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¿DE DÓNDE VENGO? ¿A QUÉ VINE? ¿A DÓNDE VOY? CAPÍTULO 1

Por Silvia Eugenia Ruiz Bachiller ver condiciones de (c) al final

PREGUNTAS QUE TODOS  NOS  HEMOS HECHO EN ALGÚN MOMENTO

DE NUESTRA VIDA:

I)     ¿Por qué hay  miseria e injusticia en el mundo?

II)    ¿Al morir, todo  se acaba?

III)   ¿Existe  el  alma?

a)     ¿Desde cuándo?

b)     ¿Dónde?

c)     ¿Cómo?

d)     ¿Para qué reencarna?

IV)   ¿Hay  vida después de la  muerte?

V)     ¿Hay vida antes de la vida?

VI)   ¿De verdad existe la reencarnación?

***

Éstas son sólo unas cuantas preguntas, pero todos tenemos  infinidad de dudas acerca de estos temas… cuando aceptamos pensar  en ellos, porque para muchas personas es más cómodo no cuestionarse, para “no meterse en problemas“, sin embargo, las  respuestas  pueden ser, aparte de esclarecedoras,  muy  tranquilizantes,  aunque  parezca difícil creerlo.

Hace mucho tiempo que busco las respuestas, al principio sólo de nuestros orígenes históricos (la Edad de Piedra, la agricultura, las culturas ancestrales, la arqueología misteriosa) y biológicos (la evolución humana, el ADN, nuestros ancestros). 

Hubo un momento, sin embargo, en que las respuestas más importantes (las espirituales) me fueron otorgadas y de ésas voy a escribir primero, quiero compartir contigo lo que he aprendido en mi largo camino, empezando por lo referente a nuestro espíritu, más adelante trataré sobre la biología y la historia (y prehistoria), aunque no necesariamente de las “oficiales”, sino más bien de las “alternativas”.

RESPUESTAS

I)     ¿Por qué hay  miseria e injusticia en el mundo?

La reencarnación tiene las  explicaciones  y las respuestas a  preguntas acerca de la Justicia Divina que muchas religiones, que no la aceptan, no han  podido contestar. 

Como por ejemplo:

  • ¿Por qué es posible que nazcan seres con discapacidades[i]?
  • ¿Por qué existe  la enfermedad?
  • ¿Por qué millones  de  personas  nacen  en  un  medio  miserable?
  • ¿Por qué, en cambio, otros nacen normalesricos y  siempre  llevan  una  vida  feliz, o al menos tranquila?

Con la reencarnación se encuentra la explicación de por qué unos nacen para sufrir y otros para gozar, aunque la mayoría lo hacemos para ambas cosas alternadamente.

Los cristianos  aprendemos que existe un  paraíso  y un infierno y que Dios es Amor, es bueno y justo; sin embargo, a veces  estos conceptos no concuerdan con la vida,  porque  no  se  entiende  cómo un Padre Amoroso puede castigar con el infierno  a sus muy amados hijos, o cómo es posible que haya niños que nacen ciegossordomudos, con alguna discapacidad  o  que otros aún siendo bebés  se  enfermen  de  poliomielitiscáncer, etc. o  por  qué otros simplemente nacen en la miseria y/o sus padres los maltratan. ¿Por qué -podríamos preguntarnos- si ellos aún no han cometido pecados?

La explicación de que los hijos pagarán por los pecados de los padres tampoco parece muy justa, entonces ¿cómo podríamos explicar esas aparentes injusticias? ¿cómo entender que existan tantas diferencias entre los seres humanos? ¿Por qué unos tienen buenas oportunidades en

  • La sociedad
  • La economía (nacen o se hacen ricos)
  • La educación
  • El amor
  • Con su físico
  • Raciales
  • Sexuales
  • Otras

En cambio otros  sólo encuentran obstáculos e inconvenientes?

¿SÓLO TENEMOS UNA VIDA PARA APRENDER?

