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” V L A D ” CUENTO

Por: Silvia Eugenia Ruiz Bachiller (SER), ver  condiciones de (c) al final

” V L A D ” 

VIERNES 17  DE MARZO DE 1995.

Ivette sintió la profunda mirada desnudándola, no sólo el cuerpo, sino también el alma.  Su incomodidad era evidente.

-¿Te sientes mal?-  preguntó Mónica, acercándose a su amiga y ofreciéndole una copa.

-No, pero sí un tanto extraña… – disimuladamente miró hacia el bar, donde estaba ese extrañísimo hombre -¿quién es él?

Mónica sonrió con complicidad – un europeo recién llegado, se llama Vladimir le comte de Walakia, o algo así, pero le dicen Vlad.  Acaba de quitarle la migraña a la anfitriona; estuvimos a punto de cancelar la fiesta porque ella se sentía mal, pero él subió y…- sonrió pícaramente mirando a su amiga por sobre su copa de champaña.

Ivette tomó una copa de la charola y antes de llevarla a sus labios también sonrió, comprendiendo

-…Y se le quitó la migraña.

-Sí- Mónica rio bobalicona levantando los hombros.

La otra, con más mundo, observó al extraño, pero atractivo hombre desconocido entrecerrando los bellos y perfectamente bien maquillados ojos.

– Pues a mí también me la quitaría con sólo una mirada… pero no quisiera probarlo, me da miedo.

-¿Miedo, pero ¿de qué?, es un galanazo; raro, sí, pero… -volteó a mirarlo por sobre su hombro -yo sí le entraba.

-Falta ver con quién quiere él, ¿no?- su voz sonaba segura, como siempre que Ivette se proponía algo.   

Bueno – Mónica se alisó el vestido ajustadísimo a la altura de las caderas -podemos ayudarlo un poco, ¿verdad?

Ivette asintió casi imperceptiblemente y las dos se encaminaron hacia el bar, ambas derramando sensualidad por todos los poros.  Se colocaron una a cada lado, como escoltándolo, y él recibió dos sonrisas como bofetadas.

Los oscuros ojos masculinos, rodeados de enormes pestañas y pequeñas ojeras brillaron, burlones.  Tenía una mirada suave-dura, amorosa-cruel, tierna-cínica, llameante e hipnótica, que de alguna manera parecía ser lo único viviente en esa pétrea faz cortada a hachazos.  Visto de cerca no era tan guapo, pero sí mucho más atractivo, con una atracción difícil de definir: ¿animal?, ¿espiritual?, ¿o simplemente sensual?

Les devolvió la sonrisa como si hubiera estado esperando años para verlas, las lucecitas de sus ojos enviaban mensajes; ellas escucharon todas las palabras amorosas y eróticas que siempre habían soñado escuchar del hombre amado.  Vladimir no había abierto la boca.  Tomó a ambas por la cintura y salieron al jardín.

Mónica hizo el clásico comentario -qué hermosa luna llena.

Ivette supo que le llevaba ventaja a su amiga -¿De dónde eres?

-De una pequeña aldea llamada Lupeni, en los Cárpatos.

A Ivette le sonó familiar el nombre y empezó a buscar en su memoria, pero justo cuando sonó una alarma en su cerebro, él le sonrió y ella olvidó todo.

-¿Y a qué te dedicas?

-Bienes raíces. “la tierra”, como diría un holandés.

-¿Te agradan los holandeses?

Salieron chispas de sus ojos – los odio, son demasiado entrometidos.  Mejor hablemos de ustedes, ¿son amigas?, o se llevan bien.

Las dos rieron de la ocurrencia, Ivette contestó -Ambas cosas.

El las estudió por unos segundos antes de arriesgarse.

-Si las invito a las dos a mi casa, ¿aceptarían?

Mónica se dejó ir -Sí.

Ivette, en la semi penumbra, trató de verlo a los ojos y vio tantas promesas, que decidió “…te prefiero compartido…” y movió afirmativamente la cabeza.  Eso le agradó más a Vlad y en ese momento se estableció la complicidad con ella; la otra mujer iría de relleno, aunque fuera la más joven, sexy y audaz, porque también era la más inexperta.

Llegaron a una casa muy antigua en Coyoacán, Ivette hubiera podido jurar que fue una de las primeras que construyeron los españoles durante la época de la Colonia, justo al término de la Conquista; sus muros de piedra eran muy gruesos y, a pesar de la decoración elegantísima, básicamente Chippendale, se percibía una sensación de humedad y un olor a encerrado.

