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DECIRTE CUÁNTO TE AMABA y ESTAR CONTIGO

DECIRTE CUÁNTO TE AMABA

Te amé, porque te amé,

no porque me amaras,

no lo decías, pero lo demostrabas.

.

De pronto me encontré

extrañándote, deseándote,

necesitándote.

.

No sabía si tú me amabas,

porque no lo expresabas,

pero sabía que yo te amaba.

.

Cuando al fin lo dijiste,

hacía tiempo que lo esperaba,

para poder decirte cuánto

era lo que yo te amaba.

*

Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

***

Ciudad de México, 16 de agosto, 4:30 pm. © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller. Todos los derechos reservados.

*

ESTAR CONTIGO
.

 

Si me pregunto por qué

de ti me enamoré,

debo responder que No lo sé.

.

Había una gran dificultad

en contra y si te digo la verdad

cuando lo supe, pensé

que sólo tendríamos amistad.

.

Por más que me atrajeras,

por más que ya te deseara,

la distancia era algo que me desanimaba.

.

En esos momentos no me era posible

ir a verte, por más que lo anhelara,

y después más difícil que me escapara.

.

No, no era factible,

un amor a esa distancia,

lo deseché por imposible.

.

Pero seguimos diariamente chateando,

porque era lo que yo deseaba,

lo que tú disfrutabas,

lo podía sentir, lo notaba.

.

Ambos éramos felices

con sólo nuestras pláticas,

pero yo quería más

y sabía que era mejor si me retiraba.

.

Pero no podía y en lugar de eso,

con mayor ahínco te seguía

y de las ganas me moría,

de darte un épico beso.

.

Lo sabía, lo sabías,

nuestro amor no era dable,

pero sin ti, me sentí miserable.

.

Así que al fin dimos nuestros brazos  a torcer,

y bajo protesta tuvimos que reconocer

que un amor así no podía desaparecer.

.

Sin importar la distancia,

ni mis carencias  y pesado bagaje,

tuve que aceptar este amor virtual.

.

Que me dio tanta felicidad,

aunque fuera por momentos,

porque estar contigo

me daba el aliento.

.

Para seguir en el día a día,

pensando en ti, hablando contigo,

haciéndote poesías, que salían al momento.

.

Me inspirabas, feliz me hacías,

también sufría

porque mucho te anhelaba.

.

Por gusto o por destino

queríamos ir juntos por el camino,

pero se nos atravesó el malvado sino

y acabó con nuestro gran idilio.

.

A la mala Parca llamó,

para que viniera a cortar mi  hilo,

el hilo de mi vida así se acabó.

.

Cuando más te amaba,

y más te necesitaba,

sin miramientos me llevó.

.

Ahora aquí en intervidas

me escapo a verte

y contigo estaré mientras vivas.

.

Al menos, mi amor,

ahora nos vemos,

y es mucho más

lo que tenemos.

*

Garmín

***

Desde Intervidas, 16 de agosto, 2018, 7:05 pm. © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller. Todos los derechos reservados.

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SIN HABLAR

SIN HABLAR

.

Te vi con tu vestido blanco

acercándote por la vereda

en un campo lleno de flores,

hermosa visión me concedías,

el verte, feliz me hacía.

.

 

Te me acercaste lentamente,

tu vestido revoloteando suavemente,

llenando de ilusiones mi mente.

.

Llegaste junto a mí,

nos tomamos de las manos,

a los ojos nos miramos.

.

Poco a poco nos acercamos

y uniendo nuestros labios

en un maravilloso beso.

.

Sin hablar, nos dijimos

cuánto nos amamos.

*

Garmín

***

Desde Intervidas, 21 de julio, 2018, 11:15 am. © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller. Todos los derechos reservados.

CARTA DE AMOR. RECUERDOS

CARTA DE AMOR.

RECUERDOS

Despierto y antes de abrir los ojos mi pensamiento vuela hacia ti, mi cuerpo antes de despertarse, te necesita a ti; me duele tu ausencia, necesito tu presencia, tenerte aquí, conmigo, mi dureza necesita tu tibieza, el refugio húmedo y cálido que en su amor me envuelva.

