DECISIONES

 Con este cuento celebro mi 5º aniversario en WordPress

***

-¡Ya murió la abuela!

Flor llamó a Pedro a Puebla desde la habitación contigua a donde la familia velaba a la querida abuelita en la antigua casona de la Ciudad de México.

Pedro lo sintió mucho, pero no pudo dejar de preguntarse qué le habría tocado a su esposa en el testamento de doña Isabel; tenía pocas cosas, pero muy valiosas. El problema es que tenía demasiados nietos, y la verdad era que desde que él y Flor se casaron, hacía 20 años, no se habían ocupado gran cosa de la dulce ancianita; bueno, de cualquier manera, algo debía tocarle a cada nieto y Flor lo era.

-¿Cuándo es el entierro?

-Mañana a las 12, en el Francés-Flor hacía esfuerzos por no soltar el llanto.

-¿Estás bien, mi amor?

Ella respiró profundo, dándose valor -Sí…gracias, ¿vas a venir?

-¡Claro!, allá nos vemos mañana temprano. ¿Se van a quedar en su casa?

-Sí, ya sabes que ella así lo pidió, y, ni modo, debemos cumplir su voluntad.

-OK, Te veo mañana.

A Pedro no le hacía gracia la idea de velar un cadáver en una casa, pero Flor tenía razón; si así lo había pedido la abuela…

Al día siguiente llamó a su jefe para avisarle que tendría que ir al entierro y, después de colocar su equipaje en la cajuela de su Rambler, con el consabido enojo, como cada vez que tenía que abrirla, porque la chapa estaba descompuesta, enfiló hacia México por la autopista.

Le agradaba la carretera México-Puebla, con esos bellos paisajes de montaña y, sobre todo, le gustaba contemplar los volcanes, el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, aunque desde diciembre de 94, la vista de la gran columna de humo y cenizas no era nada grata ni tranquilizadora.

Llegó con suficiente tiempo para dar y recibir los pésames de rigor y, lo más importante, para estar junto a su esposa durante el duro trance del entierro.

Al día siguiente se reunieron hijos, nietos y sobrinos para la lectura del testamento que doña Isabel no había hecho ante notario, pero que la familia estaba dispuesta a seguir al pie de la letra.

A Flor le tocaron unas mascadas de seda que casi se deshacían de solo verlas, 3 platos de talavera y, lo único realmente valioso, dos tibores, uno grande y otro pequeño, también de talavera, cuyo valor se incrementaba por haber sido hechos en el siglo XVII, como constaba por la fecha junto a una firma en la base de ambos tibores.

Puebla, Puebla, Talavera de la Reyna, Tibor - Photo by www.luxuriousmexico.com 0407

Durante el viaje de regreso no pronunciaron palabra, hasta pasar la caseta de San Martín, cuando ya se podía contemplar el Popocatépetl.

-¿Ya viste el volcán?

Flor volteó a su derecha, observó el paisaje y volvió a ensimismarse.

-Sé que estás triste- Pedro puso la mano en la rodilla de Flor -pero fue lo mejor para ella. Siempre dijo que no quería vivir si no se podía valer por sí misma, además…

-Sí, lo sé- lo interrumpió ella -pero, aunque no la veía muy seguido, la voy a extrañar.

-Es natural. ¿Dónde piensas poner tu gran herencia?

Ella volteó, lo miró enojada y tardó unos minutos en responder.

-Los platos en la vitrina…los tibores no tengo la menor idea; en el departamento no hay lugar para ellos y, además, estarían fuera de lugar… no sé- se quedó pensativa -en cuanto a las mascadas, no hay problema, la próxima vez que les de el aire, se deshacen- ambos soltaron la carcajada y se eliminó la tensión.

Cuando llegaron a su casa en la Colonia San Manuel y se disponían a bajar los tibores, que habían venido sonando en la cajuela durante todo el trayecto, Pedro volvió a molestarse porque la chapa no quería abrir -ya estoy cansado de esta maldita cerradura- finalmente, después de varios minutos de esfuerzos inútiles, la chapa cedió y se abrió la cajuela.

Flor ya había metido el equipaje y regresó para llevarse el tibor pequeño, mientras su marido cargaba la caja con el otro, los platos y las casi deshechas mascadas.

-Bueeeno…- Flor contemplo los jarrones y luego echó un vistazo circular a la estancia del pequeño departamento atestado de libreros repletos y de libros en mesas y muebles. ¿Dónde podrían colocar su gran herencia? Por el momento sugirió ponerlos en la mesa del comedor que, con ellos encima, se veía más pequeña.

Pedro se puso en jarras y lanzó el comentario que le quemaba la lengua desde el día anterior cuando se enteró de lo que había heredado su mujer.

