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LA MUJER EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

AUTOR:

Manuel Solórzano Sánchez

(fragmento)

Durante siglos las mujeres fueron vistas como ciudadanos de segunda clase y a veces únicamente como propiedad a ser poseída y utilizada por sus maridos según a ellos les viniera en gana. Mientras estas ideas aún existen en algunas partes del mundo, las mujeres han ganado pasos significantes en términos de derechos de igualdad en los Estados Unidos, más notablemente en los 1800 y 1900, con actos como la decimonovena Enmienda y la Ley de Propiedad de la Mujer Casada del año 1800 (1)

FOTO 001 Mujeres trabajadoras en una fábrica de munición en Paris, 1916. (Foto: Topical Press Agency)

El derecho a la propiedad

Las mujeres tenían el derecho (muy limitado) a poseer propiedad desde la época de los antiguos griegos. En general, las mujeres así como también sus pertenencias, bienes y salarios se convertían en exclusiva propiedad de sus maridos luego de que se casaban. A partir de 1809, los Estados Unidos y Gran Bretaña comenzaron a pasar una serie de leyes llamadas Leyes de Propiedad de las Mujeres Casadas que permitían a las mujeres intervenir en la venta de sus propiedades. Los gobiernos estatales subsecuentemente pasaron sus propias leyes a través de los años 1800 y 1900 resguardando los derechos de propiedad de las mujeres, aunque estas leyes eran generalmente dependientes del estado marital y la raza (1).

El derecho a votar

En 1918, Gran Bretaña pasó la representación del Acto de la Gente que permitía a las mujeres que eran dueñas de casa, casadas con dueños de casa o poseían un título académico, el derecho a votar solo luego de cumplidos los 30 años de edad. Diez años más tarde (en 1928) las mujeres finalmente pudieron votar bajo las mismas condiciones que los hombres mediante el Acto Igualitario de Concesión. La primera convención de derechos de las mujeres en los Estados Unidos tuvo lugar en las Seneca Falls, Nueva York en 1848. Mientras ciertos estados pasaron leyes que daban a las mujeres el derecho a votar a partir de 1893, las mujeres no obtuvieron oficialmente el derecho a votar en los Estados Unidos, libre de restricciones y a nivel nacional, hasta 1920 con la ratificación de la decimonovena enmienda (1).

En España, la mujer en el siglo XIX estaba catalogada como sujeto no productivo y dentro de los baremos masculinos considerada inferior, y como a partir de la segunda mitad del siglo XIX el concepto empieza a cambiar en base a factores de tipo demográfico: el descenso de la nupcialidad y el incremento de la población femenina; a factores de tipo económico como el desarrollo industrial y necesidad de mano de obra barata y educativos que sitúan a la madre como educadora haciendo necesario que aumente el nivel de instrucción de las mujeres (2).

FOTO 002 Mujeres ejerciendo el voto

En España el fenómeno de incorporación de la mujer a la vida laboral se retrasará fundamentalmente debido al subdesarrollo industrial y a la influencia de la Iglesia católica. Va a ser el reinado del Alfonso XIII el que marca el inicio de la mujer española al mundo laboral, y a la sociedad de su tiempo con todo el problema de tipo sociológico que supone el sacar de su casa para llevarla a participar en la producción de la riqueza de la comunidad. Los factores que van a posibilitarlo serán en primer lugar de tipo demográfico: descenso de la nupcialidad y se eleva la edad de matrimonio. Todo ello dificulta el que la mujer se case y solucione así su futuro económico: es por esto que la mujer busca nuevos caminos que le permitan bastarse a sí misma (2).

La incorporación de la mujer al mundo laboral va a tener una serie de connotaciones específicas ya que entra a competir de una forma desventajosa con el varón, siendo considerada, junto con el niño, mano de obra barata, estas connotaciones son las siguientes: a) se le considera como elemento laboral sustitutivo, no competitivo; b) el peso de los roles sexuales, la excluye de los sectores más desarrollados; c) su falta de instrucción la limita a puestos auxiliares, esto se ve reforzado por la propia mujer que considera el trabajo como algo transitorio en espera del matrimonio, en la mayoría de los casos (2).

El principal problema con el que se encuentra la mujer es la desigualdad retributiva respecto al hombre, tanto en la media del salario nacional como en puestos iguales; a la mujer por el hecho de serlo se la pagará menos (2).

FOTO 003 Trabajadoras en la guerra (entre ellas las enfermeras), formando en el Palacio de Buckingham en Londres. 29 de junio 1918.

LA GUERRA COMO MOTOR DE CAMBIO SOCIAL

Llega la Primera Guerra Mundial

Mientras ellos se dejaban la vida en las trincheras, ellas se mataban a trabajar en la retaguardia. Y el mundo ya no volvió a ser el que había sido (3).

