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SUSSY EN EUROPA/MADRID

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https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/11/10/sussy-y-sus-historias-el-flechazo-vii-me-amo-mas-a-mi/

Lo difícil para Sussy fue convencer a su madrina, aunque, debido a sus burlas, ella había sido el disparador para que Sussy se decidiera a irse a Europa y Sussy ya no vivía con ella, no quería darle “permiso” para el viaje; si bien Sussy no le estaba pidiendo permiso, le estaba informando que se iba, ya tenía pagado el viaje, y sus vacaciones concedidas.

-Pues ¡no te vas!, una señorita decente no viaja sola.

-Madrina, eso era en tus tiempos, ahora las mujeres podemos viajar solas, sin temer “al qué dirán”.

-Nadie se va a casar contigo si se sabe que fuiste sola a Europa, así que no tienes permiso de ir y punto,  debes comportarte como lo que eres, una señorita decente.

Sussy ya estaba a punto de perder la paciencia –Si a permisos vamos, tengo el permiso de mi papá y mis tíos me apoyan, habla con ellos y con o sin tu permiso me voy pasado mañana –se dio la vuelta tomó su bolso y ya en la puerta le gritó – Ya no vivo contigo, ya no necesito de tu permiso, lo siento.

Margarita, su madrina, se quedó sin habla, nunca hubiera pensado que Sussy se le pusiera en ese plan, si era tan dócil, tan buena muchachita. También se dio la vuelta y se metió a su recámara a llorar de impotencia, ¡ya no podía manejar a esta niña! y menos ahora que ya vivía ¡sola! sin un respeto que la apoyara.

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Sus tíos, Héctor y Laura las llevaron al aeropuerto, por supuesto. No se podría decir quién iba más nerviosa, si Sussy  o su madrina, ninguna de las dos había dormido porque el vuelo salía a las 2am, por lo que a las 11 de la noche pasaron por ellas.

En el aeropuerto se encontraron a su papá y su madrastra, con los 4 niños, a pesar de la hora, lo que Sussy agradeció de corazón.

Quien había convencido a su madrina Margarita, fue su tía Laura.

-No sea egoísta – se había atrevido a decirle a su suegra – no sabemos con quién se case Sussy o si se case ¿y si ésta es su única oportunidad de ir a Europa? Y si puede hacerlo, pues ¡aleluya! ¡bien por ella!, déjela ir.

Luis, el padre de Sussy también le había hecho saber que él estaba de acuerdo y muy orgulloso porque su hija se podía ir por sus propios medios a un viaje que él no podía hacer.

Así que Margarita tuvo que ceder y aquí estaba viendo a su niña (la quería como a una hija) abrir las alas y volar, no sólo a vivir sola, sino nada menos que viajando de vacaciones ¡hasta Europa!

-Me llamas en cuanto llegues –le dijo mientras le daba la bendición.

-Claro que sí, por supuesto que te llamo cuando llegue al hotel.

-Voy a estar esperando la llamada, quiero saber que llegaste con bien.

En eso se oyó por el altavoz que ya llamaban para su vuelo en Iberia. Sussy se despidió de abrazo de todos (se sentía muy contenta de que hasta su papá, con esposa e hijos hubiera ido a despedirla). Y se fue camino a su gran aventura.

Fue un vuelo largo, poco menos de 11 horas de Ciudad de México a Madrid. Su vecina de asiento era Carmen, la señora que iba a ser su compañera de habitación en todo el viaje, una mujer muy simpática y a pesar de la diferencia de edades (su viaje era el regalo de su marido por su 40º cumpleaños), congeniaron muy bien.

Llegaron al aeropuerto de Barajas muy cansados, en Madrid eran las 8 de la noche. El Guía, Ernesto, los reunió a todos en el lobby del hotel.

-En la recepción pasen a recoger sus llaves, ya todos tienen su número asignado, así se las darán. Por favor cenen en el restaurante del hotel (esta primera cena si va incluida, las próximas ya no) y descansen que el tour va a ser muy cansado.

Ya al llegar se habían ido juntando las personas afines, los matrimonios en un lado, los solteros (6 muchachos y 4 muchachas, una señora casada, de 40 años y una mujer de unos 50 años, pero con carácter de 90 años) haciendo otro sub grupo.

Les dieron sus llaves y les indicaron que sus maletas ya los estaban esperando en sus habitaciones.

Sussy y Carmen, su simpática compañera de cuarto tenían el número 1, el agente le había dicho a Sussy que le iba a dar ese número porque en los hoteles le asignaban las mejores habitaciones al número 1, porque no todas eran iguales.

Cuando Sussy llegó a su habitación se encontró con que su equipaje no había llegado, iba a bajar a recepción, pero Carmen le dijo.

-Espérame, bajo contigo y de ahí nos vamos a cenar.

Llegaron al restaurante y Sussy buscó a Ernesto (también joven, que ya había hecho amistad con los otros muchachos.

-Hola Ernesto, fíjate que mi equipaje no está en mi habitación.

-No me digas Sussy, déjame ir a recepción a ver qué pasó, mientras cena.

Sussy se dirigió a la larga mesa donde ya estaban todos acomodados, pero 2 de sus compañeros le habían guardado un lugar entre ellos.

-Ven Sussy (todos traían un gafete con su nombre) te reservamos un lugar, ella se sintió muy halagada, uno de los muchachos, Javier, estaba bastante de buen ver, el otro, (Pepe) el clásico chaparrito, gordito ya medio calvo a pesar de tener unos 30 años le caía bien, pero nada más.

Antes de empezar a cenar Javier le puso la mano en el brazo mientras le decía.

– Estamos organizando una salida al terminar de cenar. ¿vamos?

-¿A dónde?

