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LA DIABLITA Y LA ANGELITA. LA DECISIÓN

LA DIABLITA Y LA ANGELITA. LA DECISIÓN

 devilangel

Como todos, tengo dos “consejeros” que se meten en todo, sí, esos que están uno en el hombro izquierdo y el otro en el derecho y nos dicen al oído qué hacer cuando hay que tomar una decisión.

Los científicos hablarán del subconsciente, de hormonas, neuronas y todas esas cosas que sólo ellos entienden, para mí son mi diablita: Xóchitl y mi angelita: Silvia.

Se las presentaré:

Xóchitl es la traviesa, intuitiva, simpática sociable, medio alocada, intensa y propensa a lanzarse a la aventura.

Silvia, por otro lado, es la analítica, inteligente, prudente, mesurada, que todo lo piensa antes de dar un paso.

Para tomar cualquier decisión entran en conflicto, aunque cuando no son importantes y para llevar la fiesta en paz, Silvia le cede la batuta a Xóchitl y entonces hago lo que ésta dice: cuando son asuntos de gran importancia, Xóchitl decide de inmediato basada en su intuición y Silvia lo piensa, investiga, analiza y cuando finalmente llega a la solución, resulta ser la misma de Xóchitl, pero Silvia no puede lanzarme a algo sin antes tener todos los datos en la mano y sólo así me aconseja.

A veces Xóchitl (desde ahora X) simplemente se adelanta de un salto y me hace actuar, con toda la reprobación de Silvia (desde ahora S).

Ahora tengo una gran decisión que tomar y ellas están en guerra, porque es algo que puede… no, que cambiará mi vida, porque la crisis ya llegó a tal punto que las cosas no pueden, ya no pueden continuar como estaban, se van desmejorando día a día.

Y hasta X está indecisa, imagínate cómo está S, en total confusión y se pelean y se reconcilian cuando X reconoce que se equivocó, pero no cede.

Te voy a contar en alegoría cual es mi conflicto.

Un día en mis andares con ellas dos en mis hombros, me encontré entre el lodo un hermoso anillo de diamante, Xóchitl quiso abalanzarse a recogerlo, pero S la contuvo.

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 -Hey, que eso puede no ser lo que parece.

-Pero tú ni te habías fijado.

-Claro que sabía que estaba ahí

-Pero no lo tomaste.

-No, porque es demasiado hermoso para ser real. Demasiado bueno para ser verdad.

-Pero es hermoso ¿ya lo viste?

– Sí y vi que tiene bordes filosos, que tiene tierra y costras pegadas ¿ya te diste cuenta de eso?

– Hummm, bueno… sí, pero es hermoso, así de lejos se ve precioso, debe ser un diamante de gran valor.

-No te lo discuto, a mí también me atrae, pero…

-Pero nada, vamos por él?

Por una vez, sin analizar, sin investigar, sin recabar más datos que los que veía, S se dejó convencer por X y pude acercarme para tomarlo.

No fue fácil, pero lo conseguí, todo lleno de lodo seco y lodo fresco, pero sólo era cuestión de limpiarlo.

Y, por extraño que parezca, hasta S estaba feliz con ese anillo, pero pronto me di cuenta que era pequeño para mí y, por indicaciones de S, me lo quité, lo regresé a donde lo encontré, pero no podía dejar de contemplarlo, porque el anillo reflejaba la luz del sol, de la luna, del alumbrado, reflejos y destellos hermosos, hasta que X me convenció cuando el anillo emitió un reflejo especial…

Silvia lo aceptó y, con su anuencia yo lo tomé, y lo disfruté, ¡ah cómo lo gocé! me lo puse sin querer ver la parte hiriente y sucia y me sentí feliz durante todo un año con ese anillo “demasiado bueno para ser de verdad”, como todas a las que se los presumía, me decían, yo me reía y pensaba “envidiosas”.

Pero…

Llegó el día en el que el anillo, por una razón desconocida para mí, se rompió, se resquebrajó, no era de diamante, era algo duro, de muchas capas y al romperse le quedaron aristas filosas y cortantes, cualquier movimiento y me cortaban, me herían y ya no podía ni disfrutar su belleza (ya no era bello), ni lucirlo, sólo sufrir las heridas que me causaba.

