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SUSSY Y SUS HISTORIAS, EL FLECHAZO VII, ME AMO MÁS A MÍ

Viene de:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/11/02/sussy-y-sus-historias-el-flechazo-vi-que/

Jaime se levantó súbitamente de la mesa donde estaba desayunando con Sussy cuando ella le dijo:

-Te amo.

Iba a responderle “yo también te amo, con toda mi alma”, pero las palabras no salieron de su garganta; en realidad sí la amaba y lo más normal era que se lo dijera.

La noche anterior, en medio de la pasión desatada se lo había dicho ya, dos o tres veces, pero ahora, así, tranquilos, desayunando, significaba más, era lo real y la verdad sí la amaba, pero no podía ofrecerle nada, no podía prometerle matrimonio, quizá una vida juntos, pero Sussy no era para ser “la otra” ¡No! No, no, Sussy nunca lo aceptaría, eso lo sabía desde que la conoció y le dijeron cómo era ella, además a él también se lo había mencionado, ella “nunca andaría con un hombre casado”.

Por eso no la invitó a salir solos los dos, en una cita, durante tanto tiempo, a pesar de que se moría de ganas de hacerlo… hasta que no pudo evitarlo.

Sin pensar en que allá en Guanajuato había una mujer que era su esposa, no por gusto, sino por obligación, como consecuencia de una tarde de pasión adolescente, tuvieron que casarse porque ella resultó embarazada, ni siquiera eran novios, ni siquiera salían, sólo se dio la oportunidad y la tomaron y arrojaron sus vidas a la basura.

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Los padres de ella y de él lo exigieron, al ser adolescentes, tuvieron que aceptar y casarse. La única condición que puso el padre de Jaime fue que él, como estaba planeado, fuera a la Ciudad de México a estudiar su carrera en la Universidad Iberoamericana, que tenía más prestigio y peso que la Universidad de Guanajuato.

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Así fue, pero los padres de ella exigieron que todos los fines de semana regresara a Guanajuato para ver a su esposa e hijo. Dado que eran socios de los padres de Jaime y por cuestiones sociales también, así quedó establecido. Pensar en divorcio en esa sociedad, era algo impensable.

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La muchacha, Elisa, fue a vivir a la casa paterna de Jaime y la vida fue un infierno para todos: para ella, para Doña Lola, la mamá de Jaime, para Don Javier, el patriarca, y, en menor medida, porque de lunes a viernes no estaba ahí, para Jaime, el causante de todo (junto con Elisa, porque no la forzó).

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Así las cosas, cuando Jaime estaba en 8º semestre y su hijo tenía 4 años, Jaime empezó a trabajar en la empresa donde conoció a Sussy y todo se le complicó, desde el principio, cuando quería invitarla a salir, cortejarla, pero sabía que no debía hacerlo, pero sí se acercaba a ella y como ella esperaba más, él ponía frenos, hasta que un día salieron al mismo tiempo de la oficina y no pudo evitar invitarla, fueron al cine, se besaron y… lo demás era historia: cada vez más enamorados.

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Al principio ella tampoco lo podía ver los fines de semana, así que no hubo problema, pero cuando ella se fue a vivir sola, tenía que inventar lo que fuera para no verla los fines de semana o cuando no podía evitarlo, tenía que inventar algo en su casa, una situación estresante, pero no podía terminar con Sussy, ni divorciarse, por su padre, la empresa, su madre, la sociedad, su hijo, la religión, en fin, que estaba atrapado en ambos lados.

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Por eso había tenido que correr, cobardemente, porque no podía enfrentar a Sussy y decirle la verdad. Pero iba a tener que hacerlo, no podía dejarla así… sólo que… necesitaba tiempo para armarse de valor.

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Pensaba todo esto sentado un uno de los bancos de piedra del Paseo de la Reforma, a donde había llegado corriendo (como vil cobarde) y sin aliento, se había sentado, con los codos en las rodillas y el rostro entre las manos.

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Si le hubieran enseñado/permitido llorar cuando era niño, ahorita estaría llorando, pero como “los hombres no lloran”, como le había enseñado su padre, el patriarca de la familia, no sabia cómo hacerlo, ni podría tampoco.

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***

Sussy se quedó pasmada, literalmente con la boca abierta e inmóvil, escuchó la puerta cerrarse y siguió sin reaccionar por algunos minutos.

Sonó el timbre del horno eléctrico, indicando que los panes ya estaban tostados y eso la sacó de su estado. Parpadeó, sacudió la cabeza y fue a sacar los panes, los tiró a la basura y fue por su bolso y saco para irse a trabajar.