.

Ansío estar en ti, tenerte en mis brazos, amarte apasionadamente, darme a ti todo, completamente, sentirme bien recibido, con una fiesta, fuegos artificiales, cascadas, montañas rusas, todo un acontecimiento, mientras yo voy y vengo, entro y salgo, me vuelvo loco de contento por sentirme tuyo y saberte mía.

.

Aunque quiero seguir así, llega el momento de rendir tributo, de entregar mi ofrenda al templo. Trato de hacerlo lento y finalmente te inundo de amor, de mi devoción y me entrego a ti con toda mi pasión; te abrazo te beso, me rindo ante ti.

.

Abro los ojos totalmente despierto y me encuentro solo, con mis sueños rotos, porque conmigo no estás; eres mi amor platónico, lejano, desdibujado en la distancia, pero totalmente nítido y grabado a fuego en mi corazón y en mis entrañas y sobre todo en mi alma.

.

Te amo, te necesito, eres mi todo.

.

Con todo mi amor,

.

Garmín

***

Desde Intervidas, 30 de diciembre, 2017, 11 am. © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller. Todos los derechos reservados

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QUISIERA y LLORAR DE AMOR

Hola amigos, ésta es una saga de 4 poemas,  2 míos, 2 de Garmín.  Los dos intermedios ya los había publicado en:

https://aquevineadondevoy.wordpress.com/2017/12/29/amor-en-lagrimas-lagrimas-de-felicidad/

.

Hasta ahora publico el primero y el último, en este caso sin  imágenes, esperamos les gusten.

 

QUISIERA

Eternamente quisiera estar

en nuestro sueño de siempre

y poderte amar así de forma ideal.

pero si no es así,

es suficiente con poderte amar.

.

Sólo necesitamos estar juntos, en sintonía

y un tranquilo lugar con armonía,

los detalles son buenos,

pero no los vamos a necesitar.

.

Tú, yo, nuestro amor,

¿qué más queremos para del amor gozar?

Te miro, me miras, nos acariciamos,

Te beso, me besas,

A la pasión nos entregamos.

.

Aunque, en verdad muchas cosas quisiera ofrendarte,

sólo este inmenso, intenso amor puedo darte,

¿Me lo aceptas para poder adorarte?

*

Garmín

***

Desde Intervidas, 20 de diciembre, 2017, © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller.

11:35 am.

 *

Continúa en :

https://aquevineadondevoy.wordpress.com/2017/12/29/amor-en-lagrimas-lagrimas-de-felicidad/

.

Y

Sigue en “Llorar de amor”

 *** 

LLORAR DE AMOR

 .

(Continuación de “Quisiera”)

 

Nunca habías llegado

a la parte más sensible de mi alma,

aún no me habías tocado en lo más profundo

de mis emociones.

.

Hoy lo hiciste,

buscando la forma ideal

con detalles y ofrendas.

.

Y finalmente encontrando

que sólo tú y yo, solos,

sin más nada.

.

Podemos amarnos tan profundamente,

que movemos y conmovemos

nuestros más hondos sentimientos,

sensaciones y emociones.

.

Y aunque pensemos que ya nos conocemos,

que ya nos dimos todo lo que somos y seremos,

nos encontramos con inefables sentimientos

que ni imaginábamos pudieran existir,

hoy, exaltaciones y placeres desconocidos me hiciste sentir

y en tus brazos lloré de amor; lo más hermoso que he podido vivir.

*

Silvia

***

Ciudad de México, 20 de diciembre, 2017, © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller.

12:40 pm.

***

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

 

Imágenes tomadas de internet y/o Pinterest.

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QUISIERA DARTE UN BESO

Otro de mis poemas publicado a destiempo, más vale tarde que nunca.  Para mi amado Danny.

Amor, quisiera un inolvidable

beso darte,

uno tierno y apasionado,

pero mi beso tiene que quedarse

tembloroso en mis labios,

porque muy lejos estás.