-A donde nos lleven nuestros pies, le preguntaremos al recepcionista qué nos sugiere.

-Me parece muy bien, vamos a conocer Madrid por nuestra cuenta.

-¡Esa es la idea!

Los solteros cenaron rápido y se dispusieron a ir a su aventura, Ernesto se enteró y les dijo que no fueran. Cuando fue a avisarle a Sussy que su equipaje ya estaba en su cuarto, les dijo a todos.

-Miren, todos traemos jet lag, tienen que recuperar el sueño, porque mañana y todos los días empezamos muy temprano, esté quien esté, el autobús sale a las 8 am, el desayuno es a las 7, no les conviene empezar cansados.

No le hicieron caso, se miraron entre sí, se dieron la vuelta y fueron a la recepción a preguntar hacia dónde dirigirse que fuera más interesante. No fueron todos “los solteros”, Carmen, la señora cuarentona, se excusó diciendo que quería empezar el viaje fresca, Cristina, la solterona ni siquiera se despidió, acabó de cenar y se subió a su cuarto, Guillermo, sólo dio las buenas noches, Ernesto, por supuesto no fue, así que sólo iban 4 chicas y 4 chicos.

Alfredo, el recepcionista les dijo que fueran hacia la derecha y encontrarían una zona con varios bares, a elegir, todos buenos y de ambiente, pero les recomendó el Café de Gijón en el paseo de Recoletos, número 21.

-¿Café?, queremos un bar, contestaron los muchachos casi al unísono.

-También es bar y es un restaurante bar muy famoso en Madrid, entre sus clientes estuvieron Ramón y Cajal. Valle Inclán, Perez Galdos, Garcia Lorca y otros muchos escritores y poetas famosos, id no os arrepentiréis.

Como les dijo que estaba cerca, se fueron caminando hacia el famoso café, pasaron por algunas calles empedradas y vieron muchas casas antiguas.

Fernando dijo – Estas calles me recuerdan a Guanajuato – todos estuvieron de acuerdo, tenía ese mismo ambiente antiguo, nostálgico.

Llegaron a la dirección indicada, al famoso Café de Gijón y entraron porque les gustó lo que vieron por los tres enormes ventanales. Al menos sabían a dónde se estaban metiendo.

 

cafe gijón Madrid fachada

 

 

Les gustó la fachada exterior, de mármol marrón con acabados de madera, sus mesas de mármol negro en contraste con las fundas rojas granate, color preponderante de sus sillas y sillones donde, les dijeron, también en la actualidad se realizan tertulias.

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Algo que les llamó la atención fue la decoración interior pues las paredes estaban forradas de tiras de madera con cuadros de diferentes pintores ilustres, todos ellos donados al café por contertulios artistas.

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El suelo de baldosas, ajedrezado en dos colores, uno de ellos el granate, hacía de juego con el color del café. Todos los cuadros allí expuestos en el restaurante correspondían a diferentes etapas de la historia de España, ahí se repasaba la historia de Madrid.

Vieron el menú: desde el típico desayuno madrileño, consistente en chocolate con churros, sándwich mixto o picatostes para acompañar el café con leche.

Los almuerzos tenían un menú variado que incluía paella mixta, merluza a la sidra, y variedades de la cocina madrileña.

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Se enteraron por el capitán de meseros que acudió a darles la bienvenida, que César González-Ruano y Camilo José Cela eran asistentes asiduos durante los tiempos de las tertulias de esa época, que comenzaban a las tres y se prolongaban hasta las siete de la tarde. También asistían personas del teatro, oficinistas, escritores internacionales de prestigio; por ejemplo, Truman Capote y personajes importantes de Hollywood como Ava Gardner, Orson Welles, Joseph Cotten y, sobre todo, el actor británico George Sanders.

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Impresionados se sentaron en una mesa casi al fondo y pidieron un vino tinto de Rioja.

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-¿Alguna marca o cosecha en especial?

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– Sírveles un Rioja cosecha del 52 – un caballero español de mediana edad, algo canoso, de muy buen ver, según las muchachas que cuchichearon entre ellas, le dio esa orden al mesero – Va por mi cuenta.

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Todos le dieron las gracias desde su mesa, contigua a la del español, quien los invitó a sentarse con él, invitación que todos aceptaron encantados.

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Lulú (la flaquita) y su compañera de cuarto, Marta (la gordita), se sentaron a los lados del caballero que se llamaba Paco, era un español simpatiquísimo que había vivido en tiempo en México, donde lo habían tratado muy bien y quería corresponder con los turistas mexicanos que conocía. Lo logró, los hizo sentir en su casa, se rieron mucho de sus chistes y bromas, Lulú y Marta estaban fascinadas y cuando los invitó a todos a su casa, al terminar la 4ª botella, ellas fueron las primeras en aceptar y levantarse, dispuestas a ir.

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Los muchachos se miraron entre sí, sin saber si aceptar o no, pensando que podrían encontrarse con alguna sorpresa, que las muchachas pudieran correr peligro, pero al fin todos aceptaron y fueron a la casa de Paco, un caserón antiguo con una decoración que les hizo pensar en los castillos españoles que habían visto en películas; tenía hasta una armadura real.

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A las 4 de la mañana Javier se dio cuenta de la hora y empezó a arrear a todos, que no querían irse, Sussy lo ayudó convenciendo a las muchachas y Paco despertó a su chofer y los mandó en su coche de regreso al hotel.

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Llegaron ya con muy poco tiempo para dormir antes de bajar a desayunar a las 7 am. Ernesto viendo sus caras de crudos, sólo movió la cabeza en desaprobación y les dijo a dónde iban a ir.