-Le hubiéramos agradecido más el dinero contante y sonante que le dejó a tu primito Lázaro, nos hubiera servido más.

Flor, que ya iba rumbo a la cocina respondió sin voltear

-Pero nosotros nunca vivimos con ella, ni la cuidamos como él, ¿verdad?

Empezó a preparar la cena, y a considerar que su marido tenía razón, ¿para qué querían ellos esos tibores?; cuando tenían la casa grande podían haberlos lucido, pero ahora que sus hijos estaban estudiando en México y ellos habían comprado este pequeño departamento, ni siquiera tenían dónde ponerlos.

En cambio, sí tendrían en qué usar una buena cantidad de dinero, por ejemplo, para viajar, para tomar ese curso de pintura del que tantas ganas tenía, o para… sacudió la cabeza mientras servía la cena, para qué pensar en qué le gustaría usar dinero, si no lo tenía?, claro que con lo que ahora ganaba Pedro, les alcanzaba para todo… pero no les sobraba para nada y ahora que ella tenía tiempo libre quería hacer muchas cosas, pero… Tomó los platos y llamó a Pedro.

-¡A cenar!

Se sentaron y dieron buena cuenta de las quesadillas y los frijoles refritos que Flor había preparado, pero no pronunciaron palabra. Cuando terminaron Flor ofreció -¿café?

-Sí, gracias- sin decir más la miró inquisitivamente, ella, con el conocimiento de tantos años, entendió.

Mientras le servía el aromático líquido preguntó lo que él había estado esperando -¿Crees que podríamos venderlos?

-Seguro que sí, lo que no sé es cuánto valen y si nos lo pagarían a un precio justo.

-Vamos el domingo a Santa Clara, tal vez en alguna de las tiendas que venden Talavera nos digan mas o menos cuánto valen, que por lo antiguos deben tener algo de valor, y quizá hasta nos los compren, ¿no crees?

Pedro lo meditó un poco -posiblemente- dijo asintiendo y dando el último trago – Mañana voy al periódico para anunciarlos, sin precio, mientras vemos cuanto nos pueden dar por ellos y así venderlos en lo justo.

Flor asintió con una sonrisa en los labios.

-.-

Juan estaba recargado en la pared afuera de la vecindad, cerca del mercado de La Acocota, cabizbajo y triste, cuando llegó Obdulio.

-¿Qué pasa vecino? ¿por qué tan acongojado si es domingo?

-Es por mi’jo Juanito, acaba de venir el doctor y dice que lo tienen que operar del apéndice a lo más en uno o dos días y…

Obdulio asintió, puso cara de circunstancias y afirmó más que preguntar -y no hay lana.

Juan suspiró -no, la semana pasada me volvieron a despedir. Ya ni en las fondas de mala muerte hay chamba- recordó, nostálgico, cuando era mesero de restoranes de postín y hasta buen carro traía, pero eso fue antes de la devaluación y la crisis; ahora pasaba más tiempo desempleado que trabajando y cuando lograba una chamba, casi siempre era en alguna fonda o tugurio; pero ya con eso se conformaba.

Hoy la situación era peor, porque no tenía trabajo y a su hijo de 8 años lo tenían que operar.

-¿Bueno y no tiene usté seguro, vecino?

-No, sólo me duró tres meses después de que me despidieron, luego de 15 años de trabajar ahí, y de eso hace más de medio año-suspiró- en las fondas no dan seguro.

-¿Y el hospital general?-Obdulio trataba de ayudar, sabiendo que el otro no estaba acostumbrado a las penurias y que tal vez desconocía las posibles soluciones al problema.

-Eso le pregunté al doctor, pero dice que está lleno y no tienen camas disponibles.

-Sí, eso pasa casi siempre con lo que dan gratis- Obdulio escarbaba la tierra con la punta del zapato; sin levantar la vista; Juan miraba sin ver a la gente que pasaba por la calle.

-Oiga vecino, ¿y cuánto necesita?

-Según los cálculos del médico, si llevamos a Juanito a un hospital de monjas dizque muy baras, ya con todo y si él no cobra, serían como mil pesos.

-¡Un milagro!

-Eso es lo que necesito, un milagro.

Obdulio sonrió – no, yo decía por los mil pesares.

Juan volteó a observarlo, había entendido que un milagro y mil pesares significaban mil pesos, pero él necesitaba un verdadero milagro y esos mil pesos, sí eran como mil pesares. Sonrió tristemente.

-Si todavía tuviera algo que vender, lo vendería, pero ya no tenemos nada que valga la pena. Para la última renta vendí el reloj de mi mujer.

El otro lo miró con conmiseración -también usté… si no tiene lana, no pague la renta, si hasta se puede vivir gratis dos años, y el casero se tiene que aguantar, la ley nos protege, ¿pos qué no sabe?