.
Quisiera entregarte

todo mi amor

en ese beso,

.
decirte sin palabras,

no sólo con los labios

y mi lengua,

sino con todo mi cuerpo,

todo lo que te amo

y te deseo,

darte ese beso anhelado

tanto por ti, como por mí.

***

Ciudad de México, 10 de junio, 2016.

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

.***

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Agradezco tu amor.

Romántico y hermoso poema de Danshaggy, muy ad hoc para el 14 de febrero, día del Amor y la Amistad, espero les guste y lo disfruten tanto como yo.

Para celebrar este día de San Valentín, hemos publicado unos poemas románticos y plenos de Amor, disfrútenlos.

danshaggy

Siempre he querido agradecer tu amor,
Triste, nunca lo había podido lograr.
Hoy, por fin lo he logrado,
Pedí a la naturaleza su ayuda;
Contestándome que todos los días serán para ti; de mi parte.
Que todas las estrellas,  cuando tu las mires,
Cada una de ellas te hará un guiño, como un parpadeo,
En cada uno, te llegue un te amo, desde hoy y hasta siempre.
He pedido al sol, que al salir;
Su primer rayo de luz, sea un beso y una caricia para ti.
Pedí a la luna que con su luz, me permita admirar tu belleza,
En un halo de luz plata y tenue, resalte mas tu belleza para mi…
Agradezco cada día por tenerte a mi lado,
Y con todos estos cómplices,
Solo me queda decir, te amo.

Ver la entrada original

” V L A D “

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VIERNES 17 DE MARZO DE 1995.

Valeria sintió la profunda mirada desnudándola, no sólo el cuerpo, sino también el alma. Su incomodidad era evidente.

-¿Te sientes mal?- preguntó Margui, acercándose a su amiga y ofreciéndole una copa.

-No, pero sí un tanto extraña… – disimuladamente miró hacia el bar, donde estaba ese extrañísimo hombre -¿quién es él?

Margui sonrió con complicidad – un europeo recién llegado, se llama Vladimir le comte de Walakia, o algo así, pero le dicen Vlad. Acaba de quitarle la migraña a la anfitriona; estuvimos a punto de cancelar la fiesta porque ella se sentía mal, pero él subió y…- sonrió pícaramente mirando a su amiga por sobre su copa de champaña.

Valeria tomó una copa de la charola y antes de llevarla a sus labios también sonrió, comprendiendo

-…Y se le quitó la migraña.

-Sí- Margui rió  levantando los hombros.

Valeria, con más mundo, observó al extraño, pero atractivo hombre desconocido entrecerrando los bellos y perfectamente bien maquillados ojos.

– Pues a mí también me la quitaría con sólo una mirada… pero no quisiera probarlo, me da miedo.

-¿Miedo, pero ¿de qué?, es un galanazo; raro, sí, pero… -volteó a mirarlo por sobre su hombro -yo sí le entraba.

-Falta ver con quién quiere él, ¿no?- olvidando el miedo, su voz sonaba segura, como siempre que Valeria se proponía algo.  

Bueno – Margui se alisó el vestido ajustadísimo a la altura de las caderas -podemos ayudarlo un poco, ¿verdad?

Valeria asintió casi imperceptiblemente y las dos se encaminaron hacia el bar, ambas derramando sensualidad por todos los poros. Se colocaron una a cada lado, como escoltándolo, y él recibió dos sonrisas como bofetadas.

Los extraños ojos masculinos, rodeados de enormes pestañas y pequeñas ojeras brillaron, burlones. Tenía una mirada suave-dura, amorosa-cruel, tierna-cínica, llameante e hipnótica, que de alguna manera parecía ser lo único viviente en esa pétrea faz cortada a hachazos. Visto de cerca no era tan guapo, pero sí mucho más atractivo, con una atracción difícil de definir: ¿animal?, ¿espiritual?, ¿o simplemente sensual?

Les devolvió la sonrisa como si hubiera estado esperando años para verlas, las lucecitas de sus ojos enviaban mensajes; ellas escucharon todas las palabras amorosas y eróticas que siempre habían soñado escuchar del hombre amado. Vladimir no había abierto la boca. Tomó a ambas por la cintura y salieron al jardín.

