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LA VISITANTE FANTASMA (EULALIA) EDITADO.

Cuento escrito en conjunto con Danshaggy, una bonita experiencia, espero les guste a ustedes, mis querid@s lectores, a quienes va dedicado.

Este cuento lo volvimos a publicar por varias razones: una el 5 de octubre lo publicamos por primera vez, de modo que es el primer aniversario.  Es el primer escrito que publiqué al salir del hospital. Fue el primer cuento en el que trabajamos juntos Danshaggy y yo. Además es octubre, mes de Halloween y cercano al Día de Muertos, mes de fantasmas y entes del más allá.

***

El siguiente cuento, fue creado en base a hechos reales, y fue creado en conjunto con  ©Daniel Alvarez Benitez. El texto  es parte real y parte ficción, queda a consideración del lector, creer o no…

Eulalia la visitante

Tenía ya días con ciertos problemas de salud, por lo que después de consultar con el médico, éste me envió de urgencia al hospital, a donde llegamos cerca del medio día.  Esperé unas 3 horas para pasar con un médico que me diagnosticara y me recibiera o no en el hospital y quien después de un chequeo minucioso, ordenó que me internaran por tener graves problemas en los pulmones…

No me agradan los hospitales y menos ése, ya que he escuchado de varias cosas que suceden ahí…

Después de que me admitió,  me pasaron a la sala de espera de Urgencias, (que se encontraba demasiado llena de gente), donde tuve que esperar con otras 5 pacientes (unas llegaban otras se iban) sentadas cada una en una silla de lo más incómoda, y donde al entrar le piden a uno que se desvista, quedando tan sólo con una batita de hospital y usando una sábana como chal, porque hacía mucho frío.

Todas estábamos  tratando de ponerle al mal tiempo buena cara, platicándonos nuestras dolencias y qué nos llevó ahí; unas horas después, cuando vimos que íbamos a esperar mucho, empezamos también a hacer bromas y tratar de hacer más leve la espera.  De las recién llegadas, unas se integraban, otras no, las más graves pasaban a Urgencias, porque nos iban acomodando en las camas según iban saliendo pacientes, pero eso sucedió sólo 4 veces en la noche y algunas tuvimos que pasar 20 horas ahí, esperando que se desocupara una…

En mi caso, por el problema que llevaba me pusieron suero, pero quien me colocó el catéter me lo puso mal así que me lastimaba el brazo.  Después  de haber pasado casi un día sólo en espera, me pasaron a la sala de urgencias (junto a otras 4), pero aún sin cama, tardaron más de 24 horas en asignarme una y tuve que esperar sentada en la consabida incómoda silla.

Una vez que me asignaron cama, me cambiaron el suero vía intravenosa, que le ponen a todos los que llegan, y ya me pusieron algo específico para mí y quedé en  un rincón de la sala, no muy visible, por lo que el tráfico de personas en donde me encontraba, no era mucho.

Tercera noche…

Esa madrugada, estando yo entre dormida y despierta, vi una enfermera a la que observé de reojo: facciones finas, algo más que de mediana edad, su piel me llamo la atención por lo pálido y apariencia sutil; y debo recalcar que lo que me hizo fijarme más en ella fueron sus ojos, de un color negro intenso; debido al medicamento mi cabeza no trabajaba bien del todo pero sí recuerdo perfectamente su visita: llegó, se paró al pie de mi cama, y viéndome fijamente, me preguntó cómo me encontraba, luego observó los registros médicos que estaban anotados en mi carpeta, se acercó a mí y mientras me revisaba el suero con medicamento que me habían puesto en la vena y que me lastimaba mucho, sin preguntar, suavemente cambió el catéter de vena, mientras miraba a los pacientes de las otras camas y recuerdo que me dijo:

-Estarás bien, todavía no es tu turno.

Por lo que le pregunté: -Por qué dice eso?

Sin contestar mi pregunta, me dijo:

-Tienes que comer… recuperarte- con una voz que se me quedo grabada porque su tono era bajo, muy suave, era modulado y dulce. Entonces fue cuando la vi un poco mejor, su cabello me llamo la atención, ya que lo traía peinado en chongo y muy canoso, es raro ver actualmente a una mujer que tenga el cabello cano… y su piel se veía muy suave, y se sentía también muy leve, al tocarme sentí sus manos frías, pero lo adjudique en principio al suero que me estaban poniendo ya que lo sentía frío en las venas, cerré los ojos un par de minutos después que terminó de cambiar el catéter, y cuando los abrí ella ya no estaba ni junto a mi cama ni en la sala.

Por la mañana muy temprano, otra enfermera me preguntó quien me había cambado el catéter, ya que todos al hacer curaciones debían dejarlo registrado y había sido cambiado (¡vaya que sí!, ahora ya no me lastimaba) pero sin registro; le describí a la enfermera que me atendió en la madrugada, ya que no sabía su nombre (no se lo pedí) y ella y otra enfermera que llegó cuando la estaba describiendo, se miraron con cara de sorpresa y no dijeron nada, sólo se retiraron de inmediato, lo que me llamo la atención…

Ya estando en cama de Urgencias, finalmente me asignaron a Medicina Interna hasta 3 días después. Había cinco pacientes más en el cuarto, no más de 40 como de donde venía, al menos no estaré en un lugar abarrotado, como allá.

Sexta noche…

El día estuvo muy tranquilo, estuve un poco adormecida por los medicamentos, a las 9 de la noche, en la ronda normal, con mi hijo Mario presente, los doctores me dijeron de una intervención necesaria, un procedimiento quirúrgico para mejorar mi situación, que lleva sus peligros (incluso hasta la muerte), pero tendría que dar mi autorización, y no quería, por lo que les dije que necesitaba tiempo para pensarlo y hablarlo con mi hijo. Lo discutí un poco con él, que sí quería que lo hicieran, porque me veía muy mal y quería  que mejorara, pero a mí no me convencía, se despidió molesto, yo recé y me dormí.

Poco antes de las 10 de la noche, llegó una asistente de enfermera a checar mis signos vitales, como cada 3 horas pero como me ponían un medicamento para dormir un poco, por mi insomnio, apenas abrí los ojos, sin embargo sí la escuché decir:

-Su catéter se está zafando otra vez –por alguna razón (dijo la enfermera que por el medicamento) la dichosa aguja no podía quedar y me molestaba, salvo cuando lo arreglaba la enfermera de la noche en Urgencias, pero por la mañana me lo volvían a cambiar lastimándome en el proceso – Que se lo arreglen en el próximo turno.

Como a la 1 de la mañana (según mi cálculo por los rondines) me encontraba más dormida que despierta, y la vi de nuevo… la enfermera de Urgencias, aquí en Medicina Interna, al pie de mi cama, (pero viendo la que estaba a mi izquierda, vacía).

Volteó hacia mí y vi sus ojos obscuros entre la luz tenue que había en la habitación,  brillaban de manera especial, no sé explicarlo, pero a la vez que me daba miedo, me daban también confianza, así que traté de verla bien: peinada igual, y con su traje impecable, estatura media, un poco pasada de peso pero con movimientos ágiles, parecía que se deslizara en lugar de caminar.

Traté de encender la lámpara de la cabecera pero tomando mi mano suavemente, me dijo

-No, por favor… – así que no la encendí, y mientras ella me revisaba el goteo del suero y mi vena, sin verme apenas, me dijo que cambiaría el catéter que me estaba lastimando.  Le pregunté:

-Cómo te llamas?- ella manipulando las manos rápido, y volteando de reojo a verme, me dijo:

-Eulalia- y al terminar -recuerda que tienes que comer, te recuperarás ya lo verás- mientras me decía esto vi que observaba a las pacientes de las demás camas, pero como siempre, no la vi atender a nadie más, se dio la media vuelta, yo cerré los ojos y me quedé dormida.