Los recibió un mayordomo un tanto lúgubre.  Las dos mujeres se miraron a los ojos con algo de interrogación ¿miedo?  Se dieron valor una a la otra y se dejaron conducir por Vladimir, que nuevamente las había tomado por la cintura, comunicándoles un cierto calorcillo extraño, más allá del usual en el roce macho-hembra al inicio de un ligue.

-Iván, súbenos champaña rosa, Törley, 1890, Extra Rubin.

-No conozco esa champaña- Mónica se le untó al hablar.  Desde su estatura, él le sonrió.

-Es húngara, de la primera cosecha, ¡la mejor!- Mónica le creyó.

Mientras, Ivette estaba husmeando en la otra habitación.  El fue allá, se le acercó por la espalda y, cosquilleándole la nuca con su cálido aliento, preguntó:

-¿Te gusta esta cama?, mira su dosel, es de seda de Samarkanda y tiene varios siglos, la colcha es de piel de ciervo nonato y las sábanas de satín- mientras hablaba hacía los arreglos necesarios e invitantes.  Ivette intentó ganar tiempo.

-Samarkanda, piel de ciervo, satín, ¿no es una mezcla extraña?

-Lo extraño es lo más interesante- se volvió hacia ella -He viajado mucho tiempo.  Tengo objetos de alrededor  del mundo y me agrada integrarlos- extendió el brazo y abarcó la habitación -todo tiene el mismo origen.

-¿Cuál?

-¿No lo sabes?- se acercó más a ella, que pudo percibir su aliento ardiente y con aroma de deseo.  Ivette dio un paso atrás, pero tropezó con la cama y perdió el equilibrio, mientras él seguía acercándosele.  Quedó sentada, contemplándolo hacia arriba; no quería desprender la vista de sus ojos, porque casi frente a los suyos podía sentir algo mucha más interesante… demasiado interesante.

El se reclinó para tomar sus manos y volteando las palmas hacia arriba, apenas las rozó con sus labios.  En ese instante el control de Ivette se esfumó como bruma al sol; Vlad se había adueñado de su voluntad.   Cuando ella estaba esperando iniciar el camino del deseo, entró Mónica para decirles que la champaña estaba dispuesta en la otra habitación.

Vlad volteó y casi la fulminó con la mirada, ayudó a Ivette a levantarse y los tres se encaminaron a saborear la alegría en burbujas.

Después del ritual del descorche y de llenar las copas de las dos mujeres, él se alejó para verter algo en la suya, antes de elevarla para brindar “por la belleza”.

Las infinitas luces del candelabro se reflejaron en sus ojos y en la copa de opaco líquido escarlata, formándose un triángulo de reverberaciones que impactó a Ivette, mientras Mónica apuraba hasta la última gota y distraía la atención de le comte para pedirle más.  Este, con exquisitos ademanes volvió a llenarle la copa, pero volteando hacia Ivette, le preguntó con la mirada: “¿qué hacemos con ella”?

Ivette captó el mensaje, se encogió de hombros y le hizo la seña de emborracharla.  Vladimir torció la comisura de sus delgados labios aceptando la travesura y se quedó junto a Mónica para volver a servirle la alegría líquida, que para ella iba a convertirse en líquido sueño.

Ninguna de las dos notó que le comte vertió unas gotas de somnífero en la copa; después se volvió hacia Ivette con sonrisa pícara y la invitó a beber con él en su recámara.  Mónica ya estaba casi dormida y no iba a ser obstáculo.

Al cerrar la puerta de la recámara bajó la intensidad de las luces hasta casi dejarla en penumbras.  En la mesita de centro había otras dos botellas enfriándose.

-¿A mí también vas a emborracharme?- su mirada era retadora e invitante.

-¿Hace falta?

-Hmmm… no sé…

-Vamos a averiguarlo.  Ven, siéntate conmigo en el sofá, pero permíteme ponerme cómodo-  se quitó el saco y la corbata y abrió un poco su camisa.  Al contemplar el bello torso masculino, ella percibió su propia cálida humedad y su respiración se aceleró más cuando bajo la blanca camisa de seda descubrió una alfombra de ensortijados vellos negros, que la hicieron estremecerse de deseo.  El lo notó y le pidió en un susurro:

-¿Puedo quitarte los zapatos?

Ivette sabía su cuento, lo miró coquetamente.

-Estás muy lejos.

-Me acerco con una condición: que tú me quites la camisa.

Ella rio -me sonó a amenaza… ¿o fue promesa?

Se acercaron poco a poco, él se inclinó para quitarle las zapatillas de altísimos tacones, mirándolas con algo de frustración: no eran cerradas, sino de tiritas.  Las contempló un segundo y con un suspiro susurró  para sí mismo -ya nada es como antes- Como no servían para beber champaña en ellas, las arrojó hacia atrás y se acercó un poco más para que ella pudiera cumplir su parte.