Las explicaciones dogmáticas de las religiones ortodoxas, que nos presentan esas diferencias como castigos o premios de una sola existenciatampoco son aceptables, porque muchos de esos castigos son infligidos desde el momento de nacer o poco después, cuando ese individuo aún no ha tenido tiempo de pecar y merecer esas penitencias.

REENCARNACIÓN, IGUAL A MÁS OPORTUNIDADES

Sin embargo, cuando  nos permitimos aceptar  que  la  reencarnación  existe,  súbitamente todas (o casi todas) las  piezas del rompecabezas se acomodan por ellas mismas y de  la  manera  mas  sencilla,  pues creyendo en un Dios de Amor, es fácil entender que nos dé muchas oportunidades de mejorarnos y de llegar a Él.

LEYES DEL KARMA

De la misma manera, si hay reencarnación y leyes del Karma[ii], (que son universales y que están intrínsecamente unidas a la reencarnación) se explica por qué algunos seres sufren desde que nacen (si están pagando algo que hicieron en una o varias vidas pasadas[iii]no se puede hablar  de injusticia),  en tanto que  otros  llevan  vidas  que  podríamos llamar  de premio (seguramente ellos están cobrando  sus  buenas  obras pasadas, o tal vez ya dieron un anticipo en una encarnación anterior, en la cual experimentaron sufrimientos muy intensos).

LIBRE ALBEDRÍO

Ése es el enfoque que nos ofrecen las filosofías o religiones que aceptan la reencarnaciónproporcionándonos, además la capacidad de decisión y de ejercitar conscientemente nuestro libre albedrío, conociendo que siempre tendrá consecuencias.

Esta es una perspectiva diferente del mal y de la esperanza, inclusive del concepto de Dios en las diferentes religiones del mundo. Esta creencia podría resolver cuestiones intrincadas de la vida humana.

 

¿CÓMO EMPEZÓ LA CREENCIA EN LA REENCARNACIÓN?

La creencia en la reencarnación empezó con las primeras religiones ver:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2012/03/15/chamanes-magia-espiritismo-y-medicina-moderna-%C2%AD/

y también:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2011/11/14/ritos-funerarios-ancestrales/

Después veremos esas religiones en detalle; con el tiempo, se usó para aclarar también ciertas cuestiones, es decir, para darle explicación a las diferencias de fortunainteligenciasaludtalentos y demás características de las personas.

De acuerdo con esta doctrina estas diferencias serían culpa o mérito causados por  nuestros actos en vidas anteriores. Por lo tanto se piensa que  los pobresenfermos y desdichados tuvieron malas conductas en una o algunas vidas pasadasLo que les ocurre se lo merecen.

PASIVIDAD O ACCIÓN

Dependiendo de la filosofía o la religión esto puede conducir a una pasividad de no hacer nada, puesto que están pagando su culpa.

Por otro lado, también nos da la entereza que necesitamos para soportar las penas y dolores en nuestra actual vida, ya que sabemos que estamos pagando por algo que hicimos o dejamos de hacer, que si sembramos vientos, sólo nos queda cosechar tempestades, como decía el poeta Amado Nervo  “(…) cuando sembré rosales, coseché siempre rosas (…)”

También, unida a la Ley del Karma, nos da la oportunidad de mejorar nuestra existencia actual, ya que si hacemos el biennuestras circunstancias podrían cambiar, claro, dependiendo de la deuda kármica que tengamos.

LA REENCARNACIÓN, UNA ALTERNATIVA

Actualmente, la Idea de la Reencarnación se erige como alternativa frente a las dos concepciones generales de la humanidad:

  • La material y científica (el alma no existe)
  • La teológica que es totalmente dualista (sólo hay bien y mal).

Continuará…

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación, regresiones a vidas pasadas, con temas como psicología, PES, sueños, tantra, kundalini, iniciaciones, brujería, esoterismo, arqueología, etc.

foto: Angel Sosa

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ENLACES RELACIONADOS

Bibliografía

Diccionario de Antropología. España: Ediciones Bellaera, S. A.