Y surgieron X y S en conflicto; lógicamente, S quería que me quitara el anillo, pero tenía que analizar los pros y contras y se enredó en eso, recordó que me lo advertía el mismo anillo: “yo no soy así, sólo quiero verte feliz” y S, como si fuera X, sólo oía: “feliz” y siguió todo ese año pensando que el diamante era auténtico.

Pero no lo era y se rompió y sus aristas cortan, hieren.

Curiosamente las dos quieren aventarlo a la basura y desean conservarlo y yo no salgo de mi indecisión ¿quizá se puede reconstruir? Pero en ese proceso el anillo se volvió a romper. Entonces sólo quedó el lodo, las aristas, el material falso, sin esperanzas de reconstruirlo, pero el anillo ya se había integrado a la piel, no quería salir, al tratar de arrancarlo se lleva pedazos de mí.

Silvia vuelve a tomar el control:

-Deshazte de él, sólo queda lo negativo ¿para qué lo quieres?

Xóchitl trata de alegar algo a favor del anillo.

-Si sólo quiso ser hermoso para darnos gusto, ¿no es lo que todo mundo hace cuando quiere que se enamoren de él?

Silvia no cede:

-Supongamos que así fue, de todos modos se presento como auténtico, siendo falso.

-Pero para lograr que lo amáramos… además sí nos lo dijo varias veces.

-Quizá, pero al final no soportó tanto amor y se quebró.

X suspira –la verdad, ya no tengo nada más a su favor, salvo que aún así quiere que lo aceptemos, es una prueba- entonces me pregunta directo:

-¿Lo quieres como es?

Yo pienso:

-Quizá podría haberlo hecho desde el principio, la verdad estaba enamorada desde que lo veía de lejos, sin esos brillos ni reflejos, antes de pensar que era un diamante, pero se presentó de una manera falsa y me hizo enamorarme hasta las raíces más profundas de mi ser, se me presentó exactamente como yo había soñado que sería mi hombre ideal, desde la adolescencia así lo veía.

Creo que me llegó a conocer tan bien que se adornó con las cualidades que siempre busqué y desde que maduré supe que nunca iba a encontrar. Pero así se presentó, se lo creí, y fui feliz por haberlo encontrado.

-Ahí está ¿te hizo feliz? Entonces qué le reprochas- Xóchitl ahora de su parte.

Yo respondo dolida-El engaño, me hizo pensar que era auténtico, valioso y resultó, oscuro, de poco valor, cortante, hiriente y así maltrecho, mostrando el verdadero material de que está hecho, quiere que lo acepte, aunque me hiera, me corte y no me de ningún gozo ni disfrute y yo me pregunto ¿y para qué?

S interviene.

-Te enamoraste de alguien que no existe, por lo tanto no puedes recuperarlo, porque no existe, es la nada y lo que es y está es alguien que no te hace latir más fuerte el corazón, no estás siendo veleta, que hace un mes estabas locamente enamorada y hoy ya no, porque de quien estabas enamorada no existe, y éste que se te presenta ahora es a quien conocías al principio, una amistad, pero lo bonito de esa amistad ahora pienso que también pudo haber sido falso, ahora sólo te queda escuchar problemas, cosas negativas y poco más y ¿para qué? Antes las tres, Xóchitl, tú y yo, creíamos que tenías un anillo de diamante, por eso valía la pena lidiar con lo oscuro, lo peligroso de las cortadas y heridas, pero ¿¿¿por un pedazo de quién sabe qué??? Sin más nada, sin nada bonito, que te apapache el alma? Sin ese amor tan enorme que demostraba, sin el cariño, sin el deseo que te haga vibrar el cuerpo? Que te rete intelectualmente? (bueno, eso todavía existe en toda su extensión).

Yo, de tan confundida que estoy, les pregunto a ambas.

-¿Bueno y entonces? ¿qué hago? ¿Me quito el anillo aunque duela por llevarse mi piel y mi sangre y hasta un pedazo de mi corazón con él y lo aviento a la basura? ¿Me lo quito y lo regreso al lodo  donde lo encontré? ¿Me lo dejo aunque me lastime?, hermoso sigue siendo visto desde ciertos ángulos y está en todo lo que hago, pienso, veo, escucho o leo.