-Ya me lo han dicho, pero yo no sé hacer esas cosas- calculó su situación- al menos, no todavía- recordó que se había mudado de la bonita colonia en la que vivía, a ésta tan pobre y sucia porque no tenía para pagar aquella renta, y ahora tampoco le alcanzaba para ésta.

-Pos ya va a aprender, y no es que yo se lo desié, pero la miseria lo hace a uno tramposo y…-lo pensó un poco antes de soltar prenda, pero se animó y se lanzó – oiga, Juan, ¿de qué sería capaz por salvar al chilpayate?

-¡De lo que sea!- volteó a ver a su vecino, pero le pareció tan siniestro, que rectificó -bueno, casi.

-Pos si quiere conseguir algo pa’ vender… yo lo acompaño, y también sé quien lo compra.

Juan entendió, pero no se dio por enterado -gracias Obdulio, luego le resuelvo – le puso la mano en el hombro a su bien intencionado vecino y desesperanzado se encaminó a su casa caminando encorvado, él que con su elegante uniforme lucía tan bien, con tan buen porte, hace menos de un año…

Ahí estaba Carmen, sentada junto al catre de su hijo, con los ojos inyectados de tanto llorar. A Juan se le encogió el alma al verla tan afligida y se fue a sentar junto a la mesa de tosca madera, de la que tomó una botella de tequila y se sirvió un buen fajo en un vaso.

Carmen estaba atrás de él -¡con eso no resuelves nada! -de un manotazo aventó el vaso al piso, salpicando a Juan, a la mesa y a ella misma. Se dejó caer en la otra silla desvencijada y colocando ambos brazos en la mesa, recargó la cabeza y empezó a sollozar.

-¡Si fuera 10 años más joven y pesara 20 kilos menos, te juro que me metía de puta! -más sollozos- pero no dejaría morir así a mi hijo.

Él se sintió poco hombre, ella no lo había expresado con palabras, pero así lo había llamado: poco hombre. Juan se levantó y salió del cuchitril que les servía de habitación, su decisión estaba tomada.

Llamó tres veces a la puerta de Obdulio. Este salió a abrir limpiándose la boca con el dorso del brazo -Pásele, vecino, ¿gusta una cheve?

-No, gracias, vine por lo que me dijo hace rato…

-Pásele, mi mujer se fue a misa, pásele- se hizo a un lado para dejar pasar a Juan. El cuarto era del mismo tamaño que el suyo, pero Juan vio que tenían un aparato de sonido muy sofisticado, un televisor de pantalla grande, dos videocaseteras, ventilador y una serie de aparatos electrodomésticos como los que él había tenido cuando trabajaba de mesero elegante, pero que había tenido que vender cuando se quedó sin chamba. Se preguntó si su vecino los había comprado en abonos o…

Obdulio sacó una cerveza del refrigerador. la abrió y se la ofreció a Juan. El primer trago helado le supo a gloria, su garganta estaba seca y ardiendo. Se sentaron a ver el partido Cruz Azul-Chivas, pero Juan no había ido a eso, tomó tres tragos de cerveza antes de tener valor para decirlo.

-Vecino… necesito conseguir dinero hoy mismo, ¿me puede ayudar?

Obdulio dejó su cerveza en la mesita donde también tenía los pies, bajó éstos y miró gravemente a Juan -¿a lo macho?

-¡A lo macho!-Juan dejó su cerveza en la mesa y se levantó.

Pos a darle, que´s mole de olla– Obdulio también se levantó apagó la tele, agarró su chamarra y salió seguido de Juan, que no estaba muy seguro de qué, dónde y cómo iba a hacer lo que iba a hacer.

-.-

Mirna y Luis estaban estrenando su flamante casa, su flamante auto y, sobre todo, su flamante matrimonio. Ese domingo habían ido a Puebla, al Callejón de los Sapos a comprar antigüedades y adornos para su recién establecido hogar en la Colonia del Valle, en la capital.

Después de adquirir algunos muebles pequeños y muchos trebejos decorativos, se dirigieron al zócalo, dieron una vuelta, disfrutando el ambiente mezclado de ciudad grande y provincia, y finalmente se atravesaron a comer al Royalty, en los portales.

Mientras comían entre zalamerías y miraditas tiernas, cayó un aguacero torrencial, pero ya estaba pasando.

-Mi amor, quiero llevarles camotes y dulces poblanos a mi mamá y mis hermanas, ¿está bien?

-Por supuesto, mi vida- Luis volteó buscando al mesero, cuando sus miradas se encontraron le hizo la seña de que trajera la cuenta y volvió a los arrumacos con Mirna.