Ivette, con manos temblorosas, empezó a desabrochar los botones, pero antes de terminar, su creciente pasión la hizo introducir los dedos en el tupido vello del viril pecho; Vlad la tomó por la cintura y, como si fuera una pluma, la colocó hincada a horcajadas sobre sus piernas al mismo tiempo que subía su vestido recorriendo lentamente la parte posterior de sus muslos, hasta llegar a lo que hubiera querido morder de tan carnoso y suave, apoyando ahí sus manos, la atrajo bruscamente hacia él, hasta poder percibir, a través de la ropa, la tibia humedad femenina.

Su boca lo buscó exigiendo entregarse, pero Ivette no pudo encontrar sus labios y, extrañada, abrió los ojos; estaban muy cerca de los suyos, pero él no le permitía alcanzarlos, esquivando cada movimiento que ella hacía para acercarse, enardeciéndola más con el deseo no cumplido, hasta que al fin se fundieron en un beso que era más como querer devorarse el uno al otro, empequeñecerse y entrar en la otra boca hasta fusionarse con el otro.  Fue algo decisivo y no una simple promesa.

Con las toscas y a la vez delicadas manos, él guiaba sus caderas, haciéndolas efectuar movimientos tan sensuales, que ella lo logró varias veces, mientras ambos ronroneaban, gemían, gruñían.

En la calma que siguió a la tempestad, Vlad le susurró al oído -¿Cómo quieres que nos amemos?

Con la mirada aún perdida, ella no pudo contestarle.  El volvió a preguntar, pero ahora sugiriendo:

-Podemos fundirnos, comernos o amarnos.  ¿Tienes alguna preferencia?

-¡Ámame!

Con una sonrisa siniestra, él la tomó en sus poderosos brazos.

-Vas a confiar en mí totalmente, relájate, voy a llevarte a la cama, tú no debes hacer ningún esfuerzo, sólo déjate amar.  Sé sumisa, tierna y obediente- la depositó suavemente en la cama -dulce y femenina; te vas a entregar completamente a mi voluntad y vas a…

Ella se incorporó -No puedo.

Vlad se irguió separándose un poco de ella -¿Cómo que no puedes?- la dulzura se volvió aspereza.

-No, yo no soy así, yo tengo que amar activamente, soy muy apasionada…

Cubrió los suaves y femeninos labios con dos dedos -shhh.  Haz lo que te digo, preciosa, eres hermosa- su voz era nuevamente dulce -bella, tu piel es suave, como debes serlo tú.

Mientras le susurraba las palabras más tiernas, acariciaba delicadamente todo su cuerpo sin olvidar manos, codos, pies, rodillas y otros lugares que no se consideran erógenos, pero que Ivette descubrió que sí lo son.  Ella empezó a responder apasionadamente, la respiración cada vez más acelerada, hasta que él detuvo sus caricias y mirándola como un maestro a su pequeña alumna le murmuró:

-Controla la respiración, cálmate y entrégate a mí cuando exhales, no cuando inhales.

Ella no entendió nada; necesitaba más caricias, llegar una y otra vez a la cima, pero él la retuvo hasta que lo obedeció y respiró como él se lo ordenaba.  Para el volcán que era Ivette, eso era como querer controlar la erupción de lava poniéndole un grifo y esperando que saliera un chorro de agua tibia; lógicamente, ella perdió la excitación, pero parecía que eso era lo que él quería porque, sin inmutarse siguió acariciándola y diciéndole cosas bellas.

Ivette pensó que, aunque ella siempre había dicho que el día que encontrara a un hombre que la amara tiernamente, sin querer llegar al final de inmediato, habría encontrado al hombre ideal, ahora no estaba gozando como ella podía hacerlo; claro, él era tierno y dulce, pero a la vez impositivo y, como no la dejaba excitarse, ella tenía tiempo para pensar y no le gustaba pensar cuando hacía el amor… lo sentía acariciarla y lo escuchaba decir cosas bellísimas, pero estaba fría… él la quería fría.

Vlad le pidió que lo acariciara en la misma forma y ella lo obedeció; sentía algo de ternura, pero no lo que esperaba cuando empezaron a acariciarse.  En otras circunstancias tal vez esto fuera lo mejor, pero como ella había esperado una apasionada relación sexual, era algo frustrante.  Para ella el amor tenía que ser embriagante; si no perdía la cabeza, si no se volvía loca, si estaba lúcida, le era difícil darse, porque su mente no se lo permitía.

El ¡al fin! se dio cuenta y le preguntó si quería pasar a la segunda lección.

-¿Y cuál es?