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-Recorreremos los puntos más emblemáticos y fotografiados de Madrid:

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La Puerta del Sol,

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La Plaza Mayor,

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El Palacio Real,

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la Ópera,

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La Plaza de Oriente,

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La Gran Vía,

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El Mercado de San Miguel e incluso la famosísima chocolatería San Ginés.

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-Visitaremos la fuente de Cibeles, cuya réplica exacta está en la Ciudad de México en la Colonia Condesa.

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Fuente Cibeles Madrid

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-Recorreremos lo más importante del centro histórico y conocerán las leyendas, historias y rincones que subyacen entre las plazas, palacios y conventos de la capital de España.

Y hacia allá salieron. Los solteros parranderos iban durmiéndose en el camino y Ernesto enojado con ellos por haberse ido de parranda contra sus recomendaciones.

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Casi no disfrutaron de la Puerta del Sol, apenas y vieron lo demás, Ernesto había tenido razón, pero como dijo Patricia “lo bailado quien nos lo quita”

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Por supuesto que tuvieron que ir a El Corte Inglés y les dieron dos horas para hacer compras. Las solteras se despertaron en la tienda y cada quien jaló por su lado. Pasadas las dos horas, todas las mujeres llegaron fascinadas con sus paquetes y los hombres casados con caras de sufridos; los solteros, se habían ido a tomar cerveza y llegaron ya con buena cara.

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Regresaron al hotel a almorzar, o comer, como se dice en México, Javier y Pepe ya habían establecido sus lugares a los lados de Sussy, a ella le parecía bien Javier, Pepe no tanto, sólo la distraía de la interesante plática de Javier, que le daba santo y seña de los lugares visitados (mejor que el guía local) y de las leyendas que les había contado.

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En la tarde los llevaron a pasear por las  calles del Madrid más cultural y disfrutaron de su increíble arquitectura. Conocieron el Madrid de los Borbones y recorrieron el Barrio de las Letras donde han vivido algunos de los más famosos autores y escritores, pasearon por las calles que inspiraron a Cervantes o García Lorca.

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Algunos, entre ellos Sussy, Carmen y Javier gozaron ese viaje en el tiempo de lo más cultural, a la vez que disfrutaron de los maravillosos monumentos históricos madrileños, los otros, incluidos los matrimonios y sus hijos, se aburrieron soberanamente.

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Llegaron muy cansados, aún así, los mismos que se fueron de parranda la noche anterior quisieron salir a cenar y tomar la copa a algún restaurante famoso, volvieron a preguntar a Alfredo, el recepcionista, que les dijo que no podían perderse el restaurante El Botín, al que, según explicó, le gustaba ir al Rey Juan Carlos I.

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-Es el restaurante más antiguo del mundo, según certifica el Libro Guinnes y está situado en el centro de Madrid- recalcó Alfredo.

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-Para poder comer o cenar hay que reservar con mucha antelación, pero yo les consigo mesa –tomó el teléfono habló muy familiarmente con alguien – mesa para 8, dijo – colgó el teléfono – ¡Listo! Mesa para 8, a nombre de Alfredo.

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Todos rieron y, después de hacer “cooperacha” para dejarle una buena propina, hacia el Botín se dirigieron.

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En el camino, Javier les comentó – pues estará en el libro Guinness como el más antiguo y será cuestión de clasificación, pero en Irlanda hay un pub fundado en 1654, se llama Crosskeys, en Antrim y hay un bar en Inglaterra, The Bingley Arms que tiene  1061 años, está en Leeds (Reino Unido) pero bueno, como restaurante, aceptemos el Botín.

Llegaron y se encontraron con un local de 4 plantas y en cada una de ellas un montón de camareros y amplio espacio de mesas y sillas.

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Pidieron de primero un cocido madrileño para compartir y así todos probar de todo un poco, lo mismo con un solomillo, 3 cochinillos, 1 tarta de queso, vino y sangría.

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El personal fue muy atento y rápido, la comida muy abundante en relación calidad-precio y estos no fueron nada desorbitados. Salieron muy satisfechos y regresaron al hotel.

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Javier no se separaba de Sussy, pero lo mismo hacía Pepe, con el disgusto de aquél, pero no podía hacer nada mientras no tuviera alguna relación con Sussy.

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El día siguiente, lunes, que era día libre, Sussy, Carmen, Javier y Lorenzo, se pusieron de acuerdo para ir al Museo del Prado; tomaron un taxi, que los dejó enfrente del museo, pero se encontraron con que los lunes no abría ¡gran frustración!

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Pero no había nada que hacer al respecto, así que decidieron ir al Parque del Buen Retiro, donde les dijeron que podrían ver el jardín histórico, que era parque público, una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, con numerosos conjuntos arquitectónicos, escultóricos y paisajísticos de los siglos XVII a XX, entre los que destacaban el Monumento a Alfonso XII, el Palacio de Cristal, el Estanque Grande, el Parterre, la Puerta de Felipe IV, el Real Observatorio Astronómico y la Fuente de la Alcachofa; e incluso anteriores, como la ermita románica de San Pelayo y San Isidoro.

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El Retiro Madrid

Contrataron un guía y lograron ver muchas cosas, aunque no todo, era demasiado grande, pero lo que vieron lo disfrutaron al máximo.

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Javier le platicó a Sussy que su uso como parque urbano se remontaba a 1767, año en el que Carlos III (1716-1788) permitió la entrada del público a efectos recreativos y fue público ya definitivamente, a partir de 1868, cuando quedó bajo la titularidad del Ayuntamiento de Madrid.

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Sussy se preguntaba de dónde sacaba Javier tantos datos, ya empezaba a verlo como “su” enciclopedia ambulante, ella misma se reía del calificativo.

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Vieron varias fuentes con su historia cada una, jardines, paseos, una maravilla.  Quedaron fascinados, aunque no se les quitó la frustración de no haber podido entrar al Museo del Prado.