Pero ninguna de ellas sabe qué decir, ahora no puedo dejarme guiar por ellas, porque están tan confundidas como yo. Es algo muy importante como para dejar que Xóchitl, la impulsiva, decida, pues ella ya quiere tirarlo a la basura en este mismo momento. S todavía quiere darle una oportunidad y la verdad es que él está mejorando, de repente sale un reflejo y no se ve tan mal, pero es demasiado poco en comparación de lo que era antes, pero siguen esos reflejos, esas pequeñas lucecitas y S me aconseja esperar, X sigue necia con que ya no vale la pena.

Quiero hacerle caso a X y hablo con él y me dice cosas que me impiden terminarlo y eso pasa un día y otro día, total una semana y ayer decidí que sigo así, pues están regresando sus brillitos y pequeños reflejos, no como antes, pero ahí siguen, además en lo intelectual, ayer me dio un éxtasis al crear un cuento con sólo unas palabras-concepto que le dije de mi novela La Arqueóloga, hizo un cuento hermoso, y salió como si lo estuviera leyendo, pero sé que no, porque estaba en la calle  y ahí se inspiró, me dijo que soy su musa y con eso ya lo tengo otra vez enredado en mi dedo anular. Seguiré, le daré otra oportunidad.

Pasó el tiempo, 8 meses, para ser exactos y el anillo lucía cada vez más hermoso, hasta parecía auténtico, a veces sí, me lastimaba, pero su brillo me hacía soportar esas pequeñas cortadas que él mismo curaba, hasta que hubo una muy grande y el anillo, de tanto que lastimó, se salió solo de mi dedo, diciendo que no quería lastimarme más, pero cayó y se quebró, me llamaba con desesperación, no resistí y lo volví a levantar y colocar en mi dedo, muy lindo, lo disfruté por unas semanas, pero parece que está en su naturaleza, lastima aún sin querer y Silvia tomó el control y lo aventó lejos a pesar de las dolorosas heridas al separarlo.

Pero…

Xóchitl no soporta no tenerlo, no puede vivir sin el anillo en mi dedo, sin sus brillos que me guiaban en la oscuridad, sin sentir que tiene algo valioso con ella y llora porque piensa que el anillo se salió sin avisar por la misma razón que la vez anterior: para no lastimarme más.

Silvia lo duda, analiza y piensa cosas muy desagradables.  Anda en el modo negativo y Xóchitl en el triste, ya no las aguanto, de modo que las callaré a ambas y seguiré mi camino alejándome de ese lodo, de ese anillo y de ese todo.

¿Tú qué me aconsejas, querid@ amig@ lector@?

Continúa en:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/03/02/la-diablita-y-la-angelita-continuacion/

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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EL QUINCUNCE (TOLTECAYOTL)

EL QUINCUNCE (TOLTECAYOTL)

Unknown

© condiciones al final

Hoy quiero compartir un escrito que me abrió los ojos hacia la filosofía mesoamericana (del Anáhuac) cuyo origen se remonta miles de años y llegó hasta el Siglo XVI, cuando fue casi eliminada por los conquistadores y evangelizadores.  También trata de la Cruz de Quetzalcóatl.  No es de extrañar que los aztecas y demás mesoamericanos aceptaran la religión católica  al ver la cruz, que ellos conocían tan bien, en el broche de la Virgen de Guadalupe, después de su aparición en el cerro del Tepeyacac (Tepeyac) en 1531.

“El Quincunce (toltecayotl)

El Quincunce simboliza mediante el “encuentro armónico” de cuatro mariposas el «equilibrio» entre el aspecto espiritual y material del mundo, y también entre el intuitivo y el racional. Las mariposas elevan así su vuelo hacia las cuatro direcciones en busca de las luminosas alturas, haciendo que el soplo divino del centro desprenda al espíritu de su envoltura terrenal para elevarlo hacia el Cielo.

Si se pudiera definir con una sola palabra la Toltecayotl, el término que puede sintetizar tal complejo y profundo sistema de pensamiento y acción sería «equilibrio». En efecto, los antiguos abuelos toltecas buscaron por diferentes caminos “el arte de vivir en armonía”, armonía que lograron a través del equilibrio. Lo que es equilibrado y/o armónico es bello. Por ello, las armas del “Guerrero de la Muerte Florecida” por excelencia son simbólicamente “la Flor” y “el Canto”, metáfora que alude a la flor como belleza y al canto como sabiduría.