-Comernos, ¿quieres?, pero tienes que confiar en mí y dejarme hacer todo lo que quiera.

Ella lo miró a los ojos y, aunque sintió miedo, aceptó porque, como iban las cosas, ya estaba pensando que él había perdido su … oportunidad, así que casi cualquier cambio podría ser bueno.

-De acuerdo.

Empezó por besarle la nuca continuando hacia un lado del cuello; ahora sí su respiración era acelerada y sintiéndolo casi jadear, Ivette volvió a excitarse y a responderle.  Fue entonces cuando sintió un punzada en el cuello, fue larga, dolorosa y húmeda, pero placentera, excitante.  Conoció una sensación extraña, un como irse desvaneciendo poco a poco, como ir entrando en una bruma roja…en un remolino escarlata… se le olvidó que quería excitarse y entró poco a poco en un mar rojo sangre… hasta que llegó al final.

– 0 –

Mónica se despertó.  Aún medio dormida llamó a su amiga y a le comte.

-¡Ivette!, ¡Vlad!

El conde se acercó a ella.

-Aquí estoy, preciosa, junto a ti.  Ivette se sintió cansada y se fue a su casa, lo cual me da la oportunidad de tenerte para mí solo, sin estorbos.

-¿De verdad se fue?- Mónica se restregó lo ojos, con un ademán de niña pequeña.

-¡Claro!, ¿No me crees? – la miró a los ojos profundamente, tanto, que ella se estremeció.  Se estiró sensualmente y se levantó del love-seat donde había dormido, preguntando sin mirarlo.

-¿Le hiciste el amor?

-No, es muy mala alumna, a la segunda lección se me fue.

Mónica se sentó en la cama -¿así que das lecciones?- mirada coqueta y retadora -¿tan bueno eres?

-¿Quieres probar?

-¿Y qué me enseñarías?

-A Ivette le di a escoger:  comernos, amarnos o fundirnos; escogió las dos primeras, pero ya no aguantó la última – su mirada atenta denotaba un gran interés en su respuesta – ¿qué quieres tú?

-La que ella se perdió, pero hoy no puedo… tú entiendes, ¿verdad? – se sonrojó.

El asintió, comprensivo -¿peligro, o la ola roja?

-lo segundo- bajó la mirada tímidamente.

Vlad se sentó junto a ella y le tomó dulcemente la mano -¡mi amor!, no te preocupes, a mí me parece perfecto… aunque preferiría primero comerte, ¿si?

-Pues si a ti no te importa, yo no tengo inconveniente.

El la atrajo hacia  su pecho y empezó a acariciarla suavemente, diciéndole lo mismo que a Ivette: “tienes que ser suave, sumisa, obediente, confiar totalmente en mí y dejar que te ame como nunca has sido amada”

El carácter de Mónica era más dócil que el de Ivette y como aún se encontraba bajo los efectos del somnífero y la champaña, a todo dijo que sí.

Vlad comenzó el ritual de acariciar todo su cuerpo y la fue desnudando poco a poco, pero con tanta lentitud, que ella tampoco reaccionó; sin embargo, lo dejó hacer.  Vlad se colocó a horcajadas sobre ella y se fue acercando a su cara; Mónica lo veía venir y no sabía si quería alejarlo o besarlo, pero como él le había ordenado ser pasiva, sólo lo acarició con la mano.  el la besó en la frente y siguió besando todo su cuerpo, hasta llegar al Monte de Venus, entonces le pidió:

-Rodéame el cuello con tus piernas- Mónica obedeció y él la hizo llegar a alturas increíbles, en las que todo lo veía como un oleaje rojo, que a veces parecía sangre, a veces lava.

Percibió que Vlad deslizó la boca hacia su ingle izquierda, besándola de tal manera que la excitación la hizo gritar… y entonces sintió el dolor, un agudísimo dolor, como si un par de agujas quemantes se hubieran introducido en su carne.  Extrañamente, le causó placer y las sensaciones de lava y sangre la envolvieron, cubriéndola hasta que sólo fue una pequeña gota de sangre en medio de esa marea roja…

– 0 –

EL PERIODICO DE LA TARDE

DESCUBREN DOS CADAVERES EN CASA ABANDONADA

 
Lunes 20 de Marzo de 1995. 
Esta mañana fueron encontrados los cadáveres de dos mujeres en una casa que ha estado abandonada desde principios del siglo pasado, ubicada en Coyoacán.   Ambas mujeres presentan dos heridas punzocortantes, la más joven en la ingle izquierda y la otra en el cuello.Al parecer, toda la sangre les fue extraída limpiamente a través de esas heridas.  No hay signos de violencia, ni pistas del asesino.


