Luz y obscuridad

Nuevamente un homenaje póstumo a Daniel Álvarez, otro de sus poemas que no había yo reblogueado, ahora lo hago, para que conozcan un poco más de su obra. Seguramente les gustará, Les ruego también pongan sus Likes en el blog de Daniel, él es el autor. Los comentarios, si los hay, por favor en mi blog, ya que los comentarios que pongan en el de él no va a ser aprobado, por obvias razones.

danshaggy

He conocido a través de tu mirada
La luz del día y la obscuridad de la noche.
En tus manos la suavidad de una brisa del campo y
La aspereza del viento del desierto.

He tenido en tu presencia,
La paz que da la tranquilidad, el amor.
Pero también el caos, el sufrimiento
Que da la desesperación

He estado en el cielo
Lo mismo que en el infierno
Y ninguno quiero dejar,
Porque  he conocido ambos
Porque  he disfrutado ambos
Porque te he conocido
Y  he vivido ambos…
Estando a tu lado.
hh6611
He conocido el odio pero también el amor
Eres mi luz; y mi obscuridad
Eres mi cárcel y mi libertad
Eres mi dualidad, mi angel,
Y mi demonio…

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VINISTE A DESPEDIRTE, MI AMADO DANNY

 

Estaba yo en un parque o bosque, era de madrugada, llegué al pie de una escalera amplia, de piedra gris claro, casi blanca, escalones desgastados, algunas hojas y ramas descansando en ellos. No alcancé a ver qué había arriba de la escalera.

Del lado derecho de la escalera saliste tú (mi amado Danny), en tu uniforme gris, me saludaste tímidamente, quizá pensando que aún estaba yo enojada… tenías razón, lo estaba, esas cuatro palabras que me dijiste, la última vez que hablamos, derrumbaron mi mundo, acabaron conmigo y sé que yo fui cruel, muy cruel, pero tú no me explicaste nada, después yo fui desenredando el ovillo y me di cuenta del alcance de lo que te había dicho y me arrepentí, de cualquier manera, no era tu culpa.

Pero ya me habías herido y yo te herí a mi vez ¡me arrepiento! ¡lo siento! ¡perdóname!

Me tendiste la mano, sin palabras y me indicaste una banca de herrería que estaba casi bajo la escalera de tan cercana a ella, atrás había una alambrada que separaba la banca del hondo abismo que estaba detrás de ella. Ahí, en la profundidad, había un bosque, muchos árboles, mucha vegetación.

Me indicaste que me sentara. Me senté, tu te hincaste con una rodilla (sonriendo me recordaste que la otra te dolía), me tomaste las manos y mirándome profundamente a los ojos dijiste:

-Perdóname.

-Perdóname tú a mi.

-Te amo.

-Yo también te amo.

Ya no dijimos más, recargaste tu cabeza en mi regazo y así te quedaste, relajado, amándome y sintiendo mi amor por ti. Yo te acaricié el pelo…

Abrí los ojos y sentí una gran paz, pero con una enorme tristeza.

Una vez salida de ese estado superior de conciencia, y con pensamientos conscientes, supuse que me ibas a llamar hoy, que iba a volver a escuchar tu voz, esa voz hermosa que resonaba en todos mis chacras y me dispuse a esperarte.

Unas horas después, recibí el correo en el que me informaba tu sobrina que ya no estabas con nosotros, que tuviste un accidente, con heridas muy graves, que estuviste en coma por más de una semana y que el día de ayer… te fuiste, nos dejaste.

Recuerdo que cuando fui a Guadalajara me preguntaste.

-¿Y qué hiciste tantas noches… sin mí?

-Extrañarte y aburrirme.

Ahora te responderé lo que haré tantas noches y días sin ti…

-Extrañarte y seguir amándote, siempre, por siempre y “hasta siempre”…

Continúa en:

https://serunserdeluz.wordpress.com/2017/05/30/segunda-visita-espiritual-de-mi-amado-danny/

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Ciudad de México, 24 de mayo de 2017

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller