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EL QUINCUNCE (TOLTECAYOTL)

EL QUINCUNCE (TOLTECAYOTL)

Unknown

© condiciones al final

Hoy quiero compartir un escrito que me abrió los ojos hacia la filosofía mesoamericana (del Anáhuac) cuyo origen se remonta miles de años y llegó hasta el Siglo XVI, cuando fue casi eliminada por los conquistadores y evangelizadores.  También trata de la Cruz de Quetzalcóatl.  No es de extrañar que los aztecas y demás mesoamericanos aceptaran la religión católica  al ver la cruz, que ellos conocían tan bien, en el broche de la Virgen de Guadalupe, después de su aparición en el cerro del Tepeyacac (Tepeyac) en 1531.

“El Quincunce (toltecayotl)

El Quincunce simboliza mediante el “encuentro armónico” de cuatro mariposas el «equilibrio» entre el aspecto espiritual y material del mundo, y también entre el intuitivo y el racional. Las mariposas elevan así su vuelo hacia las cuatro direcciones en busca de las luminosas alturas, haciendo que el soplo divino del centro desprenda al espíritu de su envoltura terrenal para elevarlo hacia el Cielo.

Si se pudiera definir con una sola palabra la Toltecayotl, el término que puede sintetizar tal complejo y profundo sistema de pensamiento y acción sería «equilibrio». En efecto, los antiguos abuelos toltecas buscaron por diferentes caminos “el arte de vivir en armonía”, armonía que lograron a través del equilibrio. Lo que es equilibrado y/o armónico es bello. Por ello, las armas del “Guerrero de la Muerte Florecida” por excelencia son simbólicamente “la Flor” y “el Canto”, metáfora que alude a la flor como belleza y al canto como sabiduría.

Con “Flor y Canto” los guerreros buscan equilibrar “Los Cuatro Rumbos de la Existencia”, porque los Toltecas simbólicamente dividen el cuerpo humano en cuatro partes:

  • la primera, la parte de la cintura a la cabeza que simboliza el Cielo, la cual a su vez es representada con el ave de más bello plumaje, el Quetzal, en conjunto estos símbolos se asocian al Espíritu;
  • la segunda, la parte de la cintura a los pies, que simboliza la Tierra, que a su vez, se representa con la serpiente que repta sobre la Madre Tierra y que en lengua náhuatl se nombra Cóatl;

En conjunto, ambos símbolos se asocian con la materia. De aquí surge el principio filosófico de el “Quetzal-cóatl”, es decir, un principio de «equilibrio» entre el aspecto espiritual y material del mundo y la vida, el cual constituye una manifestación de conocimiento que se encarna a través de la “batalla florida”, entendida como la lucha interior del Guerrero por encontrar el equilibrio y el vivir en armonía.

Sin embargo, el Ser Humano al mismo tiempo es subdividido en dos mitades longitudinales:

  • la tercera, la parte derecha llamada «tonal», que está asociada a la parte solar, masculina, activa, seca, visible y sobre todo al uso de la “razón” para percibir el mundo;
  • la cuarta, la parte izquierda llamada «nahual», que está asociada a la parte lunar, pasiva, húmeda, invisible y sobre todo al uso de la “intuición”.

El mundo y la vida se perciben como un doble par de opuestos complementarios. Quetzal-cóatl y Tonal-Nahual, que requieren de un poderoso «intento» para equilibrar la cuádruple dualidad divina que se resuelve con el «equilibrio».

El resultado de la “Batalla Florida” es el máximo logro de encontrar el difícil equilibrio. El campo de batalla es la vida cotidiana. Un complicado juego dialéctico de las fortalezas y las debilidades de cada individuo en el terreno de las fuerzas gravitatorias que “arrastran a la materia” hacia los abismos de la estupidez humana. De esta manera, “La Batalla Florida” da sentido y significado a la vida.

El logro del equilibrio de estos “Cuatro Rumbos de la Existencia” se resuelve en una “Quinta Dirección”, en forma positiva, es decir, logrando el justo equilibro entre “los dos pares complementarios” Quetzal―Cóatl y Tonal―Nahual, el resultado de la ansiada elevación o trascendencia existencial. En forma negativa, es decir, cuando no existe coherencia y equilibrio por hacer prevalecer a una cualquiera de “las direcciones”, se precipita la caída del individuo en los abyectos abismos de la degradación humana y la intrascendencia existencial.

Esta “Quinta Dirección” los antiguos Abuelos la llamaron simbólicamente de diversas formas, como por ejemplo: Macuilxochitl (Cinco Flor) o “La Cruz de Quetzalcóatl”. La Maestra Laurette Séjourné la llamó el Quincunce, en su célebre obra “Pensamiento y Religión en el México Antiguo”.

El símbolo en síntesis es una cruz con un centro equilibrador. Puede estar representado con un círculo y cuatro pétalos figurando una flor.

macuilxochitl-280x300
macuilxochitl-280×300

Puede encontrarse como una cruz bordeada de una cruz mayor con cuatro segmentos por lado, o un cuadrado anexando en cada cara por un trapecio.

cruz-de-quetzalcoatl
cruz-de-quetzalcoatl

La iconografía anahuaca es múltiple y diversa para representar este símbolo filosófico, eje y fundamento del pensamiento Tolteca. Ha quedado en códices, estelas y sobre todo en su arquitectura, que guarda un perfecto equilibrio entre esta sabiduría humana y la mecánica celeste.