Con “Flor y Canto” los guerreros buscan equilibrar “Los Cuatro Rumbos de la Existencia”, porque los Toltecas simbólicamente dividen el cuerpo humano en cuatro partes:

  • la primera, la parte de la cintura a la cabeza que simboliza el Cielo, la cual a su vez es representada con el ave de más bello plumaje, el Quetzal, en conjunto estos símbolos se asocian al Espíritu;
  • la segunda, la parte de la cintura a los pies, que simboliza la Tierra, que a su vez, se representa con la serpiente que repta sobre la Madre Tierra y que en lengua náhuatl se nombra Cóatl;

En conjunto, ambos símbolos se asocian con la materia. De aquí surge el principio filosófico de el “Quetzal-cóatl”, es decir, un principio de «equilibrio» entre el aspecto espiritual y material del mundo y la vida, el cual constituye una manifestación de conocimiento que se encarna a través de la “batalla florida”, entendida como la lucha interior del Guerrero por encontrar el equilibrio y el vivir en armonía.

Sin embargo, el Ser Humano al mismo tiempo es subdividido en dos mitades longitudinales:

  • la tercera, la parte derecha llamada «tonal», que está asociada a la parte solar, masculina, activa, seca, visible y sobre todo al uso de la “razón” para percibir el mundo;
  • la cuarta, la parte izquierda llamada «nahual», que está asociada a la parte lunar, pasiva, húmeda, invisible y sobre todo al uso de la “intuición”.

El mundo y la vida se perciben como un doble par de opuestos complementarios. Quetzal-cóatl y Tonal-Nahual, que requieren de un poderoso «intento» para equilibrar la cuádruple dualidad divina que se resuelve con el «equilibrio».

El resultado de la “Batalla Florida” es el máximo logro de encontrar el difícil equilibrio. El campo de batalla es la vida cotidiana. Un complicado juego dialéctico de las fortalezas y las debilidades de cada individuo en el terreno de las fuerzas gravitatorias que “arrastran a la materia” hacia los abismos de la estupidez humana. De esta manera, “La Batalla Florida” da sentido y significado a la vida.

El logro del equilibrio de estos “Cuatro Rumbos de la Existencia” se resuelve en una “Quinta Dirección”, en forma positiva, es decir, logrando el justo equilibro entre “los dos pares complementarios” Quetzal―Cóatl y Tonal―Nahual, el resultado de la ansiada elevación o trascendencia existencial. En forma negativa, es decir, cuando no existe coherencia y equilibrio por hacer prevalecer a una cualquiera de “las direcciones”, se precipita la caída del individuo en los abyectos abismos de la degradación humana y la intrascendencia existencial.

Esta “Quinta Dirección” los antiguos Abuelos la llamaron simbólicamente de diversas formas, como por ejemplo: Macuilxochitl (Cinco Flor) o “La Cruz de Quetzalcóatl”. La Maestra Laurette Séjourné la llamó el Quincunce, en su célebre obra “Pensamiento y Religión en el México Antiguo”.

El símbolo en síntesis es una cruz con un centro equilibrador. Puede estar representado con un círculo y cuatro pétalos figurando una flor.

macuilxochitl-280x300
macuilxochitl-280×300

Puede encontrarse como una cruz bordeada de una cruz mayor con cuatro segmentos por lado, o un cuadrado anexando en cada cara por un trapecio.

cruz-de-quetzalcoatl
cruz-de-quetzalcoatl

La iconografía anahuaca es múltiple y diversa para representar este símbolo filosófico, eje y fundamento del pensamiento Tolteca. Ha quedado en códices, estelas y sobre todo en su arquitectura, que guarda un perfecto equilibrio entre esta sabiduría humana y la mecánica celeste.

Sin embargo, existe el símbolo por excelencia de esta metáfora filosófica. La base de la idea parte de que el “Alma” de los Guerreros de la Muerte Florecida se representa por excelencia con una mariposa, que todos los guerreros llevaban en el pecho. Se puede apreciar este clásico símbolo justamente en las formidables esculturas conocidas como “Los Atlantes”, que se encuentran en la pirámide principal de Tula, Hidalgo o en las diversas esculturas conocidas como “Chac Mool”.