Entre su modo de vida y el nuestro hay enormes diferencias, pero ninguna tan monumental como la que separa a las mujeres de aquella época con las de hoy en día. La gran guerra significó para las mujeres el mayor salto y avance de todos los siglos. Cuando empezó la guerra, no eran más que madres, novias, amantes, esposas e hijas. Cuando terminó, habían demostrado que podían ser mucho más, que podían asumir tareas de las que hasta entonces sólo se suponía capaces a los varones y que podían llevarlas a cabo incluso mejor que ellos. No eran florecillas silvestres frágiles y bellas, sino seres humanos tan fuertes y resueltos a su modo como los artilleros de primera fila.

Si el escenario masculino de guerra fueron las espantosas trincheras, el femenino fueron los pueblos y las ciudades. Las exigencias bélicas vaciaron de hombres paulatinamente las poblaciones grandes y pequeñas, que siguieron funcionando en buena medida a las mujeres. Durante los períodos más críticos de la contienda, en las calles de las ciudades como París, Berlín o Londres sólo se veía a ancianos, niños y mujeres, las cuales, además de contribuir al esfuerzo de guerra, seguían encargadas del cuidado de los más débiles. Al hombre se le exigía luchar y morir, pero se les liberaba del resto de sus obligaciones cotidianas.

A la mujer, en cambio, se las cargaba con nuevas e inéditas responsabilidades, además de las que se les exigían de ella tradicionalmente.

FOTO 004 Enfermeras británicas en los jardines de Hanworth Hal Britanica 1915

La mentalidad de la época

Tras el trauma de la separación familiar que supuso la movilización general, la actitud de las mujeres en los diferentes países en guerra, fue diferente, entre ellas las francesas fueron las más activas. Tan sólo cuatro días después de la invasión alemana, el Primer Ministro Viviani, hizo una patética llamada a las mujeres exhortándolas a remplazar en el trabajo a los varones que se dirigían al campo de batalla. Además de los graves dramas personales que supone la separación forzosa: adioses, besos, promesas, lágrimas y pañuelos ondeando en las estaciones de ferrocarril y en los puertos, las mujeres se deslomaban vivas en los trabajos de las fábricas y reventadas llegaban a sus casas con la angustia de no saber nada de sus hombres, tenían que ocuparse de los niños para tratar de adaptarlos a una nueva realidad totalmente incierta, además de lo que les suponía la soledad, más trabajo, igual no había que comer y además el miedo por el ausente.

De repente todo cambió

Llovían todo tipo de decretos diariamente sobre una población totalmente angustiada: se suspendían las comunicaciones telefónicas civiles, se prohibían los bollos y los pasteles, se requisaban las bestias de carga, la harina, el vino; los trenes cambiaban sus rutas y sus horarios impredeciblemente, se prohibieron los bailes, los bares cerraban a las ocho y hasta las palomas fueron objeto de leyes que las trataban de controlar para que el enemigo no las utilizase como mensajeras.

La guerra necesitaba alimentarse y su formidable apetito desarticulaba a la sociedad. Las mujeres tenían que hacer frente a un nuevo problema, ya que con la marcha de los varones a la guerra se evaporaba la entrada de dinero sobretodo en las familias pobres. Para atender nominalmente esta necesidad, en Francia se fijó una subvención de 1,25 francos diarios, una cantidad miserable que no alcanzaba para nada.

La vida se endureció en todos los estamentos sociales de las naciones beligerantes pero, como es de rigor, fueron las clases bajas quienes más duramente sufrieron las consecuencias.

FOTO 005 Foto de grupo de un hospital de reserva alemán, donde aparece la enfermera Violeta Alicia Aplin. Hugh Hinde. Europeana. CC-BY-SA 3.0

Durante los años de guerra, las calamidades no dejaron de aumentar hasta el punto de que la vida se hizo casi insoportable. Sin embargo, las mujeres aguantaron, revelando un coraje insospechado y a menudo heroico.

Ese fue el caso de la enfermera británica Edith Cavell, hija mayor de un reverendo del este de Inglaterra, que hizo de su profesión un verdadero compromiso, que le costó la vida y fue ejecutado portando en su vestimenta el uniforme de enfermera. Cuando estalló la guerra tenía 50 años, se había forjado una reputación internacional a base de conferencias y cursos de especialización, trabajaba activamente en un hospital belga y dirigía una publicación llamada “La Enfermera”. (4)

FOTO 006 Edith Cavell, enfermera inglesa asesinada

El Sentido del deber “Edith Cavell Louisa”. Publicado el día 16 de mayo de 2009 (5)

El caso de Edith Cavell

Al producirse la invasión alemana en Bélgica, Cavell montó una red de ocultación y fuga para los soldados aliados. Auxiliada por su aristocrático amigo, el Príncipe de Croy, les preparaba documentos falsos con nuevas identidades y los ocultaba en pisos francos de Bruselas, esperando el momento de ponerlos en manos de guías experimentados que los conducían a la frontera holandesa.