En un rato más llegó la enfermera de turno, que venía a revisar y cambiar el catéter reportado por la anterior.  Me despertó al tomar mi mano y se quedó viéndola fijamente, me revisó la muñeca, donde me lo había puesto Eulalia, y volteando al ver que estaba despierta, me preguntó quien la había cambiado de lugar, y cuando le contesté que la enfermera Eulalia, con ojos de sorpresa dijo: -gracias- y salió rápidamente de la habitación sin más.

Sin entender, me quedé dormida hasta la mañana siguiente; ya en el desayuno, pensé que ¿cómo sabría la enfermera de noche, que seguía yo sin comer casi nada en el día? ¿Y además, siendo ella de Urgencias?

Más tarde llegó el médico y después de revisarme, me preguntó por la enfermera que me realizó la curación, por lo que le repetí lo que pasó la noche anterior; viéndome fijamente, el doctor me dijo que en el hospital no había ninguna Eulalia y que tal vez una enfermera me jugó una broma… pero lo importante era que lo que había hecho ella estaba muy bien.

Cuando Eulalia me arreglaba la aguja del suero, dejaba de molestarme por un tiempo, pero siempre por la mañana, cuando llegaba la enfermera de turno, al manipular los sueros y poner los medicamentos me la movía y lastimaba, hasta que Eulalia lo arreglaba en la madrugada.

El resto del día transcurrió con normalidad en compañía de mi hijo a quien no comenté nada sobre la enfermera, ya que teníamos otros asuntos más trascendentes que tratar, porque él ya no me quería ver tan mal como estaba y la única solución era aceptar la intervención quirúrgica, y yo no estaba de acuerdo, aunque me dijeran que tendría que quedarme en el hospital mínimo 2 meses si no me la hacían.

Para ver mi estado actual y tener más datos para tomar una decisión, me tomaron cinco muestras de sangre (5 piquetes más) para análisis y varias placas de rayos X, fue lo más importante de ese día y quedaba pendiente la decisión, que yo sospechaba que, al final, si empeoraba, ellos la tomarían y me llevarían al quirófano, aprobado por mí o no…

Séptima noche…

Me dieron mi medicamento y me quede dormida… por la madrugada entre mi sueño sentí que había alguien ahí, y abrí los ojos y era ella… Eulalia de nuevo, pero ella no llegaba a la carrera ni me curaba bruscamente, como las otras, ella sólo estaba ahí cuando abría yo los ojos y en cuanto la veía, se acercaba a revisarme y arreglar o cambiar el catéter y darme ánimos y consejos.

Entre sueños, le pregunté qué hacía una enfermera de Urgencias en el piso de Medicina Interna, o viceversa, y por qué me había atendido desde Urgencias, ya que eso era raro. Ella viéndome mientras me cambiaba de vena, me respondió con su voz suave y tenue:

-Porque estoy ayudando en todos lados del hospital donde siento que me necesitan y hoy me toca aquí- pero yo estaba muy adormilada para poder llegar a entender lo profundo de su respuesta, así que la dejé seguir haciendo lo que hacía sin hablar y al terminar agregó mientras me acariciaba el hombro:

-Recuerda que la muerte no se contagia, las enfermedades sí, tú estarás bien, aún no es tu turno. – mientras miraba a la paciente de la cama a mi izquierda, (noté que dibujó una sonrisa muy sutil, apenas perceptible) que había llegado en la noche, unas horas antes, pero curiosamente, a ella ni la revisó, de hecho, nunca la vi revisar a nadie más.

Por el tranquilizante que me ponían para dormir, no entendí (pero lo que me decía y lo que hacia se me quedaba grabado) y me dormí de nuevo.

Más tarde, mi vecina, la paciente de la izquierda empezó a toser, como yo tosía las 24 horas del día, luego tosía cada vez más fuerte  y se oía que se ahogaba.

Vino la enfermera de noche, llamó a un doctor, éste llamó a otro, le dieron reanimación, una enfermera se montó sobre la paciente para darle masaje al corazón, luego un médico, de pie a su lado izquierdo también le dio RCP.

Todas las pacientes del cuarto estábamos despiertas y angustiadas, atentas a lo que estaba sucediendo ahí

Trajeron muchos aparatos, como los que se ven en películas o la TV, entonces, la enfermera que operaba una de las máquina no encontraba algo en el carro y volteando a verme con cara de preocupada, solo me dijo:

-Usted perdone –

mientras tiraba de los parches de electrodos que tenía yo en el pecho y con los que me monitoreaban, ajustando todo a la paciente en crisis.

Luego con el desfibrilador le dieron los choques varias veces pero no reaccionó…

Fue impresionante, sobre todo, porque después de muchos minutos, no pudieron salvarla y falleció.

Algo me hizo voltear y a través de los cristales de la ventana al pasillo vi a Eulalia que observaba la escena atentamente, aunque inexpresiva y entonces volteó a verme directamente y me hizo una señal con la mano, que guardara silencio y que yo interpreté como: “tranquila, tú estás bien”, voltee a la cama con los médicos y regresé la vista a la ventana sólo un segundo después, y ya no la vi.

Lo que más me impactaba era que la paciente que murio tenía lo mismo que yo, pero acababa de ingresar unas horas antes; en ese momento entró en mí la idea de cambiar de opinión y aceptar el procedimiento quirúrgico…

El resto de la madrugada y después que se llevaron el cuerpo, las demás pacientes ya no pudimos dormir, pero tampoco comentamos nada, sólo nos veíamos de cuando en cuando unas a otras y seguimos en silencio esa madrugada y toda la mañana. A todas nos afectó mucho ser testigos de una muerte así, (y diré que en la situaciónque estábamos nos caló profundo).

Al día siguiente el médico que me informó de la necesidad de la intervención vino por la respuesta, le pedí que permitiera que llegara mi hijo para volver a hablarlo con él y tomar ya la decisión.

Haciendo un gesto de aceptación, me dijo que me tomarían otra placa para ver el daño en mis pulmones y, poco después, asombrados los médicos (en grupo), vinieron y me informaron que el agua de mis pulmones se había reabsorbido (de un día para otro, ya que me estaban tomando placas todos los días), y que ya no necesitaban hacer el procedimiento que me habían dicho, aunque no tenían explicación lógica a esto, pero que ahí estaban: mis pulmones limpios.

¡Ufff! Qué salvada, porque, además, me habían vaticinado unos dos meses en el hospital, y quizá ese procedimiento tendrían que hacerlo de todos modos y en ambos pulmones, y ahora, de un día para otro, ¡ya no era necesario! Y había posibilidades de salir en un par de días.

De todos modos me quedé el fin de semana en observación, pero además de la “normal”, parece que estaba en otra clase de escrutinio, ya que había gente que no había visto nunca pasar por ahí, y que pasaba lentamente por el pasillo o se quedaban unos momentos por fuera de la habitación y me observaban y hacían discretas señas a mi persona mientras hablaban entre ellos.

Fue muy incómodo, ya que no entendía por qué.

En el tiempo en que estuve en el hospital, Mario (mi hijo) teniendo que efectuar tantos trámites llegó a hacer amistad con algunos empleados y enfermeras. Uno de los empleados, Pepe, estaba tomando un café cuando Mario fue por unos papeles y le invitó un café y mientras se lo tomaban le dijo:

-Suerte la de tu mamá.

Volteando a verlo con extrañeza, Mario le pregunto: -¿Por qué?

-Porque cuando Eulalia atiende a una habitación, siempre hay una muerte y una curación extraña y rápida. A tu mamá le tocó la curación, y la cama contigua a la de ella fue la paciente que falleció, ya se sabe en todo el hospital.