Sin embargo, existe el símbolo por excelencia de esta metáfora filosófica. La base de la idea parte de que el “Alma” de los Guerreros de la Muerte Florecida se representa por excelencia con una mariposa, que todos los guerreros llevaban en el pecho. Se puede apreciar este clásico símbolo justamente en las formidables esculturas conocidas como “Los Atlantes”, que se encuentran en la pirámide principal de Tula, Hidalgo o en las diversas esculturas conocidas como “Chac Mool”.

Atlante-de-Tula-300x295
Atlante-de-Tula-300×295

La mariposa eleva su vuelo en busca de las luminosas alturas cuando el espíritu del guerrero se desprende de su envoltura terrenal. La mariposa vuela hacia el principio generador, en busca de la Luz. La materia ha cumplido su misión y se reintegra a la Madre Tierra y la mariposa busca al Padre, al Sol.

Con este pensamiento poético-filosófico, los sagrados abuelos toltecas simbolizaron la Toltecáyotl con cuatro mariposas con la mirada dirigida hacia los cuatro puntos cardinales o rumbos de la existencia. Sí una mariposa negra mira al norte (Mictlampa), se delinea sobre fondo blanco; y para crear ese equilibrio su contraparte blanca mira al sur (Huitztlampa) y se la delineada sobre fondo negro. De la misma manera, a la mariposa negra que observa el este (Tlahuiztlampa) se la ubica sobre fondo blanco y su contraparte, la mariposa blanca que mira hacia el oeste (Cihuatlampa) se la delinea sobre fondo negro.

Quincunce Toltecayotl
Quincunce Toltecayotl

Lo asombroso de este símbolo filosófico tolteca, es que en el centro, de donde parten las cuatro mariposas hacia los cuatro puntos cardinales, se forma un quinto símbolo con un profundo sentido espiritual. En efecto, el “encuentro armónico” en el centro de las cuatro mariposas produce, gracias a la sabiduría de los toltecas y al talento y creatividad de los tlacuilos anahuacas, un estilizado caracol cortado de manera longitudinal, emblema de Quetzalcóatl y de su “soplo divino” que da conciencia a la materia.

El símbolo al que aspiran los “guerreros de la muerte florecida” nos es así representado con maravillosa estética y sencillez en la alegoría de las mariposas, el caracol y la cruz de Quetzalcóatl, un mensaje espiritual de profunda trascendencia y vigencia humana. Como sabemos, la civilización del Anáhuac fue una sola, pero se manifestó a partir de múltiples y diversas culturas en el tiempo y el espacio. Por ello, este símbolo está presente en todas las culturas del Anáhuac, con sus variantes culturales que dependen del lenguaje estético, especialmente entre las culturas del Altiplano y Oaxaca, con la cultura Maya ubicada en la Península de Yucatán y parte de Centro América.

El símbolo de la Toltecáyotl, como apreciará nuestro amable lector, resulta muy parecido al símbolo del Ying Yang de la civilización de Oriente. Los dos nos hablan de cuatro opuestos complementarios, solo que el nuestro es más profundo y complejo, pues incluye al caracol y a la Cruz de Quetzalcóatl. Sin embargo, Descartes decía que “la luz es una sola, por mucho que ilumine múltiples objetos”. La sabiduría humana es en consecuencia una sola, por mucho que sean múltiples las formas que tienen las culturas de expresarla.

El problema de los Mexicanos es que hemos sido educados “como extranjeros incultos en nuestra propia tierra”. Conocemos los “clichés” de la cultura grecolatina y un poco de otras civilizaciones, pero desconocemos totalmente la riqueza de la sabiduría humana que posee nuestra milenaria Cultura Madre, que es una de las seis más antiguas y cuyo origen se dio de forma autónoma.

En consecuencia, nuestra pobreza proviene de nuestra ignorancia y nuestra desolación de estar perdidos desde hace quinientos años en el “laberinto de la soledad”. Copiando y exaltando lo ajeno y sistemáticamente despreciando e ignorando lo propio. Explotando ferozmente al débil y tirándonos mansamente ante los pies del poderoso opresor/colonizador. El futuro de la Tierra le pertenece a nuestras hijas e hijos, y que no son otros que nuestras abuelas y nuestros abuelos de un milenario pasado.

Agradecimientos:

Me gustaría manifestar el más profundo agradecimiento a Pina Saucedo, de Bandera de la Paz en Durango, a la Red ArcoIris 13, a Uuc Kan y a Guillermo Marín, por su gran apoyo y aporte de información a Oikos para la realización de este artículo, puesto que con su apoyo es posible compartir con nuestros lectores el significado del Quincunce, del símbolo Maya del Hunab Ku y del peregrinar del Guerrero por Tierras del Anáhuac.

This post is also available in: Inglés

Autor/a: Lino Ramírez (Tizaá)

Tizaá Lino René Ramírez y Márquez es originario de Acatlán de Osorio, en la Región Mixteca del estado de Puebla, México; Acatlán, y que en lengua Nahuatl quiere decir “Lugar de Carrizos”. Tizaá proviene del Mixteco y quiere decir “Agua Ceniza” u “Hombre de Brío”. Por su origen indígena mixteco, ha tenido contacto y relación con diferentes Abuelos de las diferentes Comunidades Indígenas de México, poseedores del conocimiento ancestral Olmeca-Tolteca-Mexica. Tal situación le ha permitido vivir las costumbres, tradiciones y cosmovisión de los pueblos del Anahuac, así como pregonar este valioso conocimiento, considerándolo como el reencuentro del Individuo con su verdadera esencia y con su verdadera Familia: El Padre Cielo, la Madre Tierra, el Fuego, el Aire, el Agua y toda forma de manifestación de la Vida.

Tags: Cultura AnáhuacEspiritualidad

Tomado de:

http://www.mastay.info/2012/05/el-quincunce/

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Chac Mool dentro del templo de Kukulkán
Chac Mool dentro del templo de Kukulkán (Photo credit: Wikipedia)
"Atlantean" columns from the Nahua c...
“Atlantean” columns from the Nahua culture of the Toltecs at Tula. (Photo credit: Wikipedia)

EL QUINCUNCE (TOLTECAYOTL)

Hoy quiero compartir un escrito que me abrió los ojos hacia la filosofía mesoamericana (del Anáhuac) cuyo origen se remonta miles de años y llegó hasta el Siglo XVI, cuando fue casi eliminada por los conquistadores y evangelizadores.  También trata de la Cruz de Quetzalcóatl.  No es de extrañar que los aztecas y demás mesoamericanos aceptaran la religión católica  al ver la cruz, que ellos conocían tan bien, en el broche de la Virgen de Guadalupe, después de su aparición en el cerro del Tepeyacac (Tepeyac) en 1531.

“El Quincunce (toltecayotl)

El Quincunce simboliza mediante el “encuentro armónico” de cuatro mariposas el «equilibrio» entre el aspecto espiritual y material del mundo, y también entre el intuitivo y el racional. Las mariposas elevan así su vuelo hacia las cuatro direcciones en busca de las luminosas alturas, haciendo que el soplo divino del centro desprenda al espíritu de su envoltura terrenal para elevarlo hacia el Cielo.

Si se pudiera definir con una sola palabra la Toltecayotl, el término que puede sintetizar tal complejo y profundo sistema de pensamiento y acción sería «equilibrio». En efecto, los antiguos abuelos toltecas buscaron por diferentes caminos “el arte de vivir en armonía”, armonía que lograron a través del equilibrio. Lo que es equilibrado y/o armónico es bello. Por ello, las armas del “Guerrero de la Muerte Florecida” por excelencia son simbólicamente “la Flor” y “el Canto”, metáfora que alude a la flor como belleza y al canto como sabiduría.

Con “Flor y Canto” los guerreros buscan equilibrar “Los Cuatro Rumbos de la Existencia”, porque los Toltecas simbólicamente dividen el cuerpo humano en cuatro partes:

  • la primera, la parte de la cintura a la cabeza que simboliza el Cielo, la cual a su vez es representada con el ave de más bello plumaje, el Quetzal, en conjunto estos símbolos se asocian al Espíritu;
  • la segunda, la parte de la cintura a los pies, que simboliza la Tierra, que a su vez, se representa con la serpiente que repta sobre la Madre Tierra y que en lengua náhuatl se nombra Cóatl;

En conjunto, ambos símbolos se asocian con la materia. De aquí surge el principio filosófico de el “Quetzal-cóatl”, es decir, un principio de «equilibrio» entre el aspecto espiritual y material del mundo y la vida, el cual constituye una manifestación de conocimiento que se encarna a través de la “batalla florida”, entendida como la lucha interior del Guerrero por encontrar el equilibrio y el vivir en armonía.

Sin embargo, el Ser Humano al mismo tiempo es subdividido en dos mitades longitudinales:

  • la tercera, la parte derecha llamada «tonal», que está asociada a la parte solar, masculina, activa, seca, visible y sobre todo al uso de la “razón” para percibir el mundo;
  • la cuarta, la parte izquierda llamada «nahual», que está asociada a la parte lunar, pasiva, húmeda, invisible y sobre todo al uso de la “intuición”.

El mundo y la vida se perciben como un doble par de opuestos complementarios. Quetzal-cóatl y Tonal-Nahual, que requieren de un poderoso «intento» para equilibrar la cuádruple dualidad divina que se resuelve con el «equilibrio».

El resultado de la “Batalla Florida” es el máximo logro de encontrar el difícil equilibrio. El campo de batalla es la vida cotidiana. Un complicado juego dialéctico de las fortalezas y las debilidades de cada individuo en el terreno de las fuerzas gravitatorias que “arrastran a la materia” hacia los abismos de la estupidez humana. De esta manera, “La Batalla Florida” da sentido y significado a la vida.

El logro del equilibrio de estos “Cuatro Rumbos de la Existencia” se resuelve en una “Quinta Dirección”, en forma positiva, es decir, logrando el justo equilibro entre “los dos pares complementarios” Quetzal―Cóatl y Tonal―Nahual, el resultado de la ansiada elevación o trascendencia existencial. En forma negativa, es decir, cuando no existe coherencia y equilibrio por hacer prevalecer a una cualquiera de “las direcciones”, se precipita la caída del individuo en los abyectos abismos de la degradación humana y la intrascendencia existencial.

Esta “Quinta Dirección” los antiguos Abuelos la llamaron simbólicamente de diversas formas, como por ejemplo: Macuilxochitl (Cinco Flor) o “La Cruz de Quetzalcóatl”. La Maestra Laurette Séjourné la llamó el Quincunce, en su célebre obra “Pensamiento y Religión en el México Antiguo”.

El símbolo en síntesis es una cruz con un centro equilibrador. Puede estar representado con un círculo y cuatro pétalos figurando una flor.

macuilxochitl-280x300
macuilxochitl-280×300

Puede encontrarse como una cruz bordeada de una cruz mayor con cuatro segmentos por lado, o un cuadrado anexando en cada cara por un trapecio.

cruz-de-quetzalcoatl
cruz-de-quetzalcoatl

La iconografía anahuaca es múltiple y diversa para representar este símbolo filosófico, eje y fundamento del pensamiento Tolteca. Ha quedado en códices, estelas y sobre todo en su arquitectura, que guarda un perfecto equilibrio entre esta sabiduría humana y la mecánica celeste.

Sin embargo, existe el símbolo por excelencia de esta metáfora filosófica. La base de la idea parte de que el “Alma” de los Guerreros de la Muerte Florecida se representa por excelencia con una mariposa, que todos los guerreros llevaban en el pecho. Se puede apreciar este clásico símbolo justamente en las formidables esculturas conocidas como “Los Atlantes”, que se encuentran en la pirámide principal de Tula, Hidalgo o en las diversas esculturas conocidas como “Chac Mool”.

Atlante-de-Tula-300x295
Atlante-de-Tula-300×295

La mariposa eleva su vuelo en busca de las luminosas alturas cuando el espíritu del guerrero se desprende de su envoltura terrenal. La mariposa vuela hacia el principio generador, en busca de la Luz. La materia ha cumplido su misión y se reintegra a la Madre Tierra y la mariposa busca al Padre, al Sol.

Con este pensamiento poético-filosófico, los sagrados abuelos toltecas simbolizaron la Toltecáyotl con cuatro mariposas con la mirada dirigida hacia los cuatro puntos cardinales o rumbos de la existencia. Sí una mariposa negra mira al norte (Mictlampa), se delinea sobre fondo blanco; y para crear ese equilibrio su contraparte blanca mira al sur (Huitztlampa) y se la delineada sobre fondo negro. De la misma manera, a la mariposa negra que observa el este (Tlahuiztlampa) se la ubica sobre fondo blanco y su contraparte, la mariposa blanca que mira hacia el oeste (Cihuatlampa) se la delinea sobre fondo negro.

Quincunce Toltecayotl
Quincunce Toltecayotl

Lo asombroso de este símbolo filosófico tolteca, es que en el centro, de donde parten las cuatro mariposas hacia los cuatro puntos cardinales, se forma un quinto símbolo con un profundo sentido espiritual. En efecto, el “encuentro armónico” en el centro de las cuatro mariposas produce, gracias a la sabiduría de los toltecas y al talento y creatividad de los tlacuilos anahuacas, un estilizado caracol cortado de manera longitudinal, emblema de Quetzalcóatl y de su “soplo divino” que da conciencia a la materia.

El símbolo al que aspiran los “guerreros de la muerte florecida” nos es así representado con maravillosa estética y sencillez en la alegoría de las mariposas, el caracol y la cruz de Quetzalcóatl, un mensaje espiritual de profunda trascendencia y vigencia humana. Como sabemos, la civilización del Anáhuac fue una sola, pero se manifestó a partir de múltiples y diversas culturas en el tiempo y el espacio. Por ello, este símbolo está presente en todas las culturas del Anáhuac, con sus variantes culturales que dependen del lenguaje estético, especialmente entre las culturas del Altiplano y Oaxaca, con la cultura Maya ubicada en la Península de Yucatán y parte de Centro América.

El símbolo de la Toltecáyotl, como apreciará nuestro amable lector, resulta muy parecido al símbolo del Ying Yang de la civilización de Oriente. Los dos nos hablan de cuatro opuestos complementarios, solo que el nuestro es más profundo y complejo, pues incluye al caracol y a la Cruz de Quetzalcóatl. Sin embargo, Descartes decía que “la luz es una sola, por mucho que ilumine múltiples objetos”. La sabiduría humana es en consecuencia una sola, por mucho que sean múltiples las formas que tienen las culturas de expresarla.

El problema de los Mexicanos es que hemos sido educados “como extranjeros incultos en nuestra propia tierra”. Conocemos los “clichés” de la cultura grecolatina y un poco de otras civilizaciones, pero desconocemos totalmente la riqueza de la sabiduría humana que posee nuestra milenaria Cultura Madre, que es una de las seis más antiguas y cuyo origen se dio de forma autónoma.

En consecuencia, nuestra pobreza proviene de nuestra ignorancia y nuestra desolación de estar perdidos desde hace quinientos años en el “laberinto de la soledad”. Copiando y exaltando lo ajeno y sistemáticamente despreciando e ignorando lo propio. Explotando ferozmente al débil y tirándonos mansamente ante los pies del poderoso opresor/colonizador. El futuro de la Tierra le pertenece a nuestras hijas e hijos, y que no son otros que nuestras abuelas y nuestros abuelos de un milenario pasado.

Agradecimientos:

Me gustaría manifestar el más profundo agradecimiento a Pina Saucedo, de Bandera de la Paz en Durango, a la Red ArcoIris 13, a Uuc Kan y a Guillermo Marín, por su gran apoyo y aporte de información a Oikos para la realización de este artículo, puesto que con su apoyo es posible compartir con nuestros lectores el significado del Quincunce, del símbolo Maya del Hunab Ku y del peregrinar del Guerrero por Tierras del Anáhuac.

This post is also available in: Inglés

Autor/a: Lino Ramírez (Tizaá)

Tizaá Lino René Ramírez y Márquez es originario de Acatlán de Osorio, en la Región Mixteca del estado de Puebla, México; Acatlán, y que en lengua Nahuatl quiere decir “Lugar de Carrizos”. Tizaá proviene del Mixteco y quiere decir “Agua Ceniza” u “Hombre de Brío”. Por su origen indígena mixteco, ha tenido contacto y relación con diferentes Abuelos de las diferentes Comunidades Indígenas de México, poseedores del conocimiento ancestral Olmeca-Tolteca-Mexica. Tal situación le ha permitido vivir las costumbres, tradiciones y cosmovisión de los pueblos del Anahuac, así como pregonar este valioso conocimiento, considerándolo como el reencuentro del Individuo con su verdadera esencia y con su verdadera Familia: El Padre Cielo, la Madre Tierra, el Fuego, el Aire, el Agua y toda forma de manifestación de la Vida.

Tags: Cultura Anáhuac, Espiritualidad

Tomado de:

http://www.mastay.info/2012/05/el-quincunce/

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Chac Mool dentro del templo de Kukulkán
Chac Mool dentro del templo de Kukulkán (Photo credit: Wikipedia)
"Atlantean" columns from the Nahua c...
“Atlantean” columns from the Nahua culture of the Toltecs at Tula. (Photo credit: Wikipedia)

MEDICINA TRADICIONAL INDÍGENA Y MEDICINA INSTITUCIONALIZADA/CÓDICE DE LA CRUZ BADIANO

Códice de la Cruz-Badiano, tratado soobre la herbolaria utilizada por los chamanes y curanderos aztecas antes de la conquista

© condiciones al final

MEDICINA TRADICIONAL INDÍGENA

Y MEDICINA INSTITUCIONALIZADA.

A  los  investigadores  insertos  en  el  modo  de  pensar  de  la  cultura occidental, no puede escapársenos que existen otras practicas  y realidad  ajenas a nuestra lógica y con diferentes metodologías,  ya  que  pertenecen a cosmovisiones distintas y responden a otros intereses y necesidades.

La Medicina Tradicional es una de  esas  “realidades  diferentes“,  y  solo hasta  fechas muy recientes se le ha empezado a conceder cierta importancia en el proceso salud-enfermedad.

El  I  y  II  TALLER  DE  MEDICINA TRADICIONAL Y MEDICINA INSTITUCIONAL

Fueron organizados  por  FUCOL y llevados  a  cabo  en   Colombia,  el  punto  de mayor insistencia fue la necesidad de incidir en el eje  de  los  programas oficiales  de  medicina  facultativa  y  la  ignorancia  de los que diseñan dichos programas sobre el riquísimo y  complejo  acervo  de   conocimientos  y  practicas curativas de los indígenas, lo  que  origina  un  paternalismo entre  los  que  pretenden  curar  a  sociedades   “incapaces”  para  ello, pretendiendo  protegerlos  y  guiarlos   diseñando   planes   que   ignoran las condiciones especificas de cada grupo y parten del supuesto de que los indígenas están sumidos en la ignorancia y la irracionalidad y perecen pasivamente.

COSMOVISIÓN INDÍGENA

Si bien es cierto que el proceso  de  coloniaje  y dominación que estos grupos han sufrido por varios siglos han impedido un mayor desarrollo de conocimientos, “racionales”, y también han detenido el adelanto de sus propias nociones empíricas, los estudios antropológicos y botánicos nos  permiten  ver  que  los  indígenas  tienen  sus  propios  sistemas interpretativos y una cosmovisión característica [holística] sobre el proceso salud-enfermedad y sobre el cuerpo humano y su manejo dentro de un contexto familiar, social y religioso, pues  para  ellos  no  existe  una simple enfermedad,  sino  un  enfermo  inserto  en  un  sistema  cultural,psicológico, emocional  y  religioso,  que  ha caído en una desarmonía y el objetivo  es  volver  a  armonizarlo  con  el  todo.  Por  supuesto  estos conocimientos forman parte de modelos de comprensión y acción articulados y entendidos de manera distinta en cada grupo, según su cultura, ecología, cosmovisión, religión e ideología, y  para  ellos,  el  arte  de  curar se conforma de acuerdo a las relaciones sociales de cada grupo indígena.