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Margui hizo el clásico comentario -qué hermosa luna llena.

Valeria supo que le llevaba ventaja a su amiga -¿De dónde eres?

-De una pequeña aldea llamada Lupeni, en los Cárpatos.

A Valeria le sonó familiar el nombre y empezó a buscar en su memoria, pero justo cuando sonó una alarma en su cerebro, él le sonrió y ella olvidó todo.

-¿Y a qué te dedicas?

-Bienes raíces. “la tierra”, como diría un holandés.

-¿Te agradan los holandeses?

Salieron chispas de sus ojos – los odio, son demasiado entrometidos. Mejor hablemos de ustedes, ¿son amigas?, o se llevan bien.

Las dos rieron de la ocurrencia, Valeria contestó -Ambas cosas.

El las estudió por unos segundos antes de arriesgarse.

-Si las invito a las dos a mi casa, ¿aceptarían?

Margui se dejó ir -Sí.

Valeria, en la semi penumbra, trató de verlo a los ojos y vio tantas promesas, que decidió “…te prefiero compartido…” y movió afirmativamente la cabeza. Eso le agradó más a Vlad y en ese momento se estableció la complicidad con ella; la otra mujer iría de relleno, aunque fuera la más joven, sexy y audaz, porque también era la más inexperta.

Llegaron a una casa muy antigua en Coyoacán, Valeria hubiera podido jurar que fue una de las primeras que construyeron los españoles justo al término de la Conquista, sus muros de piedra eran muy gruesos y, a pesar de la decoración elegantísima, básicamente Chippendale, se percibía una sensación de humedad y un olor a encerrado.

Los recibió un mayordomo un tanto lúgubre. Las dos mujeres se miraron a los ojos con algo de interrogación ¿miedo? Se dieron valor una a la otra y se dejaron conducir por Vladimir, que nuevamente las había tomado por la cintura, comunicándoles un cierto calorcillo extraño, más allá del usual en el roce macho-hembra al inicio de un ligue.

-Iván, súbenos champaña rosa, Törley, 1890, Extra Rubin.

-No conozco esa champaña- Margui se le untó al hablar. Desde su estatura, él le sonrió.

-Es húngara, de la primera cosecha, ¡la mejor!- Margui le creyó.

Mientras, Valeria estaba husmeando en la otra habitación. El fue allá, se le acercó por la espalda y, cosquilleándole la nuca con su cálido aliento, preguntó:

-¿Te gusta esta cama?, mira su dosel, es de seda de Samarkanda y tiene varios siglos, la colcha es de piel de ciervo nonato y las sábanas de satín- mientras hablaba hacía los arreglos necesarios e invitantes. Valeria intentó ganar tiempo.

-Samarkanda, piel de ciervo, satín, ¿no es una mezcla extraña?

-Lo extraño es lo más interesante- se volvió hacia ella -He viajado mucho tiempo. Tengo objetos de alrededor del mundo y me agrada integrarlos- extendió el brazo y abarcó la habitación -todo tiene el mismo origen.

-¿Cuál?

-¿No lo sabes?- se acercó más a ella, que pudo percibir su aliento ardiente y con aroma de deseo. Valeria dio un paso atrás, pero tropezó con la cama y perdió el equilibrio, mientras él seguía acercándosele. Quedó sentada, contemplándolo hacia arriba; no quería desprender la vista de sus ojos, porque casi frente a los suyos podía sentir algo mucha más interesante… demasiado interesante.

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El se reclinó para tomar sus manos y volteando las palmas hacia arriba, apenas las rozó con sus labios. En ese instante el control de Valeria se esfumó como bruma al sol; Vlad se había adueñado de su voluntad.   Cuando ella estaba esperando iniciar el camino del deseo, entró Margui para decirles que la champaña estaba dispuesta en la otra habitación.

Vlad volteó y casi la fulminó con la mirada, ayudó a Valeria a levantarse y los tres se encaminaron a saborear la alegría en burbujas.