Martín, J. L. (1988). La Ley del Karma. México, México: Editorial Orión.

Stevenson, I. (1966). Twenty Cases Suggestive of Reincarnation (2nd rev. ed.). Charlottesville, USA: University Press of Virginia.

Wambach, H. Vida Antes de la Vida.

Weiss, B. L. (1989). Muchas vidas, Muchos Sabios (Extraordinario Documento sobre la Reencarnación). Buenos Aires, Argentina: Javier Vergara Editor, S. A.

 

Trabajos citados

Stevenson, I. (1966). Twenty Cases Suggestive of Reincarnation (2nd rev. ed.). Charlottesville, USA: University Press of Virginia.

Martín, J. L. (1988). La Ley del Karma. México, México: Editorial Orión.


[i] Según las investigaciones de Ian Stevenson y otros investigadores, muchos de los niños que recuerdan su encarnación inmediatamente anterior a ésta, nacen con marcas congénitas idénticas a cicatrices o mutilaciones adquiridas por la persona que fueron en su encarnación anterior. No quiere esto decir que todas las marcas o taras de nacimiento se hayan adquirido en la encarnación inmediatamente anterior o alguna más antigua, pero seguramente tienen que ver con ajustes de cuentas de la ley de causa y efecto, o Ley del Karma (ver nota al pie ii)

[ii]El KARMA es una compensación a nuestras acciones, equilibrada y correspondiente exactamente a su causa. Según las Leyes del Karma, recogemos lo que sembramos; cada uno de nosotros provoca el efecto de esas leyes.  Con cada acción, a cada instante, se crea un nuevo KARMA (positivo o negativo), que contiene en germen todo un conjunto de consecuencias ineluctables justas  e inexorables.

LEYES DEL KARMA: Etimológicamente KARMA viene del sánscrito (KAR MAN).  KAR significa: K= acción humana; A= energía positiva de la Divinidad; R= poder uno e indivisible.  La sílaba KAR significa: LA APLICACIÓN DEL PODER CREADO POR EL HOMBRE (MARTIN, José Luis, 1988:26 ss).  MAN significa: acción del pensamiento.  Toda la palabra KARMA significa: LA ACCIÓN DE LA VOLUNTAD (QUE ES PODER DIVINO EN EL HOMBRE) POR MEDIO DEL EJERCICIO DEL PENSAMIENTO.  Usada en español: ACCIÓN Y REACCIÓN DE LA VOLUNTAD HUMANA SOBRE EL PENSADOR MISMO (MARTIN, José‚ Luis:27).  El KARMA es la acción en el sentido más general del término, ya que si a toda acción corresponde una reacción de la misma intensidad y en sentido contrario (tercera Ley de Newton), toda acción se inscribe en una cadena ininterrumpida de causas y efectos.

[iii] VIDAS PASADAS: encarnaciones anteriores de un mismo ser espiritual

ENÉSIMA UTOPÍA (CUENTO)


Nave espacial Columbia despegando
"abordé una nave transparente, parecida a nuestros cohetes espaciales"


ENÉSIMA UTOPÍA

Ya ha pasado mucho tiempo (aunque creo que mi percepción de eso que llaman tiempo ha cambiado), desde que llegué; tanto, que ya me acostumbré a este estilo de vida; es cómodo, es agradable, es… diferente.

La mayoría de las cosas que no soportaba de mi país (o continente, o planeta, o sistema solar, o galaxia, o tal vez estoy en otro universo u otra dimensión) aquí no existen; por  ejemplo: aquí no hay “sufridas y abnegadas madrecitas”, no hay “machos muy machos”, ni mujeres frustradas, ni drogadictos, ni alcohólicos, ni muy ricos, ni muy pobres, ni explotadores ni explotados; no hay miseria, ni tampoco “clase media” mediatizada y enajenada.  Es más: no hay clases sociales.