Varios centenares de soldados británicos, franceses y belgas consiguieron su libertad con ayuda de esta pequeña pero efectiva red, hasta que los alemanes la detuvieron. Fue interrogada durante tres días sin el menor resultado, pero al final la engañaron haciéndole creer que lo sabían todo y que una confesión completa ayudaría a sobreseer su caso (3).

Enfermeras heroicas

Tras ser juzgada por un tribunal militar, las estrictas leyes de guerra germana la acusaron de traidora, que no de espía, y la condenaron a morir fusilada. Varias naciones no beligerantes, entre ellas España, que se mostró particularmente activa en este caso, trataron de impedir la sentencia desde las esferas diplomáticas, pero a pesar del revuelo internacional los alemanes se atuvieron estrictamente a sus normas y la ejecutaron el 12 de octubre de 1915.

FOTO 007 Asesinato y ejecución de Edith Cavell

Fue un tremendo error de propaganda que más tarde lamentarían. Hoy hay en el mundo docenas de calles, colegios, Escuelas de Enfermería y monumentos que honran su memoria. El que se construyó en Londres incluye las palabras que Cavell pronunció la víspera de su ejecución: “Con el patriotismo no basta. Además hay que desprenderse de la amargura y del odio hacia los otros”.

Edith Cavell fue un paradigma del heroísmo que las Enfermeras de guerra desplegaron en todos los países beligerantes. Ellas eran quienes cuidaban a los gaseados, a los mutilados y a los enloquecidos por la situación en las trincheras. Y lo hicieron a menudo con riesgo de su vida, debido a su obligada permanencia cerca de los frentes y algunas en las propias trincheras. Los obuses cayeron más de una vez sobre los hospitales de campaña, convirtiendo en tragedia el drama cotidiano que en ellos se vivía. Cómo Edith hubo muchísimas enfermeras heroicas que dieron su vida en cumplimiento de su profesión enfermera. La Enfermería fue uno de los campos de batalla donde las mujeres se hicieron imprescindibles y fuertes.

Hacia 1916, casi todas las ambulancias eran conducidas por mujeres, así como los tranvías, los camiones urbanos y las operaciones telefónicas. Es difícil imaginar la vida rutinaria y agotadora de todas ellas, con el marido y los hijos en el frente, y tener que cuidar a los niños que les quedaban en casa y a los suegros mayores que estaban a su cargo, después de una jornada agotadora (3).

FOTO 008 Fotografías de la Primera Guerra Mundial británicas

Las industrias civiles, reconvertidas en factorías de guerra, absorbieron una gran cantidad de mano de obra barata femenina, sobre todo en los países aliados occidentales, donde las trabajadoras llegaron a producir el 40 % de los suministros bélicos. Aquellas manos que hasta entonces habían sido blancas y delicadas se encallecieron produciendo cientos de millones de obuses y proyectiles, millares de automóviles y camiones y toda clase de implementos bélicos, desde cascos a cartucheras. Sin embargo, en las potencias orientales las mujeres se emplearon mayoritariamente en labores agrícolas: el trabajo no era menos pesado, pero las condiciones de vida eran preferibles porque en el campo, por regla general, se eludía el hambre que reinaba en las ciudades.

Tenían estas mujeres muchísimo coraje, para estar en las fábricas de armamento y en fabricar las monstruosas bombas. Por poner un ejemplo las trabajadoras de la industria armamentística británica en Nottinghamsire en 1917, además de trabajar muchísimas horas en condiciones deplorables tuvieron que manejar el TNT (trinitrotolueno); este explosivo teñía la piel y el cabello de amarillo y dejó estériles a miles de mujeres. El trabajo era sucio, extenuante y peligroso, sobre todo para las que manejaban el explosivo estrella de la época TNT y a quienes en Inglaterra les llamabancanarias, ya que quedaban amarillas, pero lo más grave era como actuaba lentamente en el interior de cada cuerpo: era un lento veneno interior que afectaba al sistema reproductivo, dejándolas estériles.

El 28 de mayo de 1918 se detecta en Fort Riley, Kansas en Estados Unidos, el primer caso de la mal llamada gripe española, una de las peores pandemias conocidas, que llevó a muchas mujeres a trabajar en los hospitales de campaña para atajarla.