Mi hijo con cara de sorpresa, ya que él todavía desconocía lo sucedido,no supo qué contestar, y preguntó,

-¿Quién es Eulalia?  ¿y de qué curación hablas? a mi madre la operarán

Con una sonrisa el empleado le dio el papel que buscaba mi hijo mientras le decía,

-¡Ya no! – entonces Pepe, casi relamiéndose por lo que iba a contar dijo,

-Anoche llegó una paciente con el mismo problema que tu mamá, la pusieron en la cama contigua, unas horas después se puso grave, no pudieron salvarla y falleció.

En tanto que tu mamá necesitaba con urgencia que le hicieran un procedimiento quirúrgico para tratar de salvarle la vida, porque no se los dijeron, pero sí estaba muy grave. Resulta que en la radiografía de hoy, sus pulmones estaban bien, sanos y no habrá necesidad de hacerle nada…

En eso llegó una enfermera y se metió en la conversación.

-Pero lo que no sabes, Mario, es que Eulalia fue una enfermera que murió en servicio tratando de salvar un paciente que entró en paro cuando ella se encontraba sola en el ala de guardia, y aunque sí salvó al paciente, el esfuerzo hecho y su edad le provocaron un paro a ella, y desde entonces se aparece días antes de un fallecimiento y cuando comienza a atender una habitación, alguien se recupera ahí, (así como yo), y alguien de la misma habitación fallece… pero nunca sabemos a quién le va a tocar qué…

Pepe le arrebató la palabra,

-Como siguió a tu mamá desde Urgencias y estaba grave, todos pensábamos que ella seria quien fallecería, pero se nos fue una paciente recién ingresada ¡cosas de Eulalia!

Quedando sin palabras, mi hijo se acabó el café y fue a contarme esta plática y a preguntarme que había pasado.  Él ha sido escéptico, pero después de contarle lo que estuvo pasando en las noches anteriores, lo creyó, y parece que se ha vuelto más creyente de estos temas, y yo, beneficiaria de la extraña curación debida a Eulalia, también he reafirmado mi fe.

Décimo primer día

Hoy, casi repuesta a punto de salir y agradecida a quien quiera que haya intervenido en mi mejoría, agradezco a Eulalia su elección. No la volví a ver  en los días siguientes a ése, lo que no sé si agradecer o entristecerme  por no poder darle las gracias por su intervención.

Acabo de salir del hospital y son pasadas las seis de la tarde, voy despacio tomada del brazo de mi hijo Mario, y algo en el ambiente me hace voltear al hospital, específicamente a la puerta por donde acabamos de salir, y casi me caigo, porque en la puerta, frente a nosotros veo a Eulalia moviendo su mano en señal de despedida y casi puedo jurar que a su lado está mi vecina de cama… la paciente que murió el día de los hechos, Eulalia con una sonrisa y ella con cara de sufrimiento, tomadas de la mano… al recomponerme, le digo a mi hijo y volvemos a voltear pero ya no están… nos vamos de ahí, yo rezando por no regresar… JAMÁS.

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, ©Daniel Alvarez Benitez
Serunserdeluz.wordpress.com
2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com
danshaggyalv.wordpress.com
danshaggy.deviantart.com

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LA MARAVILLOSA IMAGEN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

La maravillosa imagen de la Virgen de Guadalupe tuvo su origen en las apariciones de María al indio Juan Diego.

POR: SILVIA EUGENIA RUIZ BACHILLER, ver condiciones de (c) al final

(Algunas aclaraciones mías están en cursivas, los subtítulos y el espaciado son míos, el resto es textual, como fue escrito).

Imagen de la Virgen de Guadalupe en la tilma de Juan Diego
Imagen de la Virgen de Guadalupe en la tilma de Juan Diego

LA IMAGEN QUEDA ESTAMPADA EN LA TILMA DE JUAN DIEGO

La Virgen, para darle una prueba al obispo de que era ella quien se aparecía, le mandó a Juan Diego llevarle unas rosas que crecieron en la cima del Tepeyac en pleno diciembre, fuera de estación. Cuando Juan Diego le mostró las rosas al obispo, quedó milagrosamente impresa la imagen de María en la tilma o manto del indio.

Era el 12 de diciembre de 1531.

EL MANTO O TILMA DE JUAN DIEGO, MEDIDAS Y CARACTERÍSTICAS

El manto estaba hecho de ayate, una fibra vegetal de una de las 175 especies de agave: la llamada agave potule Zacc.

El manto actual mide 1.70 metros de largo por 1.05 de ancho. En cuanto a la imagen de la Virgen en sí, mide 1.43 m. desde la cabeza de la Virgen, hasta el ángel que aparece a sus pies.

Este manto o tilma era el que usaban normalmente los aztecas en forma de manta sencilla que se anudaba sobre el hombro derecho.

En otros escritos dice: se amarraba sobre el hombro izquierdo.  A mí me parece más lógico que se amarrara sobre el hombro derecho, dejando este brazo libre y no el izquierdo, si se amarrara sobre este hombro.

CARACTERÍSTICAS DE LA TILMA DE JUAN DIEGO Y DE LA IMAGEN

En la gente sencilla no solía pasar de las rodillas. El manto original de Juan Diego tenía y tiene una costura que le quedaba en medio a la Virgen, pero ella, para evitarla, inclinó el rostro.

La tela presenta muchas imperfecciones, principalmente nudos, pero estos fueron aprovechados para dar efectos de tercera dimensión. Es notable, especialmente, el del labio inferior que le presta, carnosidad y viveza.

ÁNGEL A LOS PIES DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

La imagen actual de la Virgen de Guadalupe tiene un ángel a sus pies. Las alas del ángel con rostro indio son de color blanco, rojo y azul, tienen relación con el Cosmos, como si María fuera la Reina del Cosmos.

LA LUNA

Sobre el ángel está la luna. La Virgen está al centro de la luna o, como decían los indios, en el ombligo de la luna. Precisamente, la palabra México en náhuatl viene de Metzli (luna) y Xictli (ombligo o centro), lo que quiere decir que María está en México, que es el centro de la luna.

LA TÚNICA, LAS FLORES (QUINCUNCE( Y LA CINTA)

El brocado sobre la túnica de la Virgen presenta plantas de flores mexicanas. En su seno hay un jazmín de cuatro pétalos, que simboliza al Sol, como diciendo que María es una señora que lleva en su seno al Sol divino, pues se ve claramente que está encinta. Lleva un lazo en la cintura, elevado hasta el pecho, mostrando estar embarazada. La cinta negra alrededor de la cintura es una prenda que usaban las mujeres aztecas, cuando estaban embarazadas.

COLOR TURQUESA DEL MANTO

Por otra parte, el color del manto de María es turquesa, color propio y exclusivo de los emperadores (según las costumbres aztecas), porque ella es una reina.

Con relación a las estrellas del manto son 46, 22 en el lado derecho y 24 en el izquierdo. De esta manera, manifiesta a los indígenas que ella es más poderosa que las estrellas a las que adoraban los aztecas.

Más adelante se verán análisis científicos de la imagen.

RAYOS DEL SOL

Alrededor de la imagen hay 129 rayos de Sol, porque ella, al llevar al Sol divino, está radiante y brillante como el Sol. Se asemeja a la Virgen gloriosa del capítulo 12 del Apocalipsis, donde se habla de la mujer envuelta en el Sol, con la luna bajo sus pies, coronada de doce estrellas y que estaba encinta (Ap 12, 1-2).

BROCHE CON LA CRUZ

El broche con la cruz, que tiene al cuello, indica que ella nos trae a Cristo crucificado, la religión de los españoles.

Eso quisieron representar los españoles, pero les dio mejor resultado debido a las creencias anteriores de los aztecas,

ver

https://serunserdeluz.wordpress.com/2013/09/29/la-imagen-de-la-virgen-de-guadalupe-historia-pruebas-segunda-parte/

Aunque al parecer, después de varios años, los españoles sí conocían a fondo las creencias aztecas (contrario a lo que ahí menciono), más adelante se verá por qué lo digo.