Después del ritual del descorche y de llenar las copas de las dos mujeres, él se alejó para verter algo en la suya, antes de elevarla para brindar “por la belleza”.

Las infinitas luces del candelabro se reflejaron en sus ojos y en la copa de opaco líquido escarlata, formándose un triángulo de reverberaciones que impactó a Valeria, mientras Margui apuraba hasta la última gota y distraía la atención de le comte para pedirle más. Este, con exquisitos ademanes volvió a llenarle la copa, pero volteando hacia Valeria, le preguntó con la mirada:

-¿Qué hacemos con ella?

Valeria captó el mensaje, se encogió de hombros y le hizo la seña de emborracharla. Vladimir torció la comisura de sus delgados labios aceptando la travesura y se quedó junto a Margui para volver a servirle la alegría líquida, que para ella iba a convertirse en líquido sueño.

Ninguna de las dos notó que le comte vertió unas gotas de somnífero en la copa; después se volvió hacia Valeria con sonrisa pícara y la invitó a beber con él en su recámara. Margui ya estaba casi dormida y no iba a ser obstáculo.

Al cerrar la puerta de la recámara bajó la intensidad de las luces hasta casi dejarla en penumbras. En la mesita de centro había otras dos botellas enfriándose.

-¿A mí también vas a emborracharme?- su mirada era retadora e invitante.

-¿Hace falta?

-Hmmm… no sé…

-Vamos a averiguarlo. Ven, siéntate conmigo en el sofá, pero permíteme ponerme cómodo- se quitó el saco y la corbata y abrió un poco su camisa. Al contemplar el bello torso masculino, ella percibió su propia cálida humedad y su respiración se aceleró más cuando bajo la blanca camisa de seda descubrió una alfombra de ensortijados vellos negros, que la hicieron estremecerse de deseo. El lo notó y le pidió en un susurro:

-¿Puedo quitarte los zapatos?

Valeria sabía su cuento, lo miró coquetamente.

-Estás muy lejos.

-Me acerco con una condición: que tú me quites la camisa.

Ella rio -me sonó a amenaza… ¿o fue promesa?

Se acercaron poco a poco, él se inclinó para quitarle las zapatillas de altísimos tacones, mirándolas con algo de frustración: no eran cerradas, sino de tiritas. Las contempló un segundo y con un suspiro susurró para sí mismo -ya nada es como antes- Como no servían para beber champaña en ellas, las arrojó hacia atrás y se acercó un poco más para que ella pudiera cumplir su parte.

Valeria, con manos temblorosas, empezó a desabrochar los botones, pero antes de terminar, su creciente pasión la hizo introducir los dedos en el tupido vello del viril pecho; Vlad la tomó por la cintura y, como si fuera una pluma, la colocó hincada a horcajadas sobre sus piernas al mismo tiempo que subía su vestido recorriendo lentamente la parte posterior de sus muslos, hasta llegar a lo que hubiera querido morder de tan carnoso y suave, apoyando ahí sus manos, la atrajo bruscamente hacia él, hasta poder percibir, a través de la ropa, la tibia humedad femenina.

Su boca lo buscó exigiendo entregarse, pero Valeria no pudo encontrar sus labios y, extrañada, abrió los ojos; estaban muy cerca de los suyos, pero él no le permitía alcanzarlos, esquivando cada movimiento que ella hacía para acercarse, enardeciéndola más con el deseo no cumplido, hasta que al fin se fundieron en un beso que era más como querer devorarse el uno al otro, empequeñecerse y entrar en la otra boca hasta fusionarse con el otro. Fue algo decisivo y no una simple promesa.

Con las toscas y a la vez delicadas manos, él guiaba sus caderas, haciéndolas efectuar movimientos tan sensuales, que ella lo logró varias veces, mientras ambos ronroneaban, gemían, gruñían.

En la calma que siguió a la tempestad, Vlad le susurró al oído -¿Cómo quieres que nos amemos?

Con la mirada aún perdida, ella no pudo contestarle. El volvió a preguntar, pero ahora sugiriendo:

-Podemos fundirnos, comernos o amarnos. ¿Tienes alguna preferencia?

-¡Ámame!