FOTO 009 Mujeres trabajando con trinitrotolueno TNT

(…)

FOTO 012 Sanitarios en el Campo de batalla ruso 1915

ACABA LA GUERRA

La sociedad de la Belle Époque se embriagó hasta el hastío de esta guerra. Nadie imaginó resaca de tal calibre. Cuatro años sepultados bajo tierra; nueve millones de muertos; 21 millones de heridos. Imposible el recuento de vidas rotas.

Son las 11 de la mañana del día 11 del mes 11. Corre 1918. Los gritos de alegría a lo largo de miles de kilómetros de trinchera retumban más que cuatro años de obuses. Había acabado. Por fin. Esa Navidad sí estarían en casa (qué lejos quedaba la del 14). Todos, menos nueve millones. Atrás dejaban lasratas, los piojos, el barro, el frío, la sangre, la muerte… lo más parecido a un hogar que habían conocido en los últimos tiempos. Un hogar «miserable»; como «miserables» manifestaban sentirse muchos en sus cartas —con independencia del bando o país—. La guerra terminaba entre vítores, como comenzó. Pero ya nada era igual (7).

FOTO 013 Desolación y muerte

(…)

FOTO 014 Atendiendo a unas jóvenes

La Primera Guerra Mundial creó nuevos papeles para la mujer, que fue llamada a asumir trabajos y responsabilidades que antes no habían estado a su alcance. En Gran Bretaña el número de mujeres que trabajaban en los bancos aumentó de9.500 a casi 64.000 en el transcurso de la guerra, en tanto que el número de mujeres en el comercio se incrementó de medio millón a casi un millón.

En total, 1.345.000 mujeres obtuvieron nuevos trabajos o sustituyeron a los hombres durante la guerra. Asimismo, se las contrataba para trabajos que antes se consideraban más allá de su “capacidad” y que solventaron sin problema alguno: ocupaciones como deshollinadoras, conductoras de camiones agrícolas y, sobre todo, obreras fabriles de la industria. En Francia, por primera vez 684.000 mujeres trabajaron en las fábricas de armamento; en Gran Bretaña, la cifra fue de 920.000. En Alemania, el 38% de trabajadores de la fábrica de armamentos Krupp estaba compuesto por mujeres en 1918.

Hirschfeld, ex director de la Biblioteca de Historia Contemporánea de la Universidad de Stuttgart, concluye “que durante la Primera Guerra Mundial “las relaciones entre hombres y mujeres, tanto en la vida pública y social como en la intimidad, tienen un antes y un después del conflicto bélico” y algunas cuestiones a las que todavía no somos capaces de dar respuesta, como la inversión de la pirámide de la población, tienen su origen en la Gran Guerra” (8).

Enfermera española de la Cruz Roja “Sofía Casanova”

Otra mujer estuvo destacada en este frente periodístico relatando lo que ocurría en una Europa que se devoraba a sí misma. Fue la gallega Sofía Casanova que residía en Polonia donde vivía con su marido, un diplomático y noble polaco. Sofía Casanova se implica rápidamente en la guerra dedicándose al cuidado de los heridos en los hospitales del frente y la retaguardia. Así se convierte en enfermera de la Cruz Roja, labor por la que fue condecorada por el zar Nicolás II con la Medalla de Santa Ana. Allí asiste al espectáculo terrible de los soldados que llegan destrozados de la guerra, mutilados por las heridas de las nuevas armas o con el shock de trinchera.

FOTO 015 La marcada con un aspa es la enfermera Sofía Casanova

Para terminar

La ciencia y la tecnología en las últimas décadas del siglo XIX y la primera del XX crecieron a unavelocidad nunca alcanzada antes por la Humanidad.

La guerra se aprovechó de ello con mayor o menor fortuna. Fue ésta la primera gran contienda mecanizada. El desarrollo de la ingeniería dio a luz nuevas armas, pero también a la creación de ambulancias. Los avances en los laboratorios permitieron crear mortíferos gases y bombas más potentes; aunque también aparecieron nuevas drogas para mitigar el dolor o antisépticos.

Y la medicina se valió, por primera vez, de la “Enfermería Profesional” en el frente y sus nuevos métodos profilácticos (9).

¿Cómo sería hoy en día?

Preguntados nietos de combatientes de toda Europa, contestaron: «La gran diferencia entre la generación de mi abuelo, que luchó en la Primera Guerra Mundial con 15 años, y la mía, es que si nos llamasen a nosotros a filas, sencillamente no iría casi nadie».

FOTO 016 Escuela Florence Nightingale

Concepción Arenal: “La Sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano”.