ESTRELLAS

Es interesante anotar que en las 46 estrellas del manto de la Virgen se sobreponen 15 constelaciones: Boyero, Cabellera de Berenice, Perros de caza, Osa menor, Dragón, Toro, Ofiuco, Escorpión, Libra, Hidra, Lobo, Centauro, Cruz del Sur, Can menor.

CONSTELACIONES INVERTIDAS (¿COMO EN UNA FOTOGRAFÍA?)

Las constelaciones están invertidas como si alguien las viera, no desde la tierra como las vemos nosotros, poniendo la Tierra como centro. Están plasmadas como vistas por fuera de la bóveda celeste (desde qué punto de vista si no era desde la Tierra?).

Sobre la imagen de la tilma de Juan Diego, se colocó un mapa celeste invertido y el resultado fue que las estrellas del cielo invernal coinciden con la posición de las estrellas del manto. Y marcan la fecha de la última aparición del 12 diciembre, el día del solsticio del invierno.

Cuando se apareció la Virgen de Guadalupe aún se usaba el calendario Juliano, con diferencia de varios días con el calendario Gregoriano, que es el que usamos ahora y con el que el solsticio de invierno ocurre el 21 de Diciembre.

INVESTIGACIÓN ASTRONÓMICA

El doctor Hernández Illescas estudió la posición de las estrellas en el altiplano de México aquel 12 de diciembre de 1531. Y comprobó que todas las estrellas del manto de la Virgen, corresponden a las principales estrellas de las constelaciones de aquellos días. Este estudio ha sido publicado por el Doctor Hernández Illescas en su libro Las estrellas del manto de la Virgen de Guadalupe.

Sus investigaciones las realizó con el telescopio del Observatorio La Place de México con el que realizó sus observaciones en colaboración con el Instituto de Astronomía de la universidad nacional de México.

MILAGROSA CONSERVACIÓN DEL AYATE (TILMA) DE JUAN DIEGO

Por otra parte, una de las cosas que más llama la atención de los científicos es la milagrosa conservación de la tela. El tejido de ayate se desmorona normalmente en 20 años como se ha comprobado en repetidas reproducciones.

Durante los primeros 116 años, estuvo la imagen expuesta directamente a los fieles, a la humedad del ambiente, especialmente en México.

En esa zona del Valle de México, donde se encuentra el cerro del Tepeyac, donde se apareció la Virgen de Guadalupe y donde (cerca de ese lugar) se han construido las sucesivas iglesias en su honor, es una zona muy húmeda y salitrosa, lo que hace más difícil la conservación de una tela expuesta a las inclemencias del clima, aún dentro de 4 paredes y un techo.

El lienzo de ayate de la imagen estuvo mucho tiempo sufriendo la continua frotación de millares de estampas, lienzos, láminas, medallas, rosarios, muletas, bastones, distintivos, escapularios y manos que tocaban la imagen; que, aunque hubiera sido hecha de bronce, si no fuera por causa sobrenatural, ya se encontraría borrada, rota y destruida.

En el Vaticano hay una estatua de San Pedro, cuyo pie los fieles tocan y besan, de tal manera que ya está totalmente deformada ¡y es de mármol!

¡Y pensar que en nuestros días para conservar las obras maestras del arte y para que no se alteren las pinturas, el Museo británico recomienda: un 60% de humedad relativa a 60 grados Fahrenheit, salas no muy grandes para evitar la contaminación atmosférica, fumigaciones adecuadas, control continuo de la temperatura y de la ventilación, etc.

PRIMER CRISTAL PROTECTOR

Recordemos que el primer cristal para proteger la imagen llegó de España en 1647; era un cristal dividido en dos partes. En 1766, el duque de Alburquerque mandó un nuevo cristal de una sola pieza.

EL AYATE ES INCORRUPTIBLE

Algo sorprendente también es que la tela parece incorruptible, pues rechaza el polvo y otros elementos extraños, que no se encuentran en la tela, mientras que aparecen en todos los rincones, cuando se abre el cristal donde se encuentra protegida.

NICAN MOPOHUA (OTRA VERSIÓN/TRADUCCIÓN DEL NÁHUATL)

Veamos ahora cómo describe la imagen de la Virgen el Nican Mopohua, escrito hacia 1545-1550, por Antonio Valeriano:

La manta en que se apareció milagrosamente la imagen de la Señora del cielo era el abrigo de Juan Diego…

Este precioso ayate en que se apareció la siempre Virgen Nuestra Reina es de dos piezas, pegadas y cosidas con hilo blando.

Está tan alta la bendita imagen que empezando en la planta del pie hasta llegar a la coronilla tiene seis jemes y uno de mujer.

Su hermoso rostro es muy grave y noble, un poco moreno.

Su precioso busto aparece humilde: están sus manos juntas sobre el pecho, hacia donde empieza la cintura. Es morado su cinto.

Solamente su pie derecho descubre un poco la punta de su calzado color de ceniza.

Su ropaje es de color rosado, que en sombras parece bermejo y está bordado con diferentes flores, todas en botón y con bordes dorados.

Prendido de su cuello está un anillo dorado, con rayas negras alrededor de las orillas, y en medio una cruz.

Además, de adentro asoma otro vestido blanco y blando, que ajusta bien en las muñecas y tiene deshilado el extremo.

Su velo, por fuera, es azul celeste; sienta bien en su cabeza; para nada cubre su rostro y cae hasta sus pies, ciñéndose un poco por en medio. Tiene toda su franja dorada, que es algo ancha, y estrellas de oro por dondequiera, las cuales son 46.

Su cabeza se inclina hacia la derecha y encima sobre su velo está una corona de oro, de figuras ahusadas hacia arriba y anchas abajo.

A sus pies está la luna, cuyos cuernos van hacia arriba. Se yergue exactamente en medio de ellos y de igual manera aparece en medio del Sol, cuyos rayos la siguen y rodean por todas partes. Son cien los resplandores de oro; unos muy largos, otros pequeñitos y con figuras de llamas: doce circundan su rostro y cabeza; y son por todos 50, los que salen de cada lado.

Esta preciosa imagen va corriendo sobre un ángel, que medianamente acaba en la cintura, en cuanto descubre; y nada de él aparece hacia sus pies, como que está metido en la nube.

Acabándose los extremos del ropaje y del velo de la Señora del Cielo, que caen muy bien en sus pies, el ángel los coge en sus manos por ambos lados. Su ropa (del ángel) es de color bermejo, a la que se adhiere un cuello dorado y sus alas desplegadas son de plumas ricas, largas y verdes, y de otras diferentes. Las manos del ángel van llevando (a la Virgen) y al parecer está muy contento de conducir así a la Reina del Cielo.

OTROS ENLACES SOBRE LA VIRGEN DE GUADALUPE

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/09/23/virgen-de-guadalupe-visualizacion-testimonial/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/09/12/entrevista-a-konstantine-korotov-1a-parte-videos-traducidos-al-espanol/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/09/07/konstantin-korotkov-el-cientifico-ruso-que-fotografio-el-alma-dejando-el-cuerpo/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/09/14/aura-halo-aureola-o-nimbo-se-conocia-desde-la-antiguedad/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/09/26/la-imagen-de-la-virgen-de-guadalupe-historia-y-pruebas-primera-parte/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/09/30/la-imagen-de-la-virgen-de-guadalupe-historia-pruebas-segunda-parte/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/09/28/la-virgen-de-guadalupe-y-san-juan-diego/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/09/26/las-maravillas-en-los-ojos-de-maria/

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/09/21/nican-mopohua-documento-historico-sobre-guadalupe/

https://serunserdeluz.wordpress.com/2013/09/30/virgen-de-guadalupe-rarezas-de-la-imagen/

http://2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com/2013/09/25/el-quincunce-toltecayotl/

 

 

Querid@ Lector@:

Debido a que ésta no es una investigación para un libro  sino para ir publicando en este blog conforme se va llevando a cabo, hay algunas contradicciones o detalles planteados de manera diferente, esto se debe a que me he basado en diversas versiones, que he aceptado como válidas, porque hay mucha información sobre este tema, pero la mayoría, tanto de defensores como de detractores, no vale la pena ni leerlas.  Me he basado y he publicado las fuentes que me parecen válidas, aunque a veces no sean exactamente iguales.  Le toca al lector decidir cuál acepta.