Una vez pagada la cuenta se levantaron y se dirigieron a Santa Clara, a comprar camotes y otros dulces típicos. Formaban una pareja un tanto extraña: él, muy alto y delgado; ella, bajita y regordeta, tratando de caminar abrazados, pero con pasos desacompasados debido a la diferente longitud de sus piernas. Sin embargo, eso era lo que menos les importaba, ellos caminaban dentro de su propio y privado mundo, haciéndose caricias y carantoñas, como toda pareja de recién casados.

-.-

Pedro y Flor fueron a misa y al regreso él ya se estaba preparando para ver el partido del Cruz Azul, cuando su dulce florecita, como la llamaba de cariño, le recordó que tenían que ir a ver lo de su fabulosa herencia

Bajaron los tibores y los metieron en la cajuela, después del consabido pleito de Pedro con la chapa y enfilaron a Santa Clara.

Flor iba pensativa. Hacía mucho que no salían a comer y todavía más que no iban a un buen restorán -¿Y si comemos en el Royalty?

-Pero…

-¡No importa!, vamos a vender los tibores, ¿no?

-¿Y si no los vendemos?, tú sabes que nuestro presupuesto apenas nos alcanza, este mes se paga la luz y…-lo pensó mejor -¡está bien!, es justo un lujito de vez en cuando, ¡vamos!

No pudieron estacionarse en el zócalo pero encontraron espacio en un lugar intermedio, porque quedaba entre el zócalo adonde iban a comer y Santa Clara a donde iban a averiguar cuanto valían los tibores.

-¿A dónde primero?- Pedro prefería que Flor decidiera, para evitar problemas si algo no salía bien.

-¡A comer!, tengo mucha hambre.

Apenas alcanzaron a llegar antes de que se soltara una gran tormenta.

Mientras comían en una mesa cercana a Mirna y Luis, Flor no podía dejar de observarlos, sintiendo envidia, porque Pedro nunca había sido expresivo ni cariñoso, ¡ni aún en su luna de miel!. En cambio Pedro juzgaba que el comportamiento de la parejita era ridículo.

-¡Ya viste?- se aventuró ella -¿No se te antoja?

Pedro hizo una mueca de disgusto -se ven risibles- Flor suspiró y siguió comiendo  mientras los observaba alejarse, abrazados, cuando se terminó la tempestad.

No pidieron postre, porque iban a ir a Santa Clara y ahí pensaban comprar unas deliciosas tortitas de Santa Clara, que a ambos les encantaban.

-.-

Obdulio guió a Juan hacia el centro de la ciudad. Pasaron por El Parián, el mercado de artesanías más famoso de la ciudad, y cuando iban atravesando por el pasillo central,  empezó una tormenta como se estilan en Puebla, rápida, recia, de enormes gotas, que calan hasta los huesos.

Se refugiaron en una de las pequeñas tiendas, en donde vendían loza de talavera. Juan escudriñó el interior y tímidamente preguntó:

-¿Aquí?

-No, compadre -lo subió de categoría, después de todo andaban  juntos en esa aventura-  aquí se ayudan  unos  a  otros,  ‘pérese tantito,  no  coma´nsias.

En 15 minutos se acabó la tormenta y pudieron continuar su recorrido por las calles adyacentes.

Como acababa de llover, casi no había gente, pero sí autos estacionados. Con ojo conocedor, Juan iba revisándolos conforme pasaban junto a ellos. Se detuvo frente a un Rambler.

-Estas cerraduras siempre están descompuestas. Venga, compadre.

Juan dudó un poco

-¿Y no será más difícil?

N´hombre!, es más fácil.

Sin dificultad abrió la cajuela, sonrió al ver lo que contenía y le pasó a Juan una caja abierta, con dos grandes y hermosos tibores.

-Nos sacamos la lotería, ¡corra hacia el Parián, allá lo alcanzo- él tomó una caja de herramientas, cerró la cajuela, volteó a todos lados y caminó con toda la parsimonia del mundo, mientras Juan corría como alma que se lleva el diablo.

-.-

Mirna y Luis, después de comprar camotes y otras delicias en Santa Clara, decidieron ir al Parián a ver qué más compraban.

-.-

Juan y Obdulio se encontraron en el extremo poniente del mercado y Obdulio resolvió quedarse en la calle y ofrecer su recién adquirida mercancía a los turistas que fueran al Parián a comprar artesanías, porque a su comprador lo podría localizar hasta el lunes.

No tenían ni 5 minutos de haber llegado cuando vieron a una pareja dispareja y muy cariñosa atravesar la calle en dirección a donde ellos se encontraban. Obdulio los abordó resueltamente y les ofreció una verdadera ganga. Ellos, curiosos, fueron a asomarse a la gran caja que cuidaba el otro vendedor y quedaron boquiabiertos ante los dos bellos tibores. Luis los revisó y encontró la fecha en la base de ambos, pero no se dio por enterado.