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Al día siguiente fueron al Escorial, subieron al autobús y emprendieron su viaje a San Lorenzo del Escorial, cerca de Madrid, donde se encuentran ambos monumentos: El Monasterio de El Escorial y el Valle de los Caídos.

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La primera parada fue el monasterio que fue construido en el siglo XVI durante el reinado del poderoso rey Felipe II y concebido como residencia real, un monasterio y un panteón para la familia real.

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Se convirtió en un símbolo de la grandeza del Imperio Español, y ha sido declarado Monumento de patrimonio histórico. Visitaron también:  el palacio real, el panteón real, la basílica, el claustro de los cuatro evangelistas y la sala capitular.

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Desde allí, subieron de nuevo al autobús para dirigirse al Valle de los Caídos erigido en el bello valle de Cuelgamuros en la Sierra de Guadarrama.

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Se asombraron ante el impresionante monumento erigido en memoria de aquellos que murieron durante la Guerra Civil española de 1936. Esta colosal obra consta de la basílica y la cripta excavadas en la roca de la montaña coronada por una impresionante cruz de más de 150 metros.

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Después del tour por la mañana en San Lorenzo del Escorial, se dirigieron a la ciudad de Toledo a 70 km. al sur de Madrid. Pasearon por sus calles con otro guía local y descubrieron la riqueza histórica y cultural que se oculta tras los muros de esta hermosa, antigua y pintoresca ciudad.

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Habían tomado el tour con almuerzo y tuvieron la oportunidad de probar algunos platos tradicionales, como la sopa de ajo; todos se pusieron de acuerdo para pedir la sopa de ajo, porque si alguno no la hubiera comido…

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Para el almuerzo en Toledo los muchachos ya se habían puesto de acuerdo para probar con chicas diferentes, Ernesto sabía que las mesas eran para 2 personas, así que quedaba perfecto para el plan de conocer a las otras muchachas y decidirse (o que ellas decidieran “quién con quién), a Sussy “le tocó” Lorenzo, el güerito, como le decían las muchachas, cuando ella se iba a sentar, se le apareció él, le separó la silla, le sonrió y se sentó con ella, era un chico amable, atento, pero ni fu ni fa, durante del almuerzo en una terraza con una magnífica vista, Sussy se dio la aburrida de la vida.

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Javier estaba con Lulú, y tampoco tenían mucho de qué hablar, Ernesto con Patricia, la pelirroja, Carmen con Guillermo y Cristina con Pepe (jajaja) porque no les quedó de otra, Marta con Fernando, pero todos se quedaron con la sensación de que su primera elección era la buena, no fue una gran idea, de hecho, sí fue una “ideota”, que no volverían a llevar a cabo.

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Sussy y Javier se miraban a cada rato, como pidiendo ayuda “sálvame de esto” y los demás por lo consiguiente.

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Después del almuerzo, fueron a visitar a los artesanos que creaban las joyas y espadas toledanas, las chicas se alocaron y compraron muchos aretes, pulseras, colgantes y lo que encontraron. Los chicos algunas miniaturas de espadas y Javier una daga, lo que le dio pretexto para platicarle a Sussy sobre el origen y uso de las dagas.

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En el autobús de regreso todos se sentaron con las parejas elegidas (aunque “extraoficialmente”) desde el principio. No volverían a experimentar.

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Al día siguiente saldrían hacia Venecia, lo cual emocionaba a todos soñando con el romance las chicas y la conquista los chicos.

Continúa en:

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https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/12/17/sussy-y-sus-historias-europavenecia/

Ciudad de México, noviembre 26, 2016.

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Puedes copiar y publicar este artículo, siempre y cuando incluyas el enlace al artículo, no lo uses con fines comerciales, no lo modifiques, no quites el © ni este último párrafo que le sigue, enlaces incluidos.

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Imágenes tomadas de internet y Pinterest.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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SUSSY Y SUS HISTORIAS “EL FLECHAZO VI”, “¿QUÉ…?”

SUSSY EL FLECHAZO  CONTINUA DE:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/10/24/sussy-y-sus-historias-3-el-flechazo-v-la-oportunidad-y-la-familia/

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El Dr. le dijo a Tere, la vecina de Sussy:

-Con esta medicina se le bajará la fiebre y dejará de delirar, va a dormir varias horas y despertará normal o con una ligera calentura, ya a punto de recuperarse, fue una fuerte infección y nada más. No la dejen sola de todos modos.

A Tere no le hizo gracia, apenas conocía a Sussy porque se saludaban, pero en la mañana la empleada de limpieza de Sussy había tocado en su casa, para avisarle que su patrona estaba en cama con mucha fiebre y sudando mucho y no sabía qué hacer, entonces ella había tenido que ir a verla y llamar al doctor, porque sí la vio muy mal. Pero bueno, la cuidaría, sabía que vivía sola, que trabajaba todo el día, que era soltera y un hombre la visitaba una o dos veces al mes, pero no sabía nada más.

Mientras, Sussy, ya casi sin fiebre seguía perdida en sus pensamientos, pero ahora sí eran recuerdos reales, no fantasías como la de la noche anterior, cuando estaba ardiendo en calentura.

Empezó con ensoñaciones de Jaime, luego fueron siendo recuerdos más nítidos.

Recordó que su relación con Jaime era extraña, pero la hacía feliz, o eso parecía…

Revivió algo triste, la muerte de Arturito y su promesa ante su féretro, de cambiar, de reinventarse y eso había hecho. La relación era sólida, pero se veían muy pocas veces y muy poco tiempo, él no podía venir más, pero ella sí podría darle más tiempo y esa idea empezó a rondarle por la mente cada día más.