Continúa en:

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© Silvia Eugenia Ruiz BachillerAutora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación, regresiones a vidas pasadas, con temas como psicología, PES, sueños, tantra, kundalini, iniciaciones, brujería, esoterismo, arqueología, etc.

foto Angel Sosa

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LA VIRGEN DE GUADALUPE Y SAN JUAN DIEGO

Our Lady of Guadalupe.
Our Lady of Guadalupe. (Photo credit: Wikipedia)

Dentro de mi investigación acerca de las apariciones de la Virgen de Guadalupe y la autenticidad o no de su imagen, éste es un documento a favor, fragmento tomado de “bibliaytradición”, tan sólo lo comparto, aún no tengo la suficiente información como para opinar.

JUAN DIEGO ¿EXISTIÓ? DOCUMENTOS

Algunos antiaparicionistas niegan también la existencia de Juan Diego, como si todo fuera una fábula inventada por los españoles para someter a los indígenas por medio de la religión. Incluso en el siglo XX, se desató un gran escándalo, cuando el mismo abad de basílica, el abad Guillermo Schulenburg, el sacerdote Stafford Poole y algunos otros negaban todo, diciendo que no había pruebas de la existencia de las apariciones y de Juan Diego en los cien primeros años a partir de 1531.

Evidentemente, estas acusaciones eran muy graves y, por eso, antes de la beatificación de Juan Diego, el mismo Papa mandó nombrar una comisión de investigadores e historiadores para aclarar todos los aspectos de las apariciones y de la existencia de Juan Diego. Gracias a estas investigaciones, se han descubierto nuevos documentos y pruebas arqueológicas para certificar, sin ningún género de duda, la existencia de las apariciones y del mismo Juan Diego. La principal prueba es la existencia del mismo manto donde está impresa la imagen de la Virgen de Guadalupe, que ninguna persona de buena voluntad puede negar que es un milagro viviente.

iii. DATOS HISTÓRICOS.

PRIMERA CAPILLA

El obispo franciscano fray Juan de Zumárraga, después de haber visto con sus propios ojos el milagro de la impresión maravillosa de la imagen de María en el manto de Juan Diego, retuvo durante algunos días la imagen en su oratorio particular. Y mandó construir de inmediato una capilla donde colocar la imagen en el lugar de las apariciones en el cerro del Tepeyac, según era el deseo de la Señora del cielo. Esta primera capilla era de paja y adobe y, a las dos semanas de las apariciones, el 26 de diciembre de aquel año 1531, llevaron la imagen en solemne procesión, estando presentes el obispo y las principales autoridades de México.

NARRACIÓN POR ESCRITO DE LAS APARICIONES

El mismo obispo Zumárraga parece que escribió el relato de las apariciones tal como se lo oyó a Juan Diego. Esta relación de las apariciones se encontraba en el archivo arzobispal de la ciudad de México en 1601. Lo tuvo en sus manos el arzobispo de dicha ciudad, fray García de Mendoza. Y así lo asegura el licenciado Bartolomé García, informado por el Deán de la catedral de México, Don Alonso Muñoz de la Torre. El franciscano español fray Pedro de Mezquía, que llegó a México el año 1715, atestiguaba haber visto personalmente en el convento de su Orden en Vitoria (España) la relación de estas apariciones. Y esto mismo afirmó Cayetano Cabrera en su libro Escudo de armas, escrito en 1746 1.

PRIMERA CAPILLA CUIDADA POR LOS DEVOTOS

Según testimonio de Gabriel Xuárez, la primera ermita construida por Zumárraga era muy humilde, de adobe sin género de cal y canto2. Los indios del lugar la fueron arreglando y mejorando poco a poco. Iban de este pueblo de Cuautitlán muchos indios e indias a la labor de la dicha ermita y a sahumarla y barrerla con más devoción los naturales de dicho pueblo más que otros, respecto de que el dicho Juan Diego era de este pueblo y a quien se le había aparecido 3.

NUEVA IGLESIA EN 1566, MONTÚFAR 

A su llegada a México, el nuevo obispo Monseñor Alonso de Montúfar, dominico, tomó muy en serio fomentar la devoción de naturales y españoles a la Virgen de Guadalupe y construyó una nueva iglesia en 1566. Las ruinas de la primera ermita y de la nueva iglesia fueron encontradas debajo de la sacristía de la parroquia arciprestal de Guadalupe, actualmente capilla de indios.

En la primera ermita, construida por Zumárraga el año 1531, se encontró una placa de madera estofada que se conserva en el museo guadalupano y que decía: En este lugar se apareció Nuestra Señora de Guadalupe a un indio llamado Juan Diego 4.

El virrey Enríquez de Almansa, en carta del 23 de setiembre de 1575 al rey Felipe II, habla de que estaba allí una ermitilla en la cual estaba la imagen que ahora está en la iglesia. Sobre la inauguración de esta iglesia nueva, el alguacil indio Juan Bautista hizo una crónica en náhuatl en su Diario y dice así:

Domingo 15 de setiembre de 1566.

Se celebró la octava de Nuestra Madre y se celebró la fiesta en Tepeyac de santa María de Guadalupe. Estuvieron presentes las autoridades: los oidores y también el arzobispo y nosotros los indios. Villaseca (un personaje muy rico) mostró una imagen de Nuestra Madre que es toda de plata y ofreció una comida a los oidores y autoridades y les informó cómo se hizo la iglesia del Tepeyac 5.

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000_Masjd_Basilica_01.05.05_Conchiglia_MASJD_Presentacion_Basilica_GPE Official Presentation of the Movement of Love Saint Juan Diego in the Basilica of Our Lady of Guadalupe in Mexico City, on may 01, 2005, approved and blessed by the Catholic Church. (Photo credit: Wikipedia)
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basilica-de-guadalupe

La nueva Basílica de Guadalupe, Ciudad de México

RELACIÓN PRIMITIVA, 1541/1545, JUAN GONZÁLEZ, TRADUCTOR DE JUAN DIEGO

Uno de los documentos más antiguos en los que se habla de las apariciones de la Virgen de Guadalupe es el llamado Relación primitiva, escrito entre 1541 y 1545 por el padre Juan González, traductor de Juan Diego ante el obispo Zumárraga. Él estuvo presente en el momento de la impresión milagrosa de la imagen en la tilma de Juan Diego. La escribió en náhuatl con caracteres latinos.

El náhuatl sólo podía escribirse con pictogramas o ideogramas. Él conocía bien esta lengua a pesar de ser español. En esta relación se dice literalmente: La imagen de la niña reina sólo por milagro se pintó como retrato en la tilma de aquel pobre hombre aquí donde ahora está puesta como lustre de todo el universo. Aquí vienen a conocerla sus devotos que le suplican; y ella con su afecto maternal, con su piadosa maternidad, allí les ayuda y les da lo que le piden. Y en verdad que, si alguien la reconoce plenamente por su abogada y totalmente se le entrega, la amada Madre de Dios amorosamente se convertirá en intercesora. En verdad que mucho lo ayudará; se mostrará a quien la estime, a quien bajo su sombra y su resguardo vaya a ponerse 6.