-¿Cuánto?

-Ochocientos cada uno, Mil cuatrocientos pesitos por los dos, patrón. Ultimo precio.

Obviamente esperaba un regateo y Luis no quiso denotar su conocimiento de que verdaderamente eran una ganga, sobre todo por la antigüedad y aún sabiendo que eran robados, tomó la decisión de comprarlos.

-Mil doscientos por los dos y ni un centavo más- Obdulio acomodó los jarrones, cerró la caja y se la entregó a Luis, que casi brincaba de gusto y miraba amoroso a su sonriente esposa, que estaba encantada con la compra.

Juan no había abierto la boca, ocupado en rezar, como lo había estado haciendo desde que salieron de la vecindad. Cuando se terminó el trato y Luis le entregó los billetes a Obdulio y éste a él, casi no podía creer que se había realizado el milagro ¡su hijo se iba a salvar!

-.-

Pedro y Flor terminaron de comer con toda calma, pagaron la cuenta y se encaminaron a su auto.

Cuando se acercaron a éste, vieron que la cajuela se encontraba abierta, a toda prisa Pedro corrió a revisar y se encontró con que no había nada, estaba vacía,  soltó un grito de ira, golpeando la cajuela mientras volteaba a todos lados pero solamente vio a un hombre que más adelante iba cruzando la calle tranquilamente; Flor llegó, vio la cajuela vacía y se soltó a llorar.

Por suerte, en ese momento pasó una unidad de la policía a quien le hicieron señas para reportar el robo, el oficial les indicó que tenían que ir a la comandancia a hacer el reporte de robo; ellos quisieron entregarle las fotos de los tibores, pero él les dijo que las llevaran a la comandancia, que él estaría alerta por si los veía por su área…

-.-

Mirna y Luis iban de regreso a México felices por la magnífica ganga que habían obtenido y discutiendo amistosamente en qué lugar de su nueva casa quedarían mejor los tibores.

A la salida de Puebla en el retén de la caseta de cobro, les tocó revisión de su carro por lo que los llevaron al área en el puesto, y dos oficiales comenzaron a revisar sin problema su vehículo; justo en ese momento llegó el comandante del destacamento a entregarles a los oficiales la copia de la foto con la descripción de los tibores, que ellos acababan de ver en la parte trasera de la camioneta, por lo que Mirna y Luis fueron arrestados de inmediato y regresados a Puebla para las averiguaciones de rigor.

-.-

Juan llegó a la vecindad y su mujer salió corriendo a recibirlo, iba bañada en lágrimas, casi no podía hablar de tanto que había  llorado.

-Juanito se puso más grave, está muy mal…

Sin contestarle, Juan fue corriendo al teléfono público para llamar al doctor.

-Doctor, soy Juan, mi’jo se nos puso peor, mande una ambulancia, ya tengo el dinero para la operación.

Estuvieron 3 horas esperando, al fin salió el doctor con cara de preocupación, ellos habían estado en la angustia todo ese tiempo y ahora…

-.-

Flor se encontraba en el sillón de su casa pensando: “y al traste con mis clases de pintura…”

Interrumpiendo sus tristes pensamientos sonó el teléfono.

-¿Diga?

-Señora, estoy interesado en los tibores que están anunciando.

Flor, conteniendo las lagrimas y ahogando el llanto, contestó.

– Lo lamento, ya no los tenemos… y colgó el teléfono…

Por la tarde volvió a sonar el teléfono, esta vez fue Pedro quien contestó, era de la comandancia, informándole que se encontraron los tibores y que tenían que pasar a identificar los bienes robados. Pedro, sin poder ocultar su felicidad, le gritó a Flor que se encontraba en su cuarto

-Amor, arréglate rápido, vamos a la comandancia… ya los recuperaron…

Llegaron y ya frente al juez, reconocieron los tibores, y agradecieron el buen trabajo de la policía, pero el juez les dijo que tenían que demostrar la legitima propiedad de los objetos robados para poder regresárselos, y que las personas que los habían robado ya estaban en detención.

Flor casi atragantándose le explica al juez –esos tibores los heredé de mi recién fallecida abuela, los llevábamos para preguntar precios en alguna tienda de Santa Clara y venderlos bien, pero fuimos a comer y al regresar ya no estaban en la cajuela del coche.

Responde el juez, tajante:

-Mire señora, lo entiendo pero tiene que traerme un documento donde conste que los tibores son suyos, en caso contrario, estos quedaran en el depósito y los ladrones en la cárcel.

Pedro y Flor, se regresaron a su casa y llamaron a sus parientes en la Capital, para pedirles que les enviaran el papel donde constaba que los tibores los había heredado Flor.