Atlante-de-Tula-300x295
Atlante-de-Tula-300×295

La mariposa eleva su vuelo en busca de las luminosas alturas cuando el espíritu del guerrero se desprende de su envoltura terrenal. La mariposa vuela hacia el principio generador, en busca de la Luz. La materia ha cumplido su misión y se reintegra a la Madre Tierra y la mariposa busca al Padre, al Sol.

Con este pensamiento poético-filosófico, los sagrados abuelos toltecas simbolizaron la Toltecáyotl con cuatro mariposas con la mirada dirigida hacia los cuatro puntos cardinales o rumbos de la existencia. Sí una mariposa negra mira al norte (Mictlampa), se delinea sobre fondo blanco; y para crear ese equilibrio su contraparte blanca mira al sur (Huitztlampa) y se la delineada sobre fondo negro. De la misma manera, a la mariposa negra que observa el este (Tlahuiztlampa) se la ubica sobre fondo blanco y su contraparte, la mariposa blanca que mira hacia el oeste (Cihuatlampa) se la delinea sobre fondo negro.

Quincunce Toltecayotl
Quincunce Toltecayotl

Lo asombroso de este símbolo filosófico tolteca, es que en el centro, de donde parten las cuatro mariposas hacia los cuatro puntos cardinales, se forma un quinto símbolo con un profundo sentido espiritual. En efecto, el “encuentro armónico” en el centro de las cuatro mariposas produce, gracias a la sabiduría de los toltecas y al talento y creatividad de los tlacuilos anahuacas, un estilizado caracol cortado de manera longitudinal, emblema de Quetzalcóatl y de su “soplo divino” que da conciencia a la materia.

El símbolo al que aspiran los “guerreros de la muerte florecida” nos es así representado con maravillosa estética y sencillez en la alegoría de las mariposas, el caracol y la cruz de Quetzalcóatl, un mensaje espiritual de profunda trascendencia y vigencia humana. Como sabemos, la civilización del Anáhuac fue una sola, pero se manifestó a partir de múltiples y diversas culturas en el tiempo y el espacio. Por ello, este símbolo está presente en todas las culturas del Anáhuac, con sus variantes culturales que dependen del lenguaje estético, especialmente entre las culturas del Altiplano y Oaxaca, con la cultura Maya ubicada en la Península de Yucatán y parte de Centro América.

El símbolo de la Toltecáyotl, como apreciará nuestro amable lector, resulta muy parecido al símbolo del Ying Yang de la civilización de Oriente. Los dos nos hablan de cuatro opuestos complementarios, solo que el nuestro es más profundo y complejo, pues incluye al caracol y a la Cruz de Quetzalcóatl. Sin embargo, Descartes decía que “la luz es una sola, por mucho que ilumine múltiples objetos”. La sabiduría humana es en consecuencia una sola, por mucho que sean múltiples las formas que tienen las culturas de expresarla.

El problema de los Mexicanos es que hemos sido educados “como extranjeros incultos en nuestra propia tierra”. Conocemos los “clichés” de la cultura grecolatina y un poco de otras civilizaciones, pero desconocemos totalmente la riqueza de la sabiduría humana que posee nuestra milenaria Cultura Madre, que es una de las seis más antiguas y cuyo origen se dio de forma autónoma.

En consecuencia, nuestra pobreza proviene de nuestra ignorancia y nuestra desolación de estar perdidos desde hace quinientos años en el “laberinto de la soledad”. Copiando y exaltando lo ajeno y sistemáticamente despreciando e ignorando lo propio. Explotando ferozmente al débil y tirándonos mansamente ante los pies del poderoso opresor/colonizador. El futuro de la Tierra le pertenece a nuestras hijas e hijos, y que no son otros que nuestras abuelas y nuestros abuelos de un milenario pasado.

Agradecimientos:

Me gustaría manifestar el más profundo agradecimiento a Pina Saucedo, de Bandera de la Paz en Durango, a la Red ArcoIris 13, a Uuc Kan y a Guillermo Marín, por su gran apoyo y aporte de información a Oikos para la realización de este artículo, puesto que con su apoyo es posible compartir con nuestros lectores el significado del Quincunce, del símbolo Maya del Hunab Ku y del peregrinar del Guerrero por Tierras del Anáhuac.

