueño original de la casa, la cocina es estilo siglo XIX, pero modernizada, lo mismo que las recámaras en el primer piso y cuenta con un ático; cuando quiera pasamos para ver esas áreas-  y saliendo de su absorción en  los vitrales, Elizabeth, volteando a ver al agente, le dijo:

-¡La quiero!, quiero vivir aquí!… pero le he de ser honesta, el costo es algo elevado, ¿no será posible hablar con el propietario, y ver si es posible un ajuste al precio, para cerrar el trato?

El agente, sonriendo, dijo:

-La verdad no creo que sea posible, pero aún así lo hablare con el señor,  la verdad quiere venderla ya, tiene mucho tiempo en oferta, pero qué le parece si vemos las demás áreas y estancias de la casa – y haciendo un ademán, le invito a subir las escaleras…

Después de revisar toda la casa, Elizabeth estaba fascinada con el ático, para trabajar ahí, así como las recamaras amplias y las demás áreas de la casa y Jorge con lo amplia de la casa y sobre todo con el sótano, que lo pensó para instalarse ahí a vivir… salieron de la casa, y antes de despedirse volteó a ver al agente que cerraba el cerco en ese momento, y le dijo:

-Una pregunta más: nosotros comemos ahí enfrente (mientras señalaba el restaurante que estaba casi en insurgentes) y hemos visto a dos niños que se asoman por las ventanas, pero nadie la habita ¿entonces quiénes son?

El agente, poniéndose algo serio y volteando a la calle (mientras guardaba silencio un momento), le respondió:

-Deben de ser los hijos de la señora que viene todos los días a limpiar y mantener en orden la casa- y disculpándose se dirigió a su carro, haciendo un ademan de despedida dijo:

-Llame en unos días más adelante y le tendré respuesta de el dueño sobre platicar directo con él, si acepta, pues ¡felicidades! y se subió a su carro, arrancando de inmediato.

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1921

Después de un sismo, en abril, el arquitecto llamo al Sr.Mondragón y dio aviso que hubo un accidente:

-Bueno… Sr. Mondragón, hubo un accidente, con el sismo se cayo el andamio de la construcción, murieron dos muchachos y dos más están muy lesionados… no señor… lo sé… lo espero.

Mondragón: -Muy bien… ¿la construcción no sufrió daño?… muy bien, nos hemos atrasado mucho… iré para allá en este momento.

Colgando el teléfono, el Sr. Mondragón llamó a su nieto, y abordando su vehículo, salieron de su casa en el área del zócalo para acudir hasta Jalisco y Veracruz, llegaron hasta la naciente y opulenta colonia Roma, bajando del vehículo, y dirigiéndose a la construcción, Mondragón le comenzó a espetar al arquitecto (mientras blandía su bordón y avanzaba apoyado en su nieto);

-¿Por qué han parado la obra? los muertos son una lástima, pero no tienen por qué detener esto, así que apure a los albañiles, e indemnice a las familias… agréguelo al cobro y dense prisa, que quiero ver a mi nieto viviendo ahí antes de morir yo- el arquitecto, viéndole entre sorprendido y con desprecio por la actitud de Mondragón ante los muertos, solo respondió:

-Sí, señor… ya comenzamos- y Mondragón, se retorció el bigote, mientras ponía la mano en el hombro de su nieto, el joven Eduardo Mondragón y Landero Vidaurrutia, quien también déspota y protegido por su abuelo, le gritó a los albañiles:

-Muévanse Haraganes, que quiero mi casa pronto…

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1995

08:35am. Sonó el teléfono de la recámara de Elizabeth, quien sin ganas lo tomó aun dormida, para atender la llamada…

-Bueno…

-Eli, soy Pedro Pablo, te tengo noticias, me acaba de llamar el agente y me ha dicho que hay una familia que quiere la casa…

Dando un salto de la cama, y despertando de golpe, Elizabeth dijo:

-¿Como?, ¿es verdad?