TÍTULO OFICIAL DE ENFERMERA EN ESPAÑA

En España el Título Oficial de Enfermera se crea el 7 de mayo de 1915. Real Orden de Aprobación del Programa y el Título Oficial de Enfermera. Las Siervas de María Ministras de los Enfermos, religiosas dedicadas al cuidado de los enfermos, preferentemente a domicilio, y cuya fundación se remonta a 1851 en Madrid, solicitaron en 1915, ante el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, la aprobación del Programa para la Enseñanza de la Profesión de Enfermera y la creación de un diploma oficial que acreditase dicha formación en España, para enfermeras religiosas y seglares, lo que se llevó a cabo a través de la Real Orden (RO) publicada el 21 de mayo de ese mismo año en la Gaceta de Madrid.

Fuente:

http://enfeps.blogspot.com.es/2014/07/la-mujer-en-la-primera-guerra-mundial.html

FOTOS 1 Y LONDRES 3

FOTO 2

FOTOS Colección Hulton – Deutsch CORBIS

1914-1918: El largo camino a Tipperary

50 fotos

Foto 015 Crónicas del Frente

BIBLIOGRAFÍA

1.- Derechos de la mujer a fines del 1800 y comienzos del 1900. Escrito por Joshua Wade y traducido por Alejandro Schaller.

2.- Rosa María Capel Martínez. La mujer española en el mundo del trabajo, 1900 – 1930. Fundación Juan March, Serie Universitaria.

3.- La guerra como motor de cambio social. De esposas y madres a ciudadanas. Alberto Porlan. Historia número 52, marzo 2014.

4.- La enfermera ejecutada

5.- El Sentido del deber “Edith Cavell Louisa”. Manuel Solórzano Sánchez; Jesús Rubio Pilarte y Rául Expósito González 2009

6.- Recordando a Miss Edith Cavell. Póster de Carme Torres Penella y Roser Palau Costafreda. Escuela Universitaria de Enfermería de la Universidad de Lleida

7.- María Jesús Hernández. Primera Guerra Mundial, cien años.

8.- Rosalía Sánchez

9.- Mario Viciosa

10.- El Mundo, periódico digital. Primera Guerra Mundial. 100 años: 1914 – 2014-07-23

AUTOR:

Manuel Solórzano Sánchez

Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud

Colegiado 1.372. Ilustre Colegio de Enfermería de Gipuzkoa

Miembro de Enfermería Avanza

Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos

Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería

Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería

Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.

Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

VIOLETA JESSOP, SOBREVIVIENTE DE LOS TRASATLÁNTICOS TITANIC, OLYMPIC Y BRITTANIC.

Violeta Jessop, sobreviviente del Titanic

Por Silvia Eugenia Ruiz Bachiller ver condiciones de © al final.

VIOLETA JESSOP

Hay una infinidad de coincidencias, premoniciones, profecías, sueños y hechos extraños alrededor del naufragio del Titanic.

Ver:  https://serunserdeluz.wordpress.com/2012/03/24/el-titanic-y-las-premoniciones-acerca-de-su-tragico-hundimiento-1a-parte/

Uno de los que llaman la atención es el caso de Violeta Jessop:

Esta es la asombrosa serie de acontecimientos ligados con naufragios y choques de barcos y Violeta Jessop, una mujer que en sólo cinco años sufrió tres accidentes marítimos a bordo de los barcos más grandes e importantes de su época (todos de la línea naviera White Star): Olympic, Titanic y Britannic.

Desde finales del Siglo XIX, pero con mayor ímpetu recién iniciado el siglo XX, las grandes empresas navieras (Cunard Line, White Star Line y otras de menor importancia) competían ferozmente por repartirse el jugoso negocio de la travesía trasatlántica, que conectaba Europa con Norte América.

En esa época había gran cantidad de migrantes desde Gran Bretaña y otros puertos del Europa hacia Estados Unidos, sobre todo a Nueva York se había multiplicado, por lo que era sumamente redituable contar con una potente flota de barcos capaz de transportar al mayor número de personas por viaje.

El Gobierno británico apoyó a Cunard con préstamos sustanciales y una subvención con tal de que construyera dos transatlánticos (el Lusitania y el Mauretania, hasta 1907 el barco más grande y más veloz del mundo).

Para no quedarse atrás, la naviera White Star Line en 1907 decidió poner en marcha la construcción de tres grandes transatlánticos: Olympic, Titanic y Gigantic, posteriormente bautizado como Britannic, con el fin de trasladar de un continente al otro cerca de cuatro mil viajeros por trayecto.

TITANIC Y OLYMPIC, DE LA LÍNEA WHITE STAR

Estos tres barcos tuvieron muchas cosas en común entre sí y una de ellas fue una de las personas pertenecientes a la tripulación, sí, me refiero a Violeta Jessop.