-.-

Mirna y Luis fueron procesados por traer mercancía robada, por lo que pasaron un tiempo en la cárcel, sin importar el dinero que ofrecieron para no ser encarcelados.

-.-

Flor, presentó el testamento de la abuela que hizo sin notario, pero al no estar registrado, no pudo comprobar la propiedad de los jarrones, por lo que no los recuperó.

Al día siguiente, estaba en la sala, triste, viendo a la pared de enfrente. Sonó el teléfono,

-¿Diga?

Una señora pregunta – ¿Cuanto quiere por los tibores que anuncia? me interesan, no me importa el precio que pongan a esas antigüedades.

Flor soportando un nudo en la garganta, no contestó, sólo colgó el teléfono, y dijo para si:

-Al cabo que ni quería pintar- se sentó en su sillón y desde su ventana contempló la lluvia típica de la ciudad de puebla…

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El doctor se acerca a Juan y Carmen; tiene la vista baja, pero al llegar junto a ellos levanta la cara, sonríe y les dice.

-¡Lo logramos, Juanito se ha salvado!

***

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller/ serunserdeluz

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Puebla de Los Ángeles, Julio de 1995.

Con la colaboración de Daniel Álvarez/ Danshaggyalv  Agosto de 2016

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Imágenes tomadas de internet.

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Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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5º ANIVERSARIO EN WORD PRESS

MI 5º ANIVERSARIO EN WORDPRESS

Unknown

Hace 5 largos años que publiqué mi primer post, que por cierto, hoy vuelvo a subir a mi cumpleañero blog.

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/31/shangri-la-o-shambala-esta-en-el-tibet/

Les agradezco haber permanecido conmigo todo este tiempo, dándome ánimos para seguir escribiendo para ustedes en éste mi primer blog y en los otros dos, a los que están cordialmente invitados.

https://2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com

https://aquevineadondevoy.wordpress.com

También los invito a leer el cuento que publico hoy para celebrar mi cumpleaños.

https://serunserdeluz.wordpress.com/2016/08/31/decisiones/

 

ANIVERSARIO 5 EN WORDPRESS

SHANGRI LÁ O SHAMBALÁ ESTÁ EN EL TIBET

Condiciones de © al final.

JESUCRISTO, REENCARNACIÓN Y SHANGRILÁ O SHAMBALÁ

Montes Himalaya
Montes Himalaya, cerca del portal a Shangri lá

(Hoy que cumplo 5 años en WordPress, quise compartirles mi primer post, aunque tiene la fecha de 2016, es de 2011, mi primera publicación aquí, subida con mucho miedo de no ser aceptada, mi blog ha pasado por muchas etapas, ésta fue la primera, luego hice otro blog para estos temas:

https://aquevineadondevoy.wordpress.com

Entonces no tenía amigos/lectores/seguidores, ahora tengo muchos y los aprecio inmensamente, espero que mi primer post sea de su agrado).

CANALIZACIÓN DE PABLO EL VERONÉS

Las siguientes son respuestas de Pablo el Veronés (1),  a preguntas formuladas a él a través de mi persona, pues soy su canal, estando en estado alterado de conciencia inducido por medio de la relajación profunda.

La metodología es la siguiente, yo hago una lista de preguntas, a veces mi operadora (Lesvia Salinas) agrega algunas a la lista o bien las hace sobre la marcha.

Generalmente, Pablo responde a las preguntas a través de mi voz, en muchas ocasiones, al mismo tiempo, me permite visualizar imágenes, muchas de ellas simbólicas, para dar más claridad a sus respuestas.

Omito los preliminares de la relajación.

CANALIZACIÓN, PREGUNTAS-RESPUESTAS

  1. ¿Jesús enseñó sobre la reencarnación?

R.- Sí

  1. ¿San Pablo enseñó sobre la reencarnación en sus epístolas o en otros escritos?

R.- Estoy viendo a San Pablo, es un hombre corpulento, vestido de romano, luego cambia de ropaje a una túnica.  Sí creía en la reencarnación, pero dudaba que todos lo entendieran y entonces, eran mensajes más o menos cifrados, así como “el que que quiera entender que entienda”.  Con estos datos está con túnica.  En otra vida fue rey, lo veo con corona.

  1. ¿Jesús fue a la India y al Tíbet para aprender sobre la reencarnación, para enseñarla o a otra cosa?

R.- Sí fue, lo veo viajar en camello, en elefante, a pie, en barca… a la India.  Al Tibet la última etapa fue a pie, pero antes fue a lomo de “yac” (animales usados como  las llamas de los Andes, pero de los que hay aquí en el Tíbet).

Desde la adolescencia ya sabía quién era Él y fue a la India y al Tíbet a enseñar, pero también como humano encarnado que era, a conocer estas enseñanzas, pero Él sabía, digamos de la fuente, Él conocía todo, no tenía que “aprender”. Algunas cosas tenía que “recordarlas” .  Tenía entre 13 y 14 años.