-Sí, ayer la vieron y dice el agente que hoy temprano le llamaron, y dijeron sí, que el precio está bien, y que cuanto antes hagamos los tramites mejor para ellos.

-Me visto y voy a la agencia, te espero ahí en una hora.

-Está bien ahí nos vemos y lleva a Jorge, les tengo una sorpresa.
Una hora después estaban en la agencia de bienes raíces y solicitando ver al agente, vieron los detalles de la compra-venta de la casa.

Saliendo de ahí fueron a desayunar los tres y después del desayuno, Pedro Pablo viendo a Jorge; Les dijo:

-Hijo, ya casi eres mayor de edad,  y no he sido el mejor padre, pero quiero hacerte un regalo antes de tu mayoría de edad, si tu madre está de acuerdo, por supuesto.

Jorge sonriendo por la noticia que le acababa de dar su padre volteó a ver a su madre y con un brillo en los ojos le dijo:

-Ya casi soy adulto y nos iremos, veré poco a papa y espero que aceptes mama.

Ella, asintiendo sonrió, demostrando su felicidad por la venta de su casa.

-Bien, el regalo es que en vez de repartir en dos lo que pagaran por la casa, lo dividamos en tres y le demos a Jorge su parte, y que la invierta en lo que el desee ¿qué opinas Eli?

Entonces Elizabeth, entrecerrando los ojos un momento y teniendo un pensamiento fugaz o como si alguien le hablara rápido al oído, hizo una mueca a forma de sonrisa y componiéndose rápido, para que no le notasen sus pensamientos, agitando la cabeza, dijo con tono alegre:

-Me parece una estupenda idea, le abriremos una cuenta con eso, y cuidaremos en qué decide usarlo-  Jorge alegre por la respuesta, se levanto y abrazando a su papa, le dio las gracias y después se dirigió a Elizabeth, haciendo lo mismo…

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1924

Después de haber enviudado un año atrás, el señor  Mondragón, se fue a vivir a la casa de su nieto, el joven Eduardo Mondragón y Landero Vidaurrutia, en la avenida Jalisco Número

descarga

 El Sr. Mondragón no dormía mucho, así que se levantaba en las noches porque escuchaba ruidos, voces que murmuraban, o que gritaban desde la planta baja, en ocasiones bajaba a revisar, mirando solo sombras ocasionales por la casa, veía que alguien andaba por la estancia de la casa pero, por lo obscuro, no alcanzaba a distinguir quién era; con el tiempo, comenzó a decirle a su nieto que algo pasaba en su casa pero él no le atendía,  decía el joven Eduardo que eran cosas de la edad, que no se preocupara, que al ser la casa nueva, nada de eso era posible. En la mañana del día de navidad de ese año, el Sr. Don Eduardo Mondragón y Landeros, amaneció muerto en su cama, con una expresión de miedo en el rostro, la autopsia de la época dijo que fue de un ataque cardiaco.

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1995

Elizabeth y Jorge, días después de la venta de la casa, estando en su departamento, Elizabeth comenzó a hablar con Jorge de lo provechoso que podría ser su parte en lo que ambos querían para el futuro.

-Ves hijo, como el destino quiere que nos quedemos con la casa de México, con esto que tu padre te dará a ti, podremos, espero, completar el costo de la casa, o nos sería más fácil conseguir un crédito menor para ello.

-En cierta forma pensé lo mismo, mamá pero quiero invertirlo en mis estudios y terminar la carrera.

-Sí… te entiendo, aunque tu carrera está asegurada, por la beca que tienes, pero… no un hogar, además seria tu futuro y el de tu familia luego que te cases… y pues en el futuro, hasta para mis nietos puede ser, digo, solo estoy pensando, piénsalo amor, qué tanto te gustaría vivir ahí.

Ahora sí que… depende de ti…

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1940-41

En la casa de av. Álvaro Obregón 191, la familia Mondragón terminaba de alistarse para acostarse, dando las buenas noches a sus hijos se acostaron también para esperar el día siguiente, la mañana de navidad para que los niños Eduardo, Luis y la pequeña Bárbara Mondragón y Landero Betancourt, abrieran sus regalos traídos por san Nicolás. Ese 25 de diciembre.

Al llegar la señora Catalina, el ama de llaves, como todos los días a las siete de la mañana  para atender a la familia, le pareció raro que nadie anduviera en el patio, así que entrando por la reja se dirigió como siempre a la puerta de la cocina, no viendo movimiento en la casa, se puso a hacer el desayuno en el entendido que se durmieron tarde y aún no se habrían levantado, terminado éste, se dirigió hacia las recamaras de la familia llegando a la de los señores, tocó y al no recibir respuesta entró despacio, encontrando a los señores. en su cama, decidió no molestarlos, por lo que cerrando la puerta, se dirigió a la recámara de Bárbara, encontrándola dormida en su cama, acudió a despertarla llamándole por su nombre y esperando la respuesta de siempre: un pequeño grito y el salto de la niña abrazándole, pero al no ser así, se sentó en su cama y cuando la movió para despertarla, la sintió fría, por lo que tocándole la cara se dio cuenta que la niña estaba muerta; con pánico corrió a la recamara de los Sres. donde entró llorando y con lágrimas en los ojos, desesperada les comenzó a gritar pero al no recibir respuesta, llamándoles se pegó a la cama para moverles, dando un grito de dolor al descubrir que ellos también estaban muertos; corrió a la recámara de los pequeños Eduardo y Luis, teniendo el mismo resultado, desesperada por encontrar la familia muerta en sus camas, corrió al pasillo donde tomando el teléfono, marcó a la policía.

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1995-96

Guadalajara, Elizabeth después de la firma definitiva de su divorcio y estando en su departamento, recordó las palabras del agente, por lo que buscando en su bolso, sacó la tarjeta que le dio el agente de la casa y yendo a la sala, llamó a la agencia de bienes raíces para ver lo que le había conseguido con el dueño de la casa y se alegro al recibir por  respuesta que el dueño  quería tener una reunión con ella para negociar el precio, y ajustando los tiempos para después de las fiestas decembrinas, pasado el año nuevo; quedaron para el día 4 de enero, a las 12 del mediodía en la propia casa.

Dio la noticia a Jorge, esperaron las fiestas y antes de año nuevo ya tenían todo arreglado para salir hacia México el día 2 de enero y esta vez, se hospedaron con Norma, la hermana de Elizabeth.

Por la tarde del día 2 ya se encontraban en la casa de su hermana, donde esperarían el día de la reunión y antes de acostarse Elizabeth le preguntó a Jorge:

-¿Has pensado lo de la casa?, es necesario que estemos de acuerdo para cuando veamos a este señor, saber qué responder y con cuánto contamos…

Jorge, viéndole le respondió: -Si lo pensé y mucho estos días, acepto mama, quiero tanto como tú, vivir ahí, no sé porque… no lo entiendo… pero quiero vivir ahí…

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1941

Después de dos semanas, el dictamen de la policía fue que no había una explicación lógica a estas muertes, ya que al no mostrar rastros de violencia de ninguna especie, se ordenó una autopsia a todos los cuerpos,y desconcertado el médico que hizo éstas sólo acertó a poner en los papeles de defunción: “causas desconocidas”, a lo que fue llamado por el regente de la ciudad, el Lic. José Rojo Gómez, quien era amigo de la familia Mondragón, a quien le explicó que al no haber rastros de daño físico en los cuerpos, hizo pruebas toxicológicas y estaban limpios, y las pruebas de venenos tampoco arrojaron resultados, por eso al no tener datos concluyentes, el caso entró en causas desconocidas…

-Es decir señor, las autopsias de los cinco cuerpos no arrojaron resultados de ninguna especie, no hubo fallos orgánicos, ni materiales ajenos al cuerpo, así que sin causa aparente los dicté como muertes no concluyentes o misteriosas- Fueron las palabras que usó el forense ante el regente de la ciudad.

Del mismo modo, al no haber más herederos de la familia, tanto la casa como los objetos de la familia fueron requisados por el gobierno de la ciudad, por lo que la casa se mantuvo sola por varios años, en espera de que apareciese un familiar que no llego en ese tiempo.

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1996

Cd. De México, enero 4, cerca de las doce, tanto Elizabeth, como Jorge se habían vestido para la ocasión, conocerían en persona al dueño de la casa y si tenían suerte, podrían conseguir el ajuste al costo de la casa; llegaron al domicilio y vieron que ya se encontraba el agente en la puerta esperándolos y al verlos, con su mejor sonrisa los invitó a pasar, llevándolos hasta la mitad de la estancia de la planta baja, desde donde se apreciaban muchos detalles de la misma y donde se había colocado una mesa, con una botella de vino así como dos copas y algunos folders con documentación.

Vieron al propietario de la casa; quien parado de espaldas hablaba por su teléfono celular en francés,  ellos pensaron que ocuparían un traductor.

Cuando llegaron frente a la mesa, el señor, colgando, volteó hacia ellos, viendo ella por fin al dueño de la casa de Álvaro Obregón 191 y se quedó un momento observándolo, era un hombre mayor, de barba bien cuidada, de unos 70 años, complexión media y que usaba bordón, su vestimenta era de traje casual en color arena, y esbozando una sonrisa al verles, tomó la mano de Elizabeth y agachándose un poco procedió a besarla y después extendiendo su mano hacia Jorge le dio un apretón de mano que Jorge no pensó que tuviese esa fuerza. Después señalando las sillas invitándolos a sentarse, volteo con el agente y le dijo:

-Retírese, cuando le llame vuelva, vaya a tomar algo tardaremos un rato en esto.

El agente, viendo a los tres sólo dijo -sí señor, estaré cerca llame cualquier cosa que requiera- haciendo un ademán con la mano, el señor lo despidió  esperando a que se retirara de la casa.

-Bien… en primera, quiero disculparme con ustedes por esto- dijo el hombre, mientras encendía un cigarrillo y servía el vino en las copas, después levantándose de nuevo dijo:

-Lo segundo, (mientras esbozaba una sonrisa y clavaba su mirada profunda, en los ojos de Elizabeth), mi nombre es Damián Mondragón y Landero García- mientras hacia una reverencia -mi Bisabuelo… mando construir esta casa… como regalo a mi padre, los vitrales y algunas otras cosas fueron traídas de Francia por él, ha sido usada poco tiempo, hasta la muerte de mi padre.  Tiene casi un siglo de construida, buenos cimientos y nunca ha salido de la familia, pero la verdad  no me interesa conservarla, por eso la he puesto en venta, tengo casi siete años que he querido venderla. Pero antes de seguir, dígame algo señora ¿por qué habría de vendérsela si no ajusta el precio?

-No lo sé, sólo sé que desde el momento que vimos la casa, pensamos en tenerla y quiero, si es posible, lograr un acuerdo entre ambos, que esto sea para el futuro de mi hijo – dijo mientras pasaba el brazo por los hombros de Jorge y sonreía al Sr. Damián quien sin quitarle la mirada a ambos y dando una bocanada a su cigarro, recargándose en la mesa, les dijo:

-Puedo mantener esta casa, sin necesidad de habitarla, ¿por qué habría de vendérsela a ustedes? ¡no me ha respondido!

Elizabeth, (un tanto desconcertada) le respondió – ¿a qué esa pregunta? si no quisiera venderla, no estaría usted aquí, ni nosotros… así que dígame usted, por qué estamos aquí y terminemos con esto pronto…

Sonriendo, Damián dijo  -Escuche Señora, hay algo que me dijo el señor Luna, por eso es que estamos aquí, que usted (mientras le señalaba con el dedo) mostró la pasión y  el deseo que nadie mostró hacia la casa, así que dígame ¿por qué habría de vendérsela?

-Porque es la casa de mis sueños, y la de mi madre; en cuanto la vimos, sin saber que se estaba vendiendo quedamos enamorados de ella, y nos vimos viviendo en ella… – dijo Jorge, quien sorprendió a ambos.

Volteando hacia Jorge ambos, dijo Damián señalándolo con el dedo mientras se levantaba de la silla:

-Exacto joven, eso es lo que nos tiene aquí, así que dígame Señora, me dice que no completa el precio, y la verdad no deseo, pero quiero hacerlo, tengo que salir del país por un tiempo y el dinero me servirá, así que hagamos números señora y si me convence… tenemos un trato; hijo, ve a curiosear en la casa mientras tu madre y yo hacemos negocios…

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1968

Eran las 11 de la noche de ese 30 de septiembre, después de los desalojos de Ciudad Universitaria, los halcones habían estado en persecución de líderes del movimiento, y dos de ellos que habían logrado escapar en una motocicleta, por la Av. Insurgentes hacia el norte, llegaron hasta la colonia Roma y descomponiéndose su motocicleta a la altura de la calle Chihuahua, dejaron la moto y corrieron metiéndose en la casa que se encontraba sola en Álvaro Obregón e Insurgentes, pero fueron vistos entrando por un halcón y estos fueron detrás de ellos, encontrando a uno en el sótano, donde fue asesinado de cuatro balazos y el segundo alcanzó a esconderse en el ático, donde al ser descubierto, murió al grito de “viva la libertad… viva la universidad”… ambos estudiantes fueron asesinados por los halcones del gobierno.

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1996

Después de conseguir el crédito para completar y comprar la casa de Álvaro Obregón N° 191, “la casa de sus sueños”, según las palabras de ambos, Elizabeth y Jorge no pensaron que pronto se convertiría en la casa de sus pesadillas…

Habían pasado ya casi seis meses de la compra de la casa, ya se encontraban instalados y tanto Elizabeth, como Jorge se encontraban felices y disfrutando tanto de su casa, que hasta en varias ocasiones habían invitado a Pedro Pablo a convivir con ellos, así como a que les ayudara a acomodar sus cosas la casa cuando la compraron…

Durante ese tiempo habían sucedido algunas cosas extrañas, pero como por su educación, no creían en cosas paranormales,  ellos no le daban  importancia; cuando Elizabeth, trabajaba en el ático de repente las cosas se movían de lugar teniéndolas que buscar, molestándose a veces con ella misma por no recordar donde las dejaba.

En una tarde estando sentada en el ático frente a la ventana, viendo hacia la calle y meditando sobre lo buena que se había vuelto su vida en ese año, de pronto escuchó un sonido fuerte como de disparo y un grito detrás de ella que la hizo saltar de su asiento y tirarse al piso del susto, volteando a todos lados, viendo que no había nadie con ella, llamó a Jorge que se encontraba en la sala viendo televisión, acudiendo él al llamado de ella subió y  después de que Elizabeth le contó, le dijo que él no había escuchado nada y buscaron una respuesta… en ese momento paso un camión que hizo un ruido con el escape que se escuchó igual al sonido que ella dijo, convenciéndola que había sido eso lo que oyó y que no pasaba nada.

En otras ocasiones, Jorge escuchaba que le llamaban de arriba y pensando que era Elizabeth, acudía, viendo que ella no le llamaba, una vez, estando en su cama, se despertó el escuchar que alguien hablaba, levantándose, revisó el lugar completo, no encontrando nada, subió al sanitario aprovechando la levantada; al pasar por la estancia vio como una sombra se movió de la sala hacia la puerta de la cocina, al verla sólo sonrió y pensó, “maldito sueño”, siguiendo sin darle más importancia.

Jorge había ingresado a la universidad y periódicamente hacia reuniones de compañeros en el sótano que era donde él vivía, en una ocasión Jorge invitó a varios compañeros a una cena y convivio un sábado, uno de ellos propuso jugar el llamado juego de la copa:

-Vamos, hagámoslo, total sólo es un juego y este lugar está ni mandado hacer para ello, el sótano de una casa de más de cien años, o acaso Jorgito tiene miedo?

Jorge Riendo, volteó y viéndole a los ojos dijo:
-Hagámoslo, no creo en nada de eso, así que traigamos a tus fantasmas, y veamos que trucos pueden hacer, por cierto, la casa solo tiene 74 años, no más de cien…

Después de reír todos, prepararon las cosas para hacer el juego, siendo quien lo propuso el primero en hacer el intento con la copa, no teniendo resultados ninguno con cada intento hecho; Jorge sólo miraba al principio y sólo cuando Jorge comenzó a querer jugar riéndose de la situación, la copa se movió y formó la palabra “váyanse” y todos rieron, en la creencia de que era él quien lo movía, sin más Jorge se enojó y comenzó a decir que era una porquería eso…

-Sí, tú; que dices que eres tan fuerte, preséntate ante mi… no me puedes correr de mi casa.  Así que el que se va eres tú, ésta, es, mi, casa.

Agarró la copa y volteándola, tiró los papeles con las letras que habían hecho; de pronto comenzaron a parpadear las luces del sótano y se sintió una ligera corriente de aire frío, después de discutir por la situación, dejaron el juego y luego de un par de horas los invitados se fueron de la casa y Jorge se acostó.

Por la madrugada se despertó al escuchar un ruido en uno de los rincones del sótano, y prendiendo la luz, vio fugazmente una sombra que no diferenció, pensando que estaba dormido aún, no le dio importancia, pero escuchando un golpe seco que venía de la cocina se levantó, pensando que a su mamá le había pasado algo, acudiendo a la planta baja viendo que Elizabeth también venia bajando las escaleras.

Cuando Jorge pasaba por la estancia rumbo a la cocina, de pronto cayó de frente, a lo que Elizabeth, apurando el paso para bajar las escaleras le preguntó si se encontraba bien; Jorge levantándose rápido le dijo

– Me han aventado.

Cuando Elizabeth se encontraba con él revisándolo que estuviera bien, ambos escucharon que alguien corría en el primer piso, por lo que volteando vieron a la niña, que ella veía en la ventana, corriendo por el paso de la planta alta,  ambos, extrañados, viéndose, acudieron a donde se metió la niña, que era el cuarto de visitas, no encontrando a nadie.

En ese momento escucharon un grito que provenía de el ático, girando para salir, la puerta del cuarto se azotó cerrándose sola delante de ellos, quedándose ambos sin habla, Jorge abrazó a Elizabeth, mientras las cosas comenzaban a moverse como si estuviera temblando,  a la vez que todo se revolvió en el cuarto, cayéndose las cosas que tenían en los muebles, se escuchó un estruendo de cosas cayendo de gran altura como si la casa se cayera en pedazos y un grito ahogado que se acalló con un golpe seco.

A la vez que Elizabeth era empujada hacia la cama, a Jorge lo jalaron azotándolo contra la pared a un lado de la puerta y se escuchaban varias voces en el lugar, una figura incorpórea se presento ante ellos gritando:

-Váyanse… váyanse… es mi casa…

Deteniéndose todo así como comenzó, de súbito;  Jorge se movió para revisar a su madre, viendo que se encontraba bien, tomándole del brazo salieron del cuarto parándose de pronto en el paso del primer piso, viendo que todas las cosas y muebles de la casa se encontraban revueltas o tiradas, como si hubiese habido un terremoto; Jorge vio en la puerta de la cocina a un niño quien les miraba y riendo se metió en la cocina y le dijo a Elizabeth:
-Espera aquí, tengo que ver quien es antes que se vaya ese niño – y corriendo escaleras abajo, entro a la cocina que se encontraba igual que el resto de la casa todo revuelto y tirado, el refrigerador abierto y los alimentos en el suelo regados, volvió con Elizabeth, quien ya estaba abajo, a los pies de la escalera, con lagrimas en los ojos, preguntando:

-¿Que está pasando? ¿Por qué pasa esto?  – Él, viéndole dijo:

-No sé, pero no pasaremos la noche aquí, mañana vendremos a arreglar esto… tomando el teléfono llamó a su tía Norma que vivía a dos cuadras y  le pidió que los recogiera, para pasar la noche allá.

Ya en la casa de sus familiares, Jorge con más dudas que miedo, decidió regresar a la casa esa madrugada y comenzar a levantar las cosas así como ver qué era lo que pasaba, volviendo a la casa esa misma noche, poco a poco levantó los muebles y las cosas que no se rompieron y limpió la cocina, terminando entrada la mañana sólo la planta baja, quedándose dormido en la sala.

Ya había pasado una semana en que Elizabeth no quiso volver a la casa, por fin Jorge le convenció de volver,  Elizabeth dijo que volvería sólo después de haber “bendecido la casa”, a pesar de no creer en esas cosas, por fin, después de llevar a un sacerdote, volvieron para habitarla de nuevo.

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Habían pasado varios meses del incidente y nada había vuelto a suceder, aparte de las cosas comunes como las que antes de ese día pasaban, no dándole importancia y volviendo a ser los mismos de antes.

La noche de navidad, decidieron que por ser la primera en su casa, lo pasarían ahí, así que invitaron a Pedro Pablo, los familiares de México y la novia de Jorge, Angélica, para compartir la cena de navidad y convivir en la casa.

Eran las 11 de la noche de ese día de noche buena, y la familia se encontraba en la sobremesa después de la cena de navidad; platicando y riendo en una convivencia esperando la medianoche, cuando en la mesa se movió una de las copas que se encontraban ahí, siendo algo casi imperceptible, por lo que no se dieron cuenta en ese momento, era la copa de Angélica, que al querer tomarla de nuevo captó que el vino se movía, pero no le dio más importancia.

Se pasaron del comedor a la sala para seguir platicando y casi dando las doce de la noche, Angélica que se encontraba sentada, frunciendo el seño, extrañada llamó a Jorge que se encontraba parado de frente a ella, mientras miraba al paso del primer piso y le preguntó:

-¿Quien es esa niña que está en la planta alta?,  Jorge poniéndose pálido, dio la vuelta y viendo la niña, subió a la carrera la escalera, extrañando a todos los reunidos; Pedro Pablo preguntó que pasaba, Angélica, viendo a Jorge sólo repitió lo mismo que a Jorge, Elizabeth perdiendo el color se sentó en el sillón, agarrándose la cabeza mientras dijo:

-¡No es posible!  ¡no de nuevo! – su hermana y cuñado corrieron a abrazarla.

De pronto, las puertas de toda la casa exceptuando la de entrada, comenzaron a abrirse y cerrarse azotándose, las luces comenzaron a parpadear y teniendo una subida de tensión se fundieron los focos de la sala mientras de nuevo comenzó a moverse todo en la casa,  como si de un temblor se tratara; las ventanas de la sala se abrieron de par en par mientras ellos asustados no sabían qué hacer.
Jorge, llegando a lo alto de la escalera, se frenó en el último  peldaño, porque de repente se vio ante el niño, que se apareció de la nada en lo alto, sorprendiendo y asustando a Jorge que parándose de pronto quiso dar un paso hacia atrás, resbalando y cayendo por la escalera.

Elizabeth gritó, mientras las ventanas de la casa se azotaban, quebrándose los vidrios de éstas.

Angélica fue jalada de su blusa saliendo disparada hacia el lado de la cocina, con tanta fuerza que se golpeó la cabeza hiriéndose con el marco de la puerta.