Con frecuencia, debido a que el principio integrador es religioso, la curación forma parte del sistema filosófico y entra en el terreno de lo sagrado.  En consecuencia, la curación se lleva a cabo tanto empleando practicas empíricas, como el manejo de la botánica [plantas medicinales], la cura por el agua, masajes, baños con elementos naturales [como vapor, plantas, miel, aguardiente, jugos de frutas, etc.], dietas y otros, así como a elementos mágicos o metafísicos [energía magnética, imposición de las manos, trance, hipnosis, rituales, etc.], aún escasamente comprendidos por la cultura occidental, pues no estamos familiarizados con su racionalidad y sus explicaciones causales, que tienen una concepción y un tratamiento de la enfermedad que no es individual, sino social y en la que se considera que aquella es resultado de un desajuste del individuo, de la familia o del grupo con sus propias pautas sociales.  También se interpreta la enfermedad como efecto de la magia o de fuerzas metafísicas que se han provocado por un comportamiento inadecuado.

EL CHAMÁN O SHAMAN

Portada del Códice De la Cruz.Badiano

Para compararlas, debe tomarse en cuenta que la práctica indígena de la medicina es holística, en tanto que no trata al enfermo como un simple elemento aislado, y para sanarlo, además del uso de plantas medicinales, se convocan elementos sobrenaturales o “mágicos” [como rituales, música, sugestión,  trance  del  chamán,  etc.],   ya  que  el  paciente  es considerado como  parte integrante de un grupo social, al que el chamán debe reintegrar  a su sociedad, involucrando para ello tanto al enfermo como a la familia, y aún su relación con el resto del grupo, reiterando así sus vínculos con éste. Los chamanes [llamaremos genéricamente así a todos los curanderos] y las curaciones a base de plantas medicinales y otros medios, no han sido suficientemente estudiados, pero su poder curativo no puede ser negado y las investigaciones al respecto deberán servir para tener un punto de referencia en cuanto a resultados de la Medicina Tradicional y las plantas medicinales, así como las otras técnicas, en contraposición con la Medicina Institucionalizada.

Para curar, puesto que no es especialista como los médicos occidentales, el chamán cura a todo el conjunto que esta desequilibrado, es decir, trata de equilibrar tanto el cuerpo como la psiquis, la familia y la sociedad.

Aunque sus vías no son científicas [en tanto que lógicas y racionales a la manera occidental] y por lo tanto no son totalmente comprendidas por nosotros, debemos tener en cuenta que sí existe un saber curativo; quizá limitado a los padecimientos que ellos  ya  controlaban  y  curaban  antes de  la  conquista,  pues  las  enfermedades  de  origen  europeo  llegaron cuando  la  cultura  y  los  conocimientos  ya  estaban  dislocados  y sometidos, y esas patologías les eran desconocidas y por lo tanto escapaban a su control, haciéndolos así dependientes, para su curación, de la medicina de sus propios dominadores.

EXPANSIÓN COLONIAL DE ESPAÑA Y ENFERMEDAD

Los españoles, desde la Colonia, controlaron el proceso curativo, y la metrópoli monopolizó las investigaciones y el tratamiento de las enfermedades con miras a la expansión colonial; incluso usando explícitamente la enfermedad como medio de sometimiento o exterminio de poblaciones indígenas, como ha quedado asentado en algunos documentos coloniales (guerra bacteriológica).

CONTAGIO DE VIRUELA DE LOS ESPAÑOLES A LOS AZTECAS

CÓDICE DE LA CRUZ-BADIANO

CÓDICE DE LA CRUZ-BADIANO O CODEX BARBERINI
CÓDICE DE LA CRUZ-BADIANO O CODEX BARBERINI

 

Por  otro  lado,  Hernán Cortés en algunas de sus “Cartas de Relación” que enviaba al Rey de España, mencionaba cómo los chamanes y curanderos aztecas habían curado a los españoles de enfermedades que éstos no conocían y también durante la Colonia se registraron los conocimientos indígenas sobre herbolaria y Medicina tradicional y de ello existe un documento histórico valiosísimo: el CÓDICE DE LA CRUZ-BADIANO” en el cual se registran los medios curativos utilizados por los aztecas antes de la Conquista.

PÁGINA DEL CÓDICE DE LA CRUZ-BADIANO
PÁGINA DEL CÓDICE DE LA CRUZ-BADIANO

Muchos de ellos eran también usados en Europa en esa época; pero algunos han ido siendo “descubiertos”  por  la  medicina    occidental,  mucho  tiempo  después de  que los  aztecas los conocieran y  utilizaran;  por  ejemplo,  los  tres  principales  síntomas  de  la angina  de  pecho,  están  descritos  por  Martin  de la  Cruz200  años antes de que el médico inglés William Haberdeen los describiera.

PÁGINA ILUSTRADA DEL CÓDICE DE LA CRUZ-BADIANO
Página Ilustrada del Códice De la Cruz Badiano.

Este Códice es una de las fuentes mas importantes, desde el punto de vista medico, para conocer la  herbolaria  y  la  Medicina  Tradicional  que  se practicaba en el México Prehispánico,  pues  esta  ilustrado con figuras a colores de hierbas, flores y  arboles  pintados a la manera indígena y nos facilita un enorme caudal de datos acerca de las plantas medicinales y sus usos,  así  como  también  las   aplicaciones  de  las  drogas  utilizadas terapéuticamente y de donde  eran extraídas; pero no solo  eso,  sino  que también tiene enseñanzas sobre  ética  y  moral  para los médicos, que son comparables a los criterios morales de Hipócrates.

Yerbas Medicinales utilizadas por los aztecas, ilustradas en el Códice de la Cruz-Badiano
Yerbas Medicinales utilizadas por los aztecas, ilustradas en el Códice de la Cruz-Badiano
ILUSTRACIÓN DEL CÓDICE DE LA CRUZ-BADIANO

También cabe hacer notar que incluye elementos que se consideran mágicos, poniendo de  manifiesto  que  la  mente  manda  sobre  el cuerpo y que la sugestión y  otros mecanismos sicológicos forman parte muy importante del proceso salud-enfermedad y son esenciales para la curación, desde el punto de vista del paciente.

No sabemos a ciencia cierta si el libro fue escrito para dar a conocer en España los  conocimientos  médicos de los aztecas; si fue así, no llevo a cabo su cometido, pues [quizá debido a que en España no existía la mayoría de las plantas medicinales que se utilizaban aquí, y aunque existieran, no había  médicos  que  las  supieran  o  quisieran  utilizar, a pesar de las indicaciones contenidas en él] dicho libro, tal vez debido a su  falta  de empleo  práctico,  quedó  olvidado  en  la  biblioteca  de  El  Escorial, de donde paso, probablemente en el siglo XVII, a  posesión  del  Cardenal Francisco Barberini, cuando este fue Legado Apostólico en España  [por lo cual también se le conoce como CODEX BARBERINI]; después, el cardenal fue encargado de la Biblioteca del Vaticano y donó el  Códice  a  ésta,  donde permaneció ignorado hasta 1929, cuando fue encontrado fortuitamente por dos investigadores  de Estados Unidos  y  finalmente,  en  mayo  de  1990  fue  obsequiado por el Papa Juan Pablo II, al Presidente de México, Lic. Carlos Salinas de Gortari.

Página del Códice De la Cruz-Badiano

Tanto Martin de la Cruz,  como  Juan  Badiano, fueron alumnos y profesores en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco y se  piensa que el códice fue escrito principalmente para enviarlo como obsequia a Su Majestad, Carlos V, para mostrarle algunas de las riquezas encontradas  en los territorios conquistados para él por Hernán Cortés, esperando que al ver el libro, entre otras cosas, renovara el subsidio al Colegio  de  Santa Cruz de Tlatelolco; lo cual fue logrado un poco después.Este pequeño libro manuscrito, impreso en papel italiano, mide unos 15 por 20  cm.,  está  empastado  en terciopelo  color  guinda,  y  contiene  140 paginas  primorosamente  policromadas  y dibujadas a mano por el  indígena Martin  de  la  Cruzprofesor  de  practicas  medicinales  nahuas, quien lo  escribió  en  este  idioma  en  forma  de  códice;  fue  traducido  al latín por Juan Badiano, otro  indígena  “lector de latín“,   discípulo  de Fray Bernardino de Sahagún.

Nopal, planta utilizada por la medicina tradicional azteca, registrado en el Códice De la Cruz-Badiano.

Este Códice ha sido reproducido en otros países [Hay una copia en el castillo de Windsor, Inglaterra] y fue publicado en Estados Unidos [en Baltimore], por The Maya Society Publication, No. 22, bajo el titulo de:  “THE DE LA CRUZ-BADIANO AZTEC HERBAL OF 1552“; y después en México por Editorial Vargas Rea y El Diario Español, en 1952, bajo el titulo de:  “Libellus de Medicinalibus Indorum HerbisEl Manuscrito Pictórico Mexicano-Latino de Martin de la Cruz y Juan Badiano, de 1552″.

Ojalá que los médicos mexicanos, ya que el original de este Códice está en nuestro país desde hace casi dos décadas, sientan interés en conocer nuestra Medicina Tradicional y la  estudien  con  mente  científica,  pero  también  abierta a  nuevos conocimientos, aunque estos daten de hace mas de cuatro siglos.

LAS COMUNIDADES INDÍGENAS Y LA SALUD

Ritual Curativo de Indígenas de los Andes

Ritual Curativo de Indígenas de Los Andes

Regresando a la  situación de carencia de salud que priva hoy día en las comunidades indígenas, y que es  producto  del  proceso  de  destrucción sociocultural  y  ecológica,  y  no  debida a  una falta de  conocimiento o de incapacidad histórica en lo que a  la  salud  se  refiere,  debemos aceptar  que  dichas  comunidades  en  su  largo  proceso  de adaptación  a  su  ambiente  natural,  generaron  sistemas  de  conocimiento  de  su propio entorno, dando énfasis a la prevención de la enfermedad y tratando esta, cuando se presentaba, como un hecho social.

Los programas institucionales de la medicina occidental, con frecuencia se elaboran en los centros urbanos a partir de un casi desconocimiento del medio para el cual se proponen, además de que menosprecian o ignoran los conocimientos indígenas y se parte del supuesto de que estos son ignorantes y de que se les tiene que guiar y proteger, pero los resultados son muy otros, ya que una vez que pasa la campaña [a veces originada en  intereses puramente políticos], la salud muchas veces resulta empobrecida debido al uso indiscriminado de fármacos o medicinas de patente.

LA MEDICINA OCCIDENTAL INSTITUCIONALIZADA

La medicina institucional esta inmersa en la ideología y los mecanismos de poder occidentales, y debido a ello tiene el monopolio de la salud, ya que incluso, en algunos casos, llega a la  penalización  de  otras  prácticas, como la homeopatía, la acupuntura, etc.

  • ¿Cuáles son las causas de ese etnocentrismo occidental?
  • ¿Y   por que no ha validado el estudio de la medicina tradicional, incorporando a su acervo tan solo una ínfima parte de ese conocimiento ancestral?

Si la razón fundamental de la medicina es la curación  de  las  personas enfermas

  • ¿Por que no se aceptan prácticas que están encaminadas a ello?
  • ¿Cuáles son las  causas  de  la  no  aceptación  de  prácticas  curativas diferentes  [la  etnomedicina  y  otras]  a las de la Medicina Occidental Institucionalizada?

Todas  estas  son  preguntas  que  deberíamos  poder contestar.

Sin menospreciar la medicina institucional, podemos replantear algunos puntos en cuanto a su práctica, pensando en la aplicación de los recursos  existentes en beneficio de las mayorías, puesto que dichos recursos son más accesibles y eliminan -o disminuyen- la iatrogenia[i].


[i] Daño causado por un procedimiento médico o por un médico a su paciente, ya sea por negligencia, ignorancia o mala fe. También daño colateral causado por los medicamentos de patente, que “curan” los síntomas de una enfermedad sin eliminar la causa y además ocasionan otra(s) enfermedad(es).

ALGUNAS DEFINICIONES DE LA MEDICINA TRADICIONAL.

“Las medicinas tradicionales son sistemas terapéuticos validos, pero perfectibles, y que han sido el resultado de experiencias humanas de los pueblos, más al alcance de la gente y menos burocratizados.  En estos y otros aspectos, la medicina moderna tiene un libro de cabecera en los capítulos de la medicina tradicional.  No debe avergonzarnos el tomar del pueblo  todo  aquello  que  puede  ser  útil  para  el  arte  de  curar”: Hipócrates[1].

“La medicina tradicional es un conjunto de conocimientos y prácticas generadas en el seno de la población, transmitidos generacionalmente y que, basada en un saber empírico, ofrece e intenta ofrecer soluciones a    las diversas manifestaciones de la enfermedad, buscando propiciar la salud entre la comunidad.  Este acervo de conocimientos y prácticas Terapéuticas forma parte de la cultura popular y por lo tanto esta sujeto a los cambios y desarrollo de la misma.  La cultura popular, y con Ella su medicina – el arte o la forma de curar- han perdido y heredado, encontrado e incorporado conocimientos diversos a lo largo del tiempo, pero siempre permanece[2]

“Estudiar históricamente una medicina tradicional implica serios problemas.  Cada grupo humano en el que exista un individuo que conozca el manejo de ciertos problemas de salud y los transmita a descendientes    o discípulos, da lugar a una medicina tradicional que puede enriquecerse a medida que entra en contacto con las practicadas por otras comunidades o, inclusive, adopta elementos curativos procedentes de sistemas médicos de carácter académico[3]

“[…] La totalidad del conocimiento y de las prácticas, explicables o no, usadas para diagnosticar, prevenir o eliminar un desequilibrio físico, mental o social, y que se refieren exclusivamente a experiencias del pasado y a la observación transmitida de generación en generación verbalmente o por escrito[4]

CONCLUSIONES:

De las definiciones anteriores, podemos sacar en conclusión que:

La medicina tradicional es un conglomerado de conocimientos pragmáticos  ancestrales aplicados por medio de instrumentos y medios atávicos, transmitidos a través de tradiciones orales o escritas y cuyo objetivo es la conservación y/o  recuperación de la salud del individuo considerado como parte integrante del todo que es la comunidad; aunque no se puede decir que la medicina tradicional sólo es experiencia del pasado transmitida de generación en generación, ni que sólo pertenece a culturas  no occidentales, pues también ocurre que de pronto, en cualquier tipo de sociedad y en cualquier estrato socioeconómico puede surgir un individuo con capacidad de curar, sin que nadie le haya transmitido conocimiento alguno  aunque  la medicina, o arte de curar, es una sola, cada cultura ha desarrollado sus propios procedimientos  y  prácticas  terapéuticas, explicables  o  no,  para  la ciencia que maneja la cultura ahora en el poder.

Por lo anteriormente expuesto, se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que cuando la Medicina Institucional acepte como válido el acervo de conocimientos de la Medicina Tradicional, se verá realmente enriquecida y su objetivo de restablecer, conservar y mejorar la salud será más fácilmente alcanzado, para mayor bienestar de la sociedad.

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

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NOTAS AL PIE


[1] ANZURES y Bolaños, Ma. del Carmen, “Medicinas Tradicionales yAntropología”, en : ­Anales de Antropología­, México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM, Vol. XV, 1978, p. 161.

[2] LOZOYA, Xavier, “Editorial: A manera de Introducción”, en ­RMT­, México, IMEPLAN, Vol II, No. 5, 1978, pp. 3-4.

[3] VIEZCA Treviño, Carlos, “El Papel de la Historia y la Antropología en el Estudio de las Medicinas Tradicionales Mexicanas”, en ­RMT­, México, IMEPLAN, Vol. II, No. 5, 1978.

[4] SOFOWORA, Abayoni, “Evolución de la Medicina Tradicional en la Sociedad Contemporánea con Particular Referencia a Nigeria” en ­RMT­, México, IMEPLAN, año 1, No. 1, 1977, p 35.