Esta relación fue descubierta en 1950 por Ángel Garibay-Quintana en los archivos de la Librería (¿Biblioteca?) nacional de México (manuscrito 1475). Él creyó que había sido escrita por el historiador Juan de Tovar en 1573, pero copiándolo de otra fuente. Esta fuente, según muchos historiadores guadalupanos, fue el padre Juan González. Por ello, este documento tiene mucho valor histórico para apoyar el hecho de las apariciones y de la existencia de Juan Diego.

PUEBLO, VILLA Y CIUDAD DE GUADALUPE

Observemos por otra parte, que muy pronto en el lugar de la capilla de la Virgen del Tepeyac se fueron juntando casas para estar cerca de la Virgen. Ya en 1566, cuando llegó al puerto de Veracruz el virrey Gastón de Peralta el 17 de setiembre, se hospedó, dicen las crónicas, en el pueblo de Guadalupe, como así se llamó al nuevo poblado desde 1563 7.

En 1751 se le da el rango de villa, por cédula real, con escudo de armas, donde aparece Juan Diego con la tilma, enseñando la imagen grabada en ella.

En 1828 fue elevada al rango de ciudad.

DELEGACIÓN DE LA CIUDAD DE MÉXICO

en 1931 fue absorbida por la gran metrópoli de México, quedando desde entonces como una Delegación dentro de la gran ciudad.

OTROS DOCUMENTOS GUADALUPANOS/ DINERO PARA LA IGLESIA CATÓLICA

Pero analicemos otros documentos de los primeros tiempos.

Es muy interesante al respecto el testamento de Bartolomé López, suscrito ante el escribano Juan de la Torre el 15 de noviembre de 1537 (a los seis años de las apariciones). En él se dice en la cláusula 24: Mando que diga en la casa de Nuestra Señora de Guadalupe por mi ánima cien misas y se paguen de mis bienes. Aquí se refiere claramente a la Casa de la Virgen de Tepeyac.

El 18 de enero de 1539, María Gómez se presentó en la villa de Colima ante el alcalde Juan Pinzón, y en presencia del escribano Diego Hurtado para rendir cuentas de su administración, y dice:

1. Se pagó a la Casa de Nuestra Señora de Guadalupe 25 pesos de misas.

2. Se pagó a la Casa de Nuestra Señora de Guadalupe y a su procurador en su nombre 101 pesos de oro de minas 8.

En dos cartas del 12 de diciembre de 1574 y del 24 de marzo de 1575, fray Diego de Santa María le dice al rey Felipe II que, desde el principio de las apariciones, fueron numerosos y cuantiosos los testamentos a favor del santuario de la Virgen 9.

El mismo rey de España Felipe III, en 1602, mandó la suma de 20.000 ducados para el templo del Tepeyac.

(Para los no creyentes, eso es un argumento en contra: la Iglesia sacándole dinero a los fieles. Para los creyentes es algo perfectamente normal y aceptable, pero está en el documento del cual fue sacado y por eso lo incluyo)

DOCUMENTOS AZTECAS, COMETA HALLEY

En algunos documentos aztecas se han encontrado relatos del paso del cometa Halley en 1531 y dicen: La estrella que humeó cuando se apareció Nuestra Señora de Guadalupe 10.

ALREDEDOR DE 9 MILLONES DE AZTECAS BAUTIZADOS

Además, los historiadores españoles no podían dejar de aludir al gran impacto que las apariciones de la Virgen habían dejado entre los indios.

En 1541 escribe el famoso misionero franciscano fray Toribio de Benavente, Motolinía, que ya eran alrededor de nueve millones de aztecas bautizados y que él personalmente había bautizado unos 300.000. Ciertamente, la historia de conversiones al cristianismo en México es la más grandiosa y espectacular de la historia cristiana.

http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/09/26/la-imagen-de-la-virgen-de-guadalupe-historia-y-pruebas-segunda-parte/

Bernal Díaz del Castillo

El historiador Bernal Díaz del Castillo, soldado y compañero de Hernán Cortés, escribió en su libro Historia verdadera de la conquista de la Nueva España en 1560 que el triunfo de los conquistadores se debió a la gracia y ayuda de la Virgen de Guadalupe.

(Para mí Díaz del Castillo fue un soldado, metido a “historiador” que escribió sus memorias muchos años después de la Conquista y me cuesta creerle todo lo que dice, algunas cosas tal vez, pero muy pocas; ésta, por ejemplo, no la creo, pues si la Virgen amaba a los aztecas y demás pueblos de Amércia  ¿cómo iba a ayudar a los invasores a llevar a cabo primero la masacre y luego el genocidio en contra de “sus hijos amados”?)

MAPA DE LA CIUDAD DE MÉXICO 1556/1562 (UPSALA)

En el famoso mapa de Upsala, hay una descripción cartográfica de la ciudad de México y sus alrededores entre 1556 y 1562. Este mapa, atribuido a un indio, muestra claramente la existencia de una iglesia en el lugar de las apariciones. Este mapa se encuentra en Upsala (Suecia).

OTROS DOCUMENTOS Y EX VOTOS

El 21 de noviembre de 1564, por mandato de Felipe II, se organizó la quinta expedición a Filipinas. Fue al frente Miguel López de Legazpi, pero tomó la dirección el padre agustino Andrés de Urdaneta, marino experimentado. En esta expedición fueron 380 marinos mexicanos, que atribuyeron su salvación de los peligrosos temporales a la Virgen de Guadalupe y, al regresar a México el 9 de agosto de 1565, dejaron en la capilla de Tepeyac el mástil con su desgarrado velamen así como una antorcha de cera, que pesaba tantas libras como la sonda que los rescató.

En 1567 el pirata John Hawkins se vio forzado a penetrar en el golfo de México donde tuvo un encuentro con la flota española que traía al nuevo virrey Martín Enríquez. Hawkins decidió el 8 de octubre de 1568 abandonar a 100 miembros de su tripulación en las costas del Pánuco como única vía de escape. Miles Philips, uno de los protestantes ingleses dejados en tierra, fue capturado y enviado a México. Philips menciona la existencia de un hermoso convento de frailes franciscanos y habla de una iglesia dedicada a la Virgen.

Y comenta que en ella hay una imagen suya de plata sobredorada tan grande como una mujer de alta estatura y, delante de ella y en el resto de la iglesia, hay tantas lámparas de plata como días tiene el año; encendiéndose en las fiestas solemnes. Dice que a esta imagen la llaman en español Nuestra Señora de Guadalupe 11.

BATALLA DE LEPANTO GANADA GRACIAS A LA VIRGEN DE GUADALUPE

El año 1570, el arzobispo de México Alonso de Montúfar había hecho confeccionar una copia de la imagen de la Virgen de Guadalupe y la había enviado por barco como un regalo al rey de España Felipe II. Felipe II se la había entregado a Don Juan de Austria, su medio hermano, que quedaba constituido como capitán en jefe de la Armada que iba combatir contra los turcos.

Don Juan de Austria se la entregó al almirante que dirigía las fuerzas navales de Génova, Andrea Doria, quien la llevaba en su buque insignia y quien pidió con fervor una ayuda para la victoria en los momentos más difíciles del combate, cuando parecía todo perdido debido al viento contrario. Pero, al final, con la ayuda de María, el 7 de octubre, la Armada cristiana venció a los turcos en el golfo de Lepanto. Un cambio de viento favorable a los cristianos fue como una señal del cielo.

El Papa san Pío V, que tuvo una visión en Roma de la victoria, la atribuyó a la ayuda de la Virgen, a quien en toda la cristiandad se le había invocado rezando el rosario. Allí, en Lepanto, estuvo presente María bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe. Después de la victoria, la imagen-copia, que estuvo en Lepanto, fue posesión de la familia Doria en la fortaleza de Malespina, en el interior de Génova, hasta que en 1811 el cardenal Giuseppe Doria la legó por testamento a la parroquia de san Esteban de Aveto, donde la iglesia se convirtió hasta ahora en un lugar de peregrinaciones.