This post is also available in: Inglés

Autor/a: Lino Ramírez (Tizaá)

Tizaá Lino René Ramírez y Márquez es originario de Acatlán de Osorio, en la Región Mixteca del estado de Puebla, México; Acatlán, y que en lengua Nahuatl quiere decir “Lugar de Carrizos”. Tizaá proviene del Mixteco y quiere decir “Agua Ceniza” u “Hombre de Brío”. Por su origen indígena mixteco, ha tenido contacto y relación con diferentes Abuelos de las diferentes Comunidades Indígenas de México, poseedores del conocimiento ancestral Olmeca-Tolteca-Mexica. Tal situación le ha permitido vivir las costumbres, tradiciones y cosmovisión de los pueblos del Anahuac, así como pregonar este valioso conocimiento, considerándolo como el reencuentro del Individuo con su verdadera esencia y con su verdadera Familia: El Padre Cielo, la Madre Tierra, el Fuego, el Aire, el Agua y toda forma de manifestación de la Vida.

Tags: Cultura AnáhuacEspiritualidad

Tomado de:

http://www.mastay.info/2012/05/el-quincunce/

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Chac Mool dentro del templo de Kukulkán
Chac Mool dentro del templo de Kukulkán (Photo credit: Wikipedia)
"Atlantean" columns from the Nahua c...
“Atlantean” columns from the Nahua culture of the Toltecs at Tula. (Photo credit: Wikipedia)

EL QUINCUNCE (TOLTECAYOTL)

Hoy quiero compartir un escrito que me abrió los ojos hacia la filosofía mesoamericana (del Anáhuac) cuyo origen se remonta miles de años y llegó hasta el Siglo XVI, cuando fue casi eliminada por los conquistadores y evangelizadores.  También trata de la Cruz de Quetzalcóatl.  No es de extrañar que los aztecas y demás mesoamericanos aceptaran la religión católica  al ver la cruz, que ellos conocían tan bien, en el broche de la Virgen de Guadalupe, después de su aparición en el cerro del Tepeyacac (Tepeyac) en 1531.

“El Quincunce (toltecayotl)

El Quincunce simboliza mediante el “encuentro armónico” de cuatro mariposas el «equilibrio» entre el aspecto espiritual y material del mundo, y también entre el intuitivo y el racional. Las mariposas elevan así su vuelo hacia las cuatro direcciones en busca de las luminosas alturas, haciendo que el soplo divino del centro desprenda al espíritu de su envoltura terrenal para elevarlo hacia el Cielo.

Si se pudiera definir con una sola palabra la Toltecayotl, el término que puede sintetizar tal complejo y profundo sistema de pensamiento y acción sería «equilibrio». En efecto, los antiguos abuelos toltecas buscaron por diferentes caminos “el arte de vivir en armonía”, armonía que lograron a través del equilibrio. Lo que es equilibrado y/o armónico es bello. Por ello, las armas del “Guerrero de la Muerte Florecida” por excelencia son simbólicamente “la Flor” y “el Canto”, metáfora que alude a la flor como belleza y al canto como sabiduría.

Con “Flor y Canto” los guerreros buscan equilibrar “Los Cuatro Rumbos de la Existencia”, porque los Toltecas simbólicamente dividen el cuerpo humano en cuatro partes:

  • la primera, la parte de la cintura a la cabeza que simboliza el Cielo, la cual a su vez es representada con el ave de más bello plumaje, el Quetzal, en conjunto estos símbolos se asocian al Espíritu;
  • la segunda, la parte de la cintura a los pies, que simboliza la Tierra, que a su vez, se representa con la serpiente que repta sobre la Madre Tierra y que en lengua náhuatl se nombra Cóatl;

En conjunto, ambos símbolos se asocian con la materia. De aquí surge el principio filosófico de el “Quetzal-cóatl”, es decir, un principio de «equilibrio» entre el aspecto espiritual y material del mundo y la vida, el cual constituye una manifestación de conocimiento que se encarna a través de la “batalla florida”, entendida como la lucha interior del Guerrero por encontrar el equilibrio y el vivir en armonía.