Su madrina, quizás por la edad, cada día se ponía más exigente, llegó a regañarla por llegar a las 9:05 en lugar de a las 9 en punto, una noche que había estado con Jaime, Sussy ya no la soportaba, el colmo llegó cuando, justo el día del cumpleaños de Sussy, que estaban merendando un café con leche y un pan dulce, como todas las noches y sintiéndose triste por eso, una prima la llamó para invitarla a su despedida de soltera, estaban sus tíos (el hijo de su madrina, con su esposa) en la fiesta, ellos la regresarían a su casa, no había problema, pero aún así no le dio permiso.

Sussy estaba muy triste y enojada ese día, porque siendo su cumpleaños, Jaime no la había llamado ni le había enviado un telegrama, como otros años, cierto que andaba de viaje de negocios, pero aún así, ella estaba triste y enojada y la madrina no le dio permiso de ir a la fiesta, ni por ser día de su cumpleaños; tuvieron una discusión por eso y le salió con lo de siempre:

-Mientras vivas bajo mi techo, sigues mis reglas.

Sussy se fue a encerrar a su recámara mascullando.

-La solución es que no viva bajo tu techo – y se prometió salirse de la casa de su madrina, ya sin importar si la dejaba sola, que sus tíos se ocuparan de ella, ya estaba ¡harta!

Al día siguiente empezó a buscar una casa de huéspedes, vio varias cerca de su trabajo y al salir del trabajo fue a verlas, en dos días ya había elegido una, dado el anticipo de renta y firmado el contrato.

El sábado siguiente llegó una camioneta para llevarse las cajas que había empacado en la noche, la madrina no lo podía creer, le dolió, pero ella se lo buscó, apretó tanto, que Sussy tuvo que brincar.

El cambio fue muy de improviso y como este tipo de cosas nunca vienen solas, también tuvo que renunciar a su trabajo porque el Director Administrativo, aprovechado que ella estaba a su cargo porque su jefe estaba de viaje, la molestaba sin cesar, pero ya no quiso pensar en eso, sino lo que había pasado con Jaime.

Ella entró a trabajar al Comité Organizador de la XIX Olimpiada, ya no tenía el mismo teléfono en su casa ni en su trabajo, Jaime no los sabía, en esos días él seguía de viaje (afortunadamente al día siguiente de su cumpleaños le llegó el telegrama de felicitación, que retrasaron en Telégrafos), ella no sabía dónde localizarlo para avisarle, no sabía ni cuándo iba a regresar.

Sí le afligía que él ya no tenía a dónde llamarla, pero tenía muchas cosas que arreglar, su nueva casa, su nuevo trabajo y no tendía demasiado tiempo para pensar en él.

En su nuevo trabajo sus oficinas estaban en el 4º piso y a unos días que ella llegara se cambiaron al 3º; ya todo estaba en su nuevo lugar cuando el jefe recordó que había dejado algo en el anterior y le pidió a Sussy que subiera por ello. Cuando estaba en el 4º piso ya sin muebles, con los teléfonos en el suelo, sonó un teléfono allá en el fondo de la oficina vacía, no tenía por qué contestar, pero fue a hacerlo, levantó la bocina, dio el nombre de su sección y…

-¿Por qué te me pierdes linda?

Casi se cae, pues estaba agachada contestando el teléfono que estaba en el suelo ¡era Jaime!

-¿Cómo me encontraste?

-Ya ves, uno que es detective (nunca le quiso decir cómo la localizó).

Le dio la noticia.

-Ahora puedo llegar a la hora que quiera, ya no estoy con mi madrina.

Él se puso feliz.

-¿Y dónde estás?

-En una casa de huéspedes cerca del trabajo.

-Entonces vamos a festejarlo, te llevo a cenar y bailar ¿quieres?

-¡Claro!

Fueron a un restorán elegante donde había cena y baile, ordenaron bebidas y él la invitó a bailar. Llegaron a la pista, él la tomó de la cintura, la acercó a él y sus respiraciones perdieron el paso, la apretó más, ella lanzó un pequeño gemido, él le besó el cuello, se separó de ella.

-¡Vámonos!

Ella lo vio, parpadeó, ni lo pensó.

-¡Vamos!

Él ya le había dicho a su hermano que ni se apareciera en el departamento en toda la noche. Hicieron el amor 4 veces, en la madrugada ella le dijo.

-No tengo “toque de queda”, pero no quiero llegar cuando ya se hayan levantado.

-Tienes razón, te llevo.

Como era viernes quedaron de verse en unas horas más para comer, después, en la noche, él se regresó a Guanajuato, ella se quedó feliz, aunque no sabía si sentirse bien o mal de que no pudieron ni tomarse una copa, en cuanto la abrazó, quiso hacerle el amor…

Otros recuerdos llegaron a su mente, de cómo disfrutaba de esas horas que ahora podía gozar con él, pues ya no tenía que llegar a las 9 de la noche, como cuando vivía con su madrina.

Y luego mejoró la situación, porque empezó a estar incómoda en la casa de huéspedes, se terminó el trabajo en el Comité de los Juegos Olímpicos y otra vez a buscar trabajo, a todos los que se lo comentaba, se reían y le decían que era demasiado optimista, pero ella quería aumentar su sueldo en un 50% si utilizaba el inglés ya que en su trabajo anterior no lo usaba y aún así tenía un excelente salario y ella quería elevarlo, por lo consiguiente pasó casi un mes sin conseguirlo, y mientras trabajó de eventual, y un buen día la llamaron de una empresa donde había trabajado una semana, para ofrecerle trabajo como secretaria del Director de Operaciones, un británico que no hablaba español; fue a la entrevista, la pasó y, dado que ya conocían su trabajo, la contrataron de inmediato ¡con el sueldo que ella quería!

Lo malo era que estaba en el Paseo de la Reforma, en otro rumbo de la ciudad, muy lejano a la casa de huéspedes, así que, con el sueldo que iba a tener podía buscar otro lugar y encontró un departamento amueblado a 2 cuadras de su oficina ¡maravilla de maravillas!

Le avisó a Jaime de su nuevo cambio de trabajo y casa, pero no le dijo que ya estaba en un departamento ella sola, le quería dar la sorpresa.

Cuando fue por ella a la oficina le dijo, apenado, que su hermano no le había prestado el coche.

-¡No te preocupes, amor! Vivo a dos cuadras de aquí.

-¿Pero primero vamos a mi casa, no?- con cara de niño a quien le quitaron un juguete.

-No, vamos a mi casa.

-Está bien – con cara compungida.

Sussy soltó la carcajada – es una sorpresa, te va a gustar.

¡Y vaya que le gustó!, un departamento para ellos solos, y ya no tener que ir a dejarla en la madrugada, poder disfrutarla toda la noche y despertar con ella, cosa que deseaba desde hacía mucho.

Y sí, gozaron toda la noche y por la mañana hubieran querido bañarse juntos, pero era día de trabajo para Sussy y la hubiera hecho llegar tarde a la oficina o quizá, ni siquiera ir y no quería afectarla. Sólo desayunaron entre besos y salieron juntos, ambos iban con cara de felicidad, la acompañó hasta su trabajo y más tarde salió para Guanajuato…

Siguieron muchas visitas parecidas, por meses, Sussy vivía feliz, con un buen trabajo y Jaime que la veía dos veces al mes.

***

Por la mañana, tarde, Tere, su vecina le había llevado el desayuno y la despertó, Sussy estaba un poco desorientada, no sabía qué había pasado, Tere la saludó con una sonrisa.

-¿Ya te sientes mejor? Nos diste un buen susto.

-¿Por qué, qué pasó? – Tere le contó de su fiebre, pero Sussy no recordaba nada, desayunó y quiso levantarse para ir a trabajar.

-Ni se te ocurra – tu empleada y yo abrimos tu bolso y buscamos a dónde llamar para avisar que no ibas a trabajar por estar enferma, tu jefe en persona dijo que te tomaras los días que necesitaras, con goce de sueldo ¡vaya qué buen jefe!, por cierto, no entendí muy bien su inglés.

-Jajaja, es que es británico y no habla español, por otro lado, sabe que en cuanto pueda levantarme voy a ir a trabajar. Me conoce aunque tenga poco menos de un año trabajando con él.

Dos días después ya estaba en la oficina, como si nada hubiera pasado. Retomó su trabajo y, como siempre, todo el tiempo pensando en Jaime y cuando lo volvería a ver.

Dos semanas después, Jaime volvió, más cariñoso y apasionado que nunca, Sussy se sentía en el cielo.

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Estuvieron escuchando varias veces “Mi Gran Noche” con Raphael y en realidad eso fue, su gran noche, se exploraron, encontraron nuevas formas de amarse, que ella no imaginaba, pero las disfrutó al máximo, no durmieron en toda la noche, fueron las horas más felices para Sussy, Jaime despertó toda la sensualidad que ella tenía escondida y la dejó salir a raudales, se amaron loca y apasionadamente, como nunca antes.

En la mañana ella tenía que ir a trabajar, así que se apresuraron a arreglarse y se sentaron a desayunar, se miraron a los ojos, ella le dijo tiernamente.

-Te amo.

El la miró profundamente, se levantó, se dio la vuelta y salió del departamento.

Sussy quedó en shock.

¿Qué había pasado?

¿Qué había dicho o hecho?

¿Qué…???

***

 (¿Quién entiende a los hombres?)

Continuará…

Ver:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/11/02/entre-mis-dedos/

***

Imágenes tomadas de internet.

***

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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Tú y Yo Siempre

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SUSSY Y SUS HISTORIAS (3), EL FLECHAZO V, LA OPORTUNIDAD Y LA FAMILIA

Su marido no había tenido trabajo por mucho tiempo, apenas había conseguido un puesto de regular importancia en oficinas del gobierno. Sussy había estado 3 años sin conseguir un empleo a su nivel, porque nadie la quería contratar por ser casada y tener un bebé. En una agencia le sugirieron decir que era soltera y, por supuesto, no mencionar a su bebé, a lo que se negó, desde luego.

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No tuvo más remedio que ir a una agencia de empleos eventuales y de ahí cada semana (a veces cada día) la enviaban a una compañía diferente, diversos trabajos, gente distinta, pero así eran estas agencias y tuvo que aceptarlo.

Por su desempeño la fueron subiendo de categoría, obteniendo cada vez mejores trabajos y de más larga duración.

El destino (y Manpower) la enviaron como temporal a una empresa trasnacional que apenas estaba iniciando, donde descubrió que había varias empleadas casadas, tenían hijos y algunas eran ejecutivas. Esa compañía le pareció como un paraíso, el trato era diferente, todos se hablaban de tú, el mozo tuteaba al Director General, había confianza y buen ambiente.

Por angas o mangas, por varios hechos “fortuitos” (causalidades, no casualidades) la secretaria del Director de la planta dejó de trabajar ahí y a ella la pusieron en el puesto, como eventual, todavía, pero su trabajo fue tan bueno, que su jefe peleó porque le dieran contrato definitivo, y peleó, porque por alguna razón el Director General le tenía tirria y la discriminaba cada vez que podía, pero su jefe, Douglas White, un inglés que tenía apariencia de todo menos de británico, lo convenció, diciendo que en la planta él era el que decidía quiénes serían sus empleados.