TESTIMONIOS DE INDÍGENAS 1666

Un documento interesantísimo para probar la realidad de las apariciones marianas y la existencia de Juan Diego es el llamado Informaciones jurídicas. Estas informaciones fueron enviadas a Roma y son una recopilación de testimonios de indígenas entre 80 y 115 años, vecinos de Cuautitlán. También se recibieron los testimonios de doce españoles, diez eclesiásticos y dos laicos, que conocieron de cerca los acontecimientos. Pero, en este caso, son especialmente importantes los testimonios de los indígenas; pues, aunque estas informaciones se realizaron el año 1666 y ninguno de ellos había conocido personalmente a Juan Diego, que había muerto en 1548; sin embargo, sus padres, abuelos, tíos y otros muchos les habían hablado de que ellos sí habían conocido a Juan Diego en persona y conocían el hecho de las apariciones desde el principio. Todos los testimonios fueron favorables y hablaban sin excepción de la santidad de Juan Diego, siendo testimonios de toda garantía. Estas informaciones jurídicas fueron enviadas en 1666 por Don Francisco de Siles, canónico lectoral de la catedral metropolitana con una carta dirigida por el cabildo, al Papa Alejandro VII.

iv. JUAN DIEGO.

Miguel Cabrera, Juan Diego
Miguel Cabrera, Juan Diego (Photo credit: Wikipedia)

Juan Diego era un indio sencillo que se mantenía del cultivo de la tierra. Nació en 1474 en Cuautitlán, una de las ciudades más antiguas de América. Contrajo matrimonio en Santa Cruz el Alto (Tlacpan), cerca de San Pedro, con la joven Malitzin, quien, al bautizarse, tomo el nombre de María Lucía.

Por fuentes históricas sabemos que Juan Diego tuvo descendencia. Los descendientes que procreó parecen haber sido ignorados por el investigador Lorenzo Boturini, quien creía en la virginidad total de Juan Diego. Sin embargo, los misioneros franciscanos dan fe de esta prole tenida antes de que fuera bautizado. Así habla la religiosa clarisa Gertrudis de Torres Vásquez, bautizada en 1703 y muerta en 1774, que era tenida como descendiente del dicho Juan Diego. El 24 de mayo de 1739 recibió el hábito religioso en el mismo convento de clarisas Doña María Micaela Antonia de Escalona y Rosas, quinta nieta del venerable Juan Diego 12.

En 1528 Juan Diego entró en contacto con los misioneros franciscanos y solicitó el bautismo. Cuando contaba con 57 años, comenzó a ser conocido por los hechos de las apariciones, habiendo ya muerto su esposa. Al final de su vida, todos lo tenían por santo.

El padre jesuita Francisco de Florencia, nacido en Florida en 1619, dice en su libro La estrella del Norte de México, que los religiosos le habían dado permiso para comulgar tres veces por semana, algo insólito en aquellos tiempos en que hasta los religiosos y religiosas no sacerdotes, normalmente, sólo comulgaban una vez por semana.

NICAN MOTECPANA[i]

Uno de los escritos más interesantes y complementarios de la vida de Juan Diego es el Nican Motecpana donde se dice: Estando ya en su santa casa la purísima y celestial Señora de Guadalupe, son incontables los milagros que ha hecho para beneficiar a estos naturales y a los españoles y en suma a todas las gentes que la han invocado. A Juan Diego, por haberse entregado enteramente a su ama, la Señora del cielo, le afligía mucho que estuviera tan distante su casa y pueblo, para servirle diariamente y hacerle el barrido. Por lo cual, suplicó al señor obispo poder estar en cualquier parte que fuera junto a las paredes del templo y servirle; el prelado accedió a su petición y le dio una casita junto al templo de la Señora del cielo, porque le quería mucho el señor obispo. Inmediatamente, se cambió y abandonó su pueblo, dejando su casa y su tierra a su tío Juan Bernardino. A diario se ocupaba en cosas espirituales y barría el templo, se postraba delante de la Señora del cielo y la invocaba con fervor. Frecuentemente se confesaba, comulgaba y ayunaba, hacía penitencia, se disciplinaba, se ceñía cilicio de malla y se escondía en la sombra para poder entregarse a solas a la oración y estar invocando a la Señora del cielo.

Era viudo: dos años antes de que se le apareciera la Inmaculada murió su mujer que se llamaba María Lucía. Ambos vivieron castamente, porque oyeron cierta vez la predicación de fray Toribio Motolinía, uno de los doce frailes de san Francisco que había llegado poco antes, sobre que la castidad era muy grata a Dios y a su Santísima Madre…

En el año 1544 hizo estación la peste y le dio a Juan Bernardino. Cuando se puso grave, vio en sueños a la Señora del cielo, quien le dijo que ya era hora de partir, que se consolara y no se turbase su corazón, porque ella lo defendería en el trance de la muerte y lo llevaría a su palacio celestial. Murió el 15 de mayo del año que se ha dicho y fue traído al Tepeyac para ser sepultado dentro del templo de la Señora del cielo, lo que así se hizo de orden del obispo. Tenía 86 años cuando murió.

MUERTE DE JUAN DIEGO

Después de 16 años de servir allí Juan Diego a la Señora del cielo, murió el año 1548. A su tiempo le consoló mucho la Señora del cielo, quien le vio y le dijo que ya era hora de que fuera a conseguir y a gozar en el cielo cuanto le había prometido. También fue sepultado en el templo. Andaba en los 74 años, cuando murió. La Purísima, con su precioso Hijo, llevó su alma a donde disfruta de la gloria celestial 13.

HABLAN DE LA EXISTENCIA DE JUAN DIEGO

En el documento Informaciones jurídicas de 1666, del que ya hemos hablado, Martín de san Luis afirma: Siendo de diez o doce años, en muchas y diversas ocasiones, me dijo Diego de Torres Bullón cómo había conocido, tratado y comunicado al dicho Juan Diego, indio, porque como lleva referido era natural de este pueblo del barrio de Tlayácac y que era un hombre de 56 ó 57 años, cuando se le apareció la Reina del cielo y Madre de Dios de Guadalupe. Que era un hombre temeroso de Dios y de santas costumbres, muy amigo de ir a iglesias y acudir a la doctrina y diversos oficios, causando mucho ejemplo a todos los que lo conocían, trataban y comunicaban 14.

Otro testimonio es el de Marcos Pacheco que dice: Era un indio que vivía honesta y recogidamente, que era muy buen cristiano y temeroso de Dios y de su conciencia, y de muy buenas costumbres y modo de proceder. En muchas ocasiones me decía mi tía: “Que Dios te haga como Juan Diego y su tío”, porque los tenía por muy buenos indios y muy buenos cristianos 15.

Los testigos lo llaman repetidas veces varón santo, varón santísimo y otras palabras parecidas 16.

CÓDICE ESCALADA ACTA DE DEFUNCIÓN DE JUAN DIEGO

Otro documento importante sobre la existencia de Juan Diego y la veracidad de las apariciones es el famoso códice Escalada 1548. Este códice fue descubierto en 1995 y ha sido considerado como el acta de defunción de Juan Diego. En este códice, escrito en 1550, se consigna la fecha de las apariciones: 1531. Hay un dibujo en el que se ve a Juan Diego de perfil con la vista hacia el lado derecho. Mira a una imagen de la Virgen de Guadalupe, rodeada de nubes, con la luna a sus pies y estrellas en el manto. La Virgen está posada sobre la falda de un cerro rocoso con plantas de la estepa del altiplano de México. Al pie del códice, están las firmas de fray Bernardino de Sahagún, el glifo de Antonio Valeriano como juez y la fecha de la muerte de Juan Diego, 1548.