El primero de ellos, Olympic, fue botado en octubre de 1910. En él trabajaban 860 tripulantes, la mayoría era personal de servicio, entre ellos que se encontraba nuestra heroína: Violeta Jessop.

BIOGRAFÍA DE VIOLETA CONSTANZA JESSOP

Nació el 1 de octubre de 1887, en Buenos Aires, Argentina – falleció el 5 de mayo de 1971, en Suffolk, Reino Unido). Trabajó como camarera en el RMS Titanic y en el RMS Olympic, también fue enfermera en el HMHS Britannic.

Se hizo famosa al  sobrevivir a dos de las tragedias marítimas más importantes del siglo XX, los hundimientos del RMS Titanic, en 1912, del HMHS Britannic, en 1916 y además estaba a bordo del RMS Olympic cuando chocó con el buque HM Hawke en 1911.

Violeta era hija de inmigrantes irlandeses: William and Katherine Jessop. William emigró de Dublín a Argentina en la década de 1880, para probar fortuna en una granja de ovejas, Katherine Kelly, su prometida lo siguió desde Dublín en 1886Violeta fue la primera de nueve hermanos, de los cuales sólo sobrevivieron seis.  Vivían cerca de Bahía Blanca, Argentina.

VIOLETA SOBREVIVE A LA TUBERCULOSIS

Durante su infancia enfermó de tuberculosis y los médicos le pronosticaron pocos meses de vida, pero logró sobrevivir a la enfermedad.

Tras la muerte de su padre, la familia regresó a Inglaterra, donde Violeta asistió a una escuela católica y su madre tuvo que mantener a la familia trabajando como camarera en compañías navieras, pero cuando ésta también enfermó, obligó a Violeta a hacerse cargo de su familia.

Ella decidió seguir el camino de su madre, convirtiéndose en camarera de barco en 1908 y  trabajó para la Royal Mail Line con un sueldo escaso y muchas horas de trabajo.

Mientras, el macroproyecto de la naviera White Star Line de construir tres grandes barcos había hecho que se creasen numerosos puestos de trabajo en el Inglaterra, y Violeta logró conseguir uno, pues fue contratada por la naviera para trabajar con la tripulación del Olympic, el barco más grande y lujoso de su época, construido para ser mejor que el Mauritania, de la Cunard.

A la edad de 22 años,  el 20 de octubre de 1910, Violeta Jessop abordó el Olympic para trabajar como camarera.

En él se encontraba el 20 de septiembre de 1911, cuando el Olympic chocó con el buque de la Royal Navy, HMS Hawke. No hubo víctimas mortales y ambos barcos sufrieron importantes daños, pero a pesar de este incidente, los dos barcos lograron llegar a puerto sin víctimas.

Esta fue la primera peripecia de la camarera a bordo de un barco, lo  que le quitó las ganas de seguir desempeñando sus funciones sobre una embarcación. Pero las dificultades económicas de la familia, la obligaron a continuar trabajando con el propósito de ganar el salario para ayudar a su familia.

EL RMS TITANIC

Violeta trabajaba 17 horas diarias por poco más de 2 libras esterlinas al mes y sin perder ni un momento la sonrisa de su rostro.

Debido a su entrega al trabajo y dedicación, los gerentes de la naviera le propusieran trabajar  en el segundo de sus transatlánticos, el Titanic, como parte del servicio que atendería en los camarotes de primera clase, las elegidas para ocupar ese distinguido puesto fueron 23, entre las que se encontraba Violeta.

Cuando el Titanic zarpó de Southampton el 10 de abril de 1912, Violeta formaba parte de la tripulación de este nuevo transatlántico, porque a pesar de que ella deseaba quedarse en el Olympic, los consejos de familiares y amigos, además de  la belleza, el lujo  y la fama del Titanic, ahora el trasatlántico más grande del mundo, la convencieron.

El Titanic zarpó con  2,222 personas[i] a bordo, entre pasajeros y tripulación y una de ellas era Violeta, quien estaba emocionada por realizar ese histórico primer viaje en el mejor barco construido hasta esa fecha, que además se anunciaba como “insumergible”. Pero, tras cuatro días en alta mar, la noche del 14 de abril, a las 11:40, el transatlántico Titanic chocó lateralmente con un iceberg que rompió el casco e inundó los primeros cinco compartimentos.

POR QUÉ SE SALVÓ VIOLETA

Cuando el Titanic comenzó a hundirse, la fortuna acompañó a Violeta, ya que pudo salvar su vida gracias a ser parte de la tripulación que trabajaba en primera clase, por lo que la destinaron a ocupar uno de los botes salvavidas y así atender a los pasajeros que requiriesen de atención.