 

Vlad leyó la noticia, terminó su “Bloody Mary” y le tendió el periódico a Iván.

-Archívalo junto con los otros.

 

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

***

Imágenes tomadas de internet, Pinterest  o de los enlaces relacionados.  Creo que no es necesario advertir que algunas fotos, son imágenes actuales, sólo para dar una idea de cómo fueron en aquellos tiempos y lugares.

***

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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03/01/14 5:14 p.m.

LA CALAVERA DE CRISTAL DE Mitchell-Hedges (CALAVERA DE LA PERDICIÓN)

CALAVERA DE CRISTAL DE MITCHELL-HEDGES

Por: Silvia Eugenia Ruiz Bachiller (SER), ver  condiciones de (c) al final

NATIONAL GEOGRAPHIC, el canal de televisión, transmitió el 13 de noviembre  de 2011 un programa que llamó “La calavera de la Perdición”, sobre la calavera de cristal de Mitchell-Hedges, que supuestamente fue encontrada por Frederick Mitchell-Hedges, un aventurero y explorador, en 1926 en Lubantún, Belice en las ruinas de una pirámide maya.

Es una calavera tallada en 2 piezas, el cráneo y la mandíbula movible, hecha en cristal de cuarzo de una sola pieza, tallada contra el grano del cristal, increíblemente detallada y excelentemente terminada y pulida.

He escuchado y leído que el personaje de Indiana Jones fue basado en la vida de este aventurero, aunque los lugares están cambiados. Sobre todo la 4ª película: Indiana Jones y La Calavera de Cristal, que se refiere precisamente a una calavera de cristal de origen extraterrestre, no a la que encontró Mitchell-Hedges.

ORIGEN Y ANTIGÜEDAD

Hay muchas leyendas acerca de su origen y antigüedad, desde que fue hecha por

  • Los mayas
  • Aztecas
  • Mixtecas
  • Extraterrestres.
  • Atlantes
  • Europeos del Renacimiento
  • Europeos en México en los Siglos XVI o XVII
  • La encontraron los caballeros templarios en Tierra Santa
  • Otros orígenes

ANTIGÜEDAD DE LA CALAVERA DE CRISTAL

Se le ha calculado una antigüedad de:

  • 36.000 años
  • 12,000 años
  • 5,000 años
  • 3,600 años

 OTRAS CARACTERÍSTICAS DE LA CALAVERA MITCHELL-HEDGES

  • Se decía a mediados del Siglo XX que no era posible hacerla con tecnología “actual” (se supone de esa época)
  • La original está tallada contra el grano del cristal
  • Expertos del Siglo XX decían que era imposible hacerlo sin fracturar el cristal,
  • La calavera original no tiene una sola fractura
  • En las órbitas oculares y en la nariz los cristales son “gemelos” (“twinning”, cristales que fueron separados por un impacto  extraordinariamente fuerte y crecieron por separado).
  • Decían que debieron haber tardado 300 años de horas hombre para tallarla a mano
  • Se decía que era la “Calavera de la Perdición”  (“Doom Skull”)
  • Que los sacerdotes mayas la usaban para rituales religiosos y para matar con sólo desearlo
  • Ahora se dice que es sanadora
  • Que se comunica con algunos seres privilegiados
    • Telepáticamente
    • Con imágenes
  • Que emite música como de campanitas
  • Otras muchas leyendas más

El programa de televisión de Natgeo que menciono arriba está enfocado a probar que la calavera de cristal de Mitchell-Hedges no es auténtica, al menos que no es maya ni tiene tanta antigüedad, ni alguna energía especial, como dicen las leyendas.

En dicho programa establecieron algunos hechos y lanzaron muchas hipótesis (mal fundadas):

1.    POSIBILIDAD DE COPIARLA

  • Sí la pudieron copiar
  • Con tecnología del Siglo XXI
  • En China, donde fabrican miles de calaveras de cristal de cuarzo al año
  • Con maquinaria ultramoderna
  • Llevó alrededor de 11 días.

1.1.COMENTARIOS Y DUDAS SOBRE LA COPIA

  • ¿Fue tallada contra el grano? En el programa no mencionan si fue así.
  • ¿Cómo dividieron el cristal para tallar las órbitas de los ojos y las aberturas nasales?
  •  ¿Son cristales gemelos separados debido a un enorme impacto, como en la original?