Así que ya siendo empleada con contrato, Sussy dio lo mejor de sí a su puesto, adecuándose a las características de su jefe, que hacía citas cada hora, sabiendo que se tardaría más, y retrasándose a partir de la segunda cita, esperando que su secretaria solucionara sus líos, que hiciera todo rápido y bien y le adivinara el pensamiento.

Todo eso lo cumplía Sussy y su desempeño fue tan apreciado, que cuando la planta estuvo construida, la maquinaria instalada, las secretarias y empleados de oficina contratados, las oficinas amuebladas, las máquinas de escribir, la copiadora y demás equipos de oficina comprados, la bodega de artículos de oficina surtida (todo lo relativo a las oficinas organizado y elegido por Sussy), cuando ya se iban a mudar a Morelia, Michoacán a dar inicio a la actividades de la planta, Douglas White la llamó a su oficina, le pidió que tomara asiento y aclarándose la garganta, le dijo:

-Sussy, ya sabes que en dos semanas nos mudamos a la planta y que yo ya no voy a estar en las oficinas de México, así que tu puesto desaparecerá.

Sussy se puso pálida, así que ahí acababa su maravilloso empleo, con alto estatus y un excelente sueldo… tuvo que retener las lágrimas y sonrió forzadamente.

-Sí, me doy cuenta.

-Entonces, te ofrezco el puesto de Gerente Administrativo en la planta, de hecho tú organizaste todo de una manera impecable, eso necesito en la planta, alguien que lleve la oficina sin que yo tenga que involucrarme, para poder dedicarme 100% a la producción. Sé que tú tomas buenas decisiones y no necesitas de mi opinión.

Ella sonrió, recordando que en muchas ocasiones cuando Douglas estaba fuera de la ciudad y había que decidir una compra o la contratación de una secretaria, ella había tomado las decisiones, con la anuencia posterior de su jefe, que siempre la apoyaba.

Pero lo más importante era el puesto que le estaba ofreciendo ¡dar un salto gigantesco de secretaria (aunque fuera de un Director) a nada menos que Gerente Administrativo de la planta!… ¡wow! Sin pasar por puestos de mando medios, directo a la cima ¡La oportunidad de su vida! Sonrió más ampliamente.

-Gracias Douglas, es una gran oportunidad.

-Estarás consciente de que tendrás que irte a vivir a Morelia…

Ella se mordió el labio, por el entusiasmo no había pensado en eso.

Douglas prosiguió

– Piénsalo por una semana, sé que eres casada y tienes un niño pequeño, habla con tu esposo. La compañía les pagará la mudanza, dará el aval si rentan y si organizas –risa- que algunas compras se hagan en conjunto, todos obtendrán muchos descuentos.

-Está bien y muchas gracias por la gran oportunidad.

-Te la mereces, Sussy.

Ella salió de la oficina sintiéndose feliz, ya hacía años que quería ser algo más que secretaria, pero se casó, se embarazó y en lugar de subir en la escala como siempre lo había hecho, bajó de nivel, hasta que encontró esta magnífica empresa en la que sí la aceptaron casada y con un hijo pequeño.

En esos tiempos no había muchos lugares de trabajo así, aún se pensaba que el lugar de la mujer era su casa y su labor cuidar de sus hijos, así que había que elegir entre carrera y familia.

Llegó feliz a su casa, esperando que su esposo llegara temprano esa noche, pero era viernes y si toda la semana llegaba tomado a las 2 ó 3 de la mañana, los viernes era peor, llegaba a las 4 am. Todas las noches se dormía de inmediato y empezaba a roncar como borracho y no la dejaba dormir, Sussy se molestaba mucho porque ella sí tenía que entrar a trabajar a las 8 am, no como él, que podía llegar a su trabajo a las 11 de la mañana, dado que las borracheras se las ponía con el jefe y otros compañeros de la oficina de gobierno donde laboraba.

Como se lo imaginó, dieron las 4 de la madrugada y él no aparecía. Trató de dormir, pensando en darle la noticia en la mañana, cuando despertara de dormir la mona.

El sábado en el desayuno, él estaba con cara de pocos amigos, sufriendo los estragos de la cruda y leyendo su periódico, pero aún así Sussy le dijo.

-Te tengo una gran noticia…

-¿Sí? – sin despegar la vista del diario.

-Sí, me ofrecen el puesto de Gerente Administrativo de la planta.

Él le prestó atención -¿Cómo dijiste? ¿gerente?

-Sí, Gerente, en la planta.

Él se tardó unos segundos en asimilarlo – ¿En Morelia?

Ella se mordió el labio – Sí, en Morelia, nos pagarían los gastos de la mudanza y…

-No, yo no voy a dejar mi trabajo, recuerda cuánto me tardé en conseguirlo y ahora que ya estoy empezando a subir y colocarme, no, no voy a dejarlo.

Ella vio que él estaba decidido a no aceptar irse a vivir a Morelia para que ella aceptara esa oportunidad.

-Bueno ¿y si yo me voy en la semana y regreso los fines de semana, me vendría los viernes en la tarde y saldría los lunes en la madrugada…?–lo miró con la interrogación en la mirada.

-No ¿y el niño? ¿No te vería en toda la semana?

-¿Y si me lo llevo y venimos los fines de semana?

-No.

Ella se engalló -¿Y por qué no? yo te seguí a Guadalajara, donde nos fue tan mal que yo tuve que sacar adelante a la familia ¿recuerdas? Te acuerdas que me puse a vender cosméticos de puerta en puerta y así tuvimos dinero para regresarnos, porque ni para eso teníamos? No se te olvide que yo mantuve a la familia con mi sueldo de eventual mientras tú entraste a trabajar al gobierno, los 4 primeros meses en que no te pagaron ¿y ahora que yo tengo la oportunidad de mi vida, te niegas?

Él vio a Sussy totalmente decidida, pero no cedió.

-Pues no voy a dejar mi empleo, ¿mientras consigo otro, de nuevo tú nos mantendrías?

-Puedes pedir tu cambio a Morelia.

-No lo creo factible y no me conviene, bajaría mi estatus.

Ella entrecerró los ojos y apretó los labios, él conocía ese gesto, no presagiaba nada bueno.

-Pues el niño y yo nos vamos, podemos venir o tú puedes ir los fines de semana, pero esta oportunidad no me la pierdo.

Su marido se levantó furioso de la mesa, fue al mueble cantina que tenían en la sala y sacó una botella de tequila llena, la abrió y se echó un trago a pico de botella.

-¿Y así lo vas a solucionar? – dijo ella más enojada.

-No te vayas – le dijo en tono más amigable después de tomar otros tres tragos.

-¿Tú crees que es muy agradable vivir con un alcohólico?

-No soy alcohólico, me gusta beber, pero lo hago socialmente.

-¿Cómo ahorita? – su tono era sarcástico.

Siguió bebiendo de la botella mientras se acercaba a ella -No te vayas.

-Es mi gran oportunidad – lo miró con la determinación en la mirada.

Su tono ahora era de ruego -No te lleves al niño – se acercó a ella, tomó otros tragos, la miró con ojos inyectados,.

-Yo lo cuidaría mejor, si tú llegas en la madrugada y borracho ¿qué futuro le espera contigo?

-Por eso no te vayas – más tragos, llevaba más de media botella ingerida. Se dejó caer de rodillas a sus pies –por favor, no te vayas, te lo ruego – le abrazó la cintura y comenzó a sollozar.

Era demasiado para Sussy, ella lo quería, era su esposo, su mejor amigo, su pareja, el padre de su hijo, tenía muchas fallas, pero ella lo quería. No sabía qué hacer, trató de zafarse del abrazo, pero él no la dejó y siguió rogándole.

Consideró irse de cualquier modo, llevarse al niño y verse los fines de semana, pero también pensó, ¿qué sería de él, solo y con su alcoholismo? Por otro lado, lo que él hiciera era su decisión, no la de ella.

Ella tenía la oportunidad de su vida, saltar de secretaria a Gerente Administrativo, una enorme, gran oportunidad, de las que se dan una sola vez en la vida y su marido alcohólico se la obstaculizaba.

Su cerebro le decía que debía pensar en ella, incluso en beneficio de su hijo, si ella hacía carrera en puestos gerenciales, tendría mejor sueldo, podría tener quien lo cuidara, en las tardes, como ahora en la Capital, y en ciudades de provincia se encuentran mejores elementos, más confiables como nanas o podía encontrar una escuela en la que se quedara a comer y tuviera actividades por la tarde, de todos modos era algo que, como estaban ahora, tenía que ser resuelto de un modo u otro, porque los dos trabajaban y él nunca estaba en las tardes de entre semana en la casa, en la noche tampoco veía al niño, porque llegaba en la madrugada… así que Arturito no lo echaría de menos y si veía a su papá los fines de semana sería casi igual que ahora…

-No te vayas – Sergio seguía llorando rogándole que no se fuera.

Su corazón no pudo resistir verlo así, no quería pensar que se tirara más al alcohol y hasta perdiera el empleo que ahora se resistía a dejar.

Lo pensó durante una eternidad, sopesando las alternativas, mientras él lloraba y le rogaba.

El corazón pudo más que el cerebro, aunque no tenía buenos argumentos, ella midió las posibilidades y no pudo pensar en ella, cedió, pensó en él y en seguir como estaban, con sus borracheras, pero juntos, no separados y creyó que eso, el no separar a la familia, sería bueno para su pequeño Arturo.

Levantó a su ya borracho esposo. Con todo el dolor y la frustración que podían caberle en el alma le dijo cariñosamente.

-Está bien, levántate… no me voy – Las lágrimas de Sussy brotaban de sus ojos como una cascada, sin sollozos, sin sonido, lágrimas silenciosas y amargas, muy amargas.

Él la abrazó llorando más, sus lágrimas se mezclaron, ella hacía lo posible por abrazarlo también, pero en ese momento no le nacía.

¿Por qué es tan difícil ver llorar a un hombre? – se preguntó Sussy- Como los enseñan a a no hacerlo, no estamos acostumbradas a que dejen salir sus sentimientos; me doblegué por la ternura que sentí al verlo así y cedí, dejé ir mi sueño, la oportunidad de mi vida .

El lunes se presentó a renunciar, había elegido a la familia y perdido su oportunidad.

Douglas se molestó, ya contaba con ella y no pudo menos que decirle

-Por eso no se les dan empleos de responsabilidad a las mujeres casadas, todavía están acostumbradas a renunciar a ellas mismas en aras de la familia. Se necesita otra educación para todos, hombres y mujeres, con el objetivo de que las mujeres no tengan que resignarse a dejar de existir al momento de casarse y ser madres; para que no ahoguen sus sueños.

Ella, bajando la cabeza se preguntaba si había hecho una buena elección, pero ya estaba hecho.

Su marido siguió bebiendo, la familia se fue a pique…

Estaba llorando y sudando, con la respiración agitada; eran las 5 am, extendió el brazo y buscó en la cama, estaba sola, se levantó aún entre sueños, temblorosa, lo fue a buscar a las otras habitaciones… nada… no había nadie, no estaba él, ni su ropa, ni sus cosas, nada, ni esposo ni hijo, Sussy estaba sola…

¿Todo fue sólo un sueño, una pesadilla?

Continuará…

 

Ciudad de México, octubre de 2016

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller.

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Imágenes tomadas de internet.

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Tú y Yo Siempre

foto Angel Sosa

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