Con una sonrisa siniestra, él la tomó en sus poderosos brazos.

-Vas a confiar en mí totalmente, relájate, voy a llevarte a la cama, tú no debes hacer ningún esfuerzo, sólo déjate amar. Sé sumisa, tierna y obediente- la depositó suavemente en la cama -dulce y femenina; te vas a entregar completamente a mi voluntad y vas a…

Ella se incorporó -No puedo.

Vlad se irguió separándose un poco de ella -¿Cómo que no puedes?- la dulzura se volvió aspereza.

-No, yo no soy así, yo tengo que amar activamente, soy muy apasionada…

Cubrió los suaves y femeninos labios con dos dedos -shhh. Haz lo que te digo, preciosa, eres hermosa- su voz era nuevamente dulce -bella, tu piel es suave, como debes serlo tú.

Mientras le susurraba las palabras más tiernas, acariciaba delicadamente todo su cuerpo sin olvidar manos, codos, pies, rodillas y otros lugares que no se consideran erógenos, pero que Valeria descubrió que sí lo son. Ella empezó a responder apasionadamente, la respiración cada vez más acelerada, hasta que él detuvo sus caricias y mirándola como un maestro a su pequeña alumna le murmuró:

-Controla la respiración, cálmate y entrégate a mí cuando exhales, no cuando inhales.

Ella no entendió nada; necesitaba más caricias, llegar una y otra vez a la cima, pero él la retuvo hasta que lo obedeció y respiró como él se lo ordenaba. Para el volcán que era Valeria, eso era como querer controlar la erupción de lava poniéndole un grifo y esperando que saliera un chorro de agua tibia; lógicamente, ella perdió la excitación, pero parecía que eso era lo que él quería porque, sin inmutarse siguió acariciándola y diciéndole cosas bellas.

Valeria pensó que, aunque ella siempre había dicho que el día que encontrara a un hombre que la amara tiernamente, sin querer llegar al final de inmediato, habría encontrado al hombre ideal, ahora no estaba gozando como ella podía hacerlo; claro, él era tierno y dulce, pero a la vez impositivo y, como no la dejaba excitarse, ella tenía tiempo para pensar y no le gustaba pensar cuando hacía el amor… lo sentía acariciarla y lo escuchaba decir cosas bellísimas, pero estaba fría… él la quería fría.

Vlad le pidió que lo acariciara en la misma forma y ella lo obedeció; sentía algo de ternura, pero no lo que esperaba cuando empezaron a acariciarse. En otras circunstancias tal vez esto fuera lo mejor, pero como ella había esperado una apasionada relación sexual, era algo frustrante. Para ella el amor tenía que ser embriagante; si no perdía la cabeza, si no se volvía loca, si estaba lúcida, le era difícil darse, porque su mente no se lo permitía.

El ¡al fin! se dio cuenta y le preguntó si quería pasar a la segunda lección.

-¿Y cuál es?

-Comernos, ¿quieres?, pero tienes que confiar en mí y dejarme hacer todo lo que quiera.

Ella lo miró a los ojos y, aunque sintió miedo, aceptó porque, como iban las cosas, ya estaba pensando que él había perdido su … oportunidad, así que casi cualquier cambio podría ser bueno.

-De acuerdo.

Empezó por besarle la nuca continuando hacia un lado del cuello; ahora sí su respiración era acelerada y sintiéndolo casi jadear, Valeria volvió a excitarse y a responderle. Fue entonces cuando sintió un punzada en el cuello, fue larga, dolorosa y húmeda, pero placentera, excitante. Conoció una sensación extraña, un como irse desvaneciendo poco a poco, como ir entrando en una bruma roja…en un remolino escarlata… se le olvidó que quería excitarse y entró poco a poco en un mar rojo sangre… hasta que llegó al final.

                                              – 0 –

Margui se despertó. Aún medio dormida llamó a su amiga y a le comte.

-¡Valeria!, ¡Vlad!

El conde se acercó a ella.

-Aquí estoy, preciosa, junto a ti. Valeria se sintió cansada y se fue a su casa, lo cual me da la oportunidad de tenerte para mí solo, sin estorbos.