  1. ¿Existe el manuscrito que menciona Roerich, sobre la estancia de Jesús en India y Tíbet? (pregunta no enlistada, pero respondida espontáneamente)

R.- Sí existe el manuscrito del que habla Roerich.  Estaba en el Tíbet, en Lhasa, en el Potala. Lo destruyeron los chinos comunistas.

English: Potala Palace, Lhasa, Tibet
English: Potala Palace, Lhasa, Tibet (Photo credit: Wikipedia)
  1. Existe Shambalá o Shangrilá?

R.-

  1. ¿Dónde está?

R.- Está en la siguiente Dimensión, una puerta de acceso está en el Tíbet.

Monte Everest, en los Himalaya, cerca del Tibet
Se dice que por esta zona podría estar la entrada interdimensional a Shangri-Lá
  1. La operadora pregunta cómo era Jesús encarnado (pregunta no enlistada).

R.- A los 30 años es alto, aprox. 1.75 m, tez blanca apiñonada, pelo y barba corta, nariz de judío, ojos azules tirándole a verde, color extraño y bonito, manos de dedos largos, muy bonitas, musculoso, cuerpo proporcionado; es bellísimo, expresión bondadosa, Él es, sabe que Él es Él, sin ser autoritario, ni arrogante, ni soberbio, ni humilde; tiene una personalidad regia, es amoroso, abierto a que nos acerquemos a Él.  No se puede describir con características humanas, porque es otra cosa. Cuando lo vi cambiar el color de sus vestiduras, lo vi con un turbante rojo y dorado, con esos nuevos colores de ropa, lo vi de espalda con un turbante (al entrar en nivel alfa o estado superior de conciencia siempre veo a Jesucristo, que es mi principal Consejero Espiritual), mientras me preguntabas y te respondía sucedió lo anterior.

  1. ¿Tú puedes llegar a Shambalá,  espiritualmente, ahorita?

R.- Junto a Jesús está un ser al que veo sólo delineado con luz, lo de adentro lo veo oscuro y opaco, pido protección, está al lado izquierdo de Jesús y Jesús le da la mano, así que es bueno.  Habla con él preguntándole si me da permiso de ir a Shambalá, la respuesta es .

  1. ¿Qué debemos hacer?

R.- Este ser me toma de las manos, nos hacemos pequeñísimos, del tamaño de un átomo.

Llegamos a una ciudad blanca, construcciones blancas de tipo gótico, de tipo Taj Mahal y tipo tailandés o chino; diferentes edificios, semejantes a esos tipos de arquitectura.

TAJ MAHALen la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh, India.(1) Atribución Dhirad

Me siento como hormiguita junto a la catedral de Chartrés, así de pequeña me veo junto a estos templos.

Veo gente, no son tan cabezones como mi guía, pero son un poco más cabezones que los yucatecos; son delgados, altos y en proporción la cabeza es grande.  No caminan, se mueven sin tocar el piso, como levitando, usan túnicas largas con mangas anchas, muy anchas, como los chinos antiguos. Veo muchos árboles en las calles, árboles con frutos que cualquiera puede tomar si los necesitan (pero ya no tienen necesidad de comer).  Parecen naranjas, manzanas, limones, mangos, cocos y otros que desconozco.  La que veo como catedral de Chartrés es un templo, ahí se adora a Jesús; en las pagodas a Buda.

Catedral de Chartres
Catedral de Chartres (Photo credit: Carlos el hormigo)

Estos seres todavía no son espíritus puros, son una materia más sutil que la nuestra, ya no tienen necesidades materiales como nosotros, sólo están ahí para aprender.  Esta ciudad está en otra dimensión y es una dimensión más alta que la nuestra, es el paso que sigue a esta materia; en algún momento toda la Tierra va a cambiar de vibración y dependiendo de todos nosotros, va a pasar a ser Shangrilá o va a pasar a ser más densa, los que estén ahí en la más densa van a sufrir más que nosotros y será como retroceder, como castigo.

Depende de todos los humanos que la Tierra pase con todos nosotros.  Depende de la mayoría (masa crítica) si el planeta sube o baja de frecuencia vibratoria, pero si sube de frecuencia, puede haber algunos que no merezcan subir y se vayan a otro planeta más denso.  Si la mayoría merece bajar y hace bajar a la tierra de frecuencia, habrá algunos que se vayan a Shambalá.

De la mayoría depende si sube o baja, dependiendo de sus acciones, pensamientos y omisiones (karma), estaríamos (cancelado) en ese mundo más denso quizá por millones de años y luego pasaríamos al estado en que estamos actualmente y si nos portamos bien, ya pasaríamos a Shambalá y después a otras dimensiones más altas.