Sin embargo, el Ser Humano al mismo tiempo es subdividido en dos mitades longitudinales:

  • la tercera, la parte derecha llamada «tonal», que está asociada a la parte solar, masculina, activa, seca, visible y sobre todo al uso de la “razón” para percibir el mundo;
  • la cuarta, la parte izquierda llamada «nahual», que está asociada a la parte lunar, pasiva, húmeda, invisible y sobre todo al uso de la “intuición”.

El mundo y la vida se perciben como un doble par de opuestos complementarios. Quetzal-cóatl y Tonal-Nahual, que requieren de un poderoso «intento» para equilibrar la cuádruple dualidad divina que se resuelve con el «equilibrio».

El resultado de la “Batalla Florida” es el máximo logro de encontrar el difícil equilibrio. El campo de batalla es la vida cotidiana. Un complicado juego dialéctico de las fortalezas y las debilidades de cada individuo en el terreno de las fuerzas gravitatorias que “arrastran a la materia” hacia los abismos de la estupidez humana. De esta manera, “La Batalla Florida” da sentido y significado a la vida.

El logro del equilibrio de estos “Cuatro Rumbos de la Existencia” se resuelve en una “Quinta Dirección”, en forma positiva, es decir, logrando el justo equilibro entre “los dos pares complementarios” Quetzal―Cóatl y Tonal―Nahual, el resultado de la ansiada elevación o trascendencia existencial. En forma negativa, es decir, cuando no existe coherencia y equilibrio por hacer prevalecer a una cualquiera de “las direcciones”, se precipita la caída del individuo en los abyectos abismos de la degradación humana y la intrascendencia existencial.

Esta “Quinta Dirección” los antiguos Abuelos la llamaron simbólicamente de diversas formas, como por ejemplo: Macuilxochitl (Cinco Flor) o “La Cruz de Quetzalcóatl”. La Maestra Laurette Séjourné la llamó el Quincunce, en su célebre obra “Pensamiento y Religión en el México Antiguo”.

El símbolo en síntesis es una cruz con un centro equilibrador. Puede estar representado con un círculo y cuatro pétalos figurando una flor.

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macuilxochitl-280×300

Puede encontrarse como una cruz bordeada de una cruz mayor con cuatro segmentos por lado, o un cuadrado anexando en cada cara por un trapecio.

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cruz-de-quetzalcoatl

La iconografía anahuaca es múltiple y diversa para representar este símbolo filosófico, eje y fundamento del pensamiento Tolteca. Ha quedado en códices, estelas y sobre todo en su arquitectura, que guarda un perfecto equilibrio entre esta sabiduría humana y la mecánica celeste.

Sin embargo, existe el símbolo por excelencia de esta metáfora filosófica. La base de la idea parte de que el “Alma” de los Guerreros de la Muerte Florecida se representa por excelencia con una mariposa, que todos los guerreros llevaban en el pecho. Se puede apreciar este clásico símbolo justamente en las formidables esculturas conocidas como “Los Atlantes”, que se encuentran en la pirámide principal de Tula, Hidalgo o en las diversas esculturas conocidas como “Chac Mool”.

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Atlante-de-Tula-300×295

La mariposa eleva su vuelo en busca de las luminosas alturas cuando el espíritu del guerrero se desprende de su envoltura terrenal. La mariposa vuela hacia el principio generador, en busca de la Luz. La materia ha cumplido su misión y se reintegra a la Madre Tierra y la mariposa busca al Padre, al Sol.

Con este pensamiento poético-filosófico, los sagrados abuelos toltecas simbolizaron la Toltecáyotl con cuatro mariposas con la mirada dirigida hacia los cuatro puntos cardinales o rumbos de la existencia. Sí una mariposa negra mira al norte (Mictlampa), se delinea sobre fondo blanco; y para crear ese equilibrio su contraparte blanca mira al sur (Huitztlampa) y se la delineada sobre fondo negro. De la misma manera, a la mariposa negra que observa el este (Tlahuiztlampa) se la ubica sobre fondo blanco y su contraparte, la mariposa blanca que mira hacia el oeste (Cihuatlampa) se la delinea sobre fondo negro.

Quincunce Toltecayotl
Quincunce Toltecayotl

Lo asombroso de este símbolo filosófico tolteca, es que en el centro, de donde parten las cuatro mariposas hacia los cuatro puntos cardinales, se forma un quinto símbolo con un profundo sentido espiritual. En efecto, el “encuentro armónico” en el centro de las cuatro mariposas produce, gracias a la sabiduría de los toltecas y al talento y creatividad de los tlacuilos anahuacas, un estilizado caracol cortado de manera longitudinal, emblema de Quetzalcóatl y de su “soplo divino” que da conciencia a la materia.

El símbolo al que aspiran los “guerreros de la muerte florecida” nos es así representado con maravillosa estética y sencillez en la alegoría de las mariposas, el caracol y la cruz de Quetzalcóatl, un mensaje espiritual de profunda trascendencia y vigencia humana. Como sabemos, la civilización del Anáhuac fue una sola, pero se manifestó a partir de múltiples y diversas culturas en el tiempo y el espacio. Por ello, este símbolo está presente en todas las culturas del Anáhuac, con sus variantes culturales que dependen del lenguaje estético, especialmente entre las culturas del Altiplano y Oaxaca, con la cultura Maya ubicada en la Península de Yucatán y parte de Centro América.

El símbolo de la Toltecáyotl, como apreciará nuestro amable lector, resulta muy parecido al símbolo del Ying Yang de la civilización de Oriente. Los dos nos hablan de cuatro opuestos complementarios, solo que el nuestro es más profundo y complejo, pues incluye al caracol y a la Cruz de Quetzalcóatl. Sin embargo, Descartes decía que “la luz es una sola, por mucho que ilumine múltiples objetos”. La sabiduría humana es en consecuencia una sola, por mucho que sean múltiples las formas que tienen las culturas de expresarla.

El problema de los Mexicanos es que hemos sido educados “como extranjeros incultos en nuestra propia tierra”. Conocemos los “clichés” de la cultura grecolatina y un poco de otras civilizaciones, pero desconocemos totalmente la riqueza de la sabiduría humana que posee nuestra milenaria Cultura Madre, que es una de las seis más antiguas y cuyo origen se dio de forma autónoma.

En consecuencia, nuestra pobreza proviene de nuestra ignorancia y nuestra desolación de estar perdidos desde hace quinientos años en el “laberinto de la soledad”. Copiando y exaltando lo ajeno y sistemáticamente despreciando e ignorando lo propio. Explotando ferozmente al débil y tirándonos mansamente ante los pies del poderoso opresor/colonizador. El futuro de la Tierra le pertenece a nuestras hijas e hijos, y que no son otros que nuestras abuelas y nuestros abuelos de un milenario pasado.

Agradecimientos:

Me gustaría manifestar el más profundo agradecimiento a Pina Saucedo, de Bandera de la Paz en Durango, a la Red ArcoIris 13, a Uuc Kan y a Guillermo Marín, por su gran apoyo y aporte de información a Oikos para la realización de este artículo, puesto que con su apoyo es posible compartir con nuestros lectores el significado del Quincunce, del símbolo Maya del Hunab Ku y del peregrinar del Guerrero por Tierras del Anáhuac.

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Autor/a: Lino Ramírez (Tizaá)

Tizaá Lino René Ramírez y Márquez es originario de Acatlán de Osorio, en la Región Mixteca del estado de Puebla, México; Acatlán, y que en lengua Nahuatl quiere decir “Lugar de Carrizos”. Tizaá proviene del Mixteco y quiere decir “Agua Ceniza” u “Hombre de Brío”. Por su origen indígena mixteco, ha tenido contacto y relación con diferentes Abuelos de las diferentes Comunidades Indígenas de México, poseedores del conocimiento ancestral Olmeca-Tolteca-Mexica. Tal situación le ha permitido vivir las costumbres, tradiciones y cosmovisión de los pueblos del Anahuac, así como pregonar este valioso conocimiento, considerándolo como el reencuentro del Individuo con su verdadera esencia y con su verdadera Familia: El Padre Cielo, la Madre Tierra, el Fuego, el Aire, el Agua y toda forma de manifestación de la Vida.

Tags: Cultura Anáhuac, Espiritualidad

Tomado de:

http://www.mastay.info/2012/05/el-quincunce/

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Chac Mool dentro del templo de Kukulkán
Chac Mool dentro del templo de Kukulkán (Photo credit: Wikipedia)
"Atlantean" columns from the Nahua c...
“Atlantean” columns from the Nahua culture of the Toltecs at Tula. (Photo credit: Wikipedia)