-¿De verdad se fue?- Margui se restregó lo ojos, con un ademán de niña pequeña.

-¡Claro!, ¿No me crees? – la miró a los ojos profundamente, tanto, que ella se estremeció. Se estiró sensualmente y se levantó del love-seat donde había dormido, preguntando sin mirarlo.

-¿Le hiciste el amor?

-No, es muy mala alumna, a la segunda lección se me fue.

Margui se sentó en la cama -¿así que das lecciones?- mirada coqueta y retadora -¿tan bueno eres?

-¿Quieres probar?

-¿Y qué me enseñarías?

-A Valeria le di a escoger: comernos, amarnos o fundirnos; escogió las dos primeras, pero ya no aguantó la última – su mirada atenta denotaba un gran interés en su respuesta – ¿qué quieres tú?

-La que ella se perdió, pero hoy no puedo… tú entiendes, ¿verdad? – se sonrojó.

El asintió, comprensivo -¿peligro, o la ola roja?

-lo segundo- bajó la mirada tímidamente.

Vlad se sentó junto a ella y le tomó dulcemente la mano -¡mi amor!, no te preocupes, a mí me parece perfecto… aunque preferiría primero comerte, ¿si?

-Pues si a ti no te importa, yo no tengo inconveniente.

El la atrajo hacia su pecho y empezó a acariciarla suavemente, diciéndole lo mismo que a Valeria: “tienes que ser suave, sumisa, obediente, confiar totalmente en mí y dejar que te ame como nunca has sido amada”

El carácter de Margui era más dócil que el de Valeria y como aún se encontraba bajo los efectos del somnífero y la champaña, a todo dijo que sí.

Vlad comenzó el ritual de acariciar todo su cuerpo y la fue desnudando poco a poco, pero con tanta lentitud, que ella tampoco reaccionó; sin embargo, lo dejó hacer. Vlad se colocó a horcajadas sobre ella y se fue acercando a su cara; Margui lo veía venir y no sabía si quería alejarlo o besarlo, pero como él le había ordenado ser pasiva, sólo lo acarició con la mano. el la besó en la frente y siguió besando todo su cuerpo, hasta llegar al Monte de Venus, entonces le pidió:

-Rodéame el cuello con tus piernas- Margui obedeció y él la hizo llegar a alturas increíbles, en las que todo lo veía como un oleaje rojo, que a veces parecía sangre, a veces lava.

Percibió que Vlad deslizó la boca hacia su ingle izquierda, besándola de tal manera que la excitación la hizo gritar… y entonces sintió el dolor, un agudísimo dolor, como si un par de agujas quemantes se hubieran introducido en su carne. Extrañamente, le causó placer y las sensaciones de lava y sangre la envolvieron, cubriéndola hasta que sólo fue una pequeña gota de sangre en medio de esa marea roja…

 sangre-enfocat

***

EL PERIODICO DE LA TARDE

DESCUBREN DOS CADAVERES EN CASA ABANDONADA

 

Lunes 20 de Marzo de 1995.

Esta mañana fueron encontrados los cadáveres de dos mujeres en una casa que ha estado abandonada desde principios de siglo, ubicada en Coyoacán.  

 Ambas mujeres presentan dos heridas punzocortantes, la más joven en la ingle izquierda y la otra en el cuello.

Al parecer, toda la sangre les fue extraída limpiamente a través de esas heridas.   No hay signos de violencia, ni pistas del asesino.

                                              – 0 –

Vlad leyó la noticia, terminó su “Bloody Mary” y le tendió el periódico a Iván.

-Archívalo junto con los otros.

 ***

Ciudad de Puebla, Abril de 1995.

(Ciudad de México, 22 de enero, 2016, editado cambiando el nombre de las protagonistas por el de dos amigas actuales: Marguimargui y Valeria, para elegir quién sería quién, lo hice cambiando por el de Margui el nombre que empezaba con “M”: Mónica y por el de Valeria, el que tiene en él “V”: Ivette, espero les haya gustado amigas Margui y Valeria).

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