2.    ELECTROENCEFALOGRAMA

2.1.DUDAS SOBRE LA PRUEBA ELECTROENCEFALOGRÁFICA

  • A la réplica le trataron de hacer un electroencefalograma (o algún estudio similar) OBVIAMENTE sin resultado alguno.
  • No digo que la original sí hubiera dado resultados positivos, sólo que el que la réplica no los diera, no significa que la original tampoco lo haría.
  • A la réplica se le hicieron pruebas holográficas, lo mismo que arriba: nada, no hubo hologramas.
  • ¿Cómo saber si la original hubiera  dado resultado positivo?
  • En el programa se mencionó que una calavera de cristal de origen azteca sí generó hologramas, pero era la original, no como en esta ocasión, una réplica.

3.    PRUEBAS HOLOGRÁFICAS

3.1.DUDAS SOBRE LAS PRUEBAS HOLOGRÁFICAS

Es como si dentro de miles de años alguien, desconociendo el dispositivo actual real,   hiciera una réplica con los mismos materiales que un legítimo iPhone 4 presente, solamente que vacía por dentro: sólo la “cajita” o el “cascarón” y luego dijera que cuando quiso encenderlo y utilizarlo, no hubo conexión, entonces la conclusión que sacarían sería que: el iPhone 4 no funcionaba, no era verdad que se podía hablar a distancia con él, sacar fotos, ver mapas, guardar información, etc., por lo tanto dirían: “es falso lo que se decía de ese aparato”. Sería ridículo que quisieran hacer funcionar un cascarón vacío ¿verdad?, creo que eso sucedió con esta prueba: no funcionó porque no era la original.

4.    ANTROPOLOGÍA FORENSE, EL ROSTRO DE LA CALAVERA DE CRISTAL

  • A la réplica le puso rostro una antropóloga forense (de raza europea) que explicó que cada raza tiene diferente espesor y densidad de músculos y piel.

4.1.DUDAS SOBRE LA PRUEBA ANTROPOLÓGICA

  • Ella decidió que las características óseas eran europeas, por lo tanto, le puso espesor y densidad europea ¿el resultado? ¡UNA MUJER DE RASGOS EUROPEOS!  (qué “extraño”, ¿verdad?)
  • ¿Qué hubiera pasado si también le hubiera puesto densidad de raza maya?, digo, tan sólo como grupo de control.
  • ¿No deberían de haber opinado al menos otros dos antropólogos forenses, para decidir a qué raza pertenecía la calavera?, así sería más confiable la decisión de que era europea… o no
  • Tampoco defiendo la idea de que tenga que ser con características mayas, podrían ser de atlantes o extraterrestres ¿verdad? o lo que cada quién se quiera imaginar, puesto que no parece una prueba convincente, ya que estuvo muy sesgada.
  • Aquí si hubiera valido la réplica, sólo que se decidió que era europea y resultó: ¡europea!

5.    ANÁLISIS CON MICROSCOPIO ELECTRÓNICO SÚPER POTENTE

La misma científica que analizó la calavera de cristal de Mitchell-Hedges (Calavera de la perdición) original hace unos años, analizó la réplica en cuanto a terminados y pulimento, así como herramientas para fabricarla.

Tienen acabados muy diferentes, aunque la réplica está bien hecha y terminada, en el microscopio se ve una gran diferencia en el terminado y pulido, la verdadera tiene un acabado súper fino, liso y suave, mientras que a la otra se le notan imperfecciones, la conclusión de la Dra. que las estudió es que:

  • La Calavera de la Perdición real fue hecha con herramientas de tecnología avanzada (¿más que la del Siglo XXI?, entonces ¿cuándo fue elaborada, si la encontraron en el Siglo XX?) .
  • ¿La hicieron con tecnología más avanzada que la actual?
  • ¿De dónde salieron esas herramientas?
  • ¿Quién las tenía?
  • ¿Quién las sabía usar?
  • ¿Cuándo la hicieron?

5.1.DUDAS SOBRE EL ANÁLISIS MICROSCÓPICO

CREO QUE ESTAS PRUEBAS NO PROBARON MAS QUE:

  1. La Calavera de la Perdición sí se puede copiar
  2. Con tecnología del Siglo XXI
  3. Pero aún así los acabados son superiores en la calavera de cristal antigua sobrepasando en calidad a la moderna.
  4. La réplica no emite ondas cerebrales
  5. La réplica no emite hologramas
  6. Con materiales de densidad de músculos y piel europea, la Calavera de la Perdición se ve como europea.
  7. Concluyeron que la Calavera de la Perdición fue elaborada en la época victoriana (¿con tecnología más avanzada que la del Siglo XXI?)

Yo no defiendo que la calavera de cristal sea maya, azteca, extraterrestre o atlante  y reconozco que hay dudas sobre su descubridor y mucho más cuestionamientos acerca de su origen y antigüedad, pero de que es una auténtica obra de arte, por decir lo menos no cabe la menor duda, lo demás tal vez sea leyenda…

Quizás… ¿tú qué opinas?

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación, regresiones a vidas pasadas, con temas como psicología, PES, sueños, tantra, kundalini, iniciaciones, brujería, esoterismo, arqueología, etc.

foto Angel Sosa

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ENÉSIMA UTOPÍA (CUENTO)


Nave espacial Columbia despegando
"abordé una nave transparente, parecida a nuestros cohetes espaciales"


ENÉSIMA UTOPÍA

Ya ha pasado mucho tiempo (aunque creo que mi percepción de eso que llaman tiempo ha cambiado), desde que llegué; tanto, que ya me acostumbré a este estilo de vida; es cómodo, es agradable, es… diferente.

La mayoría de las cosas que no soportaba de mi país (o continente, o planeta, o sistema solar, o galaxia, o tal vez estoy en otro universo u otra dimensión) aquí no existen; por  ejemplo: aquí no hay “sufridas y abnegadas madrecitas”, no hay “machos muy machos”, ni mujeres frustradas, ni drogadictos, ni alcohólicos, ni muy ricos, ni muy pobres, ni explotadores ni explotados; no hay miseria, ni tampoco “clase media” mediatizada y enajenada.  Es más: no hay clases sociales.

La gente, al principio, trabaja en todo, pero después de un tiempo decide dónde es más feliz y, por lo tanto, más productiva (hay capacitación y educación universitaria, todo gratuito).  Por curioso que parezca (a mí me lo parece), a pesar de que no existen monopolios, ni trasnacionales, vaya, ni siquiera IP., la eficiencia y la productividad están al máximo y todos tenemos todo, aunque no lo mismo (salvo los derechos y las libertades que, aquí sí, son iguales para todos).

Todavía no sé dónde estoy; sólo recuerdo que un día, mientras efectuaba una investigación documental, sentí la imperiosa necesidad de acudir a un sitio a una hora determinada y que ahí, junto con un hindú, una cubana, un finlandés, una etíope, un aborigen australiano, una rusa y un italiano del sur, abordé una nave transparente, parecida a nuestros cohetes espaciales, pero que puede despegar como helicóptero y cuyo combustible es sal magnetizada.

Después, navegamos por el espacio exterior por sabe Dios cuando tiempo, posiblemente a la velocidad de la luz, o más rápido, y llegamos aquí.

Cuando arribamos, nuestra nave espacial, como si fuera un émbolo, entró a un túnel cilíndrico y cuando las puertas de nuestra nave y las del túnel se abrieron en perfecta sincronía, pudimos entrar a un pasillo cuyos mullidos pisos eran de luminosos colores cambiantes, vimos y olimos (además de oírla, claro) una música al mismo tiempo relajante y estimulante; vimos, olimos y escuchamos las exuberantes y frondosas plantas sembradas a lo largo del pasillo, cuyas hojas y flores emitían una cierta luz translúcida, que nunca habíamos visto en otra parte.

Sabíamos que estábamos bajo techo, pero la sensación era como si estuviéramos en campo abierto, bajo los rosados (sí, porque era una luz rosa y no dorada) rayos del ¿Sol?

Llegamos a la recepción, una especie de laboratorio de la NASA, donde entramos a unas cabinas individuales en cuyo interior una luz azul nos recorrió de cabeza a pies y en dos segundos nuestra “ID”  con todos nuestros antecedentes personales, estaba lista (el FBI,  la CIA, la KGB, la Gestapo y la SS, nos parecieron párvulos cuando vimos todos nuestros datos en las pequeñas micas que salieron de las computadoras).

Al salir de las identificadoras, nos estaban esperando varios entrevistadores, uno para cada quién, y ellos nos informaron que somos algo así como “elegidos” y que fuimos seleccionados entre nuestros congéneres porque tenemos ideas muy singulares, pero muy firmes, acerca de la sociedad, la cultura, la educación, la política, la sexualidad, la salud, el dinero, etc., etc., etc.: es decir, que allá éramos descontentos, rebeldes (algunos hasta sediciosos y revolucionarios) y aquí somos los escogidos.

Aquí nadie habla (porque no los hay) de miseria; subdesarrollo; tercer mundo; hambre; analfabetismo; desigualdad social, sexual, racial o religiosa; trasnacionales; deudas externas; devaluación; contaminación del ambiente, de los alimentos o del agua; SIDA; drogadicción, narcotráfico, secuestros; ni ninguna otra de las plagas que existen (¿o existían?, ¿es que aún existe nuestro planeta?) allá; bueno ¡ni siquiera hay guerra!