FIRMADO POR ANTONIO VALERIANO Y FRAY BERNARDINO DE SAHAGÚN

Este documento ha sido muy estudiado y se ha confirmado la autenticidad. Las firmas de Antonio Valeriano y de fray Bernardino de Sahagún son auténticas de acuerdo a los estudios realizados al respecto por la Oficina de documentación y fotografía del Banco de México, instancia a la que acude la Procuraduría de justicia para resolver casos de posibles fraudes de firmas. También lo afirma así el mejor especialista sobre fray Bernardino, el norteamericano doctor Dibble de la universidad de Utah.

En 1997, estudió este códice la universidad Nacional Autónoma de México a través del Departamento de física aplicada. Y concluyó diciendo que no había ningún tipo de falsificación en la letra original y que toda el área del códice estaba cubierta de una platina amarillenta por lo que sería imposible haber alterado cualquier parte del mismo sin dejar huellas visibles al microscopio. Por todo ello, podemos decir que hay pruebas más que suficientes para decir que este códice es auténtico, al igual que las apariciones, y que Juan Diego existió y murió en 1548.

El 9 de mayo de 1990, el papa Juan Pablo II, en la basílica de Guadalupe de México, beatificó a Juan Diego. En su homilía dijo el Papa: No es de admirar, si no pocos fieles lo tenían por un santo, viviendo todavía, y le pedían les ayudara con su oración. Esta fama de santidad le siguió después de su muerte, de modo que no son pocos los testimonios del culto que se le daba como puede verse por los monumentos de arte, en los cuales la efigie de Juan Diego se ve adornada con aureola y otros signos de santidad.

Cierto que tales signos de culto se manifestaron, sobre todo, en el tiempo más cercano a su muerte, pero nadie puede negar que los mismos han continuado hasta nuestro tiempo de modo que, con seguridad, consta el testimonio congruente de un culto particular dado sin interrupción a Juan Diego. Habiendo instado muchos obispos y fieles de Cristo, principalmente mexicanos, la Congregación para las causas de los santos procuró que se recogieran los documentos que ilustraron la vida, virtudes y fama de santidad de Juan Diego, y mostraron el culto que se le diera, los cuales debidamente investigados, concluyeron con la “Positio” sobre la fama de la santidad de sus virtudes y culto que se le dio desde tiempo inmemorial 17.

El más importante investigador para fundamentar históricamente la existencia del indio Juan Diego es el padre Fidel González Fernández, catedrático de las universidades Pontificias Urbaniana y Gregoriana de Roma. Ha escrito el libro El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego en colaboración con Eduardo Chávez y José Luis Guerrero. Y afirma: Guadalupe fue un acontecimiento histórico, percibido como tal, por los más antiguos documentos a nuestra disposición. Solamente la afirmación clara de la historicidad puede llenar de contenido un símbolo que hace razonable una práctica y una devoción mariana de la envergadura de Guadalupe. La obra es un acopio de rigurosa investigación en archivos mexicanos como el Archivo General de la Nación, la Curia Metropolitana, el de Guadalupe, de Viena, Vaticano, Madrid, Sevilla… así como la consulta a un centenar de historiadores, académicos y prelados especialistas en el mundo guadalupano.

De las fuentes históricas examinadas (tradición oral continua, representaciones iconográficas como las del convento franciscano de Otumba de principios del siglo XVII…) se demuestra que había una veneración creciente a Juan Diego vinculada al culto de la Virgen de Guadalupe. Las representaciones iconográficas de las apariciones y de Juan Diego siguen cánones precisos similares a los de los primeros códices indígenas de la segunda mitad del siglo XVI; en los lugares vinculados a la vida del indio se conserva una viva memoria entre los indígenas desde el siglo XVI, con signos crecientes de continua veneración.

Otros restos arqueológicos serían el ayate de Juan Diego donde se pintó Santa María de Guadalupe; los restos arqueológicos de las ermitas primitivas; la tumba y la lápida sepulcral de Juan Diego, las ruinas de una ermita edificada a finales de la primera mitad del siglo XVI junto a la casa de Juan Diego; los restos arqueológicos de la casa de Juan Diego bajo el piso de la iglesia actual de Cuahutitlán; una pintura sobre madera de las apariciones a Juan Diego, una escultura de Juan Diego en alabastro; y una serie de reproducciones contemporáneas de la imagen de Guadalupe.

En el Testamento de Juana Martín, del 11 de marzo de 1559, cuyo original se conserva en el archivo del Cabildo de la ciudad de Puebla, se lee el texto siguiente: Aquí se crió el mancebo Juan Diego… se casó con una doncella que se llamaba María… por medio de él se hizo el milagro allá en el Tepeyac, donde apareció la amada Señora Santa María cuya imagen vimos en Guadalupe, que es verdaderamente nuestra y de nuestro pueblo de Cuauhtitlán… todo se lo doy a la Virgen del Tepeyac…

En los Anales de la catedral de México, comprendidos entre los años 1519 a 1739, hay que destacar dos textos, el de 1531, en el que se lee: Los cristianos allanaron el suelo de Cuetlaxcoapan, ciudad de los Ángeles (Puebla). En ese mismo año a Juan Diego se manifestó la amada Madre y Señora de Guadalupe en México. Y el de 1548: Murió dignamente Juna Diego. A quien se le apareció esta amada Señora de Guadalupe en México.

MILAGRO DEL, AHORA, SAN JUAN DIEGO

Para aclarar las dudas de aquellos que todavía dudaban de la existencia de Juan Diego, Dios mismo quiso hacer un gran milagro por su intercesión tres días antes de la beatificación. El joven Juan José Barragán de 20 años, intentó quitarse la vida. Poco tiempo antes, había intentado reconciliarse con su padre, pero ante su rotunda negativa, él estaba muy afligido y como era drogadicto, por efecto de las drogas, se subió al pasamanos del balcón de su casa y se arrojó al vacío. Su madre Esperanza Silva de Barragán sólo pudo agarrarlo de la pierna del pantalón, pero no pudo contenerlo. Y empezó a invocar a Juan Diego: Ayúdame, Juan Diego, salva a mi hijo. El joven, con sus 70 kilos de peso, había caído 10 metros contra el suelo de cemento. Su cabeza era irreconocible. Fue llevado al hospital de Durango, donde los médicos no podían explicarse cómo pudo sobrevivir a la caída. El ángulo del impacto y el peso del joven equivalían a una presión de dos mil kilos, lo que le provocó múltiples fracturas del cráneo. Era el 6 de mayo de 1990. Al principio, quedó en coma, pero milagrosamente salió del coma, cuando ya los médicos habían ordenado quitarle todos los aparatos para que pudiera morir. Se despertó y pidió de comer. Una semana después, dejó el hospital totalmente sano. Los exámenes dieron por resultado que no habían quedado huellas de la caída.

El 20 de noviembre de ese año, el arzobispado de México inició el procedimiento para reunir las pruebas a ver si se trataba de un prodigio. En 1998, la investigación de la comisión histórica formada ex profeso por la Congregación para las Causas de los santos y la arquidiócesis de México, entregaron el resultado de sus investigaciones y lo publicaron en un libro titulado El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego (Ed. Porrúa, México, 2000). Y después de minuciosos estudios, el 11 de mayo del 2001, la comisión médica vaticana aceptó el hecho como inexplicable para la ciencia. Juan José está ahora sano y salvo y vive en una ciudad de Estados Unidos, donde trabaja y estudia en condiciones normales. Con motivo de este milagro, el Papa Juan Pablo II canonizó a Juan Diego el 31 de julio del 2002.

Fragmento tomado de:

http://bibliaytradicion.wordpress.com/inquisicion/las-maravillas-de-la-virgen-de-guadalupe/#5


[i] Relato de Fernando de Alva Ixtlixóchitl, acerca de los milagros de la Virgen de Guadalupe y donde habla de Juan Diego