Violeta contó en sus memorias que le fue ordenado subir a cubierta para dar el ejemplo a los pasajeros que no hablaban inglés.  Ahí ella vio cómo la tripulación llenaba los botes salvavidas.

UN BEBÉ PARA CUIDAR

Después se le ordenó subir al bote salvavidas número 16 y mientras bajaban el bote, uno de los oficiales del Titanic le dio un bebé para que lo cuidara.

A las 2:20 am el barco se rompió en dos y se hundió definitivamente en las heladas aguas del Atlántico Norte, en una noche sin luna, a la luz de las incontables estrellas que alumbraban extrañamente el dantesco espectáculo, los pocos sobrevivientes  lo contemplaban aterrorizados desde los botes salvavidas.

El Titánic hundiéndose

El Titanic se hundió en las profundidades del Océano Atlántico a unas 400 millas (640 km) de Newfoundland (Terranova), Canadá, con un saldo de 1.517 muertos, de las 2.222 personas que viajaban a bordo.

Violeta fue una de los 705 supervivientes, los cuales soportaron horas de frio y angustia, tristeza por sus seres queridos ahogados o muertos a causa del frío y temor por sus propias vidas.

La mañana siguiente ella y los demás sobrevivientes fueron rescatados por el RMS Carpathia y cuando estaban en la cubierta de éste, una mujer le arrebató al bebé y se alejó corriendo sin decir una palabra.

Tras el traumático naufragio, Violeta permaneció un tiempo sin trabajar a bordo de un barco, aunque la compañía naviera White Star Line le siguió respetando su contrato laboral.

BRITANNIC Y LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Violeta Jessop, sobreviviente del Titanic, en uniforme de enfermera del Britannic. Antonynizh (talk|contribs)

La tercera creación de la White Star Line, el Gigantic, que fue rebautizado como Britannic tras el hundimiento del Titanic, fue lanzado al mar en 1915, pero un año antes había estallado la Primera Guerra Mundial y la naviera tuvo que poner a disposición del gobierno británico su tercer transatlántico recién estrenado.

El Britannic fue convertido en  buque hospital y era también utilizado como medio de traslado de las tropas. Violeta se incorporó como enfermera a la Cruz Roja y se le destinó a prestar servicios a este barco, debido a su perfecto conocimiento del mismo, ya que era de una construcción y disposición similar a sus antecesores Titanic y Olympic, en los que ella había trabajado.

TERCER ACCIDENTE MARÍTIMO DE VIOLETA

Pero la tragedia volvía a estar presente de la vida de Violeta.

Al amanecer del 21 de noviembre de 1916, el Britannic navegaba en el canal de Kea, en el Mar Egeo, cuando se escuchó una gran explosión, causada por una mina marina, y momentos después la proa de la nave comenzó a hundirse a causa de los daños sufridos.

Violeta declaró: “De repente oímos un ruido ensordecedor. Todo el salón se levantó de sus asientos. Me trajo recuerdos no tan distantes de la noche aciaga del Titanic”.

La mayoría de las personas que se encontraban a bordo del barco pudieron salvar sus vidas, a excepción de 29. Afortunadamente ella fue rescatada por un bote salvavidas y 55 minutos más tarde, el barco hospital Britannic desapareció de la superficie.

Pero  Violeta aún no estaba totalmente a salvo, ella tuvo que saltar al agua desde el bote salvavidas en el que se encontraba, poco antes de que éste fuese succionado y destrozado por una de las hélices del transatlántico.

Sin embargo, Violeta fue succionada bajo el agua y se golpeó en la cabeza con la quilla del barco antes de poder emerger del agua y ser rescatada por otro barco salvavidas.

Después ella dijo que lo grueso de su cabello, al amortiguar el golpe en la cabeza, le salvó la vida, también comentó que antes de salir de su cabina del Britannic, había tomado su cepillo de dientes, ya que fue lo que más extrañó después de ser salvada del hundimiento del Titanic.

EL DESTINO

Tres catástrofes marinas se cruzaron en la vida de la joven, pero la fortuna de salir ilesa marcaba su destino.

Este nuevo accidente no disminuyó las ganas y deseos de Violeta Jessop de trabajar y desempeñar sus funciones en un barco, por lo que siguió ligada a la White Star Line durante una larga temporada en la que se embarcó de nuevo en el Olympic, el único de los tres grandes barcos que había sobrevivido, igual que ella.

A pesar de cambiar de compañía naviera en dos ocasiones, pues después trabajó para la Red Star Line y la Royal Mail Line, afortunadamente, no sufrió más accidentes en las siguientes cuatro décadas en las que siguió ligada al mundo marítimo.