Cuando llegue el llamado fin de los Tiempos, el planeta va a sufrir cambios que harán que mueran todos los habitantes encarnados en ese momento y sus almas vayan a Intervidas (lugar a donde van las almas al morir el cuerpo, llamado en algunas culturas Bardo, Amenti, Mictlán, Xibalbá, Devachan, entre otros nombres ).  Mientras, el planeta cambiará de constitución (dejemos aparte el planeta Tierra).

Las almas que estén preparadas para avanzar, van a renacer en Shambalá.  Las almas que no hayan querido aprender, renacerán en Junctú, que es un mundo más denso.

La Tierra va a cambiar de frecuencia de acuerdo a la mayoría, si la mayoría sube de frecuencia, toda la Tierra subirá y será como Shambalá, será el recipiente material de Shambalá y los que no aprendieron renacerán en otro planeta: Junctú.

Si es al revés y la mayoría de las almas merece bajar de frecuencia, la Tierra bajará  también para ser Junctú y las pocas almas avanzadas se irán a Shambalá en otro lugar (planeta), tal vez en otro sistema estelar.

Shambalá estará en un planeta que tenga una vibración más alta que la actual de la Tierra, esta vibración deberá ser afín a la de Shambalá.

Shambalá es un “lugar” en otra Dimensión.

Junctú es un lugar de vibración más baja que nuestro planeta.

Si, debido a la mayoría de sus habitantes, la Tierra, baja de frecuencia, Junctú se establecerá en ella; si la Tierra sube de frecuencia, Shambalá se establecerá aquí, en la Tierra.

  1. ¿Es verdad que para dejar la Rueda de las reencarnaciones, por lo menos la última encarnación deberá ser en Shambalá o Shangrilá?

R.- La relación causa-efecto es al revés.  Primerose deja la Rueda de las reencarnaciones y luego se renace en una materia más sutil en Shambalá o Shangrilá.  Quiere decir que cuando renazcamos (por llamarlo de algún modo conocido) en Shambalá  o Shangrilá, ya no volveremos a nacer encarnados, sino más espirituales, o sea que para renacer en Shambalá o Shangrilá, primero tenemos que merecer dejar la Rueda de las reencarnaciones.

  1. ¿Cómo se llega a la unión con Dios?

R.- Para llegar a la unión con el ABSOLUTO, tenemos que pasar por muchos estadios, “refinándonos” o purificándonos” cada vez más, elevando nuestra frecuencia, hasta llegar a la más alta y entonces, seremos Uno con el ABSOLUTO.

  1. ¿Es la unión con el ser Absoluto, o unión con nuestros creadores extraterrestres?

R.- La respuesta anterior es la Unión con el ABSOLUTO, aunque algunos autores se refieran a una identificación “material”, como por ejemplo, el ADN, cuando se refieren a la “Chispa Divina” que todos llevamos dentro.  Eso se refiere, a veces, a que tenemos fragmentos de ADN de nuestros creadores; pero, otras veces, también se refieren a que nuestra esencia espiritual, es una parte de la esencia del ABSOLUTO.  En la mayoría de los casos, ni los mismos autores saben si se refieren a uno o a otro concepto.  Debemos entender uno u otro, dependiendo del contexto.

Hay un DIOS que es el ABSOLUTO, Él (o Ella) es el Creador de todos los Universos, pero en la tierra, como en otros planetas, hubo “creadores extraterrestres” llegados de otros mundos, con tecnología más avanzada, que implantaron la vida material en este planeta y, en visitas subsecuentes,  ayudaron en su evolución; implantaron la inteligencia y en algún momento, llegaron espíritusoriginados” en el ABSOLUTO (y que ya se habían materializado antes en otros mundos) a esos cuerpos creados y evolucionados por los creadores (extraterrestres).  Los seres inteligentes creados llamaron dioses (o un concepto semejante, que ahora se interpreta como “dioses”) a sus creadores y algunas religiones han confundido a Dios, el ABSOLUTO, con esos dioses-creadores.

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http://aquevineadondevoy.wordpress.com/2013/10/30/shangrila-o-shambala/

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© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller

Autora de “TÚ Y YO SIEMPRE”, novela romántica. La historia de amor de Almas gemelas, su karma, reencarnación y regresiones a vidas pasadas.

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NOTAS.

(1) También conocido como Pablo el Veneciano, encarnó en Verona en 1528 como el pintor Paolo Caliari, y desencarnó e Venecia en 1588. Actual Mahá Chohán. Maestro Ascendido de VII Iniciación; Señor Director de los Siete Chohanes de los Siete Rayos. Él es el espíritu de Luz que me guía en mis visualizaciones y también Él es quien habla a través de mi voz cuando llevo a cabo una canalización.