Lo que más me gusta es que el amor, mejor dicho Amor, el verdadero, no el mito romántico-erótico que conocíamos, sino el Amor Universal, el Amor al semejante, que es mezcla de respeto, cariño, interés, afecto, devoción, estimación, ternura, comprensión y aceptación, entre otras cosas; ese Amor que abarca a la humanidad entera, ése es el que sentimos todos por todos; claro que hay atracción sexual y hay “matrimonio”, pero no como allá, “por contrato”, sino sólo cuando la frecuencia de onda es la misma en los dos; es decir, sólo con el “alma gemela” (parece que todos los que venimos aquí, lo hicimos con nuestra “mitad perfecta”, sólo que nos damos cuenta únicamente hasta que ambos estamos preparados).  Por supuesto que al unirse las dos mitades no hace falta ninguna clase de contrato, puesto que esa no es una simple unión, sino una reunión de dos que antes fueron uno.

Todas las tareas domésticas que allá efectúa el ama de casa (¿o debería decir “esclava de casa”?) aquí están socializadas: hay comedores públicos con comida natural, balanceada, sabrosa nutritiva y ¡gratis!; aquí no hay basura, porque los desperdicios orgánicos van a la composta y los demás se reciclan; las habitaciones se limpian con sólo apretar un botón que pone en marcha una “aspiradora” colocada dentro de las paredes a lo largo, alto y ancho y que deja tanto muebles como pisos impecables; la ropa para la lavandería se deja fuera de la habitación y al día siguiente ya está acomodada en su lugar (a todos nos toca una vez cada seis meses trabajar en la cocina, la lavandería, los jardines, los centros infantiles, etc., lo cual ni siquiera es molesto).

No se podría llamar “guardería” a los lugares donde se quedan los niños  mientras sus padres trabajan, porque ahí no se “guarda” a los pequeños, sino que se les mima, cuida, atiende, socializa y, lo más importante, no se les condiciona a que <<los niños tienen que hacer esto y las niñas no pueden y viceversa>>; no, ahí tanto los niños como las niñas hacen lo que les nace hacer.  Podemos ver niñas subidas en los árboles y niños jugando a las muñecas, tanto como niños en los árboles y  niñas con muñecas.

Mis compañeros de viaje y yo, aún siendo de países (y continentes) tan diferentes y tener distintas culturas y lenguaje, nos entendemos perfectamente entre nosotros y con los demás; no me explico cómo, pero así es: yo hablo en mi idioma y ellos en el suyo y todos comprendemos lo que los otros dicen.  Siempre que nos encontramos en el comedor nos platicamos nuestras nuevas experiencias.

El finlandés, que es pedagogo, está en uno de los centros infantiles; el hindú, que es maestro yogui, da clases de meditación a niños y adultos; la cubana, que era coronela en la milicia, enseña educación física y artes marciales (como ejercicio físico y elevación espiritual, no para ofensa o defensa); la rusa, que es física nuclear, está en investigaciones médicas; la etíope, que se doctoró en economía en Inglaterra, está en la Comisión Económica del …¿país?, ¿nación?, ¿Estado?, ¿gobierno?… aún no sé cómo llamar a este conglomerado tan perfectamente organizado; pero ella está entre los que estudian las cuestiones económicas (como la eliminación del dinero), para que después todos, por votación decidamos lo mejor para la mayoría.

Los descontentos (aún no he conocido ninguno) tienen derecho a manifestarse durante las sesiones de votación de nuevas reglas y leyes, una vez al mes, pero nadie lo ha hecho desde que llegamos.

Continuando el recuento, el australiano – es ecólogo – enseña en la Universidad cómo viven los aborígenes australianos, enfocándose en las ventajas de vivir de acuerdo a la naturaleza; también enseña medicina natural, básicamente herbolaria, que es la que ellos utilizan.  El italiano (un moreno del sur, atractivísimo), es sexólogo y da clases de educación sexual a niños, adolescentes y adultos.

Finalmente yo, que soy mexicana y antropóloga (especializada en la situación de la mujer en las diversas épocas y culturas), tengo encomendado un estudio comparativo de las diferencias entre la condición de la mujer allá, de donde venimos, y aquí.

Nunca me había entusiasmado tanto con una investigación, ¡son tantas y tan importantes las diferencias!

Aquí no hay matrimonio en el cual la mujer pierda sus  derechos, ni amas de casa, ni roles sexuales, ni discriminación sexual, ni división sexual del trabajo, ni violaciones, ni embarazos no deseados, ni abortos, ni nada de lo que subyuga allá a la mujer.

El problema que tengo, es que para poder comparar, tendría que…

-¡Silvia!, ¡despierta!, tienes que terminar tu trabajo sobre la discriminación de la mujer en el Tercer Mundo…

(c) Silvia Eugenia Ruiz Bachiller