Cuando trabajaba para la Red Star, navegó en dos cruceros alrededor del mundo en el barco más grande de la compañía, el Belgenland

La Segunda Guerra Mundial la sorprendió a bordo de otro barco, pero esta vez sin consecuencias nefastas.

A finales de la década de 1930 tuvo un breve matrimonio con un colega de trabajo, se jubiló en 1950 y vivió hasta su fallecimiento retirada en una pequeña granja  que había adquirido en Great Ashfield, Suffolk.

Años después de haberse retirado, ella dijo que había recibido una llamada telefónica, de una mujer que le preguntó si ella había salvado un bebé la noche del hundimiento del Titanic, al responder que sí, la mujer dijo “Yo era ese bebé”, se rió y colgó.

Su biógrafo y amigo John Maxtone-Graham le dijo que tal vez le habían hecho una broma, a lo que ella respondió “no John, nunca le había contado a nadie esa historia antes que a ti ahora

Hay registros de que otro bebé, Assad Thomas, estaba a bordo del bote 16, que le fue entregado a Edwinda Troutt y después se reunió con su madre al bordo del Carpathia, las escasas probabilidades de que ese incidente sucediera dos veces en el mismo bote, más el hecho de que Violeta nunca se lo había dicho a nadie hasta la década de 1970, deja dudas acerca de la veracidad de esta historia del bebé salvado por Violeta; por otra parte, en momentos trágicos como ése, bien pudo haber más de un bebé salvado por una desconocida.  Quede como una simple anécdota.

Violeta Jessop Murió debido a  una insuficiencia cardiaca el 5 de mayo de 1971, cuando contaba con 84 años de edad.

VIOLETA FUE PERSONAJE EN PELÍCULAS Y OBRAS DE TEATRO SOBRE EL TITANIC

En la película de 1997, Titanic,  de James Cameron, éste incorporó un personaje llamado Trudy Bolt, representando a Violeta Jessop.

Se la ve por primera vez en el fondo arreglando cosas para la pasajera de primera clase Rose DeWitt.

Después de que el Titanic comienza a hundirse, Thomas Andrews, el diseñador del trasatlántico (Víctor Gaber), le pide que se ponga el salvavidas, para dar un buen ejemplo (estas fueron las instrucciones reales que le dieron a Jessop, para que diera el ejemplo a los pasajeros que no hablaban inglés).

A diferencia de su contraparte real, Trudy muere durante el naufragio del Titanic.  Después se le vuelve a ver cuando en un sueño, Rose se reúne con Jack estando a bordo del Titanic, Trudy (Personaje que juega el papel de la verdadera Violeta) está arriba de la gran escalera del Titanic, cerca de la columna de madera.

Esta escena refleja de cerca otra de la película de 1958 sobre el TitanicA Night to Remember” (Una noche para recordar), en la que Thomas Andrews (Michael Goodlife) le da instrucciones a la camarera, interpretada por Marianne Stone, para usar el salvavidas.

Violeta Jessop también es representada en la obra de teatro “Iceberg – Right Ahead!” , representada por primera vez en Upstairs at the Gatehouse (un pub con teatro de Londres) para conmemorar el centenario del hundimiento del Titanic, anunciada como “un recuento dramático de las últimas doce horas en la vida del “barco insumergible” desde la tranquila tarde del 14 de abril de 1912, hasta el rescate del RMS Carpathia en la mañana del 15 de abril”, el papel de Violeta Jessop fue interpretado por Amy Joyce Hastings.

Esta es la historia de una camarera que salvó la vida en tres diferentes accidentes marítimos, uno de ellos, el naufragio del Titanic, el más trágico evento marítimo del Siglo XX.

FUENTES Y ENLACES RELACIONADOS

http://es.wikipedia.org/wiki/Violeta_Jessop

http://en.wikipedia.org/wiki/Violet_Jessop

Yahoo  noticias La accidentada vida marítima de Violet Jessop, por Alfred López

Programas documentales de History Channel y Natgeo


[i] Para escribir sobre el Titanic he consultado muchas fuentes y me he encontrado con diferentes cifras en cuanto al número de pasajeros, de tripulación y de sobrevivientes del Titanic, lo mismo que sobre la cantidad de cuerpos rescatado y a dónde fueron llevados, yo publico las que me parecen más fidedignas, pero es imposible confirmarlo 100 años después del hundimiento del Titanic, si ni siquiera las noticias el día de su naufragio daban cifras iguales.  Incluso un periódico de Londres publicó que no había habido muertes.

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Imágenes tomadas de internet,

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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