Pedro Pablo, sintiendo que le empujaban cayó cuan largo era en el piso, a la vez que se escuchaba como si rocas cayeran por una pendiente, y un grito desgarrador les penetro los oídos a todos, entre el grito, y gente que se quejaba y otros que hablaban sin entenderse que decían, se escucho una voz espectral decir:

-Maldito seas por siempre… –

 

Jorge, cayendo, llegó a la base de las escaleras, quedando desmayado.

Pedro Pablo que estaba tendido en el piso queriendo levantarse no pudo hacerlo.

Elizabeth corrió hacia Jorge pero un ser amorfo la frenó, cayendo al piso por la impresión de ver ese ser tan cerca de su cara.

Todo se detuvo tal como comenzó, quedando en el piso heridos tanto Angélica como Jorge.

Elizabeth corrió hacia su hijo revisándolo, viendo que tenía daños en el cuerpo por la caída y su hermana y su cuñado, corrieron a ver a  Angélica, Pedro Pablo quedo tirado en el piso de la sala…

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Tres días después… Jorge se encontraba en estado de coma en el hospital, las cervicales se le rompieron, los médicos dijeron que no volverá a caminar…

Norma y su esposo, se encontraban  también en el hospital, donde fue internada Elizabeth por trastorno mental: quedó sin reconocer a nadie, sólo llamando a Jorge…

Angélica sufrió una muerte por trauma craneal del golpe recibido en la esquina de la puerta de la cocina…

Pedro Pablo… Pedro Pablo, murió de manera misteriosa… no se encontró causa aparente de la muerte, el certificado indica muerte desconocida…

La casa de Álvaro Obregón N° 191, fue conocida como “La Casa Negra de la Roma” por su historial de muertes misteriosas, aún tiene el letrero de “Se Vende” y en sus ventanas, si pones atención, aún se ve ocasionalmente… a los niños Mondragón.

***

NOTA: AGRADEZCO A SILVIA EUGENIA RUIZ BACHILLER, QUIEN ME DIO LA IDEA ORIGINAL Y PRESENTÓ EL RETO DE HACER ESTO, FUE UN TRABAJO ARDUO PERO FRUCTÍFERO, QUE ESPERO LES HAYA GUSTADO, LAS FECHAS HISTORICAS, ASI COMO LOS HECHOS SON REALES, LIGERAMENTE ALTERADOS PARA EL DESARROLLO DE LA HISTORIA, LOS NOMBRES DE LOS PERSONAJES DE ELIZABETH, JORGE Y PEDRO PABLO FUERON CAMBIADOS PARA PROTEGER A LOS INOCENTES, SE ENCUENTRAN SIN DAÑO ALGUNO… HASTA EL MOMENTO… JEJEJEJE…

ESPERO QUE ESTE TRABAJO HECHO PARA TI, SILVIA, SEA DE TU COMPLETO AGRADO Y COMO LO ESPERABAS.

:icondanshaggy:

La Casa Negra de La Roma (La casa Mondragon)byDanshaggy

Literature / Prose / Fiction / Horror / Short Stories©2016 Danshaggy

danshaggy

Agradezco a todos, y quiero presentar una historia que ha nacido de una leyenda urbana,“La Leyenda de la casa negra de la Roma”, pero al hacer investigación he podido a completar con algunos hechos reales así como hechos históricos encontrados y que fueron relacionados dentro del relato, quedando como resultado esto que espero que sea de su agrado, Hechos Históricos, con una Leyenda Urbana y algo de imaginación Fantástica… con ustedes “LA CASA NEGRA DE LA ROMA”… O LA CASA MONDRAGON…
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1736
En la Cd. De México, cuando la epidemia de Matlazahuatl se encontraba haciendo estragos en toda la capital del virreinato, el virrey, Don Juan Antonio Vizarrón y Eguiarreta, también Obispo de la CD. De México, ordenó al párroco del templo de Santa María que en el atrio colocara a los enfermos que eran sacados de la ciudad y que los atendieran, pero el párroco  del templo, por…

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