La gente, al principio, trabaja en todo, pero después de un tiempo decide dónde es más feliz y, por lo tanto, más productiva (hay capacitación y educación universitaria, todo gratuito).  Por curioso que parezca (a mí me lo parece), a pesar de que no existen monopolios, ni trasnacionales, vaya, ni siquiera IP., la eficiencia y la productividad están al máximo y todos tenemos todo, aunque no lo mismo (salvo los derechos y las libertades que, aquí sí, son iguales para todos).

Todavía no sé dónde estoy; sólo recuerdo que un día, mientras efectuaba una investigación documental, sentí la imperiosa necesidad de acudir a un sitio a una hora determinada y que ahí, junto con un hindú, una cubana, un finlandés, una etíope, un aborigen australiano, una rusa y un italiano del sur, abordé una nave transparente, parecida a nuestros cohetes espaciales, pero que puede despegar como helicóptero y cuyo combustible es sal magnetizada.

Después, navegamos por el espacio exterior por sabe Dios cuando tiempo, posiblemente a la velocidad de la luz, o más rápido, y llegamos aquí.

Cuando arribamos, nuestra nave espacial, como si fuera un émbolo, entró a un túnel cilíndrico y cuando las puertas de nuestra nave y las del túnel se abrieron en perfecta sincronía, pudimos entrar a un pasillo cuyos mullidos pisos eran de luminosos colores cambiantes, vimos y olimos (además de oírla, claro) una música al mismo tiempo relajante y estimulante; vimos, olimos y escuchamos las exuberantes y frondosas plantas sembradas a lo largo del pasillo, cuyas hojas y flores emitían una cierta luz translúcida, que nunca habíamos visto en otra parte.

Sabíamos que estábamos bajo techo, pero la sensación era como si estuviéramos en campo abierto, bajo los rosados (sí, porque era una luz rosa y no dorada) rayos del ¿Sol?

Llegamos a la recepción, una especie de laboratorio de la NASA, donde entramos a unas cabinas individuales en cuyo interior una luz azul nos recorrió de cabeza a pies y en dos segundos nuestra “ID”  con todos nuestros antecedentes personales, estaba lista (el FBI,  la CIA, la KGB, la Gestapo y la SS, nos parecieron párvulos cuando vimos todos nuestros datos en las pequeñas micas que salieron de las computadoras).

Al salir de las identificadoras, nos estaban esperando varios entrevistadores, uno para cada quién, y ellos nos informaron que somos algo así como “elegidos” y que fuimos seleccionados entre nuestros congéneres porque tenemos ideas muy singulares, pero muy firmes, acerca de la sociedad, la cultura, la educación, la política, la sexualidad, la salud, el dinero, etc., etc., etc.: es decir, que allá éramos descontentos, rebeldes (algunos hasta sediciosos y revolucionarios) y aquí somos los escogidos.

Aquí nadie habla (porque no los hay) de miseria; subdesarrollo; tercer mundo; hambre; analfabetismo; desigualdad social, sexual, racial o religiosa; trasnacionales; deudas externas; devaluación; contaminación del ambiente, de los alimentos o del agua; SIDA; drogadicción, narcotráfico, secuestros; ni ninguna otra de las plagas que existen (¿o existían?, ¿es que aún existe nuestro planeta?) allá; bueno ¡ni siquiera hay guerra!

Lo que más me gusta es que el amor, mejor dicho Amor, el verdadero, no el mito romántico-erótico que conocíamos, sino el Amor Universal, el Amor al semejante, que es mezcla de respeto, cariño, interés, afecto, devoción, estimación, ternura, comprensión y aceptación, entre otras cosas; ese Amor que abarca a la humanidad entera, ése es el que sentimos todos por todos; claro que hay atracción sexual y hay “matrimonio”, pero no como allá, “por contrato”, sino sólo cuando la frecuencia de onda es la misma en los dos; es decir, sólo con el “alma gemela” (parece que todos los que venimos aquí, lo hicimos con nuestra “mitad perfecta”, sólo que nos damos cuenta únicamente hasta que ambos estamos preparados).  Por supuesto que al unirse las dos mitades no hace falta ninguna clase de contrato, puesto que esa no es una simple unión, sino una reunión de dos que antes fueron uno.