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No lloró, por alguna razón cuando algo le dolía al extremo, no salían las lágrimas por un tiempo, se quedaba como en estado suspendido, actuando “normal”, pero ausente, así fue esta vez, llegó al trabajo e hizo lo de siempre, pero como en “automático”.

Pudo llorar hasta esa noche y lo hizo todo el tiempo, desde que llegó a su casa, hasta que salió al día siguiente a la oficina.

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Llamó a su amigo Felipe a su antiguo trabajo, él había sido amigo de Jaime, quizá le despejara la incógnita de lo que pudo haber pasado para esa huida de su amor, después de la noche más maravillosa que habían tenido en los 3 años de ser novios.

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Felipe le dijo que la vería en la noche, saliendo del trabajo; quedaron de verse en el café de moda a unas cuadras de donde Sussy vivía y trabajaba, en Paseo de la Reforma.

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Ella llegó al “Rendez-Vous”, nombre muy sugestivo para Felipe: “cita”, pero no para Sussy, ella no se daba por enterada de los sentimientos de su amigo, ya que sólo lo veía así, como su mejor amigo y nada más; su físico era muy distinto del de Jaime, Felipe era blanco, rubio más alto y delgado y también (la debilidad de Sussy) tenía ojos verdes, pero sus ojos no tenían lo pícaro de la mirada de Jaime y, más importante, Felipe no era Jaime.

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Ella se sentía que aparentaba normalidad, pero era todo lo contrario, a Felipe le dolió verla con los ojos hinchados por llorar, caminando con los hombros caídos, casi arrastrando los pies, ella, que caminaba como una reina (o como Sophia Loren, decían algunos en la oficina), él no podía entender que alguien le causara  a esa mujer, tan segura de sí misma, una pena que resultara en un cambio tan drástico.

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Sussy le platico todo (sin detalles de la noche) y le preguntó angustiada.

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-¿Por qué son así los hombres? No sólo a mí, no sólo esta vez, es lugar común, entre las mujeres, decir que cuando más cercano sentimos a nuestro novio, se da la vuelta y huye, quizá no tan aparatosa y literalmente como Jaime, pero dejan de llamar o de ir y se esfuman, al menos por un tiempo y luego (algunos) pretenden regresar como si nada.

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Felipe no sabía qué contestar. Tomó un largo sorbo de su café para pensar qué decir.

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-Ya sabes que yo no soy como todos y aunque conozco a Jaime, no te podría decir qué pasó por su mente, eso, si es que estaba pensando – No podía abiertamente hablarle mal de Jaime, era su amigo, pero ella también, además de… su amor imposible ¿o posible?… quizás…

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-No, en serio, Felipe, dime cómo funciona la mente masculina, nosotras no los podemos descifrar en actitudes como éstas.

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-Bueno, mira, ¿te puedo ser franco?

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-Eso te estoy pidiendo.

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-Mira, todos los hombres queremos llevar a la cama a todas las mujeres- se detuvo porque Sussy abrió los ojos como platos.

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-¿Ya ves?, mejor no sigo.

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-Sussy tragó saliva – no, sigue por favor, aguanto lo que me digas (se preguntó mentalmente ¿Felipe… pensaría así de ella?

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-La mayoría sólo quieren acostarse, sin compromiso, le huyen al compromiso, pocos, como yo, buscamos una mujer con quien amanecer y tenerla en nuestra vida no sólo por sexo, una plática inteligente a veces cuenta más que un acostón (pensó en todas las pláticas interesantes que tenía con Sussy).

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Sussy lo observaba con los ojos entrecerrados, pensando.

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-Pero Jaime pasaba las noches conmigo, se iba en la mañana junto conmigo cuando salía yo al trabajo, no se despedía a media noche, como hacen muchos.

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-Contigo tal vez fuera así, porque quería algo más, algo más serio, pero no te puedo decir otra cosa, lo que te dijera serían elucubraciones y no quiero que tomes una mala decisión por algo que yo te diga.

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-Jajajaja, -se echó hacia atrás en su silla, su risa era medio histérica y sarcástica – ¿Tomar una decisión? Pero si ya se fue, ¿ya qué puedo decidir yo?

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-Va a regresar, te lo aseguro.

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Ella lo miró dubitativa – ¿tú crees?

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-Claro, ¿no regresó después de renunciar? Viene sólo a verte, ten paciencia va a regresar, pero piensa qué vas a hacer ¿seguir o no seguir? ¡esa es la cuestión!

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-No lo sé, a veces pienso que ya no quiero saber nada de él y cinco minutos después lloro y pienso que no puedo vivir sin él.

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-Pues decídete mujer.

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Suspiro – Sí, tienes razón, gracias por escucharme y ya me voy, ya es tarde.

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-Te acompaño a tu casa.

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Se levantaron y ella caminó delante de él, al salir la tomó del brazo y le dijo:

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-No es justo que una persona le cambie a otra hasta el modo de andar, mujer, tú eres TÚ, sigue siéndolo, ¿de dónde sacas ese arrastrar de pies? ¿y esos hombros caídos? Si tu modo de andar nos traía locos a todos, sigue igual, no lo cambies, no te derrumbes y si lo haces, que el orgullo te levante.

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Ella se detuvo, lo vio a los ojos, echó los hombros atrás, levantó la barbilla, respiró profundo y contestó.

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-Tienes razón, nadie puede cambiarme, muchas gracias ¿vamos?

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Y caminó como siempre, altiva, segura, sexy, derramando sensualidad. Felipe la miró, sonrió y le pasó el brazo sobre los hombros.

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Como lo sospechaba, no lo invitó a pasar, pero ya se lo esperaba, ni modo, seguiría siendo el “amigo”, algo era algo.

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Al día siguiente, ella estaba leyendo el periódico y desayunando unos huevos rancheros, rompió la yema de uno y tuvo una especie de déjà vu, recordó que casi en los últimos días que vivió con su madrina, un domingo estaba haciendo exactamente lo mismo cuando vio un anuncio de viajes a Europa, igual que en ese momento, y le había comentado a su madrina.

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-Voy a ir a Europa.

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La risa burlona de su madrina la ofendió mucho.

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-¿No me crees?, pues ¡te aseguro que antes de cumplir 40 años voy a ir por mi cuenta! y vas a ver que sí.

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La madrina se siguió riendo y enojándola cada vez más.

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Ahora tenía 25 años, un trabajo donde ganaba un excelente sueldo, ahorraba un buen porcentaje de él cada mes en la caja de ahorros de la compañía; ya podía pedir vacaciones (2 semanas)…  ni acabó de desayunar, salió corriendo a la oficina para llamar a la agencia de viajes y solicitar todos los folletos de viajes a Europa.

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Así lo hizo y como ella era la que organizaba los viajes de todos los ejecutivos, era la consentida de la agencia de viajes, cuando llamó y pidió hablar con el gerente, éste de inmediato se puso al teléfono. Le solicitó todos los folletos que tuviera sobre viajes a Europa y en 10’ los tenía en su escritorio, ya que la agencia estaba en el mismo edificio que su oficina.

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Los extendió todos, eliminó a la primera los más caros y los de 4 semanas, buscó de 2 semanas, que era lo que tenía de vacaciones, no había ni uno, lo mínimo eran 3, humm, un contratiempo.

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Siguió eliminando los que estaban fuera de su alcance y sólo quedaron 4, quitó otros 2 dado que acababan de salir y la siguiente fecha de salida era hasta el siguiente mes.

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Quedaron 2, eligió sin pensarlo el que incluía Venecia, que tantas ganas tenía de conocer. Lo que tenía en la caja de ahorros le alcanzaba, pero necesitaba 2 cosas: una semana extra de vacaciones y un préstamo, sabía que su jefe se los concedería.

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Justo estaba pensando eso cuando él llegó, vio los folletos y preguntó.

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-¿Quién se va de viaje? No me he enterado.-

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Sussy sonriendo le contestó

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-Yo, si usted me lo permite.

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Mr. Latimer ya había entrado a su oficina, ella entró tras él.

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Él ya hablaba un poco de español, pero siempre se comunicaba con ella en inglés.

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-A ver, cuénteme.

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-Ya tengo derecho a vacaciones.

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-Por supuesto, ya cumplió un año aquí.

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-Y tengo 2 semanas de vaciaciones.

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-Sí.

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-Para este viaje necesito 3 ¿me daría permiso de una semana extra, sin goce de sueldo?

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Mr. Latimer se rascó la barbilla pensativo – Hummm

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Sussy en tono de súplica -Por favor…

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-No, no le concedo una semana extra sin goce de sueldo, si le doy la semana, será con goce de sueldo.

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Sussy casi brinca del gusto – Y… también necesito un préstamo…

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-Llene el formato y me lo trae a firmar. ¿Qué tenemos para hoy?

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Sussy salió encantada, a hacer los preparativos para su viaje a ¡Europa!, uno de sus sueños más preciados desde hacía años.

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Por más que amara a Jaime, se amaba más a ella misma y las próximas semanas él dejaría de ser su prioridad, al menos hasta que regresara del viaje, después… ya vería qué hacer…

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Próxima historia de Sussy:

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“En Madrid”.

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***

Ciudad de México, 8 de noviembre de 2016.

 

Los hechos y personajes de esta historia son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet, Pinterest

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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