Todas las tareas domésticas que allá efectúa el ama de casa (¿o debería decir “esclava de casa”?) aquí están socializadas: hay comedores públicos con comida natural, balanceada, sabrosa nutritiva y ¡gratis!; aquí no hay basura, porque los desperdicios orgánicos van a la composta y los demás se reciclan; las habitaciones se limpian con sólo apretar un botón que pone en marcha una “aspiradora” colocada dentro de las paredes a lo largo, alto y ancho y que deja tanto muebles como pisos impecables; la ropa para la lavandería se deja fuera de la habitación y al día siguiente ya está acomodada en su lugar (a todos nos toca una vez cada seis meses trabajar en la cocina, la lavandería, los jardines, los centros infantiles, etc., lo cual ni siquiera es molesto).

No se podría llamar “guardería” a los lugares donde se quedan los niños  mientras sus padres trabajan, porque ahí no se “guarda” a los pequeños, sino que se les mima, cuida, atiende, socializa y, lo más importante, no se les condiciona a que <<los niños tienen que hacer esto y las niñas no pueden y viceversa>>; no, ahí tanto los niños como las niñas hacen lo que les nace hacer.  Podemos ver niñas subidas en los árboles y niños jugando a las muñecas, tanto como niños en los árboles y  niñas con muñecas.

Mis compañeros de viaje y yo, aún siendo de países (y continentes) tan diferentes y tener distintas culturas y lenguaje, nos entendemos perfectamente entre nosotros y con los demás; no me explico cómo, pero así es: yo hablo en mi idioma y ellos en el suyo y todos comprendemos lo que los otros dicen.  Siempre que nos encontramos en el comedor nos platicamos nuestras nuevas experiencias.

El finlandés, que es pedagogo, está en uno de los centros infantiles; el hindú, que es maestro yogui, da clases de meditación a niños y adultos; la cubana, que era coronela en la milicia, enseña educación física y artes marciales (como ejercicio físico y elevación espiritual, no para ofensa o defensa); la rusa, que es física nuclear, está en investigaciones médicas; la etíope, que se doctoró en economía en Inglaterra, está en la Comisión Económica del …¿país?, ¿nación?, ¿Estado?, ¿gobierno?… aún no sé cómo llamar a este conglomerado tan perfectamente organizado; pero ella está entre los que estudian las cuestiones económicas (como la eliminación del dinero), para que después todos, por votación decidamos lo mejor para la mayoría.

Los descontentos (aún no he conocido ninguno) tienen derecho a manifestarse durante las sesiones de votación de nuevas reglas y leyes, una vez al mes, pero nadie lo ha hecho desde que llegamos.

Continuando el recuento, el australiano – es ecólogo – enseña en la Universidad cómo viven los aborígenes australianos, enfocándose en las ventajas de vivir de acuerdo a la naturaleza; también enseña medicina natural, básicamente herbolaria, que es la que ellos utilizan.  El italiano (un moreno del sur, atractivísimo), es sexólogo y da clases de educación sexual a niños, adolescentes y adultos.

Finalmente yo, que soy mexicana y antropóloga (especializada en la situación de la mujer en las diversas épocas y culturas), tengo encomendado un estudio comparativo de las diferencias entre la condición de la mujer allá, de donde venimos, y aquí.

Nunca me había entusiasmado tanto con una investigación, ¡son tantas y tan importantes las diferencias!

Aquí no hay matrimonio en el cual la mujer pierda sus  derechos, ni amas de casa, ni roles sexuales, ni discriminación sexual, ni división sexual del trabajo, ni violaciones, ni embarazos no deseados, ni abortos, ni nada de lo que subyuga allá a la mujer.

El problema que tengo, es que para poder comparar, tendría que…

-¡Silvia!, ¡despierta!, tienes que terminar tu trabajo sobre la discriminación de la mujer en el Tercer Mundo…

(c) Silvia Eugenia Ruiz Bachiller